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lunes, 18 de mayo de 2026

NO ES MALA EJECUCIÓN, ES SU ESENCIA (*)

Por Dagoberto Valdés Hernández (**)

Monumento a las víctimas del comunismo en Praga. Escultor: Olbram Zoubek (2002)

El marxismo, el socialismo, el comunismo, tal como lo hemos conocido en la práctica, es un desastre, un fracaso. Va contra la naturaleza humana y contra los valores fundacionales y la matriz de inspiración cristiana de nuestra cultura y nacionalidad.

No ha sido un fracaso porque ha sido mal aplicado sino porque, en su esencia, intenta organizar la sociedad, por lo menos, sobre seis factores que van contra la dignidad humana, la convivencia pacífica y la libre búsqueda del bien común:

1. Va contra la naturaleza humana, porque va contra la libertad que es inherente de toda persona. Hace de los seres humanos un instrumento al servicio del Estado.

2. Va contra el carácter emprendedor y los anhelos de progreso y desarrollo de todo ser humano, instaurando un engendro que llama economía estatalizada y centralizada, que ha sido ineficiente y empobrecedora, que no ha funcionado.

3. Va contra la sociedad, porque intenta basar las relaciones humanas sobre la lucha de clases, busca eliminar al oponente, promueve el odio y la exclusión al que piensa y actúa diferente, fomenta la delación entre vecinos y compañeros de estudio o de trabajo. Usa la represión para aplastar toda discrepancia. Va contra la amistad cívica y la paz social, porque no puede haber paz sin justicia y sin libertad.

4. Va contra la vida en la verdad y contra la virtud, porque instaura la vida en la mentira, la simulación y la doble moral. Fomenta la pérdida de valores morales y destruye las virtudes cívicas, cayendo en un relativismo moral en el que “vale todo” con tal de alcanzar sus fines.

5. Impone la ideología socialista como única e irrevocable, como precepto constitucional inviolable, como “dogma de fe” y como único modo de vida, como si fuera una “religión secular” en una especie de “teocracia” o “ideocracia”: una sola ideología impuesta por la fuerza del poder.

6. Va contra la espiritualidad, la fe en Dios y la religión, porque deseca el alma con un materialismo llamado “histórico” y considerado “dialéctico”, que ha sido negado por la misma historia y por la verdadera dialéctica. Inculca un ateísmo militante, persigue a la religión y va contra toda apertura del ser humano a su propia trascendencia y a la libre búsqueda del Trascendente Dios.

Esta crítica no es solo teórica, sino que ha sido la experiencia de vida de muchos pueblos, y también de nosotros los cubanos durante estos últimos 67 años. Esta crítica no va contra las personas que han “creído” en esta ideología con buena voluntad, es un llamado de alerta frente a lo que puede volver disfrazado de “nueva versión”, de “nuevo experimento”, de otro “ahora sí vamos a construir el socialismo”, de una “mejor ejecución” evitando “los errores y tendencias negativas” del experimento anterior que tuvo más de seis décadas para rectificarlos, pero que no pudo, porque no quiso y porque no puede, porque no se puede cambiar la esencia del sistema que es por naturaleza irreformable.

Propuestas

Dicho lo anterior, no podemos quedarnos en el lamento y la queja infértil. Cuba tiene en sus raíces fundacionales, en el alma de la nación y en las enseñanzas de sus patricios, especialmente del Padre Varela y de José Martí, todos los fundamentos filosóficos y antropológicos, políticos, cívicos y económicos, que necesitamos para reconstruir nuestra Patria y sanar el daño antropológico causado por el totalitarismo comunista.

Hoy quisiera centrarme en los cimientos humanistas del Apóstol de Cuba con las siguientes propuestas que hago en mi tesis doctoral, y que responden a cada una de los daños anteriormente relacionados:

1. Ante la despersonalización inducida y el colectivismo masificador en Cuba, que lesionan o debilitan sus facultades: cognitiva, emocional y volitiva, así como sus dimensiones ética, social y espiritual, consideramos que pueda servir de inspiración: la primacía, la dignidad y el desarrollo integral de la persona humana, primer eje y fundamento del humanismo martiano. Lo que podemos resumir en el muy conocido y ya citado pensamiento de Martí de que «la ley primera de la República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre», que no es un postulado aislado, sino la esencia y el pivote central de toda su antropología.

2. Ante la vida en la mentira, la doblez, la crisis de valores y virtudes, la ausencia de una eticidad que aporte coherencia a la vida, que han sido consecuencia de la opresión y el intento de simulación y reescritura de la historia, puede servir de inspiración y base, el segundo eje del humanismo del Apóstol que es el edificio de la eticidad martiana cuyas columnas son los principios, los valores y las virtudes, especialmente: el amor, la dignidad, la libertad, la justicia, la verdad, la bondad, la belleza, el perdón, la paz y la felicidad.

3. Ante la lucha de clases implantada como forma de vida de la nación, la exclusión del diferente, la criminalización de la discrepancia, y la depauperación extrema del país, sumergiéndolo en unas condiciones infrahumanas de vida, pudiera servir de inspiración y base la búsqueda del bien común que podemos resumir en aquella «fórmula del amor triunfante: con todos y para el bien de todos». Tampoco esto es un postulado aislado de Martí, sino que, precisamente propone inscribirlo en los emblemas nacionales porque es el tercer gran pivote de su antropología.

4. Ante el materialismo reductivo de la condición humana, el ateísmo y la superstición que asfixia, esteriliza y seca al cubano y a la nación, sumiéndolos en una inmanencia infértil, puede servir de inspiración y base el cuarto eje del humanismo martiano: la dimensión trascendente de la persona humana, el cultivo de su espiritualidad, de su fe, de su religiosidad de inspiración cristiana. Esta dimensión airea, fecunda y eleva los otros tres ejes del proyecto antropológico martiano, dando cohesión e integración holística a todas las facultades y dimensiones de la persona del cubano.

5. En resumen, que ante el fracaso de una filosofía marxista leninista con perfiles caribeños propios, léase más “voluntarista” y pragmática, acomodaticia y por su aplicación totalitaria en un sistema articulado, con una doctrina impuesta con todo el poder del Estado y una “ideología” justificadora convertida en “religión secular” proponemos, como iluminación y motivación, los fundamentos filosóficos antropológicos de Martí.

En efecto, proponemos este proyecto humanista de José Martí para que sirva de inspiración y base para los procesos de conversión y sanación antropológica, especialmente orientando los proyectos educativos que contribuyan a

promover un desarrollo humano integral, una ecología humana para el bien de todos, que conduzcan a la nación cubana a una verdadera democracia de calidad.

Cuba tiene todo lo que necesita para reconstruir la nación y sanar su alma sin recurrir, nunca más, a ideologías y sistemas extraños a nuestra cultura e identidad.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

(Ilustración: Monumento a las víctimas del comunismo en Praga. Escultor: Olbram Zoubek (2002).

(*) Tomado de: https://centroconvivencia.org/no-es-mala-ejecucion-es-su-esencia/

(**) Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España. Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España. Ingeniero agrónomo.

Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007. Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006. Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años. Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director. Director del Centro de Estudios Convivencia (CEC). Reside en Pinar del Río.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Antonio Gómez Sotolongo: Los sonidos y el tiempo. Las memorias inconclusas de Carlos Piantini

Por José Alcántara Almánzar (*) 

Disponible en Tel: 809- 221-9111 ext. 3653 / 3654

Muchos saben que el maestro Antonio Gómez Sotolongo (Cuba, 1954) es músico, contrabajista principal de nuestra Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) durante muchos años, pero creo que no todos conocen su vena literaria, porque es autor de centenares de artículos publicados en su blog «El Tren de Yaguaramas» y varios libros, entre ellos una bien documentada Historia de la música popular cubana: De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976), que considero una obra de consulta indispensable sobre el tema.

Carlos Piantini, como saben los que lo conocieron, fue un artista que vivió por y para la música de manera absoluta, y, como él mismo dijo: «La música llenó completamente mi vida, y más de medio siglo después de mi debut ante el público sigue siendo la música el eje alrededor del cual me muevo. Tantas y tan variadas fueron mis peripecias, que a veces la memoria no me basta para recordar tantos hechos, nombres de amigos y personalidades que acumulé durante años».

Ahora, con Los sonidos y el tiempo. Las memorias inconclusas de Carlos Piantini, Gómez Sotolongo explora la vida y el legado de nuestro gran violinista y director de orquesta, desde su nacimiento en Santo Domingo en 1927, hasta el último concierto que dirigió el 14 de septiembre de 2005. Mucho material de lo contado por voces autorizadas se va hilvanando a lo largo del libro. Estas memorias recogen el testimonio de uno de los músicos dominicanos estelares de cualquier época, un violinista fogoso y apasionado, un director de un magnetismo único, que tuvo el privilegio de tocar en grandes orquestas, como la Filarmónica de Nueva York bajo la batuta de Leonard Bernstein, y la Sinfónica de México, con la conducción de Carlos Chávez, hasta culminar en la dirección orquestal, arrastrado por los reclamos de una vocación ineludible.

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El autor investiga a fondo y con gran admiración la vida y la obra del maestro Piantini, para contarnos, en un libro de entrevistas bien escrito y ameno, las peripecias vitales de un artista consumado, de quien solo conocíamos anécdotas y noticias diversas, pero ignorábamos los múltiples detalles de su dedicación y entrega a la música, su verdadera razón de ser. 

(*) José Alcántara Almánzar nació en Santo Domingo, República Dominicana, el 2 de mayo de 1946. Es educador, narrador, ensayista y crítico literario. El 25 de agosto de 1995 ingresó al Banco Central de la República Dominicana como subdirector de la biblioteca «Juan Pablo Duarte» y el 16 de febrero de 1996 fue designado Director del Departamento Cultural, posición que desempeña hasta el presente, con el rango de subgerente.

sábado, 9 de mayo de 2026

CARLOS PIANTINI: FOTOS Y MEMORIAS (1) En el centenario de su natalicio

Carlos Alberto Piantini Espinal nació el 9 de mayo de 1927 en la barriada de San Carlos, en la ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana, por lo que hoy, 9 de mayo de 2026, estaría dando sus primeros pasos a través del año de su centenario.

Por ese motivo, y para celebrar en este blog la vida y obra de quien es reconocido hoy como uno de los más destacados músicos dominicanos, comienzo con este artículo una serie -que aparecerá el día 9 de cada mes-, en la que compartiré algunas de las fotos que el maestro Carlos Piantini me dejó en custodia, y las ilustraré con sus propias palabras, las que me dijo para crear sus memorias.

Espero que FOTOS Y MEMORIAS te acerquen a la vida y obra de uno de los artistas dominicanos más sobresalientes de la historia de la música dominicana y caribeña. AGS

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Mi primer «recitalito» (*)

Carlos Piantini 1937

Cuando yo tenía alrededor de unos siete años, más o menos, me pusieron a estudiar solfeo con Josefita Heredia, y poco después empecé el violín con Guillermo Jiménez, y a los diez años, un día de mi cumpleaños, el 9 de mayo de 1937, toqué mi primer «recitalito».  Digo recitalito porque fueron varias piezas cortas, de principiantes, y eso dio inicio a mi vida musical. Fue un momento memorable porque fue así que inicié lo que ya son más de sesenta años de labor musical ininterrumpida. Esto es por la parte de mi padre, fue él quien puso la voluntad y el deseo de que yo fuera músico, pero mi vena musical viene de los Espinal; es decir, por parte de mi madre, quien se llamó Marina Espinal Maceo, de una familia en la que hubo varios músicos, incluso un tío de mi madre, que se llamó Arcadio Espinal, fue profesor de voz, y su estudio estaba nada más y nada menos que en el mismo edificio que ocupaba la Metropolitan Opera House.

A aquel «recitalito» que hice a los diez años de edad asistieron distinguidos músicos y connotados amantes de las artes en Santo Domingo. Toqué acompañado al piano por doña Josefita Heredia... eso fue en la casa de unos tíos que vivían en la calle 16 de agosto, ellos eran José Ernesto Acevedo y Altagracia Piantini, hermana de mi padre. A partir de ese día continué tocando y haciendo música sin parar hasta hoy. De aquel concierto, el músico y crítico musical dominicano Enrique de Marchena escribió un artículo en el que predijo mi futuro.

Carlos Alberto Piantini Espinal. Nació el 9 de mayo del 1927.
Retratado el 13 de enero de 1937. Edad 9 años y 8 meses

(Enrique    de   Marchena.    Listín    Diario.    Santo Domingo. may. 1937). Entre nosotros, el domingo en la noche, se nos reveló que tenemos un niño-artista digno de mejor suerte, de una educación profunda, y sobre     todo,     de la disciplina de cualquier Conservatorio extranjero en el cual sea un Maestro el que tome la dirección de esa capacidad juvenil, aun inocentemente infantil, que ya sabe a sus diez años, con gracilidad encomiable arrancar al violín sonidos ajustadísimos: nos referimos al niño-artista Carlos Alberto Piantini y Espinal, quien ofreció  un recital que fue un verdadero acto público –en la residencia de sus tíos los esposos Acevedo-Piantini en esta ciudad-, admirado por grandes y chicos y aplaudido calurosamente en aquella inolvidable fiesta musical.

Carlos Alberto, hombrecito en ciernes, artista temperamental, tiene un sentido rítmico como pocos grandes pueden tenerlo o adquirirlo a fuerza de método. Esta, su gran condición, sea quizás la que le llevará más lejos dentro de un estudio riguroso de Conservatorio. Luego reúne otras dos condiciones esencialísimas para triunfar: su tono, fuerte, afinadísimo para   su poca   edad, su   alcance de posiciones; y luego, la más difícil aún, como es la de no temer al público y ejecutar ante él con absoluta naturalidad y despejo.

Oír como Carlos Alberto Piantini, pequeñito con sus ojos vivaces, con ese rostro de musicalidad, toma el violín en sus manos y con todo el estilo de un violinista hecho, ejecuta un grupetto de obras, entre ellas el Minueto en sol de Beethoven, La Serenata de los Ángeles, de Braga[i] y con  ellas  muchas  otras composiciones,  es  de pensar  que  no  debe perderse tiempo en procurar un mejor ambiente ya que, está predestinado  a  convertirse  en  luminaria de nuestra cultura  pudiendo  ser  con  el  tiempo,  y  siempre  y cuando salga a cursar estudios fuera del país, uno o tal vez el más grande violinista que haya producido la República.

Hasta el presente Carlos Alberto ha recibido su instrucción de un miembro de nuestra sinfónica: del Profesor Guillermo Jiménez, discretísimo maestro que teniendo en sus manos la piedra natural de arte del niño-violinista, le ha forjado ya un porvenir y le ha inculcado el sentido de la interpretación y la técnica preparándole para entrar en la férrea disciplina del Conservatorio... Para éste unas felicitaciones cordialísimas, porque en verdad, modestamente, ha hecho despertar en el alma de Carlos Alberto el amor a la música desde temprana edad... tan difícil hoy en estos tiempos mecánicos en los cuales la juventud no detiene su espíritu por las cosas hermosas del arte.

¡La impresión de Carlos Alberto en nosotros ha sido de gozo indecible, y de tristeza!  Lo primero porque en él podríamos tener algo grande si se le estimula, se le prepara, se le cultiva; de tristeza de pensar que tal vez la apatía de nuestro medio, contra la cual ya tantos golpes hemos dado, no les permita a sus progenitores llevarle más allá, donde únicamente pueden arribar los que han tenido una firme ayuda pedagógica y una disposición temperamental –que de antemano ya tiene Carlos Alberto-, hacia los grandes misterios de la música del violín.

¡Un   voto   de   anhelos y   un   estímulo   al   niño violinista!

(*) Tomado de Los Sonidos y el Tiempo, las memorias inconclusas de Carlos Piantini.


[i] La Serenata de los Ángeles, de Braga, la estrenó el violinista cubano Brindis de Salas en uno de los conciertos que éste hizo en Santo Domingo en noviembre de 1895. La parte vocal y la del piano estuvieron a cargo de Juanito Vásquez y Claudina Amparo Vásquez Meléndez respectivamente, dos hermanos puertorriqueños residentes en la capital dominicana. (N. del A.) 

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jueves, 7 de mayo de 2026

EL BANCO CENTRAL. ARQUITECTURA DOMINICANA

Aires de modernidad

Por M. C. † Isabel María Serrano Fuentes (1963-2023) (*)

La genial torre de oficinas con capacidad para mil personas aproximadamente, tiene salas de reuniones, cafetería, área para exposiciones numismáticas y áreas para instalaciones técnicas. 

Banco Central de la República Dominicana @Fuente externa

En la arquitectura contemporánea de la República Dominicana, y en el período comprendido entre los años 1966-1986, la iniciativa privada siguió la misma tendencia estimulada por las facilidades de financiamiento que ofrecen el sistema de ahorros y préstamos para la construcción y la banca hipotecaria. Se construyeron muchas viviendas individuales, oficinas, bancos, hoteles y centros comerciales, los que en su mayoría tomaron elementos de la tendencia Racionalista y del Monumental Moderno para recrear las fachadas de los edificios, a las que se une una infinita gama de formas y espacios de excelentes estructuras y gran expresividad arquitectónica.

Entre los edificios que sobresalen en el Santo Domingo de la década del sesenta se destaca la construcción de El Banco Central, inaugurado en el año 1978 y que se dedica fundamentalmente a regular el sistema monetario nacional. El edificio del Banco Central se alza imponente a poca distancia de la Plaza de la Cultura. Es un conjunto de planta típica compuesto por varios edificios: Un centro cultural que consta de cuatro pisos destinados a congresos, conferencias y actividades culturales y artísticas con dos auditorios –el principal con capacidad para 900 personas y el auxiliar con capacidad para 200-, un sótano de tres niveles destinado a zona de seguridad y aparcamientos.

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Esta obra se caracteriza por el contraste de dos volúmenes, alto y bajo, colocados sobre un podio en el cual se definen dos plazas diagonalmente opuestas. La estructura y los quiebrasoles en hormigón arquitectónico color crema, son parte fundamental de la composición rítmica de las fachadas, que son enriquecidas con la gran variedad de texturas en sus superficies.

La genial torre de oficinas con capacidad para mil personas aproximadamente, tiene salas de reuniones, cafetería, área para exposiciones numismáticas y áreas para instalaciones técnicas. Su característica principal es la relación armoniosa que se produce por el juego entre el hormigón y los cristales dispuestos ordenadamente para conferirle a todo el edificio gran belleza y refinamiento.

El diseñador y responsable principal de esta obra fue el Arquitecto Rafael Calventi, quien plasmó en ella una unidad de gran trascendencia en la historia de la arquitectura contemporánea de la República Dominicana. Sin dudas, los años finales de la década del setenta en este país, perfilaron con toda nitidez, los estilos y el desarrollo posterior de una arquitectura con signos de modernidad y perfeccionamiento.

Mtr. Isabel Ma. Serrano Fuentes
(1963-2023)

(*) M. C. † Isabel María Serrano Fuentes (1963-2023) egresó de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de Oriente, Cuba como Licenciada en Historia del Arte, graduada con Diploma de Oro. Obtuvo Maestría en Ciencias de la Educación, Universidad de Camagüey, Cuba. Diplomado en Arte Virreinal de la Nueva España, Universidad Anáhuac, Veracruz, México. Diplomado en Estudios Superiores en Ciencias Pedagógicas con Mención en Enseñanza de las Ciencias UNAPEC-Universidad de Camagüey.

Realizó trabajos de Asesoría, Capacitación, Catalogación, Curaduría y Museografía en México (Plan Maestro de la Catedral de Veracruz), Ecuador (Museo Nahim Isaías), República Dominicana (Museo Sacro y Museo del Carnaval, (ciudad de La Vega). Curaduría para exposiciones individuales de artistas contemporáneos.

Es autora de artículos y ensayos publicados en periódicos y revistas especializadas (El Siglo, Diario de Xalapa, Artes en Santo Domingo, Cariforum, Mirada al Arte). Autora de nueve volúmenes de Artes Visuales para la Educación Artística de México, apegados a los planes y programas de la SEP. Impartió cursos de actualización a Maestros de Educación Artística en diferentes Estados de México. 

Isabel Serrano falleció el 7 de febrero de 2023 en Jiguaní, Cuba.

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