Bajo la dirección de Julián Carrillo y
acompañado por la Sinfónica H. Steele (*)
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| Carlos Piantini y Julián Carrillo, concierto transmitido por la emisora X. E. W, con la Sinfónica H Steele y Cía. |
Fue a finales de mi primer año en México, que me presenté
como solista en la emisora de radio X. E. W, con la Sinfónica H. Steele y Cía.,
bajo la dirección del Maestro Julián Carrillo -conocido en el mundo de la
música por su descubrimiento del sonido 13-. Szeriyng, mi profesor, tocaba en
el programa radial con el patrocinio de la Coca Cola, y cuando él salía de gira
y tenía otros trabajos fuera de México, el ecuatoriano Enrique Espín Yépez,
otro de sus discípulos, y yo le sustituíamos. Hacíamos los solos, ocupábamos el
espacio de él en un programa que tenía media hora de duración una vez a la
semana. Eran momentos musicales de violín y piano que se producían durante el
programa, pero tuve tanto éxito que el miércoles 13 de diciembre de 1944, a las
9:20 P. M., por la X. E. W, toqué el primer movimiento del Concierto
para violín y orquesta, de Mendelssohn, y aquello tuvo una tremenda
acogida, la crítica me puso por el cielo, fue aquel uno de mis primeros pasos
en firme en el largo y difícil camino que hasta hoy recorrí haciendo música. La
primera obra del programa fue el Intermezzo de la ópera Payasos, de
Leoncavallo; seguidamente Mendelssohn; y para finalizar Cabalgata de
las Valquirias, de Wagner.
(Brillante concierto de violín. Revista Todo. Ciudad
México. 28 dic. 1944) “[...] vino a
perfeccionar sus estudios a nuestro país, ahora que por el conflicto europeo
nuestro país es confluencia de artistas y maestros.
Nos referimos al notable y joven violinista dominicano
Carlos Piantini. La Sinfónica H. Steele, que por estar integrada por lo más
granado de los profesores mexicanos y por estar dirigida por uno de los más
grandes músicos contemporáneos, por el único mexicano que puede enfrentar su
nombre con gloria a los grandes nombres de la historia de la música sin ocupar
lugar inferior, en fin por el maestro Julián Carrillo, no necesita de artistas
que consagren sus méritos, ella está en condiciones de consagrar.
Haciendo honor a la trayectoria de estrechar los lazos de
amistad entre los pueblos del Continente Americano brindó la oportunidad al
joven violinista Carlos Piantini de que tocara acompañado por ella.
Carlos Piantini es la más brillante promesa que hemos
escuchado en los últimos años. En general, es ya un violinista formado, sólo le
falta el pulimento que únicamente lo dan los años y el refinamiento de la
sensibilidad que le dará una intensa vida artística. Tocó acompañado de la
Sinfónica H. Steele, de manera magistral, el primer tiempo del concierto para
violín y orquesta de Félix Mendelssohn. Supo equilibrar las frases de la parte
solista con las de la orquesta y al llegar la cadenza dio una ejecución limpia
y de gran emotividad. Tiene una virtud rara en la mayoría de los violinistas,
como es la de tener el poder de comunicar una emoción en un instrumento tan
difícil como es el violín. Este y otros datos nos dan la esperanza de que el
joven artista que tocó con la Sinfónica Steele llegue a señeros lugares en la
música”.
(Revista Mañana. Ciudad México. 30 dic. 1944) “La Sinfónica H. Steele es un ejemplo de lo que
realmente constituye una verdadera labor musical. ¿Por qué? Por las siguientes
razones. Desafiando todo pesimismo sobre el provenir de la música sinfónica por
la radio, se fundó la Sinfónica H. Steele, naturalmente su vida dependía de
escoger valores reales que hicieran perdurable su vida, para lo cual se
seleccionó lo mejor entre los profesores mexicanos y se puso al frente de ellos
un director que siendo mexicano pudiera enfrentarse con los colosos. A primera
vista parecía que en México no había directores, pero encerrado en su cuarto de
estudio, estaba el más grande de los músicos contemporáneos, un músico que
cuando las más famosas batutas de hoy sólo las conozcan unos cuantos eruditos,
será de tanto relieve para la historia de la música como lo son Bach y
Beethoven. Al frente de la Sinfónica H. Steele se colocó un indiscutible
director y maestro. Julián Carrillo hasta la fecha lleva tocados con la
Sinfónica H. Steele más de sesenta conciertos sin interrupción. La única laguna
que existe en el programa es lo breve del tiempo que tiene a su disposición;
desde que se fundó se ha luchado incesantemente por ampliarlo, sin embargo,
habrá que esperar, una falta de visión de las necesidades reales de la radio
imposibilita por el momento toda gestión. El orgullo de la mejor radiodifusora
del mundo es la Orquesta Sinfónica que dirige Toscanini, y hay que conceder que
la N. B. C. sabe lo que es radio; a excepción de este conjunto orquestal, la
Sinfónica H. Steele es el único grupo que dedica su vida musical exclusivamente
a la radio. Estando formada por tales elementos la Sinfónica Steele no necesita
de solistas que la consagren sino todo lo contrario. En el concierto pasado dio
oportunidad a un joven y brillante violinista de iniciar su vida artística como
solista. [...]
Bajo la dirección de Julián Carrillo y acompañado por la
Sinfónica H. Steele tocó Carlos Piantini el concierto para violín y orquesta
Opus 64 de Félix Mendelssohn. Es esta obra de difíciles problemas técnicos e
interpretativos. Sólo en los tres o cuatro primeros compases notamos en
Piantini un poco de nerviosidad, después se creció cuadrándose como veterano
con la orquesta y ejecutando con limpieza y en forma emotiva la bella y nada
fácil cadencia.
El público asistente al Teatro Azul y Plata de X. E. W.,
premió la notable actuación de Piantini con un largo y caluroso aplauso”.
(Cinema Reporter. Ciudad México. 30 dic. 1944) “La semana pasada escuchamos por la X. E. W. el
concierto semanal de la Sinfónica H. Steele que dirige el maestro Julián
Carrillo. En este concierto se presentó el joven y talentoso violinista
dominicano Carlos Piantini.
La Sinfónica H. Steele no sólo es la institución musical
más seria actualmente, sino que contribuye a ser un lazo de amistad con los
países amigos. [...] Piantini se presentó en los Conciertos de la Sinfónica H.
Steele tocando el primer tiempo del concierto para violín y orquesta Opus 64,
de Félix Mendelssohn.
La mayor parte de los solistas del violín piensan que con
una técnica depurada ya llegaron a la cumbre, la técnica sólo es lo elemental
necesario, un violinista virtuoso, lo es, por la capacidad que tiene de hacer
cantar su violín, de trasmitir una fuerte emoción a su auditorio y no
asombrarlo con prodigios de técnica. El estudio constante da la técnica; la
capacidad de interpretación es cosa propia del verdadero artista. No diremos
que Piantini se colocó de pronto a la altura de Kreisler, pero sí notamos con
agrado que pertenece a esta clase de artistas. Kreisler es el artista que más
hondo llega a los auditorios. Piantini con las facultades que posee y el ánimo
siempre encaminado a superarse podrá hacer una carrera notable como violinista.
En el concierto que le escuchamos se cuadró con la orquesta como un veterano y
la cadencia la tocó con limpia afinación y en conjunto demostró que sabe
expresar con el violín lo que siente, los años le darán más justeza en la
sensibilidad. Piantini, joven y alegre, en su actuación con la Sinfónica Steele
dio un bello concierto, ojalá alcance la gloria de los grandes violinistas.
(*) Tomado de Los Sonidos y el Tiempo, las Memorias Inconclusas de Carlos Piantini.
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