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domingo, 26 de julio de 2020

TONY CURIEL

Tony Curiel (1931-2009)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Rafael Antonio Curiel Batista nació en la ciudad de Santiago de los Caballeros el 26 de julio de 1931 y a muy corta edad se trasladó con su madre a San Pedro de Macorís. Allí realizó sus estudios en las escuelas públicas y más tarde se interesó en hacer prácticas de mecánica dental, oficio en el que llegó a destacarse. Junto a estos estudios y desde muy temprano fue descollando Tony como cantante y su voz era requerida en muchas actividades realizadas en San Pedro.

En 1954 se fue a la capital del país y realizó sus primeras apariciones en la radio y en el programa Buscando Estrellas, de La Voz Dominicana, le fue otorgada una beca para realizar estudios de música. En esa escuela, que fue mentora de grandes talentos en su época, Tony Curiel tuvo la orientación de insignes músicos, tales como el Maestro Dolores Cerón, Mario Ferretti y Dora Merteen, entre otros.

Su voz se fue cultivando hasta permitirle en 1956 aparecer en el papel de Alfio en la ópera Cavalleria Rusticana, de P. Mascagni, y en 1957 es el Giorgio Germont de La Traviata, de G. Verdi. En ambas oportunidades compartió con un elenco integrado por figuras estelares del canto lírico nacional.

La buena formación y el enorme talento del señor Curiel le permitieron incursionar en diversos géneros, por lo que en 1959, con la Orquesta San José, dirigida por el trompetista y compositor Ramón Antonio Molina, grabó doce boleros en un disco de larga duración que llevó por título Quiero verte. Para 1962 grabó en un sencillo el vals peruano No te Vayas, de Javier Arce, y el bolero Miedo de quererte; en 1963 grabó un sencillo con el tango Sombras en un arreglo de bolero.

Muchas son las piezas que quedaron grabadas en su voz y cada una de ellas es representativa de una alta calidad y de una exquisita voz.

El 25 de enero de 2009, murió en la ciudad de Santo Domingo.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.


lunes, 29 de junio de 2020

JOSÉ DOLORES CERÓN

José Dolores Cerón (1897-1969)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

José Dolores nació el 29 de junio de 1897 y llegó a ser un hombre de gran instrucción; además de realizar estudios musicales, llegó a diplomarse como médico. Aunque su verdadero nombre fue Pedro Pablo, por decisión de sus abuelos se le llamó José Dolores, en honor al padre, quien murió siendo muy joven.

José Dolores, niño aún, tomó clases con el profesor Arturo Senior, quien era un destacado pedagogo y le encaminó en el conocimiento de un instrumento que mucho ayudaría después al músico y compositor. También fueron sus profesores de composición y armonía los eminentes José de Jesús Ravelo y Esteban Peña Morell. Cándido Castellanos, español radicado en Santo Domingo por muchos años, le impartió clases de cello y contrabajo.

A los 22 años de edad, José Dolores fundó su primera orquesta, en la que compartió las funciones de director, compositor y chelista. Esta agrupación se dio a conocer a través de sus frecuentes presentaciones en el Club de Artesanos. Al ser nombrado en el puesto de subdirector de la Banda de Música del Ejercito Nacional en 1925 y director en 1930, dio inicio en la carrera de Cerón una de las etapas más fructíferas en cuanto a logros musicales. Elevó la calidad de la institución musical, que dirigió por varios años, a niveles nunca antes conocidos en el país. Le adicionó al conjunto campanas y contrabajos, con lo que dio la posibilidad de poner en los atriles de la Banda de Música del Ejército Nacional obras nunca antes escuchadas en una orquesta de ese tipo en el país. Así comenzaron a ser interpretadas en los predios castrenses algunas de las obras más representativas del repertorio sinfónico universal, y esto convirtió a la banda militar en una verdadera banda de conciertos.

Como compositor, el Maestro Cerón nos ha legado obras de gran valor musical, entre ellas los poemas sinfónicos A la caída de la tarde, IguanonaEnriquillo y Las vírgenes de Galindo. Para calificar su obra, el cantante y prolífico musicógrafo dominicano Arístides Incháustegui afirma que: «José Dolores Cerón ha sido uno de los melodistas más finos que haya tenido el país».

Cerón, como la gran mayoría de los compositores dominicanos que se han dedicado a crear dentro de la llamada música clásica, compuso un buen número de obras en el lenguaje más popular; de ellas, son recordadas aún la romanza Prodigio en dos de sus más sobresalientes versiones: la que hiciera el barítono Guarionex Aquino y la del tenor Rafael Sánchez Cestero. También quedan en la memoria discográfica del país muchas de sus canciones; entre ellas, una de las más conocidas: Como tú besabas, que fue grabada por Eduardo Brito y su esposa Rosa Elena Bobadilla.

El Maestro José Dolores Cerón murió en Santo Domingo el 22 de marzo de 1969.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.


domingo, 28 de junio de 2020

RAMÓN RAFAEL CASADO SOLER

Ramón Rafael Casado Soler
(1917-1997)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Rafael Casado nació en la ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana, un día 28 de junio de 1917. No fue hijo de músicos, ni se le notaron excepcionales dotes artísticas a temprana edad, ni estudió música en academias o conservatorios. Nada.

Fue simple y llanamente un hombre que se inclinó siempre por las ciencias y la filosofía. Un hombre bueno que se desempeñó como educador y maestro de escuela, Licenciado en Filosofía, escritor y conferencista. Sin embargo, de un toque quedó para siempre grabado en el cancionero popular dominicano.

Su pieza El regalo mejor es cantada por todo el país en los días de cumpleaños. Sustituyó, de un toque, al tan divulgado Happy Birthday to You. Cuentan que fue durante la Navidad de 1959 que Casado entonó por vez primera la noble canción y los primeros en escucharla fueron sus compañeros en la carcel de La Cuarenta.

El Maestro falleció el 16 de marzo de 1997, a punto de cumplir 80 años de edad.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.


miércoles, 24 de junio de 2020

JUAN BAUTISTA ESPÍNOLA REYES

Juan Bautista Espínola Reyes
(1894-1923)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Nacido el 24 de junio de 1894 en La Vega, el músico y compositor tuvo una corta pero intesa y productiva vida. Desde muy pequeño se descubrieron en él excepcionales dotes musicales y a los diez años de edad, en su pueblo natal, comenzó a estudiar solfeo y clarinete con el profesor Francisco Soñé. Con muy pocas clases, su gran talento le permitió adquirir rápidamente las habilidades necesarias para ser admitido en la Banda de Música del municipio; en ella se destacó en el atril de segundo clarinete, puesto que ocupó también a partir de 1907 en la orquesta de Rafael Morfa. En 1908, el español Manuel Pueyo lo admitió en su orquesta Unión Artística y en 1913 ingresó en el Ejército Nacional, institución en la que llegó a obtener un alto rango y en la que permaneció hasta 1915.

En 1918 era ya muy conocido el Maestro Espínola por sus criollas, danzas, danzones, marchas y merengues,

Pero sobre todo como un brillante ejecutante del clarinete. Existen algunos documentos en los que se afirma que el joven Espínola fue el primer músico en tocar un merengue en un baile de sociedad, hecho que ocurrió en el Casino Central de La Vega.

El formato de su orquesta, Lira Vegana, era muy parecido al de la “orquesta típica”, que en Cuba fuera tan usada por esa época para interpretar un repertorio en el que llegó a hacerse fundamental el danzón. Espínola integró su conjunto con dos clarinetes, dos bombardinos, saxofón, cornetín, tuba, contrabajo, timbales, güira y tambora, mientras la “orquesta típica” cubana tenía dos clarinetes, un cornetín, un trombón de pistones, un figle, un contrabajo, timbales y güiro. Tal similitud no fue casual pues el fuerte de la Lira Vegana fueron los danzones que el Maestro Espínola componía y orquestaba a la perfección. Piezas de este género, como Pepe Virita, Yamí y El clarinete brujo gozaron de gran fama e hicieron las delicias de los bailadores de entonces, así como también los merengues Terapéutica, Burende adentro y Rubén.

Excelente y hábil compositor, arreglista y muy gran orquestador, pudo darse a conocer con su agrupación por todo el país y, según se afirma, fue el primer compositor dominicano a quien la RCA Victor grabó sus creaciones.

El 29 de septiembre de 1923 falleció, en el poblado que le vio nacer.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.

lunes, 22 de junio de 2020

LUIS RIVERA

Luis Rivera (1901-1986)


El siglo XX dominicano. Los 100 músicos del siglo

Luis Armando Rivera González nació el 22 de junio de 1901, en San Fernando de Monte Cristi, y comenzó sus estudios de música con su padre José Luis Rivera, quien le inició en la ejecución del piano y el violín. En Santiago de los Caballeros continuó perfeccionándose como violinista con el maestro Carlos Manuel García Vila y, siendo adolescente aún, integró la sección de los primeros violines de la orquesta del Centro Lírico Ildefonso Arté, bajo la dirección de José Oviedo.

Luis Rivera recorrió casi todo el país como músico de las compañías de zarzuela, ópera y operetas que venían frecuentemente a realizar giras. También formó parte de diversas agrupaciones que se dedicaban a tocar en los cines, cuando los filmes eran silentes.

En 1922, tocando el violín, visitó Cabo Haitiano como parte de un conjunto que estaba integrado por Juan Francisco García en la trompeta; Julio Alberto Hernández al piano; Rafael Almánzar a la mandolina y el tenor Susano Polanco como vocalista.

En 1930 Rivera se presentó con el trío México Lindo, mientras este cumplía un contrato de trabajo en la República Dominicana. Concluida la gira por Quisqueya, el violinista dominicano salió rumbo al país azteca junto a la agrupación, que antes de llegar a su destino recorrió, luego de presentarse en Cabo Haitiano, la isla de Cuba. Viajaron desde Santiago de Cuba hasta La Habana y se presentaron en las plazas más importantes del vecino país. Llegados a la capital de la entonces Perla de las Antillas, el joven Rivera decidió establecerse allí y posponer su viaje a México. Entonces formó parte de los primeros violines de la Filarmónica de La Habana, que dirigía su fundador, el maestro español Pedro San Juan. Y fue en La Habana donde Rivera tomó clases de armonía con Amadeo Roldán, quien fungía por aquella época como Concertino de la Filarmónica.

El año 1932 fue de gran importancia en la vida del ilustre dominicano. En esa fecha publicó su primer álbum de canciones, conoció a Ernesto Lecuona, se le rindió un homenaje como compositor y violinista en el Conservatorio Falcón, compuso Dulce Serenidad, una de sus mejores canciones, y dirigió la orquesta que acompañó en el Teatro Nacional de La Habana (Hoy Gran Teatro de La Habana) a José Mojica.

Su talento como orquestador le permitió arreglar obras de Ernesto Lecuona que alcanzaron gran renombre en la historia de la música cubana, entre ellas la revista-opereta Lola Cruz y la zarzuela El torrente.

De 1937 a 1938 estuvo en México, donde compuso varias canciones con textos del poeta mexicano Manuel Bernal; entre ellas, una de las más resonantes fue Jugando y llorando, que fuera estrenada por Juan Albizu y que grabara Pedro Vargas. También en México estrenó la revista de su autoría Pa´ L´Habana me voy.

En 1939 se presentó en Puerto Rico como pianista de las Estrellas de Lecuona, y en marzo de ese mismo año regresó a su patria con el objetivo de recuperarse de algunos problemas de salud que le aquejaban. Lecuona y su compañía siguieron viaje hacia Venezuela, donde supuestamente unos meses después de le uniría el maestro Rivera. Eso no pudo ser porque el Gobierno dominicano de entonces le retiró el pasaporte al ciudadano Luis Rivera, lo que provocó que la carrera del artista perdiera el brillo intenso que en poco tiempo había adquirido allende los mares. En lo adelante le fueron nombrando en funciones pública que, aunque importantes para el desarrollo artístico del país, frenaron la proyección internacional del maestro Rivera.

En 1942 fue nombrado director de la Banda de Música del Distrito de Santo Domingo y profesor de violín del Liceo Municipal; en 1945 director de La Voz del Yuna, donde dirigió la Súper Orquesta San José, adscrita a dicha empresa; y en 1947 profesor de Curso Superior de Solfeo y Armonía, en el Conservatorio Nacional de Música.

Como compositor, el maestro Rivera dejó un extenso catálogo integrado por danzas para piano; el Poema indio, para orquesta, barítono y narrador; la Rapsodia dominicana No. 1, para piano y orquesta; y varias obras para piano, entre las que se destacan Sierra del Bahoruco, Danza en merengue, Fiesta de palos, Siñá Anacleta y Merengueando.

El 16 de septiembre de 1986 falleció en la ciudad de Santo Domingo el ilustre músico dominicano, nacido 85 años atrás.





domingo, 21 de junio de 2020

LUIS DÍAZ

Luis Díaz (1952-2009)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Luis Díaz Portorreal nació en Bonao, el 21 de junio de 1952, y fue allí donde realizó sus primeros estudios musicales con los profesores Juan Zorrilla y Tatán Jiménez y donde también, a la edad de 16 años, creó su primer grupo musical, el cual se conoció como los Chonnys.

Años después, en 1972, integró el grupo Convite, con el cual comenzó, junto al sociólogo Dagoberto Tejeda, a investigar y recolectar por todo el país los diferentes ritmos y melodías más apegados al sedimento cultural dominicano. En 1978, con la agrupación Madora, trabajó la fusión del jazz con el folclor antillano, para culminar toda una década de reelaboración de los cantos provenientes de las raíces mismas de la dominicanidad.

En 1980 fue a radicarse por primera vez a la ciudad de New York, en los Estados Unidos, donde permaneció por espacio de dos años; tiempo durante el cual los ritmos del jazz lograron conquistarlo. A su regreso a la patria integró el grupo Transporte Urbano, donde irían a parar todas sus impresiones musicales, que conjugaban desde la bachata hasta el hevy metal.

En 1999 formó un nuevo grupo, esta vez sería Luis Díaz el líder de La Victoria, agrupación con la que ha realizado conciertos de gran calidad.

Su quehacer musical ha quedado registrado en varios discos, entre los que están los títulos: Luis Terror Díaz (1984), Convite convida (1984), El accidente (1998), Luis Díaz y Transporte Urbano (1999) y Antología (1999).

Por su labor, el señor Díaz ha merecido el Silver Award del Festival Internacional de Filadelfia en 1984. En 1988 se le otorgó el Casandra en la categoría de mejor texto para una pieza musical, y en 1989, recibió el galardón de Mejor Compositor del Año en ese mismo evento.

Más de trescientas de sus piezas han sido grabadas por diferentes artistas y orquestas, entre los que se destacan Sergio Vargas, Wilfrido Vargas, Sonia Silvestre, Rafael Solano, Alex Bueno, Fernando Villalona y Marc Anthony.

El compositor falleció en la ciudad de Santo Domingo el día 8 de diciembre de 2009

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.



martes, 16 de junio de 2020

JUAN FRANCISCO GARCÍA

Juan Francisco García (1892-1974)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

El 16 de junio de 1892 nació en Santiago de los Caballeros Juan Francisco García, quien desde muy pequeño demostró ser poseedor de un excelente oído musical y de una gran habilidad para la ejecución de diversos instrumentos musicales. Estudió solfeo y cornetín con el Maestro José Oviedo García y, más tarde, de manera autodidacta, aprendió a tocar el violonchelo y el piano. El estudio del método de Fetís fue toda su guía para Juan Francisco García en el arte de la composición, que llegó a dominar y a partir del cual creó un extenso y valioso catálogo de obras de diversos géneros.

Toda su obra está permeada por el folklore dominicano, que es elaborado a un grado muy alto en obras como el Cuarteto de cuerdas No.1, que compuso en 1922 y que fue estrenado en Santiago de los Caballeros en 1929; y la Sinfonía quisqueyana, que terminó en 1935 y fue estrenada el 21 de marzo de 1941 por la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo en el teatro Olimpia.

En 1925 viajó a Cuba para realizar una gira como pianista acompañante del tenor Susano Polanco. En esa ocasión el Maestro García conoció al poeta Nicolás Guillén, de quien tomó los versos para componer la música de su canción Espejo. La pieza fue estrenada durante aquella gira y, algunos años después, en 1930, Eduardo Brito la grabó en la ciudad de New York para darla a conocer al mundo entero.

García compuso también la Fantasía simastral en 1947, la Fantasía concertante para piano y orquesta en 1949, y un gran número de piezas para piano de corte nacionalista. Entre sus más conocidas obras del género popular están además la canción Mal de amor, el Himno a la bandera y la criolla Margarita del Campo.

Juan Francisco García llegó a ser un virtuoso del cornetín, el cual interpretaba registrándole desde sus notas más graves hasta el aparatoso do sobreagudo con el que hacía prorrumpir en aplausos a todos los auditorios.

Juan Francisco García falleció el 18 de noviembre de 1974, en Santo Domingo.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.

domingo, 14 de junio de 2020

RAMÓN DÍAZ

Ramón Díaz (1932-2018)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Ramón Augusto Díaz Peralta nació en Salcedo, el 14 de junio de 1932, y dio sus primeros pasos en el mundo de la música guiado por su padre. Emigrado a la capital de la República, continuó sus estudios de piano con la profesora germano-cubana Manuela Jiménez, el profesor italiano Mario Ceccarelli y el español Pedro Lerna.

Por sus dotes musicales, el Gobierno dominicano le otorgó una beca para estudiar en España, donde en 1957 obtuvo el título de Profesor de Piano en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid; allí alcanzó los máximos galardones que esa institución otorga: el Premio Extraordinario de Piano y el Premio Extraordinario de Música de Cámara.

En 1958 participó en el prestigioso Concurso Internacional de Piano Manuel de Falla, en el que obtuvo un importantísimo premio que lo impulsó en su carrera como concertista. A partir de ahí, inició una larga gira de concierrtos por varias ciudades de la penísula ibérica. Más tarde viajó a Italia, donde realizó estudios de post-grado con el gran pianista y pedagogo Carlo Zecchi, en la prestigiosa Academia de Santa Cecilia.

Después de nueve años en Europa regresó a Santo Domingo, donde fue nombrado profesor de cursos superiores de piano y de Historia de la Música en el Conservatorio Nacional. En el país ha realizado también numerosos recitales, donde sobresalió al interpretar, en primera audición nacional, los conciertos 1 y 2 de Brahms y el tercero de Bela Bartok.

Integró durante varios años el Trío de Cámara que, patrocinado por el Departamento de Cultura de la Secretaría de Educación, actuó en numerosos conciertos educativos y representó al país en el CARIFESTA, que se celebró en 1979, en La Habana, Cuba.

El pianista Ramón Díaz se ha presentado en el extranjero, tanto junto a agrupaciones de cámara, como en recitales, que han sido muy bien acogidos en salas de conciertos de España, Italia, Ecuador, Cuba y Puerto Rico.

Su labor pedagógica ha sido ininterrumpida desde 1963, fecha en la que comenzó a impartir clases en el Conservartorio Nacional de Música. Ha sido también por muchos años pianista acompañante del grupo de cantantes líricos del Bellas Artes.

En 1998 se presentó con la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del Maestro Julio de Windt y junto a la pianista Catana Pérez de Cuello, cuando interpretó el Concierto para dos pianos, de F. Poulenc.

El maestro Ramón Díaz falleció en Santo Domingo el día 9 de abril de 2018

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.

domingo, 7 de junio de 2020

JUAN LUIS GUERRA

Juan Luis Guerra (1957)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Juan Luis Guerra Seija nació en Santo Domingo, el 7 de junio 1957, y cursó sus primeros estudios de enseñanza general en los colegios de La Salle, Santa Teresita y San Juan Bautista. De aquellos estudios, el joven Juan Luis pasó a matricular en la Universidad Autónoma de Santo Domingo donde, después de concluir el colegio universitario, cursó el primer año en Filosofía y Letras. Pero aquel muchacho de guitarra en ristre, seguidor de la nueva canción lartinoamericana, oidor empedernido de Pablo Milanés, Silvio Rodriguez y Facundo Cabral, matriculó en el Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo y, por ese trillo de carreras tortuosas, inseguras y por lo general poco “lucrativas”, metió la cabeza.

De su país viajó a Boston, en los Estados Unidos, y estudió composición y arreglos musicales en el Berklee College. En el conservatorio musical de la misma ciudad engrosó sus conocimientos de armonía y arreglo.

En 1984 formó el grupo 4.40 y, junto a las excelentes voces de Roger Zayaz-Bazán, Maridalia Hernández y Mariela Mercado grabó sus primeros discos. Soplando fue el inicio de una larga lista de producciones que contiene Mudanza y acarreo, Mientras más lo pienso tú, Ojalá que llueva café. A finales del año 1990 vino Bachata rosa, y con este registro Juan Luis y su grupo se colocaron en el tope de la popularidad. Por él recibieron, en 1991, el Granmy en la categoría de Mejor Disco Tropical, galardón nunca antes alcanzado por un dominicano.

Millones de copias de esta producción fueron vendidas y, en sus presentaciones por todo el mundo, los locales eran abarrotados  por el público. En 1993 lanzó Juan Luis al mercado su sexto disco de larga duración, con el título Areíto. Después vendría Fogaraté, y en 1995, Grandes éxitos, una producción que recopila dieciocho de sus temas más populares hasta ese momento.

En 1998, luego de algunos años alejado de los estudios de grabaciones y los escenarios, enfrascado como estaba en echar adelante una estación de radio y un canal televisivo, volvió nuevamente Juan Luis al ruedo y, con iguales triunfos estruendosos, se volvió a colocar en los lugares cimeros de las listas de venta, gracias a la producción Ni es lo mismo ni es igual.

Su carrera ha sido reconocida en su patria, donde se le han otorgado varios galardones; entre ellos, El Soberano, máximo sitial de los premios Casandra; la Universidad Autónoma de Santo Domingo le hizo acreedor del Título de Profesor Honorífico y se le ha declarado Hijo Distingudo de su ciudad natal. Pero, además de todos estos triunfos y “por encima de cualquier razonamiento”, su obra está más allá de los éxitos temporales, su labor musical vive independientemente de los vaivenes de la moda y las manipulaciones mercantiles. Clavada en el centro mismo de la cultura dominicana, en el corazón de la cultura del continente americano, la labor musical de Juan Luis Guerra es el sitio al cual deberán volver las nuevas generaciones para reconocerse en sus esencias. Para reconocer cómo se es, en arte, un genuino representante de las raíces de su pueblo y, al mismo tiempo, el más distinguido, moderno y universal de los compositores.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.


viernes, 5 de junio de 2020

ALBERTO BELTRÁN

Alberto  Beltrán (1924-1997)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Nacido en la Romana, el 5 de junio de 1924, hizo sus primeros pininos como casi todos los de su estirpe: barloventeando y dejando oír su voz en cualquier lugar donde se lo permitieran. Pero su gran día llegó en diciembre de 1947, cuando resultó ganador de una especie de concurso que se realizaba entonces en la emisora radial La Voz del Yuna. Su interpretación le valió los más encendidos elogios y un importantísimo contrato de exclusividad con la difusora. El 15 de enero de 1947 su voz se comenzó a escuchar cada vez más lejos, al debutar en la más importante estación de radio de la época. A aquel éxito le seguirían otros, que llevaron a Alberto Beltrán hasta la cima de la popularidad.

En 1954 Beltrán viajó por primera vez a Cuba, donde su amigo y compatriota Tirso Guerrero, metido en la farándula habanera desde hacía algún tiempo, lo presentó en el medio y rápidamente el cantor de Quisqueya se encontró al frente de la famosísima Sonora Matancera. La radio y la televisión cubana lo lanzaron a la popularidad en la mayor de las Antillas  y su voz quedó registrada en varios discos. Títulos como El negrito del batey, de Héctor J. Díaz y Medardo Guzmán (pieza que fue dedicada a Joseíto Mateo, pero que A.B. grabó y la popularizó, primero con la Sonora Matancera y luego con el Conjunto Casino), Ignoro tu existencia, de Rafael Pablo Mota, Todo me gusta de ti, de Cuto Estévez, y muchos otros, le abrieron las puertas de una carrera rutilante. Su fama se extendió por todo el orbe y en ese camino involucró la obra de importantes compositores dominicanos; tal es el caso del trabajo discográfico que hiciera Alberto Beltrán con la orquesta de Billo Frómeta en los estudios de Radio Progreso, en 1958. A partir de entonces, la vida del genial cantor estuvo impregnada por la fama. La calidad de su voz se mantuvo a través de los años, para deleite de varias generaciones.

El 3 de febrero de 1997, murió el cantante en la ciudad de Santo Domingo.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.

martes, 19 de mayo de 2020

LOS CIEN MÚSICOS DEL SIGLO

EL SIGLO XX DOMINICANO

A manera de prólogo

Algunos lectores me han reprochado que no incluyera al músico de su preferencia entre estos que aquí se reseñan, así que creo oportuno anotar los motivos por los cuales algunos importantes músicos dominicanos no quedaron incluidos entre los 100 músicos del siglo XX.

Ante todo, la editora me solicitó un número determinado de síntesis biográficas y ese número fue 100 –como un homenaje al siglo XX que se iba-, y como si fuera poca la presión de esa coyunda, la elección quedó completamente a mi criterio, así que como en cualquier antología literaria, tuve que decidir entre más de 100 y con mis propios parámetros asumir la responsabilidad de incorporar o descartar.

En honor a la verdad, los nombres que más trabajo me costaron desechar fueron los de Johnny Pacheco y Mario Rivera; sin embargo, no fue ni por olvido ni desconocimiento. Estos dos monumentales músicos no están entre los 100 músicos dominicanos del siglo XX porque, en mi criterio, su trayectoria artística estuvo completamente apartada del ambiente musical del país, si bien es cierto que arrasaron en los escenarios del mundo, el primero con la llamada salsa y el segundo con los más importantes jazzistas del mundo, no tuvieron en la República Dominicana la presencia que sí tuvo, por ejemplo, Michel Camilo, quien incluyó Santo Domingo y/o Santiago de los Caballeros en sus giras internacionales y durante varios años presidió el Festival de Jazz Heineken, que tuvo tremendo impacto en el público del país y que propició este ambiente jazzístico que hoy se respira en la República Dominicana.

Otros compositores e intérpretes de la llamada música culta que quizás no tuvieron resonancia en los estratos populares y que sí están incluidos, fueron reseñados porque sus obras -que siempre son apreciadas por un reducido estrato de la sociedad-, recibieron elogios del público y de la crítica especializada dentro y fuera del país, crearon y divulgaron obras relevantes para la cultura musical dominicana y su labor pedagógica dejó huellas en la música nacional; por ejemplo, en los casos de Ninon Lapeiretta, Mary Siragusa, Carlos Piantini y Pedro Echeverría Lazala, por solo mencionar a cuatro de los artistas dominicanos que durante el siglo XX no formaron parte del gusto de un extenso público, pero que por sus obras sí mantienen aún una amplia vigencia en la cultura musical dominicana.

El hecho de incluir a los que consideré en su momento los mejores músicos dominicanos del siglo XX, tanto de la llamada música culta y popular, conllevó –a pesar de que debió ser rápido para cumplir con los tiempos de la edición y publicación de la obra-, un examen detallado de cientos de páginas escritas y varias entrevistas con algunos de los más destacados especialistas en Historia de la Música Dominicana. No obstante, es seguro que este libro debe tener errores; sin embargo, no es precisamente la selección de los biografiados uno de ellos.

ADVERTENCIA

En este libro se ha hecho un esfuerzo por acopiar la información más veraz posible acerca de la vida y obra de cien músicos descollantes del siglo XX dominicano. No siempre las fechas, los sucesos los títulos de las obras interpretadas o los infinitos detalles que integran estas cien vidas descollantes coinciden en las fuentes investigadas. Si usted, estimado lector, llegara a encontrar algún dato que enriquezca estas páginas y del cual posea prueba documental, no lo dude, deje su mensaje al pie de esta publicación o envíe un correo electrónico haciéndome llegar copia del documento, y publicaré inmediatamente esos aportes. 

Para acceder a cada una de las fichas biográficas de los 100 músicos, busque el índice en la columna de la derecha de este blog.

lunes, 18 de mayo de 2020

RAFAEL COLÓN

Rafael Colón (1918-1991)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

El día 18 de mayo de 1918 nació en la ciudad de Santiago de los Cabaleros quien sería uno de los cantantes  dominicanos más inspirados de su tiempo. La Espiga de Ébano, como se le llegó a conocer en el medio, era hijo de la señora Ana Rita Colón y el señor Juan Santiler (Saint-Hilaire). A muy corta edad, Rafael participó en un trío que actuó en la emisora radial HI1A, de la ciudad de Santiago de los Caballeros; aquella fecha quedó marcada como su iniciación en el oficio que iba a ejercer por toda su vida, incluso en épocas en que debió alternar su vocación de trovador con las más disimiles ocupaciones. 

Participó en lo sucesivo en diversas agrupaciones y así llegaron los años cuarenta en que, fundada La Voz del Yuna, fue contratado como cantante de la Orquesta San José. En 1943 fue a San Cristóbal, contratado por el Maestro Luis Alberti para actuar como trovador en La Voz de la Fundación. Años después, mientras Alberti cumplía un contrato al frente de su orquesta en el viejo Hotel Jaragua, en Santo Domingo, Rafael Colón comenzó a hacer algunos trabajos con dicha orquesta. Así, a principio de los años cincuenta, hizo su primera grabación comercial: Ven, bolero que se ha convertido en todo un clásico del género.

Como prueba del inspirado sonero que fue Rafael Colón, quedaron las grabaciones que hiciera con el Sexteto Alba. Muchos fueron los registros que en su voz adquirieron fama continental, entre ellos están, De qué te vale y Desvelo de amor, ambos números de la autoría de Rafael Hernández.

El 7 de junio de 1991 falleció en la ciudad de Santo Domingo el insigne cantor.

jueves, 7 de mayo de 2020

MARÍA DE FÁTIMA GERALDES

María de Fátima Geraldes (1953)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

María de Fátima Geraldes Siragusa nació el 7 de mayo de 1953. Fue en su propio hogar y a través de las enseñanzas de su madre, la pianista Mary Siragusa, que tomó contacto con el mundo de la música, cuando apenas tenía cinco años de edad. Luego cursó estudios en la Escuela Elemental y los continuó en el Conservatorio, institución en la cual estudió con el Maestro Manuel Rueda en los Cursos Superiores y obtuvo el profesorado en piano.

Concluidos sus estudios al más alto nivel que se ofrece en el país, viajó a Europa para hacer algunos cursos de post-grado. En 1973, en Florencia, tomó clases en la Escuela de Bellas Artes. En 1976 se trasladó a Viena, donde realizó estudios de piano y acompañamiento vocal en la Academia de Música y en 1979, en el Conservatorio de la ciudad, obtuvo el diploma en Acompañamiento Vocal.

Desde su debut como pianista ante el público dominicano, el 25 de junio de 1971, en la Biblioteca Nacional de Santo Domingo, María de Fátima Geraldes ha desarrollado una brillante carrera. Con la Orquesta Sinfónica Nacional ha interpretado obras de Beethoven, Mendelssohn, Ravel y Rachamaninoff. Como pianista acompañante de los Cantantes Líricos de Bellas Artes ha recorrido todo el país y en 1983 tradujo al castellano el oratorio La creación, de Haydn, y en 1985 la ópera Fidelio, de Beethoven.

Desde 1988 ha sido, junto con la soprano Ivonne Haza, Embajadora Cultural de la República Dominicana y ha representado al país en eventos de gran prestigio a nivel internacional, entre ellos el XVI Festival Cervantino en México, la VIII Cátedra de las Américas, en el Teatro de la Villa de Madrid, España, y el I Encuentro de la Canción Iberoamericana de la Universidad de Cassino, en Italia. En 1989 se presentó, a solicitud de la embajada dominicana, en el Teatro Nacional de San José, Costa Rica, en un concierto al que asistió Oscar Arias,  entonces presidente de la República centroamericana.

En 1995 grabó su primer disco compacto, que incluyó veinte obras para piano solo de Bullumba Landestoy y en 1997 presentó su segundo registro con otras veinte piezas, esta vez de Julio Alberto Hernández.

Ha sido profesora de Acompañamiento y Música de Cámara del Conservatorio Nacional de Música y también pianista del Ballet Clásico Nacional de la República Dominicana.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.


sábado, 2 de mayo de 2020

AÍDA BONNELLY

Aída Bonnelly (1926-2013)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Aída Bonnelly de Díaz nació el 2 de mayo de 1926, en la ciudad de Santigo de los Caballeros. Hasta 1945 tomó clases de piano con la genial profesora y pianista germano-cubana Manuela Jiménez, radicada por entonces en Santo Domingo. En 1949 fue diplomada en Julliard School of Music, de New York, mención piano, y en 1955 realizó cursos de perfeccionamiento en París con el profesor Harry Cox. Entre 1962 y 1967 realizó cursos de postgrado en la Universidad Católica y cursos de piano con Emerson Meyers, en Washington , D. C.

Al regresar a su país, realizó recitales y se dedicó a dar clases a un gran número de alumnas de manera privada y también en el Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo, donde fue irectora del Departamento de Piano, entre 1955 y 1961.

Desde 1971 escribe críticas y artículos de temas culturales para el Listín Diario y otros periódicos. De 1973 a

1978 fue codirectora artística del Teatro Nacional. En 1979 fue directora de la Sección de Música  de la Bibliotéca Nacional. De 1980 a 1983 fue directora artística del Teatro Nacional, época en la que creó la Sala de la Cultura y dedicó la Sala Ravelo a presentaciones de teatro. Entre 1987 y 1990 volvió a ser directora artística del Teatro Nacional, esta vez hasta su retiro.

Aída Bonnelly ha recibido diversos honores y condecoraciones, entre ellos la Orden de Andrés Bello en el Grado de Caballero (1983) por su labor en favor de la cultura y su colaboración con Venezuela, y en el año 1997 recibió el premio Artes y Letras.

Ha publicado varios libros, entre ellos el título En torno a la música, de 1978, que fuera Premio Nacional en el renglón Didáctica.

La Maestra falleció el 27 de octubre de 2013

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.

martes, 28 de abril de 2020

NICOLÁS CASIMIRO

Nicolás Casimiro (1911-1964)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

José Nicolás Casimiro Fulgencio nació el 28 de abril de 1911 en Santo Domingo. Fue un músico empírico, que con su gran talento pudo alcanzar niveles de perfección en el empleo de su voz. Su gran musicalidad le permitió cantar como los que mejor conocían las técnicas vocales. Se dio a conocer en la década del 30 a través de las emisoras de la radio nacional HI2, HIX, y HIN, y para el año 1940 era tal su popularidad que ganó el concurso que se celebró por entonces en el Teatro Travieso, donde fue elegido como el cantante más popular de la radio en Ciudad Trujillo.

Sus triunfos continuaron en ascenso y en 1943 fue contratado por La Voz del Yuna para cantar con la Orquesta San José. En 1947 regresó a la HIZ donde se presentó con la orquesta Continental. En 1948 volvió a La Voz del Yuna, cuando ya la emisora se había instalado en Ciudad Trujillo. En ese mismo año resultó elegido como el cantante más popular en un concurso que patrocinaba la revista Salón Fígaro y que se realizaba mediante el voto del público.

Nicolás Casimiro cantó un repertorio fundamentalmente dominicano, que incluía canciones de Juan Lockward, Diógenes Silva, Enriquillo Sánchez, Bullumba Landestoy y Leopoldo Gómez entre otros. En 1957 grabó en La Voz Dominicana una serie de piezas que aparecieron en sencillos de 45 RPM; entre ellas, Españolita, Su preocupación, Vega vieja y Silencio. Posteriormente dejó registrada su voz en discos de larga duración, entre los que se destacan títulos como Nicolás Casimiro y sus amigos, Nicolás Casimiro canta y Ese es Nicolás Casimiro. Su repertorio fue extenso y variado, rico en géneros americanos. Su voz tuvo un bello timbre, con un concepto muy atinado de la afinación y un inigualable sentimiento antillano.

El 17 de septiembre de 1964 Casimiro (a quien todos llamaban Colás) falleció en la ciudad que lo vio nacer.


sábado, 4 de abril de 2020

MICHEL CAMILO

Michel Camilo (1954)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Michel Camilo Redondo nació el día 4 de abril de 1954 en Santo Domingo y, a muy corta edad, ya jugaba a hacer canciones. Cursó estudios en el Conservatorio Nacional de Música, donde obtuvo el Profesorado en Música y, siendo un adolescente, incluso integró la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana.

En 1979 fue a vivir a la ciudad de New York, donde realizó estudios en Mannes and Julliard School of Music y, cuatro años después, comenzó una vertiginosa carrera como pianista, que lo ha llevado por todo el mundo como intérprete del sentir latino a través del jazz. En 1983, su pieza Why Not se convirtió en todo un suceso, cuando fue grabada por el grupo Manhattan Transfer y obtuvo un Grammy.

En 1985 debutó con su trío en el Carnegie Hall y en 1986 realizó una extensa gira por Europa, que concluyó con los más encendidos elogios de la crítica, en especial a la última presentación, que realizó en el Festival de Jazz de Berlín. En 1987 se presentó en festivales de jazz en Milán, Barcelona, así como en el North Sea Jazz Festival y en el Festival de Jazz de Madrid. A fines de ese mismo año se presentó con la O.S.N. de su país en un programa que incluyó obras de Rimski-Kórsakov, Dvorak, Beethoven y una obra suya que le valió un Grammy: el tema de los Juegos de la Buena Voluntad.

En 1988 Michel Camilo volvió a cumplir una apretada agenda de trabajo, al presentarse en varios festivales de jazz por todo el mundo: El Jazz & Blues Festival en Wolftrap, el Jazz Festival-New York y el Newpor Jazz Festival. En Europa se presentó con rotundo éxito en Suecia, Francia, Dinamarca y España.

Desde que a principios de la década del ochenta Michel diera a conocer su pieza Why Not muchos han sido sus triunfos. Cada uno de sus discos ha resultado siempre un trabajo de gran calidad y así su popularidad ha ido aumentando constantemente. Michel Camilo, On Fire, y On The Other Hand,  tres de sus primeras producciones, marcaron un punto de excelencia por el que transcurre la carrera del pianista nacido en las Antillas. El primero se convirtió de inmediato en un gran éxito, que lo llevó a estar ocho semanas consecutivas como el álbum número uno de jazz; el segundo fue elegido como uno de los Discos del Año en la revista Billboard; el tercero se mantuvo entre los diez primeros discos de jazz. Las tres grabaciones lograron alcanzar la posicón número uno en la audiencia de los Estados Unidos.

En 1991 Michel volvió al Carnegie Hall, hizo su segunda aparición en el Newport Jazz Festival y volvió al Japón por tercera vez. Su composición Caribe fue grabada por las renombradas pianistas Katia y Marielle Labeque y por el legendario Dizzie Gillespie. Compuso también la banda sonora de la película Amo a tu cama rica, cuya dirección estuvo a cargo de Emilio Martínez Lázaro. Se convirtió en pianista-arreglista de la Gran Banda de la Radio de Dinamarca y su año finalizó con un Tour a Tres Pianos muy especial en Europa, con un programa basado en repertorios de jazz.

En 1992 estrenó su Rapsodia para dos pianos y orquesta, obra que le fue encargada por la Filarmónica de Londres y cuya presentación estuvo a cargo de las hermanas Labeque, en el Royal Festival Hall. El maestro Camilo fue invitado después a participar con la Orquesta Sinfónica de Atlanta en la interpretación del concierto en fa de Gershwin. Ese mismo año recibió el Título de Profesor Honorífico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la Orden Heráldica de Cristóbal Colón de parte del Gobierno dominicano.

En 1993 Michel Camilo presentó su larga duración Rendevouz para el sello Columbia, que fue luego escogido entre los discos del año por el Gavin Report y por la revista Billboard. En ese mismo año fue invitado a la Gran Gala de All Stars en la Casa Blanca, para celebrar así el 40 Aniversario del Newport Jazz Festival. Este concierto fue televisado en los Estados Unidos por la Public Broadcasting Sistem (PBS) y en la República Dominicana por Punto Final. Luego se presentó con la Orquesta Sinfónica Nacional de su país y recibió de manos de la Clearwater Jazz Holliday el International Jazz Award. En esa oportunidad tuvo el honor de desempeñarse como juez en la prestigiosa Gran Competencia Americana de Jazz para Piano, en Jacksoville, Florida.

En 1994 recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Tecnológica de Santiago, en la ciudad de Santiago de los Caballeros. Compuso la música para la película española Los peores años de nuestra vida, grabó su álbum Once More, realizó giras por Europa, Asia, América y el Caribe. Actuó en la producción de la National Public Radio de los Estados Unidos, A Jazz Piano Christmas, presentada por el famoso Tony Bennet, así como en un concierto especial a tres pianos junto a las hermanas Labeque. Para finalizar el año, Michel fue invitado a participar en  un concierto con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

En 1995 participó como artista invitado en el compacto que las Hermanas Labeque grabaron bajo el título de Litle Girl Blue y compuso la banda sonora para la película de Fernando Trueba Two Much.

En 1996 Camilo se presentó en recitales de piano como parte de la Celebración de la Ciudad de Copenhage: Capital Cultural de Europa, en el Carnigie Hall y en el Kennedy Center, en el Blue Note, Iridium Radio City Music Hall y en el Avery Fisher Hall con motivo del JVC Jazz Festival, así como en Israel, España, México y Suiza, donde debutó en el prestigioso Salón de Conciertos Tonhalle.

En 1997 actuó como solista con la Orquesta Filarmónica de Copenhage y con la Sinfónica de Queens, para interpretar la obra Concierto en fa de Gershwin. En Japón se presentó junto al guitarrista flamenco Tomatito, produjo el album Innu Nikamau para el cantautor Nilda Fernández, y la Escuela de Artes Duke Ellington, de Washington, le honró al instituir una Beca de Piano Michael Camilo, que se le ofrece cada año al mejor estudiante elegido por la Facultad de Música.

En 1998 se estrenó su obra Concierto para piano, realizado a solicitud de la Orquesta Sinfónica Nacional de los Estados Unidos, dirigida por Leonard Slatkin. Actuó como solista invitado con la Orquesta de Long Island, dirigida por David Lockington y produjo para la reconocida intérprete española Ana Belén su álbum Lorquiana.

En 1999 se estrenó en Santo Domingo, por la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Carlos Piantini, el Concierto para piano y orquesta. Actuó como solista junto a la Orquesta de Málaga y realizó numerosos conciertos con el guitarrista Tomatito.

La brillante carrera de Michel Camilo se proyecta hacia el próximo siglo con una fuerza arrolladora.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.

viernes, 13 de marzo de 2020

ARMANDO CABRERA

Armando Cabrera (1921-?)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Compositor de grandes boleros, Armando Cabrera nació el 13 de marzo de 1921 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, en el seno de una familia de artistas. Su madre, Antonia Colón, fue la Filipa que durante décadas hizo las delicias de los radioyentes de La Voz del Yuna en el espacio Romance campesino.

Armando, desde muy pequeño, comenzó a acompañar canciones con la guitarra y, autodidacta, llegó a ganar un concurso que se organizó en la emisora H.I.Z., lo cual le sirvió para irse metiendo, cada vez más frecuentemente, en las principales plantas de radio del país.

Durante la década del cuarenta formó parte del trío Trovadores Modernos, que estuvo integrado además por Alcibiades Sánchez y Pedro Ureña. Fue junto a este último que acompañó a Eduardo Brito durante la época de brillo del divo. En La Voz del Yuna se presentó con el Trío Azteca, que integraron Emilio Cabucia y Emilio Castillo con los que llegó,  para la década del cincuenta, a trabajar en La Voz Domincana.

De su cancionero, muchos fueron los títulos grabados y muchos los que gozaron del favor del público. Aún se recuerdan piezas como el bolero Veneno, que grabó en los años cincuenta el Sexteto Flores y, tiempo más tarde, Rafael Colón y Marcelino Plácido, con la orquesta Santa Cecilia, de Luis Alberti. Permanecen en la memoria musical boleros como Amor y odio y Ella. Y quizás la más popular de todas sus creaciones y uno de los boleros más escachados en todo el continente: Tú me haces falta, que ha sido grabado por estrellas, tales como José Feliciano, Tania Libertad y Panchito Riset.

En 1988, a una edad en la que casi todos los hombres piensan en irse a descansar al calor de una familia forjada durante toda una vida de trabajo, Armando Cabrera integró con Carlos Vargas y el Niño Peña el trío Los Tres.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.




Tú me haces  falta

Ya que no puedo decírtelo al oído
por  la distancia cruel que nos separa
Quiero decirte por medio de mi canto,
que no puedo seguir sufriendo tanto.
Tú me haces falta
tal vez más que la vida;
y mi vida eres tú y te me has ido
Qué pretendes mi amor, que yo te quiera,
y tú en cambio me pagas con olvido.
Tú me haces falta,
porque las noches se hacen tan largas
cuando en tí pienso.
Tú me haces falta
Por el recuerdo que tú has dejado en mi corazón.
Ni la distancia
ni todo el tiempo que estoy sin verte
Me hacen que olvide la dulce
historia de nuestro amor.

jueves, 12 de marzo de 2020

CASANDRA DAMIRÓN

Casandra Damirón (1919-1983)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Altagracia Casandra Damirón Santana nació el 12 de marzo de 1919 en Barahona. Desde muy joven sus cualidades vocales le fueron reconocidas por sus familiares y amigos, quienes a menudo la reclamaban para animar fiestas escolares y veladas familiares.

Con apenas veinte años de edad se trasladó a la capital del país, con el interés de desarrollar sus aptitudes y muy pronto tuvo la suerte de ser escuchada con el acompañamiento de la orquesta Antillas, que dirigía el ilustre Maestro Luis Rivera. A partir de entonces, sus éxitos fueron cada vez más frecuentes, por lo que fue requerida por varias emisoras de radio, en las que se presentaba junto a reputadas figuras del espectáculo.

En 1945 Casandra fue contratada por la súper orquesta San José, que por esa época dirigía el Maestro Luis Rivera, y sus triunfos fueron cada vez más y más reconocidos, hasta que es proclamada Soberana de la Canción Dominicana. Su voz se expandió y llegó a ser muy conocida en Cuba, Puerto Rico y Venezuela. En Cuba, entonces una de las plazas en la que todos los artistas querían triunfar, se presentó en programas de radio, en centros nocturnos y teatros.

Durante los primeros años del hotel Embajador, en la capital dominicana, Casandra llenó toda una época y fue la artista más solicitada por el numeroso público que se daba cita allí.

En 1955 La Soberana creó un grupo de bailes en el que se estilizaron y adquirieron formas definitivas los bailes y danzas típicas dominicanas.

El 5 de diciembre de 1983, Casandra Damirón falleció en Santo Domingo. Tenía sesenta y cuatro años de edad.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000.


viernes, 28 de febrero de 2020

GUARIONEX AQUINO REYES

Guarionex Aquino (1924-2010)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

El 28 de febrero de 1924 nació en Mao Guarionex Aquino, quien se convertiría en uno de los buenos barítonos dominicanos de este siglo. A muy temprana edad comenzó a tomar clases de música con el profesor español Rafael Emilio Arté y muy pronto estos conocimientos le sirvieron de mucho pues que pasó a vivir en Santiago de los Caballeros y el famoso Café Yaque, así como las emisoras H.I.9B y H.I.1. le contrataron como cantante y comenzaron a trasmitir su bien timbrada voz a través de las ondas del éter.

En 1946 La Voz del Yuna le extendió un contrato de exclusividad y, al año siguiente, cuando el cuadro de comedias de esta emisora decidió lanzar al aire un programa de Homero Díaz en el que se recreó la vida de Eduardo Brito, fue al señor Aquino a quien se le encomendó el papel protagónico; Brito, fallecido un año antes, fue encarnado en aquella ocasión por el barítono de Mao.

Aquino, en su ascendente carrera, alcanzó extraordinario brillo en la década del cincuenta. En 1951 participó en las Noches de Opera que se celebraron entonces en el teatro Olimpia, donde Roberto Caggiano dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional. Cuatro años después fue invitado Guarionex a interpretar la parte de barítono del Réquiem de Fauré con la Schola Cantorum del Convento de los Dominicos, que contaba en esa fecha con la dirección del Dr. Rafael Bello Peguero.

Por esa época fueron frecuentes sus giras internacionales y su arte llegó a las playas de Curazao, Canadá, Haití, Venezuela y Estados Unidos; en este último país participó con el grupo de Casandra Damirón, en presentaciones que comprendieron las ciudades de Baltimore, Chicago y Washington.

En 1961 fue profesor de canto de la Academia de La Voz Dominicana, en 1964 produjo para esta misma emisora el programa Estampas de mi Tierra y grabó un buen número de canciones dedicadas a diferentes provincias del país. Se dieron a conocer en ese espacio; entre otras: Baní, de Ramón Gallardo; Azua, de Guaroa Perez; y Seibanita, de Julio Gautreau.

También en la década de los setenta creó el maestro Aquino la emisora Radio Santa María, con la cual contribuyó a elevar el nivel cultural de la comunidad donde estuvo enclavada, Mao. Buena parte de su programación estuvo dedicada a divulgar las mejores obras de los artistas nacionales y extranjeros.

En 1999, luego de algunos años dedicados a labores diversas, volvió a impartir clases en Radio Televisión Domincana. Regresó con toda la veteranía de un artista de larga vida y con la alegría y el entusiasmo del joven que había llegado a La Voz Dominicana allá por los años cincuenta.

El gran artista dominicano murió en Santo Domingo, el 24 de diciembre de 2010.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000

UN PALACIO AL DESNUDO

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