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jueves, 10 de septiembre de 2026

UNA CONVERSACIÓN EN PROGRESO CON EL VIOLINISTA FIDEL MARCHENA

Su infancia como niño prodigio, sus profesores de violín Emil Friedman, Carlos Piantini, Yehudi Menuhin y Henryk Szeryng, y la rigurosa enseñanza en la Yehudi Menuhin School de Londres.

Fidel Marchena (1972)
En una de las páginas de sus memorias, el maestro Carlos Piantini menciona que en Caracas tuvo un alumno de violín, un niño prodigio que a muy corta edad podía tocar el instrumento con gran virtuosismo. Durante mucho tiempo me pregunté qué habría sido de aquel niño, dónde habría completado sus estudios, qué tal habría sido su carrera como solista; sin embargo, prejuiciado por la idea de que ya debería ser una persona muy mayor, no me había decidido a emprender su búsqueda. Craso error. Finalmente me decidí a registrar por esos caminos de las redes sociales y en pocos días encontré a Fidel Marchena, el violinista venezolano que había tomado clases con Piantini y quien siendo un niño se fue solo a Londres a estudiar con Menuhin.

No es un anciano como pensaba yo, sino un hombre maduro en plenitud de facultades, y, si bien es cierto que ha estado algo alejado de los grandes escenarios por circunstancias que ya me contará más adelante, hoy reside en Caracas con su familia, mantiene al día su repertorio y atiende a sus estudiantes.

A continuación les comparto esta primera parte de una conversación que está en progreso.

¿Cómo y cuándo conoció usted a Carlos Piantini?

Conocí a Carlos Piantini en 1978, yo cursaba entonces estudios académicos y musicales en el colegio de Emil Friedman, quien había sido maestro de Carlos Piantini en Santo Domingo. Friedman había fundado ese colegio en Caracas, en los Campitos y yo tomaba clases con él. Piantini estaba en Venezuela desempeñándose como Director Asociado en la Filarmónica de Caracas, una orquesta fundada por Aldemaro Romero y que estaba compuesta mayormente de músicos extranjeros: rumanos, americanos, rusos, entre otras nacionalidades, y bueno, Piantini fue invitado por Aldemaro para ser el Director Asociado de dicha orquesta. Mientras tanto, Friedman, con los lazos tan estrechos que lo unían a Carlos, lo invitó para que se desempeñara como profesor de violín en su colegio y fue así como conocí a Piantini.

Detrás izq. Yehudi Menuhin, der. Carlos Piantini
delante Fidel Marchena

Vamos a decir que eso fue una relación de amor a primera vista, de estudiante a maestro de maestro a estudiante. Tuvimos muy buena química desde el principio y… bueno, el cariño de Piantini hacia mi persona era infinito. Yo estaba estudiando bajo el tutelaje de Friedman, pero pedí tomar clases con Piantini y como Friedman no vio en esto ningún problema comenzamos a trabajar.

Piantini, más que todo, me enseñó muchísimas escalas, ejercicios de técnica y también repertorio por supuesto. Él era una persona sumamente metódica, una persona muy disciplinada, muy estricta en su formación, lo cual me dio a mí una base bastante sólida durante el tiempo que estudié con él. También, durante ese tiempo, yo me inscribí en el Conservatorio de la Filarmónica de Caracas, que entonces se ubicaba en la zona alta de Altamira y ahí también estaba bajo la supervisión de Piantini y tomaba clases de teoría y solfeo, piano, música de cámara, y participaba también en la Orquesta Filarmónica Juvenil, de la Filarmónica de Caracas. En aquel entonces el director de dicha orquesta era Eduardo Marturet y por supuesto todo aquello fue una grandísima experiencia de aprendizaje para mí, lo que me preparó para audicionar para la escuela de Yehudi Menuhin, lo que pude hacer gracias a Carlos Piantini.

¿Qué edad tenía usted en 1978?

Tenía 6 años, estudiaba en el colegio Emil Friedman, y me preparaba para hacer mi debut en Nueva York a los 7 años. Toqué en varios lugares en Nueva York... Avery Fisher Hall, catedral de San Patricio, y en un colegio de niños. Fue el mismo Friedman quien me llevó a Nueva York para mi debut ... yo era su alumno predilecto, y creo que le rompí el corazón cuando conocí a Piantini y quise estudiar con él, después de mi debut. Piantini tenía una magia única sobre él... Sus palabras y enseñanzas me hacían sentir... Y el progreso que tuve bajo su tutela fue realmente impresionante. Era como si él supiera las palabras mágicas para hacerme reaccionar de la forma más positiva y eficaz... Y eso fue la clave. Era estricto, y muy serio mientras teníamos el violín en las manos... Tal cual como fue nuestro maestro Szeriyng, con quién ambos estudiamos en diferentes épocas...

Mientras estudiaba con Menuhin en Inglaterra, durante los veranos me enviaba a París o Monte Carlo a estudiar con Szeriyng y pasaba dos a tres semanas con él

¿Usted estuvo en el concierto en el que Menuhin y Piantini tocaron el Doble de Bach con la Filarmónica de Caracas? Si la respuesta es sí, ¿me puede contar su recuerdo de aquel concierto?

Sí, estuve presente. De hecho estuve presente en todos los conciertos del festival Menuhin en Caracas.

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Haber visto a mis dos maestros tocando juntos fue uno de los eventos más importantes de mi vida. No todos tenemos la oportunidad de ver a dos grandes maestros del violín, y grandes estrellas del mundo clásico tocando en el mismo escenario, y que yo estudiaba con uno e iba a estudiar con el otro.

Piantini hizo sonar su Scarampella a la perfección, mientras que Menuhin tocaba en su Guarneri del Gesu. Ambos violines sonaban gloriosos, y me enseñó lo maravilloso que era escuchar los mejores violines.

Sentía una emoción única. No existen realmente palabras para describir tales emociones. Me sentía que tenía que seguir el ejemplo de ambos, y llegar a tocar como ellos. Creo que ése es el sueño de todo violinista con aspiraciones de ser solista.

¿Quién lo presentó personalmente con Yehudi Menuhin y qué edad tenía usted cuando audicionó para Menuhin, y qué tocó?


Tenía 12 años cuando ingresé a la escuela de Menuhin en Inglaterra, y audicioné para él a los 11 años en Caracas, luego de un ensayo, dónde Menuhin iba a tocar el concierto de Brahms bajo la dirección de Piantini, en el teatro del centro Israelita en Caracas, y Piantini me pidió que asistiera al ensayo con mi violín, ya que luego del ensayo iba a tocar para Menuhin en una audición privada.

Fui al camerino acompañado de Piantini, y cuando se abrió la puerta, dentro estaban Menuhin, Colin Carr, Jeremy Menuhin y el manager de Menuhin, y por supuesto Piantini.

Menuhin me saludó hablando en español fluido, y me preguntó si sabía tocar las escalas... Yo le respondí que las tocaba todas, ya que Piantini me las había enseñado, y Menuhin me dejó tocar unas escalas de mi preferencia. Recuerdo haber hecho 3 octavas y doble cuerdas, lo cual impresionó a Menuhin.

Luego me preguntó si quería tocar algo para él, y le dije que el concierto de Bach en La menor, y me pidió parte del primer movimiento y el tercero... Luego de tocarlo, Menuhin me preguntó si había venido con algún representante, y le dije que con mi madre, así que me dijo que la quería conocer, y salimos del camerino hacia donde ella esperaba ansiosamente... Cuando la vio, le dijo, Sra. soy Yehudi Menuhin, y mi Madre le contestó, si... Yo lo he escuchado tocar y sus grabaciones... Soy una gran admiradora suya... Menuhin le doy las gracias muy amablemente y le dijo... Quiero preguntarle si usted le permite a Fidel que venga a Inglaterra a estudiar conmigo como mi alumno personal, y estudiar en mi escuela...?  ... A lo que mi madre sin pensarlo respondió: «lo que usted diga maestro».

Ahí cambió mi vida por siempre.

¿En qué año terminó los estudios en la escuela Menuhin de Londres?

Terminé mis estudios en Inglaterra en 1988

¿Durante cuántos años estudiaste en la Yehudi Menuhin School? ¿Siempre con Menuhin o tuviste otros maestros durante esos años?

Estuve en la escuela de Menuhin 5 años. Mientras estuve ahí, Menuhin todavía se mantenía muy activo en sus tareas profesionales, y tenía contratos que cumplir, así que mientras estaba fuera de Londres, me dejaba bajo la tutela de profesores de su más alta confianza, tales como Felix Andrievsky, Pauline Scott y Sidney Griller, quienes le hacían seguimiento a mis entrenamientos técnicos y de repertorio. Mientras Menuhin estaba en casa, yo iba a tomar clases regularmente con él.

Izq. Fidel Marchena, primer violín del cuarteto. Detrás Y. Menuhin.
Foto tomada en la Yehudi Menuhin School 

En las vacaciones de verano, Menuhin me enviaba a estudiar unas semanas a París o Monte Carlo, con Henryk Szeryng, a quien Menuhin le tenía absoluta confianza, y muy estrecha amistad. Ahí solía pasar 3 semanas entrenando rigurosamente, y también disfrutando de su maravillosa hospitalidad. Henryk era un demonio en el estudio, era muy riguroso y perfeccionista, exigente e impaciente...debías captar sus instrucciones a la primera vez, pero fuera del estudio, era un gran amigo, cariñoso y muy amable.

Casi todos mis maestros fueron Rusos, o de descendencia técnica rusa. Uno más estricto que el otro, pero todos fueron espectaculares maestros. En la escuela de Menuhin, recibí una educación académica completa, también recibí clases de idiomas, aprendí el francés, inglés británico y continué con mis clases de español. Más tarde aprendí el Alemán e Italiano. El hebreo lo aprendí de mi padre en casa. Fue un entrenamiento académico y musical sumamente riguroso. Empezábamos a las 6 a.m., y terminábamos a las 9 de la noche. Entre actividades académicas y musicales, con su tiempo para actividades deportivas y culturales incluidas. Él único tiempo libre que teníamos eran los sábados desde el mediodía, hasta los Domingos 6 p. m. También teníamos giras internacionales, y conciertos que dábamos en Londres y ciudades cercanas, para entrenarnos en el arte de los conciertos. Jugábamos tenis, fútbol, ping pong, billar, etc.

De alguna manera era necesario desahogarse del altísimo estrés y presión a la que éramos sometidos. No era para nada fácil vivir y estudiar ahí. No había tolerancia para los errores. Todo fue muy duro pero nos hizo lo que hoy en día somos: Los mejores.

No teníamos a familiares cerca. Hablábamos con ellos por un sólo teléfono público que había. Me sentí muy solo, y así fue como aprendí a contar sólo conmigo mismo. Nada fácil para un niño en un país extraño, muy lejos de casa, dónde los demás lo veían y trataban como si fuera un leproso, porque venía de un país tercermundista. Fui humillado por mi raza, por mi origen, por mi cultura. Pero sobrepasé todo eso y me gradué con honores y primero en mi clase. Me volví desconfiado, agresivo y luchador. Sólo aprendí a creer en mí.

¿Qué hiciste inmediatamente después de haber terminado tus estudios en la Yehudi Menuhin School?

Cuando culminé mis estudios en La Yehudi Menuhin School, me dieron el título de bachiller, cursando los exámenes de pre college, y de ahí me fui a estudiar a Los Ángeles, California USA, con la legendaria Maestra Rusa de Violín Laura Schmieder, en el Colburn Institute. Pasé dos años con ella, y luego partí a la costa Este de USA, para continuar mis estudios avanzados.

AGS.: Continuará….

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