domingo, 27 de agosto de 2017

ARREAZA DENUNCIA AL «IMPERIO» EN SUS PROPIAS ENTRAÑAS

El lobo acusa a las ovejas y coloca la viga del ojo propio en el ajeno

Utilizando las gestiones del Canciller de Venezuela ante el Consejo de Seguridad de la ONU y las acusaciones hechas por este ante el Secretario General de esa institución, doy mi opinión en cuanto a la certera narrativa de los «sectarios marxistas» y la debilidad ante ellos de los defensores de la democracia, los DDHH y las leyes. Utilizo el término «sectarios marxistas» para definir a todos los que desde diferentes bases ideológicas colocan la defensa del pueblo y la creación de una sociedad socialista como pretexto para abolir el capitalismo y entronizarse de manera vitalicia en el poder.

Quienes tienen fe en los clásicos del marxismo, pueden encontrar en ellos las respuestas a todas las preguntas, y es por lo que un «sectario marxista» siempre sabe qué decir, es por lo que siempre su narrativa es coherente y certera. Incluso aunque sus afirmaciones estén completamente divorciadas de la «realidad objetiva» y de los mismos clásicos, ellos tienen la posibilidad de utilizar la Llave Universal de «las condiciones subjetivas», las que les permiten -si están al tanto de la palabra diaria en la «Batalla de Ideas»-, tener un guion infalible, una narrativa incontestable, una respuesta capaz de sortear todas las volubilidades de la realidad y, sobre todo: confundir al enemigo. Sin embargo, el resto de los mortales somos, a veces, incapaces de tener respuestas ante esas falacias sorprendentes.

Y todo esto viene a cuento por la sagaz respuesta del guionista en la puesta Maduro: esto de que el lobo vaya a acusar a las ovejas ante el pastor del rebaño demuestra maestría. Y no es un guion robado, no hay plagio alguno, es original, aunque sí utilice el tema y los clichés del género tal cual lo han hecho sus predecesores en todos los escenarios: esta vez el canciller de Maduro ha intentado colocar la viga del ojo propio en el ajeno.

El pasado 3 de agosto, Nicolás Maduro, según cita ABC Internacional, dijo: «He decidido nombrar ya como canciller titular, ministro de Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela, al compañero Jorge Arreazaquien asumirá la titularidad a partir de hoy de la Cancillería». Este nombramiento, según la Constitución y las leyes venezolanas pudiera ser un crimen, porque proviene de  un Presidente que no aceptó el Referendo Revocatorio y porque convocó y creó la Asamblea Constituyente, un organismo inconstitucional; sin embargo, como digo, los dictadores no reparan en eso, Maduro ha desconocido a la legítima Asamblea y creó una Constituyente que no reconocen países que integran la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA). En estos casos, quienes están al tanto de la palabra diaria en la «Batalla de Ideas», actuan con toda celeridad y acomodan la realidad de las leyes a lo que dictan las «condiciones subjetivas» para perpetuarse en el poder.

Y lo interesante es que les ha dado resultado, les da resultado y al parecer les seguirá dando resultado, porque, cual si no pasara nada, legitimando a un funcionario que representa a un dictador y no a un estado democrático, el señor Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, recibió el pasado viernes 25 de agosto, según informó TeleSur, al canciller de Maduro «para hablar sobre la situación de Venezuela y sobre las amenazas de una posible intervención militar por parte de Estados Unidos».  

Este rol debió corresponderle mucho antes al presidente de la Asamblea, Julio Borges, como supuse que debió suceder, basándome en el artículo 187 numeral 11 de la Constitución Bolivariana de Venezuela. El presidente de la Asamblea debió denunciar las violaciones del régimen de Maduro y solicitar la intervención humanitaria, pero el lobo actuó primero. Y lo hizo, a pesar de todas las evidencias en su contra, con donaire. Una vez más, por la timidez de las víctimas, los victimarios se libran de sus culpas y van adelante, ocupan el puesto de voceros y lanzan sus falacias sobre la mesa, en un momento en el que los lectores están ávidos de respuestas sobre las posibles formas de salir de la crisis venezolana, y por si alguien no pudo enterarse de primera mano, ahí dejó el canciller a la vista de todo el mundo una respuesta que es pan caliente para quienes tienen fe en el socialismo.

Justo en este momento, cuando se necesitan fórmulas creíbles, necesarias y practicables, las víctimas no tuvieron una narrativa que exponer, asediadas por los lobos quedaron inermes y, retomando la leyenda de David contra Goliat, los victimarios se colocaron en el puesto de las víctimas y depositaron la viga del ojo propio en el ajeno. Los «antimperialistas», como están al tanto de la «palabra diaria», acendrada por el castrismo antioccidental, dieron la respuesta con claridad, presentaron una narrativa coherente y certera, la que ahora aplauden tirios y troyanos por el tiquismiquis de la «injerencia extranjera», dando pie a la posibilidad cierta de continuar impunes y en el poder hasta las calendas.

El mundo está cambiando de manera irreversible a una velocidad nunca vista en la Historia de la Humanidad, por lo que se impone un nuevo orden en esta parte de la tierra también. Es necesario el acotejo de las leyes internacionales que nos vinculan en esta América Nuestra, en este continente con todos y para el bien de todos, en este hemisferio que por más fuerza que hagan los «sectarios marxistas» a las «condiciones subjetivas» continuará siendo occidental.

De tal modo que, en mi opinión, no es posible seguir usando las fórmulas del siglo pasado para solucionar crisis como la de Venezuela, simplemente porque ya los anticapitalistas le agarraron la seña: ellos saben que la invasión que no los mata los engorda y que quien les amaga y no da los hace impunes.

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