jueves, 10 de agosto de 2017

UN GESTO QUE VALIÓ POR MIL PALABRAS. Un sentido homenaje a Pavle Vujcic.

Crónicas dominicanas

Foto cortesía de David Soto
El pasado 28 de julio de 2017 falleció en esta capital, el violinista Pavle Vujcic. Su último concierto con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, donde se desempeñó como concertino durante 32 años, había sido apenas unos días antes.
Anoche, 9 de agosto, en el concierto que ofreció la institución, primero después de su deceso, le tocó a su asistente, Zvezdana Radojkovic, ocupar su puesto; y ella, con tan solo un gesto, le rindió un sentido homenaje al músico, quien fuera su amigo y su cómplice desde los tiempos en que estudiaban en el Conservatorio de Belgrado.
Ella consiguió poner de pie al auditorio. Primero pensé que el público no se había dado cuenta del significado de lo que ella acababa de hacer, pero al prolongarse los aplausos, ponerse de pie todo el público y aplaudir con insistencia, supe que todos había entendido la señal, el homenaje al querido amigo y al excelente músico.
Zvezdana, primero reverenció al público, y luego, en un sentido gesto, hizo lo mismo con la silla en la cual se iba a sentar, en la que desde temprano había colocado una rosa blanca con un crespón. El público pudo entender y sin que mediaran palabras ovacionaron largamente.



lunes, 7 de agosto de 2017

EL ESTRENO EN CUBA DE TRES VERSIONES SINFÓNICAS, DE JULIÁN ORBÓN.

 Una entrevista con el director Iván del Prado.

I.P: Julián Orbón necesita ser redescubierto en Cuba. En la academia, en las salas de conciertos y en la Historia.

Hoy es 7 de agosto, es el cumpleaños de Julián Orbón, un asturiano que fue tan cubano como español, un avilesino que por no comulgar con la llamada «revolución cubana», ha sido inhabilitado hasta el día de hoy, siendo su obra una pieza clave en la Cultura Cubana. Por esos pequeños y espasmódicos bostezos de la censura, el Maestro Iván del Prado, cuando fue Director Titular de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, pudo estrenar en 1997 las Tres Versiones Sinfónicas, una obra emblemática entre las compuestas por Orbón y que le valió un premio de composición en 1954 en Caracas. Alrededor de este suceso, este compositor y esta obra giran las preguntas que le hice a Iván en esta entrevista.

AGS: ¿Cómo conociste la obra Tres Versiones Sinfónicas?
IP: Lo primero que yo conocí fue la grabación y después fue que accedí a la partitura, pero, paradójicamente, lo primero que tuve en mis manos, sin saberlo, fue la partitura. Ahora te explico este enredo.
Un día, el compositor Juan Piñera me prestó el CD de Eduardo Mata, dirigiendo la Orquesta Simón Bolívar, justo para que yo escuchara Tres Versiones Sinfónicas. Claro, con toda seguridad Juanito tuvo la intención de sugerirme, muy sutilmente, con aquella propuesta para que escuchara tan señalada obra, que la tocara con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, una institución que yo dirigía entonces.
AGS: Vamos ahora a la partitura, ¿cómo la conociste?
Bien, pues mucho antes de esta audición de las Tres Versiones… durante un tiempo en el que yo tomé clases de armonía con el Maestro Alfredo Diez Nieto,  él me entregó un sobre y me aconsejó que revisara la partitura que había adentro. Él ni siquiera la sacó para mostrármela, tampoco me habló del autor o la obra, él solo me dio el sobre y me dijo: «estúdiatela». Yo tampoco vi la partitura y puse el sobre, tal como me lo entregó, en un librero, y allí estuvo por largo tiempo.
Después de haber escuchado la grabación que me sugirió Piñera, yo quedé fascinado con las Tres Versiones, y en una de las clases con el Maestro Diez Nieto le comenté de la extraordinaria obra que había conocido y él, con la tranquilidad y ecuanimidad que lo caracterizan, me dijo: «mijo, esa es la partitura que yo te di hace unos meses». Y su calma, a prueba de cualquier estudiante, le estampó una sonrisa en el rostro. De vuelta a casa, por fin saque la partitura del sobre y allí comenzó mi fascinación.
AGS: ¿En el trabajo de mesa para dirigir la obra, tuviste algún contacto con músicos que conocieron al compositor y que estaban al tanto de su estética?
IP: Aunque me relacionaba con Harold Gramatges, realmente no. Carlos Fariñas me habló un poco del Grupo de Renovación y de las motivaciones de José Ardevol, pero mi trabajo de mesa siempre ha sido tratar de entender la partitura.
AGS: ¿Antes de hacer el estreno en Cuba, pudiste escuchar otra versión además de esta de Eduardo Mata?
IP: El Maestro Diez Nieto me dejó escuchar la premier discográfica de la obra, una grabación de 1958 en un viejo Lp., en el que dirige Antal Dorati. Esa fue la premier en Estados Unidos y creo que la primer mundial.  
A.G: Después que te diste cuenta de que esa obra debías estrenarla en Cuba, ¿qué hiciste para programarla? ¿Alguien te apoyó en el intento, o tuviste algún «obstáculo burocrático» que vencer?
I.P: No tuvimos ningún obstáculo burocrático ni reuniones. Nadie nos preguntó ni nadie nos desaconsejo. También aprovechamos para programar la obra dentro de un homenaje que hacía La Casa de las Américas al grupo Orígenes.  Para estrenar Las Tres Versiones Sinfónicas tuve el apoyo de Cintio Vitier quien se sumó al esfuerzo leyendo unas palabras en el concierto antes de que sonáramos la primera nota. Yo estuve en su casa donde conversamos amplio sobre el grupo, en especial de Julián Orbón, quien fue su amigo. También estuvo con nosotros Jorge Luis Prats, en ese tiempo dedicado a renovar, mantener e impulsar la OSN. 
AGS: Julián Orbón fue un compositor investigador, conocedor tanto de la música española, con todas sus influencias, y de las músicas que se sintetizaron luego para convertirse en parte de la cultura iberoamericana. Una parte de su estética y de sus ideas musicales quedaron en artículos dispersos, algunos de los cuales pudo recoger Julio Estrada, también su ex alumno, en un libro que lleva por título En la esencia de los estilos, que publicó la editora Colibrí en el año 2000. ¿Conoces esta obra?
IP: No tuve acceso a esa obra antes de estrenar las Tres Versiones…, pero sí tengo el libro. En el tiempo del estreno, Julián Orbón era un rara avis. Pocos sabían de él y en Cuba no había mucha información. Después me interesé y recopilé alguna información y literatura sobre él.
AGS: En el año 2014 se anunció que el disco producido por el sello Colibrí, dedicado a la obra de Julián Orbón, como parte de la colección Renovación Musical, había alcanzado el premio Cubadisco en la categoría Solista Concertante. Una de las obras que contiene este disco es Tres Versiones Sinfónicas. ¿Qué importancia pudiera tener para la música y los músicos cubanos, el descubrimiento de esta obra, partiendo de tus propias experiencias al enfrentarte a ella para su estreno en Cuba?
IP: No solo de esta obra sino también de toda la obra de Orbón. Julián fue considerado el más talentoso compositor de su generación. Incluso Ardevol, quien hizo bastante para desacreditarlo, se quejaba: «¡Qué lástima, tanto talento por gusto!». Esto se puede constatar leyendo el epistolario de Ardevol, lo consideraba el más talentoso de todos. Julián necesita ser redescubierto en Cuba. En la academia, en las salas de conciertos y en la Historia.
AGS: A partir de esta realidad te pregunto: ¿Existen algunas personas en Cuba que aún recuerdan el legado musical de Julián Orbón? ¿Quiénes y por qué?
IP: Imagino que hay personas informadas, que conocen ese legado. Ahora, que sea un legado «vivo», no lo creo. Y esto es válido no solo en el caso del Maestro Orbón, también pienso en Fariñas, Harold, Edgardo, Blanco, Barroso, el mismo Ardevol, Mantici, Diez Nieto y muchos otros. Yo no estoy en Cuba, no puedo asegurar nada, pero no creo que haya una presencia de la música cubana como debería ser. Por otra parte, yo encuentro en la música de Leo Brouwer influencias Orbonianas. No sé si por casualidad o Brouwer tuvo conciencia de ello.
AGS: Ahora te haré una pregunta especulativa o de metafísica como diría Pellón, mi maestro de filosofía (marxista). ¿Hubiera significado algo para el curso de la creación musical en Cuba, la permanencia de la estética orboniana y la vigencia de sus obras en los programas de conciertos?
IP: ¡Pellón! Mi maestro también. Yo creo que sí. Nos perdimos las enseñanzas de Julián Orbón. Pudo haber dado mucho a la enseñanza, la composición y la música de nuestro país. Toda ausencia es lamentable.
AGS: Si hay algo más que quieras decir, pues este es el momento.
IP: Quiero referirme a la afirmación que haces en la introducción de esta entrevista. Yo creo que hace un rato Orbón no tiene censura en Cuba, lo que pasa es que nadie lo conoce. La censura, el ostracismo hizo su trabajo y dio sus frutos. Tampoco se puede conseguir su obra con facilidad. Esa es mi opinión.
AGS: Muchas gracias por tu paciencia y tu tiempo.  


JULIÁN ORBÓN SOTO CUMPLIRÍA HOY 92 AÑOS

Una pieza indispensable en la Cultura Cubana

Hoy, 7 de agosto de 2017, Julián Orbón cumpliría 92 años, pero la muerte, intempestiva, se le atravesó en Miami el 21 de mayo de 1991. Él no estará más, pero su obra permanecerá ahí, mientras los Humanos disfrutemos con la música: una entre todas las artes que, al parecer, es inherente a la condición humana, una entre todas las artes que Orbón supo producir como el resultado de un profundo conocimiento de todas las músicas que le tocó vivir. Él había nacido asturiano, en Avilés, pero muy joven emigró a Cuba y allí se hizo parte de una generación fundamental en la Cultura Cubana.

Orbón se alimentó «de las raíces de la historia para propiciar la vivencia del pasado en el presente», afirma Julio Estrada en el prólogo del libro En la esencia de los Estilos, y es así como su obra es síntesis de todas las músicas: las antiguas y las modernas, las africanas, las cubanas y las españolas, las académicas y las populares. Un compositor que, según Eduardo Mata, fue el «único verdaderamente hispanoamericano de su tiempo, por la absoluta integración estilística de su música con los elementos más puros de ambas orillas»[1].

Él fue un compositor investigador, un intelectual que integró el Grupo de Renovación Musical y el Grupo Orígenes, «un erudito en varios órdenes» con amplios conocimientos que abarcaban «la filosofía, la religión, la historia, la política, la literatura o las artes». Pero todo ese conocimiento, en su gran mayoría, aún permanece disperso, y solamente se han recopilado los trabajos que aparecen en el ya mencionado libro, En la esencia de los estilos, que publicó la editora Colibrí en el año 2000.

Su obra es una pieza indispensable en el constructo de la Cultura Cubana, una pieza que, al haber permanecido inhabilitada por ser criminalizado el autor con la figura de «contrarrevolucionario» -condenado a perder todo su patrimonio  por desobedecer los mandatos de la llamada «revolución cubana» permaneciendo con su familia en el extranjero más tiempo del permitido[2]-, ha provocado un vacío en el curso del pensamiento musical cubano, pero como entre cielo y tierra no hay nada oculto, cada vez más, las nuevas generaciones de músicos e intelectuales cubanos van redescubriendo, poco a poco, a Julián Orbón de Soto.

El pasado 8 de junio de 2017 se cumplieron 56 años del estreno en público de la canción Guantanamera, compuesta por Julián Orbón (1925-1991), basada en la tonada que popularizó Joseíto Fernández, pero hasta hoy, esa pieza, que es un himno de cubanía, se le atribuye en los medios de toda Cuba solamente a Joseíto Fernández; incluso, cuando en la página EcuRed, algo así como la Wikipedia oficial del PCC, se reproduce la entrada dedicada a Orbón en el Diccionario Enciclopédico de la Música Cubana, donde se afirma que es el músico avilesino el autor de la Guantanamera. Pero en Cuba, pocos tienen acceso a la Internet y quien lo tiene no pierde el tiempo en «nimiedades» como esta.

En 1994, para celebrar el cincuentenario de la creación del Grupo Orígenes, al cual perteneció Orbón, se estrenó su Cuarteto de Cuerdas; años más tarde, en 1997, el Maestro Iván del Prado, siendo Director Titular de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, llevó a los atriles de esa institución Tres Versiones Sinfónicas[3]; en 2001 aparecieron sendos artículos en la revista Clave; uno, de Leonardo Acosta, bajo el título Homenaje a Julián Orbón; y otro, de Gina Picart Baluja, titulado Julián Orbón: la música inocente; en 2014 se anunció que el disco producido por el sello Colibrí, dedicado a la obra de Julián Orbón, como parte de la colección Renovación Musical, había alcanzado el premio Cubadisco en la categoría Solista Concertante; sin embargo, a estas alturas, tres años después de premiado el disco, aún no han podido fabricarlo y colocarlo en el mercado, un hecho que, en mi opinión, tiene como causas directas; por una parte, la ineficacia absoluta del sistema para producir nada; y por la otra, ser este producto la obra de un inhabilitado y desterrado por sus convicciones políticas; y lo más reciente que he podido conocer, ha sido un artículo publicado por la musicóloga Ana Casanova en el No. 2 de la revista Espacio Laical de 2016, bajo el título Julián Orbón: El silencio del exilio.      

No es ningún secreto que la vida y obra de Julián Orbón han sido censuradas en Cuba durante más de medio siglo, no ha formado parte del pensamiento académico durante varias generaciones porque se le inhabilitó por su abierta «resistencia a coincidir en todo con la Revolución Cubana», según afirma Julio Estrada en el prólogo del libro que mencioné; sin embargo, han aparecido estos chispazos que acabo de relacionar, furtivas presencias de la obra de Julián Orbón mientras la censura bosteza. 

Pero esta modorra tiene despertares violentos, porque la fundamentación jurídica, basada en una ideología monoteísta, está viva, así que no basta con rehabilitar a Julián Orbón, ni siquiera a toda la Cultura Cubana en el exilio, se impone denunciar a quienes inhabilitaron a miles de cubanos, es necesario condenar a quienes borraron una parte de la Historia de Cuba, es necesario sancionar a quienes cometieron tantos crímenes de lesa cultura y habitan este mundo con la impunidad que han impuesto a sangre y fuego, con la impunidad que les permite una dictadura constitucional.

Hoy, en su nonagésimo segundo aniversario, Julián, si pudiera ver, no estaría feliz con el mundo que nos rodea, no tendría mucho que celebrar, pero, no obstante, podría comprobar que su obra camina sola -algo que muy probablemente dudó-, que su obra se defiende de todos los avatares, que su legado estético y su música, como las grandes obras de arte, van convenciendo a todos los que, en Cuba, furtivamente, puedan encontrarla.

A pesar de todo, hoy es un día feliz porque es la fecha en la que nació un hombre bueno, como diría Martí, un músico que, cuando sea repuesto al lugar que le corresponde, completará el constructo de las culturas cubana, española e hispanoamericana.



[1]De la Torre, Ricardo, Pauta. Cuadernos de teoría y crítica musical, vol. 33, núm. 133, enero-marzo 2015, pp. 22-33. 
[2] «Según la Resolución 454 del Ministerio del Interior con fecha 29 de septiembre de 1961, los cubanos que abandonaban el país con rumbo a Estados Unidos tenían veintinueve días para regresar a Cuba; los que viajaban a otros lugares del hemisferio occidental tenían sesenta y nueve días para hacerlo, y los que viajaban a Europa tenían noventa días. Si los que viajaban no retornaban a Cuba dentro de dichos plazos se consideraría que habían abandonado definitivamente el país y sus propiedades quedarían sujetas a confiscación. Aunque la Ley No. 989 fue derogada por el Decreto-Ley 302 de 2012, aun los que deciden residir permanentemente en el extranjero pierden sus derechos hereditarios en la isla como lo establece el artículo 470 de la Ley No. 59 de 1987 (“Código Civil”) vigente». Anillo, Rolando. «Reclamaciones de propiedades expropiadas en Cuba», Cuba in Transition . ASCE 2014. [En línea] [Fecha de consulta 6 de agosto de 2017] Disponible en: http://http://www.ascecuba.org/c/wp-content/uploads/2015/01/v24-anillo.pdf
[3] Tres Versiones Sinfónicas es una de sus obras de juventud, y una de las más emblemáticas de su catálogo, le valió un premio de composición en 1954 en Caracas. En 1958 Antal Dorati la grabó y en 1992, Eduardo Mata, uno de sus exalumnos en México, la grabó otra vez en los Estados Unidos. 

jueves, 3 de agosto de 2017

LA INTERVENCIÓN DE LOS CASCOS AZULES EN VENEZUELA… ¿o el Comando Sur?

¿Debería la Asamblea de Venezuela solicitar públicamente la intervención de las Fuerzas de Paz de la ONU, o llamar en secreto al Comando Sur?

Esa solicitud es un gesto preciso para llamar la atención de la comunidad internacional, un gesto que, con el apoyo que ya tiene esa Asamblea en la Organización de Estados Americanos, pudiera sentar un precedente en el área y encaminar el debate hacia la conformación de una fuerza militar regional.

El pasado 28 de julio se consumó el golpe madurista y hay constituyente en Venezuela, así que en el poco tiempo que le queda a la Asamblea Nacional como instancia del poder democrático -antes que Maduro y su cohorte acabe por defenestrarlo también, y todos los miembros de la bancada opositora legítimamente elegidos por los venezolanos vayan a la cárcel, al destierro o a la tumba-, esa instancia, a través de su Presidente Julio Borges, tiene, como alternativa a estas horas, la posibilidad de solicitar formal y públicamente, al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la intervención en Venezuela de los Cascos Azules, una fuerza militar que tiene entre sus funciones «Proteger a la población civil (dando medicinas y alimento a los más pobres) y realizar el mantenimiento de la ley y el orden».

Lo lento y azaroso de este proceso no garantiza en lo más mínimo su efectividad, y en las circunstancias actuales son pocas las posibilidades de materializarlo; sin embargo, esa solicitud es un gesto preciso para llamar la atención de la comunidad internacional, un gesto que, con el apoyo que ya tiene esa Asamblea en la Organización de Estados Americanos, pudiera sentar un precedente en el área y encaminar el debate hacia la conformación de una fuerza militar regional, dependiente de la OEA, como los Cascos Azules lo es de la ONU, una fuerza capaz de actuar con rapidez y poner freno a la destrucción del curso democrático de los países de América, un gesto que llame la atención sobre la necesidad de actualizar el concepto de «injerencia democrática» y reconsiderar el «principio de autodeterminación» de los pueblos, cuando estos, los pueblos, no son en realidad los que pueden determinar.

Entre las miles de resoluciones del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas está la 2134 (2014), refrendada en su sesión 7103ª, del 28 de enero de 2014, que autoriza la permanencia de BINUCA en la República Centroafricana. Este documento expresa, entre sus fundamentaciones, la profunda preocupación de ese Consejo por el hecho de que siga deteriorándose la situación de seguridad en aquel país de África, un deterioro que se caracteriza, según expresa el escrito, por el colapso total del orden público, la ausencia del estado de derecho y los asesinatos.

¿Acaso  no es esto precisamente lo que ha estado sucediendo en Venezuela durante las últimas dos décadas?, ¿acaso no se ha dejado inermes a los votantes que son en definitiva el pueblo? ¿acaso no se impone una rápida intervención de fuerzas externas para recomponer el Estado que ha sido demolido con las eficaces herramientas de las dictaduras marxistas del siglo XXI?

Solicitar en secreto la intervención del Comando Sur sería muchísimo más rápido y efectivo; sin embargo, esa es tan improbable como la anterior, y yo diría que muchísimo menos, basado solamente en que esa variante es a la que apuntaron los medios de distracción masiva, con Telesur al frente. La teoría de la conspiración y el substrato ideológico «antimperialista», sirve de caldo de cultivo para que esta noticia haga efecto en esa gran masa indecisa -que vaga por nuestro continente haciendo aún parte del idiotismo latinoamericano, como dirían Plinio, Álvaro y Montaner-, y condene a la Mesa de la Unidad Democrática por conspirar con el «imperio».  


Es cierto, solicitar la intervención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el asunto, no arrienda las ganancias y mucho menos la del Comando Sur; pero entiendo, desde mi ordenador y mi más profundo sentimiento de impotencia, que, pensando en la historia pasada, cotejándola con el presente -y con Cuba en la memoria-, no concibo más camino que el uso de una fuerza internacional que detenga a los violadores, y Julio Borges, con la aprobación de la Asamblea, está a tiempo aún para hacer eso por todos nosotros. 

Ojalá que así sea. Ojalá.

viernes, 28 de julio de 2017

YANQUIS GO HOME DICE MADURO.

El derecho a la injerencia extranjera para la salvaguarda de la democracia.

En las Américas se requiere de una coalición capaz de contener las violaciones a la Carta Democrática, se necesita una fuerza militar capaz de contener la violencia con la que se han impuesto y se imponen los regímenes totalitarios.

Momento en el que un funcionario asesina
a un joven venezolano
Ojalá que aún no sea demasiado tarde. Ninguna de las salidas propuestas hasta ahora para el caso de Venezuela tiene futuro, ahí está Cuba, un cadáver que nadie sabe cómo enterrar, una dictadura que, a la hora de nones, los países democráticos, con EE. UU. a la cabeza, no pudieron contener, simplemente por andar con pies de barro, por no contar con una herramienta legal que justificara los múltiples intentos fallidos por derrocar el castrismo. Hasta hoy primaron los intereses geopolíticos y la conspiración, y no fue posible construir una herramienta legal apropiada para aplicar lo pactado en tantos organismos internacionales; entre ellos, la ONU y la OEA.

En el siglo pasado nuestro continente vio en múltiples ocasiones la injerencia, fundamentalmente de EEUU, para recomponer situaciones políticas de todo tipo, las que no siempre fueron el resultado del consenso o la voluntad expresa del conjunto de las naciones del continente, sino como la imposición unilateral -y sobre todo sin bases legales adecuadas-, de intereses geopolíticos particulares.

Mirando la realidad de hoy y cotejando el pasado con lo que pudiera depararnos el futuro, se impone recomponer los conceptos de injerencia humanitaria y de estructurar, a partir de los instrumentos legales ya existentes en la ONU[1], [2], y la OEA un pacto, un sistema capaz de constituirse en la fuerza que, luego de haber gastado todos los recursos diplomáticos «no vinculantes», sea capaz de reprimir con el uso de las armas, si así fuera necesario, las violaciones a la Carta Democrática Interamericana u otros instrumentos legales, un ejército de coalición capaz de contener las acciones que ponen en peligro el curso pacífico de la democracia en el continente americano o cuando un tirano «hiciera padecer a sus súbditos un trato que nadie le ha autorizado tener». Esto no es nuevo, el concepto es conocido desde el siglo XVII, cuando Hugo Grocio lo expuso ampliamente en su obra El derecho de la guerra y la paz y muy recientemente, en el siglo XX, resurgió como tema de debate y acción durante la guerra de Biafra (1967-1970)[4]

Los regímenes totalitarios no andan con chiquitas cuando de enjaular a los ciudadanos se trata, no tienen contemplaciones con nada y las leyes no los detienen, ni siquiera las que ellos mismos han dictado. «El derecho de insurrección frente a la tiranía es uno de esos principios que esté o no esté incluido dentro de la Constitución Jurídica, tiene siempre plena vigencia en una sociedad democrática», escribió el fenecido dictador Fidel Castro en su libro La Historia me absolverá[5], pero al constituirse él en el tirano, criminalizó toda disidencia y la condenó con paredón, cárcel y ostracismo. Maduro y Chávez, como la farsa que es la repetición en la Historia[6], han hecho lo mismo.

Pero los dictadores, sobre todo los de izquierda -quienes aprendieron todo de la derecha y a quienes han superado por mucho-, tienen, como ejemplarizante virtud, el orgullo felón: sus proclamas son aplastantes y sus actos son inmediatos, instauran gobiernos tribunicios en un abrir y cerrar de ojos[7] y no se detienen ante nada, porque no hay instancias a las que deban dar cuenta alguna. Ahí están las FARC, y para que este cuento no les parezca largo, ellos proclaman a toda voz y sin el menor rubor, que nunca renunciarán a sus principios. ¿Conoce el público que sus principios son acceder al poder a como dé lugar y no soltarlo nunca más? ¿Sabía los ciudadanos que su ideología es marxista y que su medio hasta ahora para acceder al poder fue la lucha armada y el narcoterrorismo?

Hoy se impone una revisión urgente del concepto de intervención militar o injerencia humanitaria y democrática, se impone una responsabilidad de todos los países -y sobre todo del gobierno de los Estados Unidos como principal potencia de la región-, con la salvaguarda de la democracia, so pena de perder todos y en muy poco tiempo, las libertades que sobreviven a duras penas. En las Américas se requiere de una coalición capaz de contener las violaciones a la Carta Democrática, se necesita una fuerza militar capaz de contener la violencia con la que se han impuesto y se imponen los regímenes totalitarios.

Mientras no se establezca como buena y válida la intervención militar para casos de probadas violaciones a la democracia, con bases establecidas en un pacto continental, con leyes claras y un tribunal internacional capaz de refrendar condenas vinculantes, estaremos cada día con más frecuencia ante casos como los de Venezuela y Cuba, al que le seguirán al hilo y si las cosas no cambian, Colombia y México. Entonces, muy poco nos quedará como Hombres Libres en esta parte del mundo.

Ojalá que me equivoque y esta toma de Venezuela programada para hoy 28 de julio conmine al oficialismo a aceptar la realización del Referendo Revocatorio y la eventual renuncia de Maduro con toda su cohorte. Ojalá.
  



[1] Cfr. Resolución 43/131 de la ONU [En línea], [Fecha de consulta 28 de julio de 2017] Disponible en: http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/RES/43/131&Lang=S
[2] Cfr. Resolución 45/100 de la ONU [En línea], [Fecha de consulta 28 de julio de 2017] Disponible en: http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=%20A/RES/45/100&Lang=S
[3] Cfr. Debe de injerencia. [En línea], [Fecha de consulta 28 de julio de 2017] Disponible en: http://world-governance.org/index.php?q=/node/747  
[4] Cfr. Deber de injerencia, en World Democratic Forum.  [En línea], [Fecha de consulta 28 de julio de 2017] Disponible en: http://world-governance.org/index.php?q=/node/747
[5] Castro Ruz, Fidel.  (1959). Pensamiento Político, Económico y Social de Fidel Castro. La Habana. Editorial Lex, p. 67.
[6] Carlos Marx escribió en su libro El 18 Brumario de Luis Napoleón Bonaparte: Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez, como farsa.”
[7] Esta es una de mis reservas contra Trump, quien trina y el mundo se estremece a su alrededor, él, como Castro, Maduro, Ortega y otros del socialismo del siglo XXI, decretan desde sus tribunas.

miércoles, 12 de julio de 2017

EL HORARIO DE VERANO… ¿ALGUIEN LOGRARÁ DESHACER EL TUERTO?


Con copia a quien pueda interesar

Adelantarle una hora a los relojes en abril y atrasársela en noviembre es muchísimo menos costoso y de más rápida implementación que llenar el país de paneles solares y de parques eólicos. 

Quienes podemos ver el sol cada día deberíamos festejarlo. Son muchos los seres humanos sobre la faz de la tierra que por salud o geografía no lo pueden disfrutar de esta manera intensa, pegajosa, con altas dosis de humedad, calurosa, agobiante, bochornosa cuando la energía eléctrica nos abandona en el punto álgido de los termómetros.

Hay zonas geográficas en las que brilla, pero por su ausencia, y se presenta en dosis bajísimas, hay sitios en los que se ausenta durante meses y el tiempo se hace extremadamente largo entre las sombras.

Sin embargo, aquí en el Caribe, donde tenemos sol para venderle a turistas extranjeros, a visitantes necesitados de vitamina K, donde el sol sale para todos y en cantidades infinitas, donde llegan por millares los caucásicos, ansiosos por sazonarse las pieles con esos rayos dorados que hacen hervir la melanina, nosotros, los habitantes de esta media isla, aun no lo hemos sabido aprovechar lo suficiente.

Por más de medio mundo anda un horario al que llaman de verano, que aquí intentaron implementar pero falló por la estulticia de los “Poderes”, y jamás se ha vuelto a hablar del tema, nadie trató de deshacer el tuerto. Es justo que el “Horario de Verano” llegue al debate público, que entre por algún resquicio a esos medios donde se macera la opinión del público, o que la sociedad civil le preste algo de atención y airee el tema, porque si nos fijamos bien, desde abril los días comienzan a ser cada vez más largos hasta alcanzar jornadas de 15 horas.


Por ejemplo el viernes 6 de julio de 2012, el día comenzó a clarear a las 5:30 am, y una hora después, pujando con unas nubes densas que se le interpusieron en el horizonte, apareció el primer pedacito de sol, con pilas nuevas, con una intensidad veraniega que daba gusto. Y así completó su viaje por este hemisferio, hizo su trabajo de dar vida, y también de quemar a los que no lo respetaron. Cuando se fue eran más de las 7:30 pm, había completado una jornada laboral de catorce horas.

Si quienes se levantaron ese día las 6:30 am para salir a sus tareas cotidianas, hubieran tenido una hora de adelanto en sus relojes, se hubieran levantado, según los dictados del sol, a las 5:30 am, es decir, que muy probablemente, no hubieran tenido que encender todas las luces para alistarse, porque con mucho placer y eficiencia ya a esa hora el Astro Rey les hubiera alumbrado. Del mismo modo, al final de la tarde, cuando llegaron a sus hogares, quizás a las 7:00 pm, también el sol, encantado de la vida, les hubiera dado luz, y con todo esto, el ahorro de energía eléctrica -deficitaria, costosa y contaminante-, hubiera sido significativo.

Así lo hacen casi todos los países del área. Tienen “Horario de Verano” los países grandes y pequeños, los pobres y ricos, y por lo general las ganancias no son pocas. Adelantarle una hora a los relojes en abril y atrasársela en noviembre es muchísimo menos costoso y de más rápida implementación que llenar el país de paneles solares y de parques eólicos. 

Ojalá alguien, con el Poder suficiente, descubra los beneficios que se pudieran obtener al usar las bondades que el sol nos ofrece. Ojalá que durante estos meses del año, en que se nos dispara el consumo de energía eléctrica tratando de paliar los sofocantes calores, podamos alguna vez utilizar las cantidades industriales de luz natural que el sol nos regala a manos llenas, sin miseria y durante los meses luminosos y largos del verano. Ojalá que pronto la inteligencia y el conocimiento se impongan ante la estulticia y la ignorancia. Ojalá.

jueves, 4 de mayo de 2017

REVENTAR LA CUMBRE, ESA ES LA CUESTIÓN

Ecos de la VII Cumbre de las Américas

La VI Cumbre de las Américas legitimó a la dictadura más antigua del continente y bloqueó la posibilidad de presionarla para que reconozca a la oposición interna y respete los principios democráticos que se expresan y definen en la Carta Democrática Interamericana.


Con lo visto y leído antes, durante y después de la VII Cumbre de las Américas realizada en Panamá, los días 10 y 11 del mes de abril, entiendo que la presencia de la delegación oficial de Cuba en ese cónclave, marcó el principio del fin de estas reuniones, creadas para velar por el buen estado de la democracia representativa en el continente americano.

Las delegaciones cubanas -que fueron dos; una, la que se presentó como protocolar, amistosa y tolerante, aprovechando la oportunidad de “el pie de igualdad” que se le brindó, presidida por el General; y otra, la que estuvo allí como “tropa de choque”, comandada por los oficiales de la SE, haciendo valer la “intransigencia revolucionaria” y con el deseo de imponer el monólogo que impera en la isla-, fueron a Panamá a reventar la cumbre. Allí, cada cual combatió desde la “trinchera” que le fue asignada, cada “revolucionario” cumplió con su “misión”, y todos, teniendo en cuenta los resultados alcanzados, lo hicieron perfectamente.

Aunque el tema es largo y la paciencia corta, trataré de centrarme en exponer las causas por las que en mi criterio, la aceptación de Cuba en este foro, es el principio del fin de estas reuniones -o por lo menos la vía de sumir este foro en el desprestigio- y la apertura de una puerta hacia la beligerancia en la región.

De acuerdo a los discursos -que por lo general no tienen la menor trascendencia en otros foros y en este mismo antes de contar con la representación de todos los países de América-, los líderes de la región no llegaron a un consenso y no hubo resolución final, pero en esta oportunidad, como nunca antes, este desacuerdo pudiera magnificarse y ser utilizado por los abanderados del “socialismo del siglo XXI” como prueba de que habría que cancelar este organismo y de  paso anular la OEA.

En la primera sesión plenaria se presentaron 15 oradores; entre ellos, a no dudarlo, los más llameantes. Pero vamos por orden. En sus palabras de bienvenida, Juan Carlos Varela (1963), presidente de Panamá y anfitrión del evento, en un discurso sereno, protocolar y conciliador abogó por el diálogo entre los países y afirmó que el poder que le dan los pueblos a sus Presidentes debe ser usado para el beneficio de todos, y que no se debe buscar en los asuntos externos las causas de nuestros problemas, cuando estos se originan dentro de nuestras fronteras.


Sin mencionar el santo, fue fácil descubrir que el castrismo y sus acólitos ponen sus males en los EEUU y gobiernan para los “revolucionarios”, y la oposición, según el verso oficial, está integrada por “mercenarios”, y, según las declaraciones de Abel Prieto -asesor personal del General Raúl Castro y quien presidió la delegación que intentó reventar el Foro de la Sociedad Civil en el marco de la VII Cumbre-, legalizar la oposición en Cuba es como legalizar a Al Qaeda.


Seguidamente Juan Manuel Santos (1951), Presidente de Colombia, con serenidad, y un lenguaje corporal relajado elogió la presencia de Cuba en la Cumbre, se refirió al cambio climático, a los acuerdos de paz y propuso un sistema regional de educación.

Vino después el Presidente de Ecuador, Rafael Correa (1963), y este fue el primer discurso de barricadas, encendido, improvisado para restar importancia al tiempo y al protocolo, e incluyó violencia corporal y verbal, y, echando por tierra toda formalidad, se dirigió reiteradas veces directamente al Presidente Obama, desconsiderando al Presidente de la Asamblea; además, calificó a la OEA de inservible, que en su lugar se debería utilizar la CELAC y que, apartando a los Estados Unidos, se debería crear un sistema latinoamericano de Derechos Humanos. Este fue, sin dudas, el primer intento por reventar la reunión. Correa criticó con acritud la prensa independiente y la libertad de expresión, palabras que después Obama iba a responder en su discurso.

Dilma Rouseff (1947), Presidenta de Brasil, fue presentada a continuación y en su discurso quedó bien con todos, más o menos. Felicitó las conversaciones entre el General cubano y el Presidente de los Estados Unidos, abogó por el fin del embargo de los Estados Unidos contra el régimen de La Habana, rechazó la sanción de Obama contra Venezuela, y abogó por el Estado de Derecho en ese país.

Enrique Peña Nieto (1966), Presidente de México, fue el próximo delegado en hacer uso de la palabra, y en un discurso protocolar, relajado y amistoso expresó sus buenos deseos de que prosperen el diálogo entre Cuba y los EEUU, los diálogos para alcanzar la paz en Colombia que se llevan a cabo en La Habana y fue el primero que se ajustó al tiempo estipulado que era de ocho minutos.

Después vino el esperado discurso de Barack Obama (1961), Presidente de los Estados Unidos, y algunas de sus frases aun retumban en aquel salón; entre ellas, su afirmación de que Los Estados Unidos de Norteamérica y Cuba deben ser “aliados en pie de igualdad”, con lo cual se conseguirá, según su opinión, “más oportunidad para el pueblo cubano”. Por otra parte, sin entender que el pasado estaba allí, en el presente y sentado frente a él, dijo que “Los Estados Unidos no será prisionero del pasado” y que en las conversaciones bilaterales deberían primar “los intereses comunes, entre ellos la dignidad”.

También dijo que no le interesaban las argumentaciones teóricas, hizo mención de la Carta Democrática Interamericana y afirmó que no podíamos “pasarnos la vida hablando de agravios, porque eso no es lo que resolverá el problema”, sin darse por enterado de que este es el proyecto táctico de los que se oponen a los intereses políticos y económicos de los Estados Unidos en la región, que estos enemigos del “imperio” serán capaces de empujar su proyecto de magnificar los agravios cometidos por el “enemigo común”, con el fin de eliminar la influencia de la gran nación del norte en la región; sea, utilizando las instituciones democráticas para destruir la democracia, o por la vía de la “lucha armada”.

Respuesta de Obama a los dichos de Correa sobre la libertad de expresión.
Obama hizo una mención directa a las opiniones de Correa en cuanto a la libertad de expresión y a los medios que según el mandatario ecuatoriano lucran con la noticia. El presidente norteamericano replicó diciendo que “quizás el Presidente Correa pueda distinguir entre la prensa buena y la mala, y aunque yo creo que hay mala prensa, aunque me critica sigue existiendo esa prensa, porque yo no confío en que solamente una persona sea quien haga esa determinación, pienso que si creemos en la democracia debemos estar de acuerdo en que todo el mundo tenga la oportunidad de hablar para defender sus ideas. Es justo rezar, tener un credo y organizarse y reunirse tal y como piensen que sea apropiado, siempre y cuando no obren con violencia”.

A continuación tomó la palabra el General Raúl Castro (1931), quien dejó bien claro que los polvos de la Historia provocaron que su hermano y él enristraran el “derecho a la insurrección contra un gobierno ilegítimo y totalitario” y que después de alcanzar el poder, las “agresiones del imperio” justificaron que, su hermano y él, se aferraran al poder durante más de 56 años.

El General en su discurso repitió que José Martí organizó la “guerra necesaria” de 1895 […] para fundar una República “con todos y para el bien de todos” y alcanzar así “la dignidad plena del hombre”, reafirmando, una vez más, que solamente su hermano y él han podido hacer realidad aquellos ideales, una vez más se agarra a la idea de que Cuba es para los “revolucionarios” y el resto, todos los que no comulgan con los credos del castrismo deben abstenerse de sus derechos. Perversa interpretación del martiano ideal de una patria “con todos y para el bien de todos”.   

Seguidamente le tocó el turno a Cristina Fernández (1953), Presidenta de Argentina, y lo más destacado de su discurso fue que no entendió lo que dijo Barack Obama respecto a la Historia: el mandatario norteamericano dijo que le gustaba mucho la Historia, pero la mandataria argentina entendió todo lo contrario, y, en un lenguaje violento, saltando el protocolo, fustigó directamente a Obama y le reprochó su falta de interés por la Historia americana.

Otto Pérez Molina, Presidente de Guatemala
Otto Pérez Molina (1950), Presidente de Guatemala, felicitó las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, abogó por el fortalecimiento de la OEA como organismo regional y no atacó a Barack Obama, ni hizo mención de la orden con la que se prohíbe la entrada a los Estados Unidos de algunos funcionarios del gobierno venezolano, a los que acusa de violar los derechos humanos.

Dos horas después de comenzada la primera sesión plenaria le tocó el turno a Nicolás Maduro (1962), Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y aquí sí que se rompieron todos los moldes, nadie lo pudo igualar. Improvisó en su estilo coloquial encadenando incidentales, usó la Historia cual evangelio y su lenguaje corporal fue violento y beligerante.

Como preludio de este discurso, él y otros miembros del ALBA, visitaron la zona de El Chorrillo, zona panameña en la que según su criterio la población fue masacrada durante la llamada invasión norteamericana a Panamá. Allí, Maduro aceptó la encomienda -o se la inventaron sus asesores- de entregar a Obama una carta suscrita por las víctimas de aquellos sucesos, en la que exigían una indemnización a los EEUU.

Maduro afirmó ante el plenario que democracia es igualitarismo y no solamente votar, es hacer que nuestros países participen de la distribución de las riquezas. Se jactó de tener la más perfecta democracia del mundo y dijo “nunca nuestro país había vivido un proceso tan democrático”, pero seguidamente arremetió contra la oposición a la que descalificó llamándola “oligarquías políticas”. Acusó a los medios de todos los países representados en la Cumbre de haber iniciado una campaña de manipulación y de mentiras para decir que el comandante Chávez era un dictador.

Dijo que “Venezuela tiene el sistema electoral más transparente y moderno que se pueda conocer en nuestra Historia” y arremetió contra lo que él llama “decreto peligroso” defendiendo la honorabilidad de los funcionarios sancionados por la mencionada orden ejecutiva. Dijo que no es antiestadounidense, sino antiimperialista, y para probarlo se declaró admirador de Jimi Hendrix y Eric Clapton, dando con esto otro motivo de risas, pues como es sabido, Clapton es británico.

Maduro hace ondear la bandera panameña
en el barrio El Chorrillo
Según entiendo, Nicolás Maduro reventó la VII Cumbre durante cuarenta minutos, utilizó treinta y dos más de los estipulados para cada discurso, despotricó contra los Estados Unidos durante más de diez minutos; y sin embargo, entre sus palabras lapidarias estuvo la frase con la que algunos quisieran abolir la Carta Democrática Interamericana: “Nadie debe intervenir en los asuntos de otro”. Declaró que entregaría a Obama millones de firmas contra el llamado decreto y que Cuba le había llevado tres millones de firmas solidarias. Esas firmas de Cuba en favor de Maduro y esa carta de los panameños que Maduro estuvo dispuesto a entregar a Obama no significan, según la lógica de Maduro, una intervención en los asuntos de otro.

Según los hechos y las declaraciones de Maduro, se puede leer con claridad que para él y sus partidarios “nadie tiene derecho a exigirle a nadie el cumplimiento de la Carta Democrática Interamericana” y con esto está minado el fundamento de las Cumbres de las Américas.

A continuación Kamla Persad (1952), Primera Ministra de Trinidad y Tobago leyó un discurso protocolar, conciliador y aunque abogó contra el decreto y a favor de Venezuela, no atacó al Presidente Obama.

El Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández (1968), como todos los mandatarios, se solidarizó con el pueblo Chileno por los desastres naturales que por esos días estaban enfrentando. Hernández, en un discurso equilibrado, se centró en los logros y retos de su país y solo al final de su intervención dio la bienvenida a la delegación de Cuba.

Ollanta Humala (1962), Presidente de Perú, le siguió en la palabra y también se centró en el tema de la reunión. Habló del cambio climático, la eficiencia del gasto y la calidad de la inversión, pero no se pronunció contra Obama ni habló de la Carta Democrática.

A continuación le tocó el turno a Evo Morales (1959) Presidente de Bolivia, y aquí volvió a flamear el verbo, regresó al plenario el gesto iracundo del cuerpo, y un pequeño dedo acusador batió el aire como estoque letal. El presidente boliviano rememoró los atropellos cometidos por los colonizadores sin tomar en cuenta que aquellos sucesos deplorables no pueden servir de excusa a los líderes de América Latina para imponer ideologías o sistemas antidemocráticos, sino que por el contrario tienen el deber de proteger las libertades, la alterabilidad en el poder y el pluripartidismo.

Morales dijo que debemos vivir en paz y con respeto, que “los imperios perecen y las democracias son eternas”, pero no mencionó la Carta Democrática, sino que por el contrario afirmó: “No queremos que nos  vigilen”, en franca discrepancia con lo que manda la OEA como organismo encargado de promover la democracia y garante de las libertades ciudadanas.

Evo, al igual que Correa, Castro, Cristina y Maduro, rompió el protocolo y dirigió sus palabras directamente a Barack Obama, haciendo a un lado al Presidente de la Sesión. Evo le dijo al Presidente de los Estados Unidos que no tenía derecho a hablar de Derechos Humanos, que debía resarcir a Cuba por los daños ocasionados mediante el embargo y le acusó de espía y agresor.

Hasta aquí, los hechos estaban prácticamente consumados, la VII Cumbre de las Américas legitimó a la dictadura más antigua del continente y bloqueó la posibilidad de presionarla para que reconozca a la oposición interna y respete los principios democráticos que se expresan y definen en la Carta Democrática Interamericana. En la VII Cumbre se le dio una estocada letal al “derecho a la insurrección contra un gobierno ilegítimo y totalitario”, el cual ha sido esgrimido y utilizado como estandarte por más de uno de los actuales mandatarios latinoamericanos en su ascenso al poder, incluidos Daniel Ortega, Ollanta Humala y los hermanos Castro; y se repudió a la oposición política de Cuba y Venezuela acusándolas de “mercenaria” y “oligarca” respectivamente. 

Finalmente la sesión terminó con el discurso de Stephen Harper (1959), Primer Ministro de Canadá, quien leyó su discurso en inglés y francés. Harper, habló en un tono protocolar y conciliador, abogó por las libertades y la Carta Democrática Interamericana, elogió los pasos de la región hacia la democracia y dijo que “Hoy la democracia más que nunca es la norma en el hemisferio”, y definió que la democracia representativa, la que defiende la Carta aceptada como documento normativo por todos los miembros de la OEA, “incluye elecciones libres, justas y periódicas, libertad de expresión, libertad de asociación y de asamblea, también significa instituciones sólidas y autónomas, incluyendo el poder judicial, los partidos políticos y los medios de comunicación independientes”.


Hasta aquí, cinco de los 15 oradores, –Correa,  Castro, Fernández, Maduro y Morales-, rompieron el protocolo con discursos encendidos e intolerantes. Su objetivo estuvo centrado en proclamar sus ideologías como las únicas válidas en el hemisferio y remarcar el interés de este grupo -integrantes del ALBA con la excepción de Fernández-, por reventar la Cumbre de las Américas y hacer a un lado a los Estados  Unidos, al que insisten en calificar como “imperio”.

La segunda sesión fue más calmada, porque dejaron solo a Daniel Ortega, quien en consonancia con sus acólitos de la mañana, arremetió contra Obama y defendió la intolerancia a cualquier precio. Finalmente no se llegó a una resolución final, no hubo consenso, y según declaraciones del Canciller de Costa Rica, las causas de este desencuentro estuvieron en que, cuando el documento final estaba listo y era de conocimiento de todos los participantes en la VII Cumbre, un grupo de mandatarios, a quienes no quiso identificar por conocidos, propusieron incluir una repulsa contra la mencionada orden ejecutiva, algo que la mayoría no aceptó por improcedente.

Protestas en Brasil piden la renuncia de la Presidenta Dilma Rousseff
Después de la VII Cumbre, muy temprano; Cristina, viajó a Rusia; en el Estrecho de Ormuz, la Guardia Revolucionaria Iraní apresó a un carguero que en principio se identificó como norteamericano y que involucró al pentágono en un confuso incidente; Obama, enfrentó en Baltimore un apocalíptica explosión social causada por conflictos raciales; Otto Pérez, fue recibido con un escándalo de corrupción que toca directamente a su vicepresidenta; Dilma, tuvo en las calles de Brasil a miles de manifestantes contra su gobierno; en Colombia, las FARC rompió de mala manera el alto al fuego y provocó once bajas al ejército; pero, en medio de este berenjenal global, en medio de este drama, lo que presentó la prensa oficial cubana fue solamente el esplendor del desfile del día 1 de mayo, en el que según las imágenes se desbordó la felicidad y se reafirmó una vez más la adhesión de los cubanos a “su socialismo”, a pesar de que en Cuba, por esos días, se agudizó aun más la represión contra los opositores y La Habana sufrió una catástrofe natural muy parecida a la que devastó Chile.

En Cuba celebran con "entusiasmo y alegría" el 1 de mayo, "marchan por el socialismo" y por
la fidelidad del pueblo a quienes ostentan el poder desde hace más de 56 años.

Todas estas noticias, por tomar unas pocas, ponen en duda muchos de los argumentos presentados por los oradores en la VII Cumbre, estos hechos empujan a pensar, que si los países llamados bolivarianos bajo la órbita castrista se alejan de los Estados Unidos y se acercan a Rusia, y por transición a Irán, no tendremos que esperar mucho tiempo para que volvamos a tener sobre nosotros la amenaza cierta de una crisis de misiles recargada, sin disponer en la región, ahora sí, de la OEA, la ONU, o cualquiera de aquellas organizaciones internacionales, y quizás no contemos tampoco con líderes sensatos -a última hora pero sensatez al fin- como JFK y NJ, que en octubre de 1962 propiciaron que el mundo no reventara como un globo de Cantoya. Ojalá que me equivoque. Ojalá.

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