Mostrando entradas con la etiqueta RD.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RD.. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de febrero de 2020

GUARIONEX AQUINO REYES

Guarionex Aquino (1924-2010)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

El 28 de febrero de 1924 nació en Mao Guarionex Aquino, quien se convertiría en uno de los buenos barítonos dominicanos de este siglo. A muy temprana edad comenzó a tomar clases de música con el profesor español Rafael Emilio Arté y muy pronto estos conocimientos le sirvieron de mucho pues que pasó a vivir en Santiago de los Caballeros y el famoso Café Yaque, así como las emisoras H.I.9B y H.I.1. le contrataron como cantante y comenzaron a trasmitir su bien timbrada voz a través de las ondas del éter.

En 1946 La Voz del Yuna le extendió un contrato de exclusividad y, al año siguiente, cuando el cuadro de comedias de esta emisora decidió lanzar al aire un programa de Homero Díaz en el que se recreó la vida de Eduardo Brito, fue al señor Aquino a quien se le encomendó el papel protagónico; Brito, fallecido un año antes, fue encarnado en aquella ocasión por el barítono de Mao.

Aquino, en su ascendente carrera, alcanzó extraordinario brillo en la década del cincuenta. En 1951 participó en las Noches de Opera que se celebraron entonces en el teatro Olimpia, donde Roberto Caggiano dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional. Cuatro años después fue invitado Guarionex a interpretar la parte de barítono del Réquiem de Fauré con la Schola Cantorum del Convento de los Dominicos, que contaba en esa fecha con la dirección del Dr. Rafael Bello Peguero.

Por esa época fueron frecuentes sus giras internacionales y su arte llegó a las playas de Curazao, Canadá, Haití, Venezuela y Estados Unidos; en este último país participó con el grupo de Casandra Damirón, en presentaciones que comprendieron las ciudades de Baltimore, Chicago y Washington.

En 1961 fue profesor de canto de la Academia de La Voz Dominicana, en 1964 produjo para esta misma emisora el programa Estampas de mi Tierra y grabó un buen número de canciones dedicadas a diferentes provincias del país. Se dieron a conocer en ese espacio; entre otras: Baní, de Ramón Gallardo; Azua, de Guaroa Perez; y Seibanita, de Julio Gautreau.

También en la década de los setenta creó el maestro Aquino la emisora Radio Santa María, con la cual contribuyó a elevar el nivel cultural de la comunidad donde estuvo enclavada, Mao. Buena parte de su programación estuvo dedicada a divulgar las mejores obras de los artistas nacionales y extranjeros.

En 1999, luego de algunos años dedicados a labores diversas, volvió a impartir clases en Radio Televisión Domincana. Regresó con toda la veteranía de un artista de larga vida y con la alegría y el entusiasmo del joven que había llegado a La Voz Dominicana allá por los años cincuenta.

El gran artista dominicano murió en Santo Domingo, el 24 de diciembre de 2010.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000

martes, 12 de noviembre de 2019

NAPOLEÓN DIHMES PABLOS

Napoleón Dihmes (1928-2006)

El siglo XX dominicano. Los 100 Músicos del Siglo

Napoleón Dihmes Pablos nació en La Romana, el 12 de noviembre de 1928. Allá, en su pueblo natal, recibió sus primeras lecciones de canto con el profesor mexicano Emilio Sánchez Martínez.

En 1950, cuando ya había cambiado su residencia para la ciudad capital, ingresó en la Academia de Canto de La Voz Dominicana, donde fue pupilo de Dora Martén. Napoleón realizó también varios cursos de perfeccionamiento en el extranjero, y alcanzó una formación tal que le permitió debutar con éxito en la Noche de Ópera preparada por el Maesto Ricardo Caggiano, el día 31 de octubre de 1951. El espectáculo, que estuvo auspiciado por la Dirección General de Bellas Artes, se presentó en el teatro Olimpia, situado por aquella época en la calle Palo Hincado. En esa ocasión, y en las cuatro reposiciones que se hicieron de aquel concierto, el señor Dihmes interpretó la parte de tenor en fragmentos de las óperas Rigoletto, Aída y La Traviata, de Verdi.

Durante los años sucesivos, sus presentaciones con la Orquesta Sinfónica Nacional se hicieron habituales; en ellos actuó como solista bajo la dirección de los reputados maestros Caggiano y Simó. El 1º de agosto de 1956, en la celebración del XIV aniversartio de la fundación de La Voz Dominicana, se presentó por primera vez en la televisión nacional la ópera Cavalleria Rusticana. En este montaje, que estuvo bajo la dirección del Maestro José Dolores Cerón, Napoleón Dihmes fue el Turiddo, junto a la Santuzza de Violeta Stephen y el Alfio deTony Curiel.

En los géneros de la llamada música popular, el tenor dominicano realizó también una brillante carrera y cosechó aplausos en el teatro, la radio, la televisión y en los centros nocturnos de Estados Unidos, Cuba, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela, Colombia y muchas otros países de América y Europa.

Desde 1960 y hasta mediados de los años setenta, se presentó por la televisión nacional en su programa El show de Napoleón Dihmes. En este programa, con su hermosa voz, interpretaba una gran variedad de géneros y estilos, desde delicados boleros hasta famosas arias de óperas.

Su voz quedó registrada en discos que alcanzaron gran fama en su momento y que hoy constituyen una prueba elocuente de las virtudes vocales del artista dominicano.

El 28 de febrero de 2006, el artista murió en la ciudad de Miami, en la Florida.

Tomado del libro Los 100 Músicos del Siglo. Elaborado por AGS para la editora Caña Brava en el año 2000


domingo, 30 de junio de 2019

OTRO INTENTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL EN RD

Protestan frente al Congreso ante posible reforma constitucional.
Fuente externa.
En la República Dominicana en estos momentos se está batallando con mucha fuerza el cambio del artículo 124 de la Constitución, fundamental para la continuidad de la democracia, y que dice: 

«ARTÍCULO 124.- Elección presidencial. El Poder Ejecutivo lo ejerce el Presidente o la Presidenta de la República, quien será elegido o elegida cada cuatro años por voto directo. El Presidente o la Presidenta de la República podrá optar por un segundo período constitucional consecutivo y no podrá postularse jamás al mismo cargo ni a la Vicepresidencia de la República». 

Si este artículo es violentado en su esencia, muy probablemente los dominicanos estarán muy cerca de incluir en su constitución algo muy parecido a esto: 

«ARTÍCULO 5. El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado». 

Los cubanos en el 59 dijeron que Cuba no era Rusia, los Venezolanos, dijeron que Venezuela no era Cuba, los mexicanos están diciendo que no son Venezuela, de Nicaragua Ortega no sale y Evo quiere más en Bolivia. Ojalá que en RD no haya nada que lamentar.

viernes, 10 de agosto de 2018

MANUEL SIMÓ: CUARTO DIRECTOR TITULAR DE LA OSN-RD (1959-1980)


Las Vanguardias Artísticas del siglo XX

Escuchar lo que no queremos y tolerarlo es uno de los principios más elementales de la democracia, pero también la bujía que enciende los motores que nos impulsan en el infinito camino del conocimiento.

Manuel Simó (1916-1988)
El 9 de agosto de 1959 Manuel Simó (1916-1988) fue nombrado Director Titular de la OSN-RD,[1] cargo en el que se desempeñó hasta el 28 de enero de 1980, cuando fue nombrado en ese puesto el maestro Jacinto Gimbernard[2]. Quizás uno de los logros artísticos más notables en la labor del Maestro Simó como director de la Orquesta fue su interés por llevar a los atriles las obras que marcaron la estética del siglo XX.

De tal modo, desde sus primeras apariciones como invitado en el podio, propuso obras de autores contemporáneos; entre ellas, Pastoral de verano, de Arthur Honegger (1892-1955) -que si bien es una obra con fuerte influencia del impresionismo, lleva el aroma de las vanguardias-; Sinfonía No. 5 para orquesta de arcos, de Carlos Chávez (1889-1974); Retrato de Lincoln, Rodeo y Obertura al aire libre, de Aaron Copland (1900-1990); La sinfonía de los salmos y la suite de El Pájaro de fuego, de Igor Stravinski (1882-1871); El Teniente Kije, de Serge Prokófiev (1891-1953); La sinfonía simple, Op. 4 y Matinées musicales, Op. 24 (Rossini suite No. 2), de Benjamín Britten (1913-1976); Homenaje a Federico García Lorca y Sensemayá, de Silvestre Revuelta (1899-1940); Suite San Pablo, de Gustav Holst (1874-1934); Sinfonía concertante para piano y orquesta, de Héctor Tosar (1923-2002); Intermezzo de Harry Janos, de Zoltán Kodály (1882-1967); Tres danzas del ballet Gayané, de Aram Jachaturián (1903-1978); Danzas del ballet La estancia, de Alberto Ginastera (1916-1983); Concierto en fa, de George Gershwin (1898-1937); y El Flautista increíble, de Walter Piston (1894-1976).

Tan alto llegó el interés del Maestro Simó por las vanguardias y los compositores vivos, no solamente dominicanos sino de todo el mundo, que presentó como parte de la Temporada de Primavera del año 1969 un ciclo de dos conciertos titulados «Fluxus Música de Vanguardia», que estuvieron precedidos por dos conferencias en el Auditorio del Palacio de Bellas Artes; una, el día 14 titulada Fluxus-Media, a cargo del pianista, compositor y crítico musical Francis Schwartz; y otra, el 15, titulada Técnica y estética de la música contemporánea, a cargo del compositor y pedagogo Rafael Aponte-Ledée, ambos codirectores del Grupo Fluxus.

El primero de estos conciertos fue el día 16 de mayo, en el Auditorio del Palacio de Bellas Artes y el programa estuvo integrado por: Sincronismo, de M. Davidevski; Ambage, de R. Reynolds; Seis piezas para piano, de Arnold Schönberg; Magna II para cuatro trombones, de G. Paraskevaidis; Time-Light, de F. Schwartz; Ekphonesis III, de A. Lanza; Tres piezas en forma de pera, de Erik Satie; y Presagios de pájaros y muertos, de R. Aponte Ledée.

El segundo concierto tuvo lugar el día 18 en el mismo lugar y estuvo integrado por las siguientes obras: Tres piezas del Chu-U, de Kaseu Fukushima; Density, de Edgar Varese; Un pájaro de papel en el pecho dice que el tiempo de los besos no ha llegado, de R. Aponte Ledée; Omagio a Joyce, de Luciano Berio; Juego uno, de Mariano Etkin; y Lectura sobre la nada, de J. Cage; y Auschwitz, de F. Schwartz.

Los objetivos y los resultados de aquellos empeños del Maestro Simó, los describe Arístides Incháustegui de la siguiente forma:

El movimiento Fluxus, originado en Estados Unidos bajo la influencia de John Cage, había actuado previamente en Buenos Aires, Montevideo y Puerto Rico.

Los responsables de estas presentaciones en el país las consideraron como una confrontación con la realidad local que serviría para planear futuras actividades en colaboración. Estos proyectos no llegaron a materializarse debido a la indiferencia del público y los profesionales de la música locales de entonces, y quizás en esa actitud de rechazo a lo nuevo se pueda encontrar la causa determinante de que músicos, público y críticos dominicanos se quedaran al margen de las inexorables corrientes de la intelectualidad musical vanguardista.[3]

A pesar de estos esfuerzos encaminados a sintonizar al público, los músicos y la intelligentsia dominicana con lo que acontecía en el arte musical en las plazas más importantes del mundo, Simó «enfrentaría, desde los días iniciales de su trabajo con Casal Chapí, críticas por su adhesión al lenguaje musical contemporáneo».[4] Estas críticas, que se basaban en la supuesta falta de elementos nacionalistas en sus obras, Simó las rebatía con argumentos como este:

¡Qué importa que las bases de nuestros conocimientos hayan tenido otro origen si somos nacionalistas y sentimos como dominicanos; por ende, tanto la música con base folklórica como la que usa métodos modernos, si es obra de un dominicano, pues es dominicana! [5]

Escuchar lo que no queremos y tolerarlo es uno de los principios más elementales de la democracia, pero también la bujía que enciende los motores que nos impulsan en el infinito camino del conocimiento; sin embargo, al día de hoy, agosto 10 de 2018, cuando se desgrana ante nosotros la segunda década del siglo XXI, todavía la música académica en la República Dominicana tiene esa asignatura pendiente con el arte musical del siglo XX, el repertorio que abordan los músicos, las academias y las orquestas, no incluye ese periodo tan importante en la Historia de la Música, y si no lo hacen sonar, sea este de vanguardia nacional o extranjera, nunca formará parte de los hábitos de escucha del pedagogo, el músico y el público.

Solo la abulia de la intelligentsia dominicana es responsable de eso, y el no haber querido estudiarla, escucharla e interpretarla a profundidad nos ha mantenido alejados de la estética de ese periodo -tan lejano ya-, de las Vanguardias Artísticas del siglo XX, donde se encuentran muchas de las claves de lo que suena hoy en los cuatro puntos cardinales del planeta.

Manuel Simó lo intentó, pero aún no ha sido escuchado, a pesar de haber escrito «las páginas académicamente más consistentes del repertorio culto dominicano».[6]



[1] Incháustegui, 1998 440
[2] Incháustegui, 1999 341
[3] Ídem. 92, 93
[4] Jorge. 2010 176
[5] Simó. 1982. Citado por Jorge. 2010 176
[6] Jorge. 2010 177

Bibliografía
Incháustegui, Arístides y Blanca Delgado Malagón. 1998. Vida Musical en Santo Domingo (1940-1965), Santo Domingo.

Incháustegui, Arístides y Blanca Delgado Malagón. 1999. Vida Musical en Santo Domingo (1966-1996), Santo Domingo.

Jorge, Bernarda. 2010. Caracterización del modernismo en la música dominicana 1940-1945. Santo Domingo. Editora Nacional.

Artículos relacionados:

LOS TEATROS EN CUBA COLONIAL Y REPUBLICANA:

Teatro Albisu (1870-1918). Brindis de Salas, Esperanza Iris y el cinematógrafo Teatro Albisu (1870-1918) En diciembre de 1900 volvió Brind...