El estreno mundial de la Sonata para violín y piano, de Blas Galindo
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| Con Blas Galindo en la calle San Juán de Letrán. Domingo 16 de junio de 1946. Carlos. |
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| Disponible en Cuesta Libro |
(Mayer Serra. Mañana. Ciudad México. 10 nov. 1945). Carlos Piantini, es un excelente violinista
dominicano, vino a México hace 2 años –tenía entonces 16-, con la sola
recomendación de su talento [...] El maestro Chávez le contrató inmediatamente
–a pesar de su corta edad- para la OSM. Estudió al mismo tiempo con los
maestros Smilovits y Szeriyng, y ahora se presenta –en una Sonata de Blas
Galindo- como violinista acabado que mereció cálidos elogios por parte de los
críticos capitalinos. Quisiéramos escucharle en un recital completo para juzgar
su arte en más diversas obras de Repertorio.
(Adolfo Salazar. Novedades. Ciudad México. 1945). En las dos obras que el programa incluía de los
compositores jóvenes más dinámicos en el plantel mexicano, Pablo Moncayo y Blas
Galindo, intervino destacadamente un joven violinista dominicano que desde hace
algún tiempo trabaja en el Conservatorio Nacional, del que ha de salir pronto
bien pertrechado de laureles, para mostrar su gran talento y sus notorias
cualidades de solista ante los vastos públicos.
Carlos Piantini con su apellido italianizante y su acento
antillano lleva dentro de si un gran artista. Su juego es fácil; su sonido rico
y voluminoso; su arco tiene amplitud y jugosidad. Canta con calor y pasión en
las grandes frases. En los pasajes de agilidad, su técnica es limpia y
brillante en su transparencia. Piantini debería mostrarse en algún programa
donde se le pudiera apreciar, además, como intérprete. Ignoro en qué
condiciones trabaja en México y si su país alienta que cuaje tan notable talento.
Supongo que sí y es bastante.
Grabación original de la Sonata de Blas Galindo
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México fue una
experiencia maravillosa en mi vida. Yo tuve en México mis primeros contactos
con grandes músicos. Nadie se imagina lo que significa para este hijo de San
Carlos verse bajo la batuta de Stravinsky, haciendo la Consagración de la
Primavera... Eso fue grande, yo me pellizcaba y decía que no era cierto. Lo
mismo me pasó con Hindemith, y con Milhaud entre otros.
(*) Tomado de Los Sonidos y el Tiempo, las Memorias de Carlos Piantini.




Esta publicacion como otras tuyas me transporta a otro tiempo y a otro mundo. Gracia por tu valioso esfuerzo.
ResponderEliminarGracias por su comentario.
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