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domingo, 20 de diciembre de 2020

LOS REFORMISTAS DEL CASTRISMO SALEN DEL CLOSET

 Los cambios fraude cabalgan de nuevo

Estos reformistas, promotores otra vez de un cambio fraude, traen un mensaje hipócrita que oxigena a la dictadura, haciendo pasar gato por liebre a los indecisos y propagando la especie de que el castrismo es perfectible. 


Ya andan, sin pérdida de tiempo, las prensas utilizando las palabras «diálogo» y «tolerancia» sin mencionar la palabra «dictadura» para referirse a los sucesos ocurridos en Cuba durante el último mes, y que han salido a la luz por las ventanas del periodismo independiente y los vídeos subidos por los protagonistas a la incontrolable Internet. 

El Movimiento San Isidro (MSI) y el veintisiete de noviembre (27N) se han mencionado en varios caracteres, pero no en todos ni mucho menos se ha enseñado la verdadera causa de todos los conflictos ocurridos en la Isla durante los últimos 62 años, no se ha mostrado, como otras tantas veces, al verdadero causante de la falta de «diálogo» y «tolerancia», no se ha mencionado a la dictadura castrista. 

Hace unos días me tropecé con uno de estos artículos en Facebook bajo el título de «El diálogo y la tolerancia política agitan Cuba», firmado por Mauricio Vicent, publicado originalmente en El País. Lo primero que me llamó la atención fue el uso de dos palabras proscritas de las relaciones sociales en Cuba desde hace más de seis décadas, y expatriadas desde el año 1961 cuando el finado dictador I criminalizó todos los diálogos e hizo ley el monólogo del partido único, con lo cual demolió, con una oración y un ejército implacable, toda posibilidad de disidencia. 

Todas las acciones llevadas a cabo por los cubanos en contra de la dictadura son válidas excepto el diálogo, porque mientras en ese diálogo no se incluya la necesidad de eliminar la dictadura, es poco lo que se podrá hacer. Muchas veces, cientos de cubanos han intentado dialogar y se han encontrado de frente con la dictadura castrista que los ha reprimido con violencia, los ha perseguido, los ha encarcelado y les ha provocado la muerte -física o moral-. Estos reformistas, promotores otra vez de un cambio fraude, traen un mensaje hipócrita que oxigena a la dictadura, haciendo pasar gato por liebre a los indecisos y propagando la especie de que el castrismo es perfectible. Es una práctica manida la de confundir los conceptos aparentando sintonía con los que desean cambios en Cuba, pero con el decidido interés de que prevalezca el dogma que arruinó la cultura cubana: «con la dictadura todo, contra la dictadura ningún derecho». Lo primero es el cese de la dictadura castrista. Lo demás llegará como una consecuencia lógica de esto.

Mi punto único es que los diálogos durante 62 años se han convertido en monólogos a causa de la fuerza que ha ejercido la dictadura contra los que han intentado dialogar, por lo que en mi opinión, «mientras en el diálogo no esté como objetivo principal el fin de la dictadura castrista, volveremos al punto de partida», todos los tempos volverán a ser los mismos, por muy vivaces que puedan haber comenzado otra vez.

No tengo dudas, por haberlo visto tantas veces, de que quienes están de acuerdo con volver a intentar un diálogo con la dictadura están de acuerdo con la «perfectibilidad de la dictadura» y serán capaces de acatar una vez más las «sugerencias» y las «promesas» del Partido único, y es con eso con lo que no estoy de acuerdo. Es verdaderamente simple.

Y como prueba más que fehaciente de que el diálogo no sirvió para nada, están la persecución y el estado de sitio en el que han vivido todos los participantes en el MSI y en el 27N hasta el sol de hoy, que los presos políticos siguen estando presos, y la represión de las llamadas avispas negras contra la población se ha recrudecido y esparcido por las calles de toda Cuba. «Las protestas pacíficas visibles erosionan a la dictadura, el diálogo le da fuerzas». En cuanto a eso se puede estar a favor o en contra, pero no hay medias tintas, todos sabemos, por haberlo vivido más de una vez, las consecuencias de tomar uno u otro camino.

jueves, 13 de septiembre de 2018

CONVERTIR EL REVÉS EN VICTORIA Y TAMBIÉN VICEVERSA

Cómo podrán todos los artículos que escribimos hacerle comprender a las fuerzas vivas de América la necesidad de un pacto continental para impedir que sigan ostentando el poder grupos que miden sus victorias a través del fracaso del resto de la sociedad.

Cuando la permanencia en el poder es la victoria

La Habana. Paisaje urbano © ags 
Por lo general, los análisis sobre la realidad cubana de los últimos sesenta años tratan de responder a las preguntas ¿cómo elevar la productividad de las empresas del estado? ¿qué hacer para alcanzar un socialismo próspero y sostenible? ¿Cómo elevar los índices de Inversión Extranjera Directa? O muchísimas otras, pero a menudo, dejan de lado al menos una pregunta que en mi opinión es crucial: ¿cómo mide la «revolución cubana» los índices de sus victorias? 

Ahí es donde entiendo que se desenfoca el camino del entendimiento, se pixela la imagen al no poder desaprender todo lo que enseñan los estudios basados en las economías «normales» y querer ajustar la realidad cubana a lo aprendido, y a lo que pudiera ser efectivo en economías capitalistas, e incluso para otros sistemas en los que las acciones populistas-anticapitalistas pugnan aún con los «rezagos burgueses» y estos últimos no han sido devastados.

Lo primero que me da de frente es el concepto de «revolución cubana», ese es quizás el más notorio, porque sustituye de plano, con un eufemismo, el concepto «dictadura»; así, en esa estructura de pensamientos, entiendo que los anotados «triunfos de la revolución cubana» son en realidad los triunfos de la dictadura, sus hazañas económicas son las de una economía centralizada y no pueden ser cotejadas con los triunfos de una economía liberal en una democracia. 

Y para poner en perspectiva esta opinión, voy a tomar dos ejemplos que acabo de leer, tomados de sendos excelentes artículos de Elías Amor Bravo. Según el autor: 
El balance [en la liberalización de las fuerzas productivas en Cuba] ha sido un fracaso, en el que solo un 12% de la población laboral se desempeña en el sector privado, en tanto que el 88% restante sigue dependiendo del estado comunista[1].
En mi opinión, el hecho de que «el 88% de la población siga dependiendo del estado comunista», no es ni más ni menos que el éxito del estado comunista. El fracaso pertenece a quienes pensaron en algún momento que el PCC en realidad haría cambios, el fracaso pertenece a quienes pensaron que Cuba sería próspera -con una economía capitalista, comunista, socialista o utópica, pero como lo fue durante la primera mitad del siglo XX-, mientras estuvieran en el poder los mismos que la devastaron.

Y en el segundo artículo Amor Bravo escribe:
El fracaso del sistema educativo castrista es evidente con datos de resultado académico. El Cuadro 1 presenta la comparación entre los graduados del curso 2011-12 (539.139) y los del último disponible 2016-17 (394.885) según datos de la ONEI.[2]
Aquí, el triunfo del PCC consiste en no graduar gran cantidad de profesionales de alto nivel, quienes pudieran ir a engrosar las cifras de desempleados; y, eventualmente, convertirse en caldo de cultivo para conflictos sociales. No es para nada un fracaso del PCC que miles de profesionales cubanos anden vagando por el mundo, mucho mejor pagados, con muy altos niveles de vida, pero enajenados de su hábitat natural, donde debíamos estar dando la pelea para sacar del poder a esa dictadura. 

En Cuba, la economía y la sociedad no son descifrables bajo la lente de la economía y sociología capitalista, pero tampoco bajo la lente de la economía política marxista ni del materialismo histórico, por lo que el concepto «fracaso» o «triunfo» dependen únicamente de los intereses del PCC en el día a día. Con un gran asterisco aquí, porque aún, cuando ese día a día es voluble y se adapta de manera dialéctica a la realidad objetiva, se basa en un dogma inamovible, monolítico y refrendado en el artículo 5º de la constitución: 
El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.
Este artículo es la versión elaborada y constitucionalizada del dogma fundacional que reza: «Dentro de la revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho»[3]. Es decir, el PCC decide, como «fuerza dirigente superior», qué es lo conveniente para la sociedad toda y por lo tanto decide cuáles son sus «victorias» y cuáles sus «reveces». Y han sido «los líderes de la Revolución, en particular Fidel, quienes han explicado al pueblo las dificultades y las soluciones para superarlas»[4]

Entonces, lo que un estudio -sea con enfoque liberal o marxista, da igual-, pudiera considerar como un «revés», probablemente sea una «victoria» para la dictadura - ¿y qué cubano, mayor de 60 o menor con muchas lecturas, no recuerda aquello de convertir el revés en victoria?[5] -. En Cuba, lo que es bueno para los intereses del PCC, que es decir su caudillo, es la «victoria». 

Por lo general, esos que nos parecen fracasos son ni más ni menos que las fortalezas de la dictadura, el hecho de ponernos a hablar en su idioma, utilizando su neolengua, ya nos desenfoca el objeto de estudio. Por ejemplo, los conceptos «asalto al cuartel Moncada», y «triunfo de la revolución cubana» que forman parte de una falacia, son conceptos que nos enajenan de la realidad y que actúan directamente sobre nuestro pensamiento y condicionan nuestras síntesis y por supuesto nuestras conclusiones. 

No cuestiono ni de casualidad la validez de todos esos análisis sobre la realidad cubana, pero lo que se me desdibuja en algunos es el objetivo. En mi opinión no deberían intentar siquiera aconsejar o asesorar a quienes ostentan el poder en Cuba, porque ellos lo tienen todo muy claro. Desde hace muchísimos años, hay una corriente de pensamiento en el exilio cubano, sobre todo en las academias, que apuesta por la posibilidad de compartir el poder con la dictadura; y, estando dentro destruirla o al menos hacerlos volver al redil. Esta es otra falacia. 

Lo que está por descifrarse aún, es el modo en el que las conclusiones de todos estos estudios nos pueden ayudar a sacar del poder a quienes con sus «victorias» han empobrecido a la gran mayoría de los cubanos; lo que está por descifrarse es, cómo todos los artículos que escribimos podrán hacerle comprender a las fuerzas vivas de América la necesidad de un pacto continental para impedir que sigan ostentando el poder grupos que miden sus victorias a través del fracaso del resto de la sociedad; lo que está por determinarse es, cómo podremos convencer a Nuestra América, que es nuestro hábitat originario y la región más perjudicada por nuestros fracasos, que debe poner sus barbas en remojo cuando las nuestras están ardiendo desde hace seis décadas; lo que está por determinarse es, cómo podremos, con nuestras palabras, propiciar las acciones que saquen del poder a quienes gobiernan para una parte de las sociedades.

Yo, por mi parte, trataré de alertar siempre a quien le pueda interesar, que las calamidades económicas y sociales no son errores en los regímenes inspirados en el marxismo, sino su esencia, y que sus acciones, que a la luz de cualquier entendedera conducen al cataclismo, no son fracasos sino victorias porque esa es la esencia del sistema socialista: igualar a todos en la pobreza, aunque unos sean más iguales que otros.

Artículos relacionados:
El revés en victoria o virar la tortilla

[3] (Palabras a los intelectuales) Discurso pronunciado por el comandante Fidel Castro Ruz, primer ministro del gobierno revolucionario y secretario del PURSC, como conclusión de las reuniones con los intelectuales cubanos, efectuadas en la biblioteca nacional el 16, 23 y 30 de junio de 1961. [En línea] [Fecha de consulta 9 de septiembre de 2018] Disponible en: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f300661e.html
[4] San Miguel Aguirar, Mayra, «La Revolución cubana, concreción de un proyecto humanista», en Historia de Cuba, ed. por José Abreu Cardet (Santo Domingo: Archivo General de la Nación Vol. CLXXXVI, 2013), 349. 
[5] Cfr.: Discurso pronunciado por el comandante Fidel Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en el acto de recibimiento a los once pescadores secuestrados, efectuado frente al edificio de la ex embajada de los estados unidos de Norteamérica en cuba, el 19 de mayo de 1970. [En línea], [Fecha de consulta 9 de septiembre de 2018] Disponible en: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1970/esp/f190570e.html

sábado, 25 de agosto de 2018

YO ADMITO ¿y usted?

(Este artículo lo publiqué en 2014, pero por alguna causa que aún no descubro se quedó fuera de este blog; sin embargo, forma parte de la Historia y sus dichos deben ser recordados, así que ahí les va)

Mi opinión sobre las esgrimidas palabras entre Paquito y Céspedes

No diré nada raro si recuerdo que la Historia de la Música Cubana se cuenta en la isla con decenas de nombres omitidos, porque sus dueños emigraron.

Foto: Fuente externa
Trataré -a pesar de mi anonimia en su segunda acepción-, de hilvanar con 500 palabras mi sentir sobre este tema originado en las opiniones cruzadas entre Paquito D´Rivera y Miguel Ángel Céspedes, y que han convocado a grandes nombres de la Cultura Cubana:

En Cuba, «el arte es un arma de la revolución», «Cuba, es para los revolucionarios». Así nos lo enseñaron y así nos lo hacen saber ahora mismo quienes tienen en sus manos las riendas del poder en Cuba, donde esos preceptos y esas manos no han cambiado. Tanto es así, que los artistas que se apartan de los principios revolucionarios han estado y están ahora mismo marginados de todos los medios y de todos los espectáculos, dirán que por «falta de calidad artística», pero también dicen los medios en la isla que los opositores son “mercenarios”, que no existe la oposición política, que son un espejismo creado por el imperio.

No diré nada raro, si recuerdo que en el pasado reciente centenares de artistas, por haber tenido la idea de abandonar su país -Meme Solís me viene a la memoria-, debieron esperar la tramitación de sus documentos para emigrar, separados de todos los medios, expulsados de sus empleos habituales y castigados a trabajos vergonzosos. No diré nada raro si recuerdo que la Historia de la Música Cubana se cuenta en la isla con decenas de nombres omitidos, porque sus dueños emigraron –Paquito D´Rivera me viene a la memoria-.

A partir de estos datos, admito que esa llamada revolución se convirtió en una dictadura -no precisamente del proletariado-, que impide la unidad de los cubanos alrededor de un líder que esté dispuesto a ser el Presidente de todos los cubanos, y no solamente de los llamados revolucionarios. Admito que esa llamada revolución impide el libre flujo de ideas y bloquea toda posibilidad de emprendimiento individual y mantiene abolida la propiedad privada. Admito que los líderes de esa llamada revolución quebraron la economía, persiguen y encausan por delitos comunes a los llamados contrarrevolucionarios, quienes han sido y son ahora mismo fusilados, tanto en el paredón de concreto, como en el de papel, el virtual, el radial o el televisivo.

Si queremos salir del atolladero es imprescindible crear un clima de tolerancia y convocar un plebiscito para decir SÍ o NO al partido único, y según sean los resultados convocar a elecciones libres con todas las voces, como se prometió en el programa del M-26-7 y nunca, hasta ahora mismo, se cumplió. 

Admito que, en Cuba, desde 1959, existe una sola opinión y es la que emana del seno del Partido Comunista de Cuba y que ese sistema llamado de partido único es una dictadura sin apellidos, y que esa dictadura ha causado y causa la división de los cubanos, por lo que presentarse en un espectáculo o acto público en Cuba, desde 1959 hasta ahora, significa -quieras que no-, aplaudir a la dictadura cubana.

Artículos relacionados:

Profetas lejos de su Tierra /Paquito D´Rivera
MI RESPUESTA A LA CARTA MEZQUINA DE PAQUITO DE RIVERA / Miguel Ángel Céspedes.

Yo creo que no hay libertad de expresion y si mitines de repudio.

Paquito dediquese a tocar el saxofon magistralmente como lo hace, no a hablar mal de colegas y paisanos y si lo desea que lo haga con ex chivatientes y ex militantes que tiene a su alrededor. Ya es de forma raiterada en usted descalificar a colegas y a los propios cubanos.

Mi hermano jamas ha estado de acuerdo con la ignominia, jamas ha dicho a alguien gusano, escoria, apatrida ni hemos tirado huevos en aquella pagina bochornosa donde se vieron implicados tantos cubanos muchos de ellos ahora en el exilio.

Nuestra educacion la que recibimos de nuestros padres fue intachable, como se atreve a cuestionarla?

Parece que ahora se dedica a estas bajezas y se olvida del Sindicato, la Banda de Musica del Estado Mayor, Irakere, usted no es Celia ni Olga, usted vivio todo aquello.

Apunte su dardo venenoso con valentia a donde debe ir dirigido y no de lejos ni detras de una computadora, hay que tener vergüenza. Hay recalcitrantes, hay ex chivatientes, hay ex militantes, de todo y salen en la TV y los medios haciendose los paladines de la libertad y lo sabemos todos.

Tenemos mi familia y yo la conciencia muy tranquila pues jamas hemos participado de un abuso, de un mitin. Que me diga que hizo, que me desciba un dia, solo un dia en Villa Marista y los que me conocen saben de que hablo. Es una inmorlidad esa carta para despertar sentimintos mezquinos.

Respete la LIBERTAD DE EXPRESION, de viajar a donde cada cual desee, que miles y miles de cubanos emigrados regresan a Cuba diariamente a visitar a sus familiares y a su tierra natal.

Lavese la boca para hablar de mi familia y no se haga mas el patriota que mucho bajo la cabeza y callo en Cuba para venir a hacer esto y no es primera vez. Tenga el valor de decir las cosas a la cara y no como rata de computadora, la bronca es alla y no hay testiculos ni ovarios.

Lo seguire respetando como musico, como persona jamas.

Que la Virgen de la Caridad ampare a "todos" los cubanos, incluido usted Paquito de Rivera.

Tomado de la página de fb del autor.

lunes, 13 de agosto de 2018

EN CUBA: «DEBATE», «CONSTITUCIÓN» Y «DEMOCRACIA» vs CORRECCIÓN, NORMATIVA Y DICTADURA.

Me da miedo, pero no le cambiaré ni una coma

Imaginen que, en sus países, en las próximas elecciones, solo tengan un candidato, o muchos, pero todos del único partido permitido, que tengan por constitución el recipiente en el que se vierten las normas de ese partido único. Piensen que elegir, en sus países, pudiera ser tan traumático como votar en el Vaticano por un papa musulmán.  

Foto: Fuente externa
Este llamado «debate» no ha sido y no será más que un bonito trabajo para aumentar el texto y corregir el estilo, esta vez con un espíritu más académico, es cierto, y sin la tutela del Gran Hermano, pero con el mismo objetivo: marear a los desprevenidos, que son muchos, y nada más.

Y a quienes estén mareados, hacerles pasar otra vez por Constitución Cubana lo que en realidad no es más que una normativa, un documento que reafirma al PCC como «la fuerza dirigente superior de la sociedad» -según reza el Artículo 5, versículo 38 del «Proyecto»-, y que el PCC es el único que tiene el deber y el derecho de decidir sobre los destinos de toda la sociedad, lo que implica, de paso, que existe una clase inferior, incapaz de dirigirse por sí misma; así que, quienes estén mareados, entenderán que así es la «democracia», o al menos así es en Cuba, distinta, como algún día dijo Mel Zelaya en una entrevista, pero democracia al fin.
Con el mareo se consigue la deformación en el pensamiento colectivo de, por lo menos, tres conceptos básicos: «debate», «Constitución» y «democracia». Es el «gato por liebre» que se le vende a los desprevenidos, es la prestidigitación de las palabras que dura ya más de seis décadas. Es la práctica, durante más de sesenta años, que ha impuesto el concepto de Constitución a lo que no es más que la «Normativa» de un partido, el concepto de Democracia a lo que no es más que una «Dictadura», y el concepto de Debate a lo que no son más que revisiones de textos y estilo en documentos en los que no se puede disentir del autor.

Esta es la esencia del llamado «Proyecto de Constitución de la República de Cuba». No hay ni un paso atrás, como afirma Oppenheimer, ni uno adelante, porque este es el mismo cuadro que se plantea desde hace seis décadas, ni un paso atrás, ni uno adelante, no me dejo marear con este discurso, en el que se le llama «Constitución» a la normativa del partido único, «debate» al aumento y corrección de textos y estilo y «democracia» a lo que no es más que la dictadura de un partido.

Por eso en mi criterio, quienes escuchan deben tratar de pensar como el otro, aunque este ejercicio sea tan demandante como hacer 100 lagartijas. Pónganse en el pellejo de quienes pueden «debatir», pero tan solo si tienen el cuidado de no disentir de lo normado, de no romper la normativa, de colar las palabras por el estrecho aro del dogma que reza: con la revolución todo, contra la revolución ningún derecho, o lo que pudiera ser interpretado también como: con el partido todo, contra el partido ningún derecho, o también: con Dios todo, contra Dios nada.

Imaginen que, en sus países, en las próximas elecciones, solo tengan un candidato, o muchos, pero todos del único partido permitido, que tengan por constitución el recipiente en el que se vierten las normas de ese partido único. Piensen que elegir, en sus países, pudiera ser tan traumático como votar en el Vaticano por un papa musulmán.  

Entonces podrán sobrevivir al mareo, descubrir la prestidigitación de palabras y entender que, en Cuba, todo cambiará para que todo siga igual, y nadie pueda dar un paso atrás ni uno adelante.

Nota: Después de haber releído este comentario, me siento como Virgilio en la Biblioteca Nacional de Cuba por aquellos días de 1961, pero como él, lo soportaré y no borraré ni una coma de lo escrito. Solo le pido perdón a mi familia, que tanto se preocupa por mí cuando no puedo colar las palabras por el estrecho aro del dogma.

Para bajar el Proyecto íntegro pinche aquí:

miércoles, 16 de mayo de 2018

ELEGIR NO ES COMULGAR

(Este artículo lo escribí hace tres años pero se quedó fuera de este blog por algún motivo que aún no descubro; sin embargo, a la luz de las elecciones en Cuba y las anunciadas en Venezuela, está tan actualizado como si lo hubiera escrito hoy, así que ahí les va) 

En Cuba, para la gran mayoría, ha sido imposible elegir entre un auto japonés o uno europeo, ha sido imposible, durante más de medio siglo, elegir libremente el vestuario, la comida, la escuela a la que asistirán sus hijos, el credo en el que crecerán sus familias, la carrera, el empleo, la ciudad en la que habiten.

Foto: Fuente externa
La lógica irracional de las «elecciones» en Cuba

Hace más de medio siglo, cuando la Coca-Cola solo existía en el recuerdo de los cubanos, se propagó el mito o leyenda según el cual, el entonces Comandante Ernesto Guevara, alias el Che, había dicho que la Coca-Cola sabía a cucaracha.

A pesar de que los cubanos habíamos probado la Coca-Cola muchos años antes de aquellos dichos «antiimperialistas», muchos llegamos a convencernos de que aquellas palabras eran ciertas, en definitiva, a veces la memoria falla, y, más aún, ya no había manera de elegir entre Coca-Cola Ironbeer, Jupiña, Materva, Pepsi-Cola o cualquier otra marca para hacerse una idea propia de aquel asunto. 

Entonces, a causa de las expropiaciones y las ineficiencias productivas del nuevo régimen, desaparecieron todos los productos de consumo -tal como sucede hoy en Venezuela-, y a fuer de no tener otra opción, junto con las marcas y la variedad de los productos de consumo, desapareció de la sociedad cubana la capacidad para elegir. Entonces debimos comulgar, emigrar o perecer.

Han pasado 56 años en los que varias generaciones han vivido sin la capacidad para elegir un buen café, un buen tabaco… y ni hablar de una buena fabada. Durante más de medio siglo, ha sido imposible para varias generaciones ir al mercado y elegir la marca de su preferencia. Algo tan simple como elegir el queso crema Philadelphia para los cascos de guayaba Conchita, ha sido extirpado de la mente de los cubanos que viven en la isla.

En Cuba, para la gran mayoría, ha sido imposible elegir entre un auto japonés o uno europeo, ha sido imposible, durante más de medio siglo, elegir libremente el vestuario, la comida, la escuela a la que asistirán sus hijos, el credo en el que crecerán sus familias, la carrera, el empleo, la ciudad en la que habiten, el lugar al que viajen, las palabras que digan, el periódico que lean, el canal de televisión que sintonicen, la emisora radial que escuchen y el lugar en el que han de reposar sus restos mortales y los de sus familias.

Para millones de cubanos ha sido imposible, durante cincuenta y seis años, elegir libremente cualquier cosa, eso desapareció de la ideología de la gran mayoría de los cubanos que viven en la isla; sin embargo, este fin de semana, el domingo 19 de abril -casualmente una fecha de gran importancia para la llamada «revolución cubana»-, quienes ejercen el poder en Cuba han echado a volar las campanas de unas «elecciones democráticas».

Sin dudas que este es un paso más en la ilusión que están vendido al mundo los hijos de Birán, y por supuesto, esa ilusión la pueden hacer pasar como verdad porque, entre otras cosas, la gran mayoría de los que han votado perciben que han elegido, que pudieron optar por el candidato de su preferencia; sin embargo, del mismo modo que no les ha sido posible elegir los productos que consumen, tampoco les ha sido posible elegir las ideas políticas en las que creen, no les ha sido posible elegir a los candidatos libremente, porque los candidatos, para ser elegibles, deben ser «revolucionarios» y ser «revolucionario», en el contexto de la llamada «revolución cubana», se define como el solidario del partido único, del partido liderado por el mismo hombre y su hermano desde hace más de medio siglo. Los candidatos deben coincidir en ideas o sentimientos con los líderes de la «revolución».

Para que los cubanos podamos elegir libremente, para que tengamos libertad para obrar, debemos tener opciones distintas, y para eso, quienes ostentan el poder deben descriminalizar la oposición y reconocerla como una fuerza esencial para la construcción de la verdadera democracia. Mientras no exista la posibilidad de que cada cual elija la opción que considere mejor entre propuestas distintas, mientras los que disponen del poder en Cuba continúen en la «batalla de ideas» -si antes no sucede lo inexorable-, los cubanos seguirán yendo a las urnas para comulgar, no para hacer una elección.


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miércoles, 18 de marzo de 2015

LOS CAMBIOS EN LA DOCUMENTADA HISTORIA DE CUBA

Los cambios en Cuba
A pesar de todo lo escrito durante más de medio siglo, el  artículo de Wikipedia introduce un cambio en la Historia Documentada -tal como se cambiaba lo escrito por los cerdos en Rebelión en la Granja, de Orwell, ¿lo recuerdan?-
No tengo la menor duda de que la Historia de Cuba, desde 1959 hasta el día en que lo inexorable suceda, habrá que reescribirla punto por punto, quitando lo no documentado y la propaganda, y sumando los documentos que por fuerza no podrán hacer desaparecer, tal como ha sucedido en otras culturas, incluso miles de años después de que aquellas hubieran desaparecido.
Dentro de ese mar propagandístico, ajustado con remaches ideológicos, uno se encuentra infinidad de páginas con aparente rigor académico que incluyen, no por falta de conocimientos, sino por necesidad sistémica, afirmaciones que no se atienen a la realidad documentada. Así, en un artículo que aparece en Wikipedia bajo el título: Relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos se podía leer, hasta el 18 de marzo de 2015, lo siguiente:
Entre el 15 y el 26 de abril de 1959, Castro y una delegación de representantes visitaron los EE.UU. como invitados de la Asociación de la Prensa, donde declaró, sin titubeos, su postura comunista y de apoyo a la Unión Soviética y otros países de Europa del Este.
Cuando lo cierto y muy bien documentado es que Fidel Castro nunca declaró su filiación comunista hasta el 16 de abril de 1961, cuando en un aparente juego de palabras y ante una multitud de milicianos enardecidos, dijo que: "No pueden perdonarnos que hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos".
A pesar de todo lo escrito durante más de medio siglo, el  artículo de Wikipedia introduce un cambio en la Historia Documentada -tal como se cambiaba lo escrito por los cerdos en Rebelión en la Granja, de Orwell, ¿lo recuerdan?-, así que como el medio da la oportunidad de corregir los trabajos que aparecen en sus páginas siempre que se citen las fuentes, he hecho uso de esa libertad que da el medio para sustituir las líneas antes citadas por lo que sigue:
…donde declaró, sin titubeos, que no era comunista, como lo había declarado el día 13 de enero de 1959 en una entrevista que le hicieran en el Club de Leones de La Habana (Cuadernos de Historia Habanera 66. Discursos del Dr. Fidel Castro Ruz Comandante en Jefe del Ejército Rebelde 26 de julio y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario. Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. 1959 Pág. 119) y el 15 de enero en el Club Rotario (Ídem. Pág. 135) y ante las cámaras en más de una ocasión como se puede apreciar en el siguiente vídeo:


Si alguien tiene otros datos que se puedan documentar para corregir otros gazapos en este artículo de Wikipedia, pues haga uso de su libertad y pase por la página e incorpórelos.


martes, 17 de febrero de 2015

CASTRO-USA Y LOS CABALLEROS DE LA MESA REDONDA


Los cambios en Cuba

A dos meses del anuncio, por el que más de un amigo me felicitó creyendo que “ahora sí mi país iba a cambiar de verdad”, mi respuesta sigue siendo la misma: Este es otro episodio, otra jugada de tiempo, un cambio aparente –cambio fraude como le llamó Payá Sardiñas- para no abandonar el poder vitalicio y sobre todo, para mantenerse con vida.

Ya pasaron dos meses de aquel anuncio de la normalización de relaciones entre el General y el Presidente de los Estados Unidos; sin embargo, nada nuevo aparece sobre el horizonte, y sigue siendo el intercambio de prisioneros el único y efectivo resultado de aquellos discursos que llenaron a todos de asombro y dudas.

Toneladas de tinta se han vertido sobre el papel y millones de mensajes y artículos se han publicado en las redes, muchas especulaciones, muchas predicciones, pero más allá del “triunfo” obtenido por los hnos. de Birán con la excarcelación de sus espía y el uso que de ellos está haciendo en la continuación de una larga y efectiva campaña propagandística y proselitista, no se ve nada claro.

Algunos caballeros, por ingenuidad o porque así lo creen de manera entrañable, han vaticinado que con la normalización de las relaciones con la dictadura, esta se ablandará y dejará de violar los derechos humanos. También se extiende el criterio de que no resultó el embargo y ese es motivo más que suficiente para eliminarlo dándole a la “pequeña empresa privada” más posibilidades de desarrollo… y muchas otras conclusiones que no comparto.

Y no comparto esos criterios que se debaten entre el optimismo y el triunfalismo porque, por lo general, las cosas son más simples de lo que aparentan, porque nadie es lo suficientemente tonto como para cometer errores sin que esté absolutamente presionado para cometerlos, sin opción para actuar de otra manera y este no es el caso de los hermanos de Birán y su prole que ya va ascendiendo al poder.

En los centros del poder en Cuba no hay la más mínima presión para cambiar nada, y por supuesto que lo que funciona no se cambia, y no se cambiará nada porque ha funcionado, no se cambiará nada porque en la mesa donde se juegan las cartas del poder sobre la isla quien reparte sigue siendo la misma mano y los demás caballeros deben acatar las cartas que le tocan, nadie en esta mesa ha puesto nada que obligue al cambio.

Y quien reparte las cartas sabe perfectamente que sobre él y sus allegados pesan crímenes que, de cambiar la mano en la mesa, habrá algunos caballeros que utilizando las nuevas reglas propiciarán que cambie la suerte en el juego y, que eventualmente, con la pérdida del poder quienes han dictado el juego durante más de medio siglo en la isla junto a sus cómplices pierdan la mano y también la cabeza.

A dos meses del anuncio, por el que más de un amigo me felicitó creyendo que “ahora sí mi país iba a cambiar de verdad”, mi respuesta sigue siendo la misma: Este es otro episodio, otra jugada de tiempo, un cambio aparente –cambio fraude como le llamó Payá Sardiñas- para no abandonar el poder vitalicio y sobre todo, para mantenerse con vida.

Estas son, en mi criterio, las dos sencillas razones: mantener el poder y la vida. Dos razones más que suficientes como para no cambiar la mano y continuar embaucando, blofeando y prestidigitando ante los ojos de los caballeros de la mesa.

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domingo, 20 de octubre de 2013

OFERTA, DEMANDA, PRECIO, COSTO Y GANANCIA

En Cuba, una de las economías más pobres del mundo, el dólar y el Euro valen menos que el CUC, una moneda ficticia, sin el menor respaldo en divisas y que, fuera de Cuba, no sirve para nada.

El cuento del “propista” y los cambios en Cuba

Jugar con la cadena y dejar al mono tranquilo, andar por las ramas, evadir las verdaderas causas de los conflictos sociales, económicos y políticos, y no denunciar a los culpables de los desastres se ha convertido en Cuba en una filosofía de vida que entre otras aberraciones ha provocado la doble moral que desmorona a la sociedad cubana en nuestros días, ha entronizado la cautela y la autocensura como mecanismos del instinto de conservación.

Así lo puedo percibir, por ejemplo, en los comentarios de los participantes en El Segundo Congreso de la Asociación Hermanos Saiz, la Mesa Redonda dedicada a la reestructuración de la Enseñanza Artística Profesional y en las infinitas quejas de la población por los precios de los productos agrícolas.

Nadie menciona públicamente -o al menos ningún medio es capaz de reproducirlo-, que la causa fundamental que desquicia toda actividad son los paupérrimos salarios en la isla y la incapacidad del llamado Estado, que monopoliza todas las actividades económicas, para realizar un reajuste salarial que ponga a los ciudadanos en condiciones de enfrentar los precios reales de los productos que componen su canasta familiar y realizar con mayor eficiencia su labor y producir riquezas como empleados públicos, cooperativistas o cuenta propistas.

Por ninguna parte se ha mencionado, durante los últimos 54 años, que el desastre original está en la abolición de la propiedad privada y la implantación en su lugar de sistemas económicos fallidos, todo lo cual fue idea única y exclusiva del ex máximo líder Fidel Castro y que, como despeñándose por un barranco, sobrelleva su hermano como parte de la herencia del poder.

En las reuniones oficiales a nadie se le ocurre exigir una reforma o reajuste salarial al llamado Estado Cubano que monopoliza vidas y haciendas, sino que se demoniza por todos los medios a los productores, a los empleados, a los burócratas, a los ciudadanos o a cualquier otra figura, quienes en todo caso son víctimas también del naufragio, porque ellos igual que toda la población pagan en la llamada “moneda convertible” o CUC y cobran el monto sustancial de sus salarios en pesos cubanos o CUP, y, como si fuera poco, ese llamado CUC se compra y se vende oficialmente a precios irracionalmente ficticios, acomodados para suplir con impuestos la ineficiencia económica del sistema. En Cuba, una de las economías más pobres del mundo, el dólar y el Euro valen menos que el CUC, una moneda ficticia, sin el menor respaldo en divisas y que, fuera de Cuba, no sirve para nada.

A nadie se le ocurre, por instinto de conservación, exigirle a Raúl Castro que decrete un reajuste salarial general y que desaparezca una de las dos monedas que circulan en la actualidad, a nadie se le ocurre exigir públicamente que los salarios sean pagados en CUC, la moneda en que los ciudadanos están obligados a pagar la canasta familiar real.

A nadie se lo ocurre exigirle a Raúl Castro que propicie la inversión en el país de los cubanos residentes en el extranjero. Nadie ha sido capaz de exigirle públicamente que contribuya con la conformación de un Estado de Derecho que asegure la inversión tanto de nacionales como extranjeros. Nadie, fuera de la oposición estigmatizada, perseguida, aislada y no reconocida, se atreve a jugar con el mono.

A nadie se le ocurre denunciar en esas reuniones oficiales, en las que se pregonan con obstinación los cambios, que los salarios en Cuba están por debajo del nivel de pobreza, puesto que la gran mayoría de los empleados y pensionados ganan menos de un dólar diario, es decir, menos de 25 pesos cubanos al día. A nadie se le ocurre exigir, por temor a ser tildado de “contrarrevolucionario”, que el salario mínimo sea por lo menos de 700 pesos cubanos, unos 28 CUC mensuales.

Nadie ha sido capaz, por instinto de conservación, de exigirle a Raúl Castro, como máximo responsable de todo lo que sucede en Cuba, que no trastabille más en los mal llamados cambios, tal como ha sucedido con el recién denegado permiso para importar y vender ropa por emprendedores privados, un negocio que estaba en pleno auge y que tendrá que continuar como estuvo siempre, clandestino, porque el máximo responsable del llamado Estado Cubano, Raúl Castro, es intocable de toda "intocabilidad" y donde dijo “digo” dice “Diego” y aquí no ha pasado nada, porque, por instinto de conservación, quienes participan en esas reuniones oficiales no se atreven a jugar con el mono, porque conocen de primera mano que la multiplicación por cero existe en Cuba desde hace más de medio siglo, porque saben que el costo de enfrentar la verdad siempre es superior a las ganancias.

jueves, 14 de febrero de 2013

EN LA ISLA HAY UN NUEVO EXPERIMENTO EN CAMINO…


El Dr. Moreau los deja salir para observar lo que hacen… y…

Mantener oculto para los de adentro todo lo que afuera suceda es lo más importante, ellos han lidiado con éxito contra la información, así que ahora también lo intentarán.

La táctica siempre fue el destierro, tanto para amigos como para enemigos, por múltiples razones los regresos nunca fueron del todo amables, que lo diga si no Tortoló. Sin embargo, ahora hay un experimento en curso: se le ha permitido a los opositores, hasta donde alcanza la vista, salir de la isla y regresar, cual si no pasara nada, vaya, como si fueran ciudadanos libres.

A estas alturas, ya algunos renombrados opositores tienen el pasaporte, documento que en los países en que se respetan un poquito los derechos, es un instrumento al que tienen acceso todos los ciudadanos, sin ningún asterisco ni cláusula que lo impida.

Hasta donde alcanza mi memoria, todos los presos políticos fueron expulsados del país y quienes regresaron temporalmente lo hicieron bajo la lupa. El caso de Menoyo es aislado, excepcional y confirma la regla. No le ha sido posible a la dictadura tolerar que los cubanos vayan, denuncien, reciban sus premios, cobren sus publicaciones en medios internacionales criticando al régimen y después, tan campantes, regresen a contar cómo fue.

El caso más emblemático que recuerdo de persecución y muerte pública de un ciudadano cubano por hacer declaraciones contrarias al régimen en el extranjero, es el del cantante y compositor Pedro Luis Ferrer. Hace varias décadas, cuando yo aun creía y militaba, me pusieron en las manos una hoja de papel con una diatriba de defunción en la que se culpaba al artista de haber “injuriado a la revolución cubana”. El documento no tenía firma, pero circuló por todas las instituciones del Ministerio de Cultura y a partir de entonces al cantante, cual muerto súbito, no se le volvió a ver en largo tiempo.

Esos han sido los métodos y en realidad no siento que estén dispuestos a cambiarlos. Entiendo que es un paso pragmático, y que están en condiciones de hacer lo mismo de siempre: mantener bajo la lupa, asediar y si fuera el caso, provocar hasta hacer trastabillar a quienes, levantando su voz en el lugar y el momento oportuno, pongan en peligro las manos que sostienen el mango de la sartén.

Mantener oculto para los de adentro todo lo que afuera suceda es lo más importante, ellos han lidiado con éxito contra la información, así que ahora también lo intentarán. Pondrán en el portaobjeto las muestras, cierto que son nuevas muestras, pero con el viejo andamiaje aislarán, clasificarán, identificarán y concluirán.

Es un reto que asume el régimen y lo hacen con un resguardo, entiendo que como siempre, lo han tomado porque tienen en ristre la respuesta rápida que han utilizado contra otros grupos opositores residentes en el exterior. Ya deben tener en medio mundo a sus muchachos esperando a que lleguen los viajeros para levantar sus carteles de protesta, o peor aun, usar su extenso arsenal, que incluye desde minas orales de inocuas salvas, hasta letales zancadillas.

Unas serán colocadas en la ida y otras tantas, según hayan sido los comportamientos y sus consecuencias, a la vuelta. Nada sucederá en voz alta, así que habrá que estar muy atentos a lo que pudiera resultar de este nuevo experimento, en el que sin dudas, todos los muchachos del "aparataje" estarán a una para cuidar que, pase lo que pase, el mango de la sartén no pase a otras manos.

La oposición tiene el reto de hacer un uso inteligente de esta oportunidad, debe tratar de unir fuerzas, tocar los resortes más importantes y propiciar con estos viajes, antes que los vuelvan a eliminar, llevar a la opinión pública internacional un mensaje contundente, que derrumbe la cortina que oculta la lamentable realidad cubana. En la isla hay un nuevo experimento en camino, y, como todos los demás, es imposible saber cuáles serán sus resultados.

sábado, 5 de enero de 2013

LA DESPENALIZACIÓN DE LOS PREGONES


Los cambios en Cuba

Entre las llamadas «reformas» del general heredero se volvieron a entreabrir los mercados informales -esta vez con más formalidad impositiva que en cualquier otro lugar del mundo real-, y han vuelto a aparecer los pregones de oriente a occidente.

Desde 1968, cuando aquella «ofensiva revolucionaria» arrasó con los últimos reductos de propiedad privada en Cuba, e hizo salir de las calles a cientos de buhoneros, vendedores ambulantes y todo lo que en el mundo real se conoce como economía informal, el pregón, un elemento nacido de esos jaleos mercantiles, también cayó en desgracia, dejó de utilizarse, y, habiendo estado en los salones más importantes del mundo en las voces de soneros cubanos y no cubanos,  dejó de existir, o al menos hizo mutis temporal. Por suerte Moisés Simons e Ignacio Piñeiro ya habían creado sus inmortales pregones El Manisero y Échale Salsita respectivamente, porque si no, nada de aquello hubiera llegado a formar parte de la música popular cubana.

Sin embargo, como en la isla impera desde hace 54 años una economía sin son ni ton -de sí, pero no, de un paso al frente, otro al lado y tres hacia atrás-, entre las llamadas «reformas» del general heredero se volvieron a entreabrir aquellos mercados informales -esta vez con más formalidad impositiva que en cualquier otro lugar del mundo real-, y han vuelto a aparecer los pregones de oriente a occidente, así que lo mismo se puede escuchar a alguien que compra oro… (¡!)… «cualquier pedacito de oro», como al que oferta «el pan a pe… a peso el pan».

Y digo que es una economía sin son ni ton, porque no hay quien le pueda seguir la rima. Tantos han sido los desvaríos y las prestidigitaciones que, por ejemplo, un musicólogo tan acucioso como Helio Orovio dio por muerto y enterrado al pregón hace ya más de tres décadas, documentando el hecho -página 369 de la segunda edición-, en su Diccionario de la Música Cubana, donde, como en un acta de defunción, afirmó que: «hoy, debido al propio desarrollo social, han desaparecido (los pregones) quedando como elemento de valor folclórico y etnológico».

Sin embargo, hoy, en pleno siglo XXI, renace el pregón porque lo han despenalizado, porque la insignificante economía que lo genera ha vuelto a tener el permiso de salida a las calles de la isla, desde donde no se podrá alzar de nuevo para resonar en los salones más elegantes del planeta como lo hizo en el siglo XX, porque no es el fruto de un árbol natural, de una economía real, sino de unos dictados que no tienen otro son ni otro ton que el de entretener, mientras ellos, los vitalicios, hacen de todo con tal de cantar el manisero con el cetro entre las piernas. Después, que arda Troya. 

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