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jueves, 5 de febrero de 2026

LA INTERVENCIÓN Y EL GATOPARDISMO

El odio de Fidel Castro contra los Estados Unidos lo expresó y lo infundió una y mil veces a través de toda su vida, y así lo hizo saber tempranamente en carta que escribió a Celia Sánchez.

Estamos hace muchos años en la misma situación que los mambises de las dos guerras de independencia: Incapacitados para vencer, por lo que es imprescindible una intervención extranjera igual que en 1898. No hay que darle más vueltas, sucedió en el 68 y en el 95, y ha sucedido durante 67 años nuevamente. ¿Es necesario seguir aplazando la intervención? En 1898 Cuba estaba devastada por las guerras y hoy lo está nuevamente por la destrucción provocada por el castrismo durante 67 años. ¿Podemos esperar algo peor? ¿Podrá una intervención como la de 1898 o como las de Granada (Operación Furia Urgente) y Panamá (Operación Causa Justa) provocar más dolor del que ya sufrimos los cubanos? Fidel Castro sabía que era la única forma de sacarlo del poder, por eso nos infundió tanto miedo a la intervención y nos lavó el cerebro con patrioterismos y odio al país que ha sido siempre nuestro socio comercial más importante.

El odio de Fidel Castro contra los Estados Unidos lo expresó y lo infundió una y mil veces a través de toda su vida, y así lo hizo saber tempranamente en carta que escribió a Celia Sánchez:



 

Sierra Maestra 
Junio 3 – 58
Celia:

Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero. Fidel


Así que tenía que esperar la humanidad, y los cubanos especialmente, a que llegara el presidente número 47 de los Estados Unidos y se diera cuenta de que la tiranía castrista lleva 67 años haciendo peligrar la seguridad de aquel país y desestabilizando la región a como le ha dado su gana, sin nadie que la detenga. Ahora la izquierda y los simpatizantes andan con el culo a dos manos justificando su defensa del castrismo usando al pueblo de Cuba, cuando el pueblo de Cuba lleva 67 años oprimido, exprimido, perseguido, hambreado y disperso en exilios de todos los colores y a nadie le había importado poner su mano para acabar con esa tiranía. Hace algún tiempo publiqué un artículo, que pocos han leído, en el que hablo de la necesidad de un marco jurídico para extirpar las tiranías. Y como hemos visto, ha sido Trump quien encontró ese marco jurídico para extirpar a los tiranos. Ojalá no se detenga y le alcancen el tiempo y la fuerzas para continuar sometiendo a los malos americanos y que estos tiranos y sus cómplices no puedan aparentar que cambian para que todo siga igual. Mucho cuidado con el gatopardismo.

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lunes, 26 de enero de 2026

VAMOS A REVENTAR A LOS BARRIGA VERDE DE CUBA

Napoleón fue derrotado en Waterloo, Bélgica, por el irlandés Arthur Wellesley, duque de Wellington, quien comandó las fuerzas anglo-aliadas; Hitler fue derrotado en Berlín, Alemania, por las tropas soviéticas y norteamericanas; Tenochtitlan cayó ante las fuerzas de Cortés, quien contó con la ayuda de los totonacas y los tlaxcaltecas 

Tantas veces hemos creído que ahora sí se cae y no ha sucedido sino lo contrario, que hoy, cuando sí me parece que la cosa va en serio, casi lo vuelvo a dudar, pero lo diferente es que los del norte se dieron cuenta que ese pedacito de isla los está perjudicando mucho, tanto dentro de su país como desde el mundo entero y que es amigo de todos sus enemigos, me parece que ahora sí la cosa va en serio.

Y por otra parte, hace muchos años yo entendí que solos los cubanos ni de adentro ni de afuera podíamos con ese monstruo de mil cabezas, algo que les sucedió a los mambises en las dos guerras de independencia, y, como ahora nosotros, muchos de ellos pidieron ayuda al hermano fuerte del norte. Por ahí andan los documentos que lo confirman, así que ese cuento de la soberanía no vale, porque la soberanía nos la han quitado los propios nacionales y como los mambises en las dos guerras, estamos incapacitados para vencer solos al tirano. 

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Ese de la soberanía y la no injerencia es un soberano cuento. Napoleón fue derrotado en Waterloo, Bélgica, por el irlandés Arthur Wellesley, duque de Wellington, quien comandó las fuerzas anglo-aliadas; Hitler fue derrotado en Berlín, Alemania, por las tropas soviéticas y norteamericanas; Tenochtitlan cayó ante las fuerzas de Cortés, quien contó con la ayuda de los totonacas y los tlaxcaltecas, a los que se unieron centenares de cholultecas, todos juntos contra el fiero tirano y carnicero Moctezuma; en 1898 las fuerzas españolas fueron derrotadas en Cuba por tropas norteamericanas apoyadas por los mambises cubanos, y a pesar de todas las torceduras que nos cuentan los historiadores castristas, 20 años después Cuba había emprendido un camino de prosperidad, libertad y democracia y había dejado muy atrás la dependencia de los Estados Unidos, y la hambruna y la miseria que dejaron la guerra del 95.

Así que, 67 años después, me parece, que se nos cayeron las vendas de los ojos a nosotros, pero sobre todo a quienes desde el norte se dieron cuenta que los comunistas del Comité Central, los barriga verde de Cuba, no han perdido un segundo para hacer daño a esa gran nación,  desde el expolio a los multimillonarios capitales de ciudadanos norteamericanos en 1959, hasta el contubernio con potencias extranjeras para socavar su seguridad nacional.

Y este numerito de la abducción de Maduro y esposa, ha sido una prueba de fuerza comparable con el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Japón, dicen que en Caracas fueron muy pocas las personas que se percataron de lo que estaba sucediendo en la madrugada del 3 de enero y hasta ahora, la vida allí, según testimonios, no es para nada una situación de guerra ni de posguerra. Y eso al parecer lo saben los barriga verde, aunque se hacen los suecos y andan con las nalgas a dos manos con un griterío solariego azuzando a la masa famélica para una guerra que esta vez, menos que nunca, será necesaria, porque los vamos a reventar con métodos no invasivos, con abducciones, laparoscopías y terapias personalizadas.

Dos cosas han cambiado para siempre: Una, que el presidente de los Estados Unidos, por primera vez en muchos años, entiende que es real la amenaza que representan los barriga verde de Cuba, que han provocado daños incalculables a la nación del norte, que la han penetrado ideológicamente, que han sembrado agentes en las universidades, las instituciones públicas y privadas y hasta se han colado en la Casa Blanca, que han minado a la intelectualidad y que propiciaron que políticas como la de fronteras abiertas llegaran tan lejos, se han dado cuenta que Cuba ha sido la guarida de decenas de terroristas internacionales, y que allí se han entrenado militar e ideológicamente cientos de mercenarios. Y dos, la tecnología ha llegado tan lejos, que la posibilidad de realizar acciones invisibles como la extracción del sátrapa venezolano y su esposa, dan a los Estados Unidos un poder inconmensurable.

Aunque por momentos lo dude, esta vez, en este mandato, con la ayuda interesada del presidente número 47 de los Estados Unidos, vamos a reventar a los barriga verde de Cuba.

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domingo, 14 de septiembre de 2025

SANCIONES O MISILES, ESA ES LA CUESTIÓN

A la luz del candil de los suceso recientes, y no tan recientes, visto el descalabro que provocaron las caravanas multitudinarias y la entrada masiva de ilegales en los Estados Unidos, visto los destapes de algunos espías castristas que maduraron durante años las mentes de algunos personajes con poder de decisión en las más altas esferas del gobierno de los Estados Unidos, visto la decisión del presidente Donald Trump de ofrecer una recompensa por la cabeza del capo Maduro, visto la llegada a las aguas del Caribe de una fuerza naval con capacidad suficiente como para acabar con la quinta y con los mangos, y visto un comentario que publiqué en mi perfil de Facebook en 2019, me parece que no me equivocaba entonces cuando decía lo siguiente: 

Aunque el diablo son las cosas y todo puede suceder, lo que viene no es una explosión social, por al menos dos razones: No quedan suicidas en Cuba (como tampoco en Venezuela y Nicaragua) y el fanatismo es profundo, así que entre el miedo y la fe, continuarán manteniendo a flote "la revolución cubana", (el chavismo y el sandinismo). 

Y lo más interesante es que el estallido será migratorio, que repercutirá en las fronteras de todos los países, fundamentalmente los EEUU, que han implementado medidas erradas durante más de 60 años, cuando debieron buscar todos los medios legales para utilizar la fuerza y desmantelar una dictadura que se ha reído, con orgullo felón, de las democracias y las ha penetrado a su antojo para inculcarles sus falacias comunistas a quienes en ellas han nacido y crecido en libertad. 

El diablo son las cosas y todo pudiera suceder, pero esta vez volverá a salirles el tiro por la culata a quienes pretenden derrocar las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela con sanciones dirigidas a destruir sus economías, sin darse cuenta que esta destrucción es la piedra angular de las sectas marxistas, "el arbitrio más seguro para conservar semejantes Estados es el de arruinarlos", escribió Maquiavelo en El Príncipe, y Napoleón anotó: "cuando se las ha revolucionado y, diciéndoles a todas horas que son libres, se les mantiene en obediencia".

Mientras quienes devastaron la isla, (Venezuela y Nicaragua) tengan el poder de la fuerza no habrá medida económica que valga, como no se puede curar un cáncer con aspirinas. #Cuba

@Fuente externa

Ahora habrá que ver lo que sigue, porque si en una de esas el NAVY recoge los guantes el bate y la pelota sin que se cante el out 27, y todo no era más que otro peldaño en la ruta de las sanciones, esta vez sancionados al susto, Maquiavelo y Napoleón se morirán de la risa una vez más, Hamlet morirá de pena y el fantasma del comunismo seguirá campando por su respeto por todo el Occidente. 
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domingo, 22 de diciembre de 2019

QUÉ HUBIERA SIDO DE PANAMÁ CON EL DICTADOR NORIEGA #MiraEsto #Panama #ElChorrillo


A 30 años de la operación «Causa Justa»

Es una perversidad deplorar la intervención armada en Panamá, que resultó ser la consecuencia, y olvidarse de las dos décadas de dictadura, que fue una de las causas de la invasión. Sin deplorar los crímenes cometidos por el General Manuel Antonio Noriega es una vileza acusar las violaciones a los derechos humanos del ejército norteamericano.

Soldados norteamericanos transportan los cadáveres de las víctimas de la
invasión a Panamá. Foto: Fuente Externa

Cierto, como el «hubiera» no existe, entraría en el campo de la metafísica si intento adivinar qué sería hoy de Panamá si el dictador Manuel Antonio Noriega hubiera fallecido impune, si hubiera estado dictando hasta su muerte, el 29 de mayo de 2017, los destinos de los panameños, si hubiera completado un periodo que, «marcado por decisiones dictatoriales», comenzó con el primer decreto que él firmó en 1983, en el que ordenó cambiar el nombre de la Guardia Nacional por el de Fuerzas de Defensa de Panamá. Un periodo durante el cual, el dictador o agente encubierto de la CIA fue girando hacia el narcotráfico como sustento económico, hacia la izquierda como marco ideológico -aparente o real, por convicción u oportunismo estratégico-, y hacia la represión de las libertades democráticas como medio de control de toda la sociedad; sin embargo, para acercar lo que no ocurrió a lo que «hubiera» podido ocurrir, los que saben han utilizado la Historia Comparada, es decir, «la comparación de las distintas sociedades que existieron durante un mismo período o compartieron condiciones culturales similares». Eso es lo que trataré de hacer, esforzándome lo más que pueda en no manchar los hechos con las tintas de las ideologías.

Batallones de la Dignidad
Como en todas las guerrillas que se despliegan por
América Latina se aprecia la participación de menores
de edad. Foto: Fuente Externa

De tal modo, que a 30 años de la invasión, ocurrida el 20 de diciembre de 1989, cuando se contabilizan las pérdidas y se esquiva mencionar lo que ganó Panamá y también el continente americano, es imprescindible presentar las causas de esas pérdidas de vidas inocentes, descubrir quienes fueron víctimas de la metralla de las Fuerzas de Defensa de Panamá y quienes cayeron por la metralla del Ejército de los Estados Unidos, conocer por qué los comandantes estadounidenses no previeron la salvaguarda de los civiles y evitaron los desórdenes, el vandalismo y los saqueos en los que se produjeron víctimas e incontables pérdidas materiales.

Es justo investigar por qué Manuel Antonio Noriega, el capo buscado por las tropas invasoras, se acantonó en el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa Panameña, en pleno barrio El Chorrillo, donde contaba con el apoyo de civiles armados y organizados en los llamados Batallones de la Dignidad que habían sido entrenados por las Fuerzas de Defensa y que hicieron resistencia a las tropas norteamericanas durante más de 130 horas, contadas a partir del inicio de las acciones[1].

Los Batallones de la Dignidad, fueron
capaces de apalear en la vía pública a
Billy Ford y asesinar a su escolta, que
no harían durante la invasión.
Foto: Fuente Externa
Es imprescindible conocer cuántos civiles murieron en acciones de guerra enfrentando a las tropas invasoras con las armas en la mano, es imprescindible, que quienes están dedicando sus esfuerzos a investigar estas incógnitas no manchen los resultados con las tintas ideológicas y carguen, por ejemplo, todas las víctimas a «civiles panameños indefensos» y se olviden de cuantificar los civiles armados que echaron el pecho adelante para defender a su General, quien pretendió mimetizarse con la patria. No todos los civiles murieron indefensos, porque, de los 10,000 entrenados por las Fuerzas de Defensa, muchos murieron, imbuidos por el honor, en el combate.

Es justo investigar por qué Colin Powell, quien presidía entonces el Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, no pudo hacer que sus tropas, que disponían de armamento con tecnología de punta, minimizaran las bajas de civiles; por qué cientos de civiles presumiblemente desobedecieron el toque de queda que ordenaba a las tropas norteamericanas disparar a todo lo que se moviera; investigar por qué Noriega no depuso su beligerancia y por el contrario, unos días antes de la invasión, hizo una declaración de guerra contra los Estados Unidos.

Es mucho lo que se debe investigar en un campo de batalla y sobre todo llegar a conocer si se pudo evitar la guerra. En este caso, si el General Manuel Antonio Noriega hubiera sido capaz de privilegiar las vidas humanas de sus compatriotas por encima de sus intereses personales y se hubiera entregado a quienes le habían forjado un destino de «intocable» y ahora tocaban a sus puertas con fuego de artillería para atraparlo con la vara de las leyes y las vendettas, se hubiera evitado la guerra, pero el dictador, como casi todos los dictadores, optó por ser el líder de un nacionalismo que se constituyó en dictadura militar y que al final no pudo resistir la intervención armada[2].

Fidel Castro y Omar Torrijos.
Foto: Fuente Externa
Dicho esto, es lícito intuir que si el General hubiera continuado en su laberinto del poder hasta que las parcas decidieran llevarlo en andas, jamás hubiera mirado a los Estados Unidos como un socio comercial y se lo hubiera comprado como enemigo. Si el dictador panameño hubiera obtenido la «segunda derrota del imperialismo en América» y del Chorrillo hubiera nacido el mito que Castro consiguió en Playa Girón, Cara de Piña hubiera jugado hasta el fin la carta del enemigo imperialista.

Sus relaciones con Castro y los intríngulis en que ambos se metieron por el narcotráfico, sus vaselinas a la CIA en cuanto a las guerrillas de Centro América y su romántico romance con el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, herencia que le dejara su antecesor Omar Torrijos[3], dilecto amigo del dictador cubano y de los Sandinistas, me hacen suponer que por esa vía hubiera estrechado lazos con Ortega, el guerrillero vencedor; con Chávez, otro golpista, nacionalista, antiyanqui y narco gobernante con quien compartía muchas afinidades; después hubiera desplegado sus agradecimientos a todos esos que, como él, resistían e insistían en el poder vitalicio con el mazo dando, y, entonces, la entrada al Socialismo del Siglo XXI (SS-XXI) hubiera sido como bola por tronera.

Ciudad de Panamá.
Foto: Fuente Externa
Y cuando el fin estuviera cerca, las parcas anunciaran su llegada y todos estuvieran esperando la carrosa, él hubiera nombrado con su índice a un secuaz que continuara su «obra», algo así como un Maduro señalado por un Chávez; un Castro señalado por otro Castro; un Stalin señalado por un Lenin; o un Kim señalado por otro Kim.

Entonces hoy, todas las consecuencias de esta Historia Comparada estarían a ojos vista y sin el más mínimo temor a equivocarme, Panamá con Noriega no sería ni la sombra de lo que es hoy, tan próspera y pujante que no serán suficientes los rezos por su salud económica y por su democracia, que no serán suficientes los azabaches para librarla del mal de ojos y protegerla de las perretas que esos éxitos provocan en la izquierda apocalíptica.

Largas filas en Venzuela para conseguir
algún alimento. Foto: Fuente Externa
Comparado con los países del SS-XXI (Bolivia, Nicaragua, Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Viet Nam y China), y con los que integran el ALBA (Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y Granadinas, Haití), son pocos los rubros en los que Panamá exhibe cifras inferiores. Pero no hay paraísos en la tierra, por eso Panamá tiene muchísimos estribos por donde pueden montarla los jinetes del apocalipsis anticapitalista, y uno de ellos es repetir una y mil veces que la invasión del 20 de diciembre de 1989 dejó un saldo de cientos de civiles muertos, pero esa Historia está por ser esclarecida, lo que sí está a ojos vista es la diferencia entre Panamá y todos los países socialistas entre los que estuvo a punto de caer y eso hay que remarcarlo con tintas indelebles.

Es una perversidad deplorar la intervención armada en Panamá, que resultó ser la consecuencia, y olvidarse de las dos décadas de dictadura, que fue una de las causa de la invasión. Sin deplorar los crímenes cometidos por el General Manuel Antonio Noriega es una vileza acusar las violaciones a los derechos humanos del ejército norteamericano.

La invasión de Estados Unidos a Panamá no puede desvincularse de los 21 años de régimen dictatorial que se estableció en Panamá a partir del 11 de octubre de 1968. Además, del apoyo y cooperación que la comunidad internacional, principalmente Estados Unidos de América, brindaron a dicho régimen. De la inacción de la Organización de Estados Americanos y de la actitud desafiante y provocadora de Manuel Antonio Noriega, una vez producida su escisión con Estados Unidos. (Ramírez 1999, 77)

Paz eterna a todos los que murieron en aquella guerra que comenzó el 20 de diciembre de 1989, que se indemnice a las familias lastimadas, que se condenen las violaciones a los derechos humanos cometidas por la larga dictadura del General Manuel Antonio Noriega y las que cometieron las tropas norteamericanas, que la bandera hondee a media asta en señal de duelo, pero que todo esto nos sirva como un golpe fuerte en el rostro, como un latigazo en la espalda que nos recuerde cuánto nos puede costar, si lo permitimos, que los jinetes que conculcan nuestras libertades cabalguen por nuestra América.  


[1] Cfr.: Beluche, Olmedo. 2004. La verdad sobre la invasión. Panamá: Manfer, S.A, 56
[2] Según documentos desclasificados por la CIA recientemente, la Agencia solicitó a algunos líderes latinoamericanos que persuadieran a Noriega para que abandonara el poder, pero la gestión diplomática no prosperó. Cfr.: Panamá: Prospects for Latin American Mediation [En línea] [Fecha de consulta 21 de diciembre de 2019] Disponible en: https://drive.google.com/file/d/19tZfBr44tOe6hJZdhh0WZw61NUC3HrDh/view
[3] Cfr.: Ramírez, Sergio. 1999. Adiós Muchachos. México: Aguilar, 129-135

domingo, 6 de enero de 2019

CUANDO LA INTERVENCIÓN MILITAR ES LA ÚNICA VÍA PARA DERROCAR LAS DICTADURAS


Mientras no se establezca como buena y válida la intervención militar para casos de probadas violaciones a la democracia, con bases establecidas en un pacto continental, con leyes claras y un tribunal internacional capaz de refrendar condenas vinculantes, estaremos cada día con más frecuencia ante casos como los de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Fuente externa
Hace unos días el tema de la intervención militar para resolver la llamada «crisis humanitaria» en Venezuela saltó a la palestra; una vez, en boca de Luis Almagro, presidente de la OEA; y otra, en boca de Donald Trump, y de ahí la bola comenzó a rodar. Quiero compartir mi opinión al respecto, misma que desde al año pasado he venido comentando en este blog.

Ojalá que aún no sea demasiado tarde. Ninguna de las salidas propuestas hasta ahora para el caso de Venezuela tiene futuro, ahí está Cuba, un cadáver que nadie sabe cómo enterrar, una dictadura que, a la hora de nones, los países democráticos, con EE. UU. a la cabeza, no pudieron contener, simplemente por andar con pies de barro, por no contar con una herramienta legal que justificara los múltiples intentos fallidos por derrocar el castrismo.
Hasta hoy primaron los intereses geopolíticos y la conspiración, y no fue posible construir una herramienta legal apropiada para aplicar lo pactado en tantos organismos internacionales; entre ellos, la ONU y la OEA.

En el siglo pasado nuestro continente vio en múltiples ocasiones la injerencia, fundamentalmente de EE. UU., para recomponer situaciones políticas de todo tipo, las que no siempre fueron el resultado del consenso o la voluntad expresa del conjunto de las naciones del continente, sino como la imposición unilateral -y sobre todo sin bases legales adecuadas-, de intereses geopolíticos particulares.

Mirando la realidad de hoy y cotejando el pasado con lo que pudiera depararnos el futuro, se impone recomponer los conceptos de injerencia humanitaria y de estructurar, a partir de los instrumentos legales ya existentes en la ONU, y la OEA un pacto, un sistema capaz de constituirse en la fuerza que, luego de haber gastado todos los recursos diplomáticos «no vinculantes», sea capaz de reprimir con el uso de las armas, si así fuera necesario, las violaciones a la Carta Democrática Interamericana u otros instrumentos legales, un ejército de coalición capaz de contener las acciones que ponen en peligro el curso pacífico de la democracia en el continente americano o cuando un tirano «hiciera padecer a sus súbditos un trato que nadie le ha autorizado tener».

Esto no es nuevo, el concepto es conocido desde el siglo XVII, cuando Hugo Grocio lo expuso ampliamente en su obra El derecho de la guerra y la paz y muy recientemente, en el siglo XX, resurgió como tema de debate y acción durante la guerra de Biafra (1967-1970)
Los regímenes totalitarios no andan con chiquitas cuando de enjaular a los ciudadanos se trata, no tienen contemplaciones con nada y las leyes no los detienen, ni siquiera las que ellos mismos han dictado. «El derecho de insurrección frente a la tiranía es uno de esos principios que esté o no esté incluido dentro de la Constitución Jurídica, tiene siempre plena vigencia en una sociedad democrática», escribió el fenecido dictador Fidel Castro en su libro La Historia me absolverá, pero al constituirse él en el tirano, criminalizó toda disidencia y la condenó con paredón, cárcel y ostracismo. Maduro y Chávez, como la farsa que es la repetición en la Historia, han hecho lo mismo.

Foto: REUTERS/Jorge Cabrera. Fuente externa
Pero los dictadores, sobre todo los de izquierda -quienes aprendieron todo de la derecha y a quienes han superado por mucho-, tienen, como ejemplarizante virtud, el orgullo felón: sus proclamas son aplastantes y sus actos son inmediatos, instauran gobiernos tribunicios en un abrir y cerrar de ojos y no se detienen ante nada, porque no hay instancias a las que deban dar cuenta alguna.

Ahí están las FARC, y para que este cuento no parezca largo, ellos proclaman a toda voz y sin el menor rubor que nunca renunciarán a sus principios. Y sus principios se basan en acceder al poder a como dé lugar y no soltarlo nunca más, su ideología es marxista -o cualquiera de las sectas que se han desprendido de esta doctrina anticapitalista-, y su medio hasta ahora para acceder al poder ha sido la lucha armada y el narcoterrorismo. Pero eso, quizás, el público no lo ha aprehendido aún porque la narrativa de la llamada izquierda es superior en efectividad a la de los pensadores liberales y demócratas.

Hoy se impone una revisión urgente del concepto de intervención militar o injerencia humanitaria y democrática, se impone una responsabilidad de todos los países -y sobre todo del gobierno de los Estados Unidos como principal potencia de la región-, con la salvaguarda de la democracia, so pena de perder todos y en muy poco tiempo, las libertades que sobreviven a duras penas.

En las Américas se requiere de una coalición capaz de contener las violaciones a la Carta Democrática, se necesita una fuerza militar capaz de contener la violencia con la que se han impuesto y se imponen los regímenes totalitarios.

Mientras no se establezca como buena y válida la intervención militar para casos de probadas violaciones a la democracia, con bases establecidas en un pacto continental, con leyes claras y un tribunal internacional capaz de refrendar condenas vinculantes, estaremos cada día con más frecuencia ante casos como los de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Ojalá que me equivoque y aún estemos a tiempo de establecer normas legales para la intervención armada oportuna en casos de probadas violaciones a los Derechos Humanos, crímenes de lesa humanidad, y cuando el principio de autodeterminación haya sido secuestrado por un grupo criminal que ostente el poder por la fuerza de las armas e impida que los ciudadanos determinen sus propios destinos. Ojalá.

viernes, 3 de agosto de 2018

LAS AMISTADES PELIGROSAS Y LAS PROPUESTAS INDECENTES

(Este artículo lo escribí hace 8 años pero se quedó fuera de este blog por algún motivo que aún no descubro; sin embargo, al parecer no me equivoqué en mis pronósticos, por lo que está tan actualizado como si lo hubiera escrito hoy, así que ahí les va)

La venta a Chávez del 49% de la Refinería Dominicana de Petroleo

Viviendo en las cercanías de la Refinería, supe por los vecinos que allí nunca hubo un accidente y a pesar de que por aquellos años las vías de acceso a la industria estaban en pésimas condiciones, las patanas cargadas salían de allí constantemente a abastecer toda la república con millones de litros de derivados del petróleo.

Foto: Fuente externa
Un paquete de acuerdos entre Chávez y el Presidente Leonel Fernández fue firmado en Santo Domingo el pasado 5 de mayo de 2010, un evento que quedó sellado con una perorata del primero que por algún motivo, en principio incomprensible para mí, me hizo recordar un par de anécdotas.

La primera, data de la década del 60 del pasado siglo XX cuando el Comandante guerrillero Ernesto Guevara asumió el cargo de Presidente del Banco Nacional de Cuba. Entonces, cuando aun los periodistas cubanos por la fuerza de la costumbre podían hacer preguntas a los funcionarios públicos y estos estaban obligados a responderlas, alguien cuestionó al nuevo incumbente de la institución monetaria más importante del país: “¿Usted es economista?”, a lo que el guerrillero, percibiendo las dudas acerca de su capacidad para asumir tales funciones, respondió con presteza: “No, yo lo que soy es comunista”.

Lo que pasó después es Historia, la triste Historia de una gestión que propició la desaparición de la moneda nacional en Cuba.

La segunda, data de principio de la década del 90 cuando llegué a la República Dominicana. Entonces pernoctaba yo regularmente en lo que fuera el Vacacional de Haina, vecino inmediato de la Refinería Dominicana de Petróleo.

En el Vacacional había un Coronel del Ejército como Gobernador, un hombre de uniforme que después de habernos tratado con cordialidad me declaró, con cierto dolor en el rostro, que no podía ser mi amigo porque yo, como venía de Cuba, era comunista.

Viviendo en las cercanías de la Refinería, supe por los vecinos que allí nunca hubo un accidente y a pesar de que por aquellos años las vías de acceso a la industria estaban en pésimas condiciones, las patanas cargadas salían de allí constantemente a abastecer toda la república con millones de litros de derivados del petróleo. Por los vecinos, el Coronel, y algunas lecturas conocí también que esa industria era una de las más eficientes del continente americano, la que permitió que el país, aun en las peores crisis, no se quedara desabastecido del oro negro por períodos prolongados.

Al terminar su perorata en el Palacio Presidencial de Santo Domingo, cuando Chávez declaró que próximamente vendrían al país los técnicos venezolanos a participar en las renovaciones que según se ha dicho necesita esa refinería, entendí por qué recordé la anécdota del guerrillero argentino-cubano. Esos técnicos que vendrán al país, después de una década de chavismo, no ocupan sus puestos por sus méritos como profesionales de la industria del petróleo, sino por su irrestricta adhesión al mandato del militar que gobierna Venezuela, ellos son como el Che.

Si el sistema que Hugo Chávez impone en su país es una copia de la copia que hizo Castro en Cuba del sistema soviético, y si el petróleo de la URSS se convirtió en el agua que dan las nieves siberianas derretidas y dejó paralizada a Cuba por casi medio siglo, es inevitable, si no se produce un milagro, que el petróleo venezolano se convierta en agua del Orinoco y la propuesta de Chávez, aceptada y consumada por la República Dominicana, nos deje en la indigencia petrolera más temprano que tarde.

Ojalá que me equivoque, ojalá.

viernes, 1 de junio de 2018

«REGISTRO DE HUELLAS» O «PRESTIDIGITAR CON PALABRAS».

(Este artículo lo escribí cuando Maduro anunció el uso de un identificador biométrico para garantizar el reparto de los bienes y servicios, pero se quedó fuera de este blog por algún motivo que aún no descubro; sin embargo, a la luz de la intervención total de la banca y el anuncio del petro, este texto está tan actualizado como si lo hubiera escrito hoy, así que ahí les va)

La miseria que engendran las sectas marxistas, a causa de sus inservibles sistemas económicos, jamás ha sido reconocida por sus «líderes», «funcionarios», «secretarios del partido» o «grandes hermanos» y mucho menos alguno de ellos ha reconocido sus culpas en el desastre.

La digitalización del reparto en Venezuela
Foto: Fuente Externa
Las sectas marxistas -que según mis entendederas no académicas son todas aquellas que tienen en su centro como piedra filosofal-propagandística la utopía de los clásicos del marxismo-, desde que aparecieron sobre la faz de la tierra como un poder real, allá por los primeros años del siglo XX, siempre apuntaron a un lado y dispararon al otro. Con ellas murió toda transparencia en la cosa pública, la privada fue abolida y renació fortalecida la doble moral.

Ni las campañas económicas de Lenin, ni luego las de Stalin, como tampoco las de una larga descendencia dinástica en la extinta Unión Soviética, ni sus calcadores satélites alrededor del mundo hicieron algo distinto: prestidigitaron las palabras para ocultar la discapacidad económica del sistema. Y dueños de todos los medios para divulgar la magia, consiguieron pasar gato por liebre durante el tiempo suficiente como para que el espectador quedara congelado y zas, partirle la siquitrilla.

Nada esencialmente diferente está ocurriendo en Venezuela desde hace 14 años, solo que por estos días, según las noticias, se introducen adelantos científico-técnicos en áreas inusitadas. En el ex coloso petrolero de Sudamérica reeditan la Historia, y lo que Castro resolvió en la isla perdida con una cartilla –que dura más de medio siglo y es copia fiel de la utilizada por cortos períodos en algunos países que sufrieron las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial-, Maduro y su séquito de adelantados científicos lo intentan resolver mediante un sofisticado aparato digital que registra las huellas digitales. Haciendo valer el pleonasmo, el chavismo apunta a las huellas para no digitar las palabras disfunción económica.

La miseria que engendran las sectas marxistas, a causa de sus inservibles sistemas económicos, jamás ha sido reconocida por sus “líderes”, “funcionarios”, “secretarios del partido” o “grandes hermanos” y mucho menos alguno de ellos ha reconocido sus culpas en el desastre, y muchísimo menos han descubierto las causas en el propio sistema, por lo que en Venezuela, el jefe que dicta los rumbos de ese país, ha publicado reiteradamente que la causa de la escasez que sufren los venezolanos está en el contrabando y el desatino de los comerciantes, por lo que la solución está en el control de los productos.

Nada más lejos de la verdad, nada mejor prestidigitado para el público desprevenido, excelente paralogismo, nada mejor para olvidar que Colombia siempre estuvo ahí, para ocultar que si los productores de riquezas no hubieran sido agredidos y congelados con prestidigitaciones económicas de todo tipo, la escasez no existiría, nada mejor para ocultar que la clase media está en retirada y ha dejado de ser motor en la creación de riquezas. Nada mejor para olvidar que el chavismo dejó al pairo las decenas de empresas privadas que expropió, que la industria nacional disminuyó sus producciones a causa del pésimo manejo económico que ha hecho de ellas la secta marxista del chavismo, nada mejor para dejar pasar inadvertida la causa real del desastre socio económico que vive Venezuela hoy.

Esta digitalización del reparto de la miseria, no es más que una actualización tecnológica de un mal que tiene sus causas en la disfuncionalidad socio-económica de las sectas marxistas, no es más que un nuevo pase mágico en la larga carrera del escapismo socialista, una distracción que como es sabido no producirá más riquezas, sino que clavará más profundamente los pilotes del poder vitalicio en la tierra de Bolívar.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

MADURO ANTE LA CORTE PENAL INTERNACIONAL LEVANTA LA CORTINA DEL DIÁLOGO

Armas de distracción masiva


Este nuevo movimiento en el tablero no es más que otra jugada de tiempo, un tableteo de armas de distracción masiva para opacar lo que está sucediendo en la OEA, para desviar la atención de los argumentos irrebatibles y las pruebas que lo pudieran llevar ante la Corte Penal Internacional.
El pasado 19 de Julio, Luis Almagro, Secretario General de la OEA, afirmó, en el tercer informe sobre la crisis en Venezuela que «seguiría de cerca la evolución de la situación […], y examinaría específicamente a los individuos e instituciones que directa o indirectamente permiten la utilización de tácticas e instrumentos represivos, o que son cómplices de la estrategia global de represión, con miras a determinar si pueden ser culpables de crímenes de lesa humanidad y señalarlos a la atención de la Corte Penal Internacional». (OSG/ 285-17 p.42)

Vargas Maldonado, Danilo Medina y José Luis Rodríguez
Zapatero a la salida de la Cancillería Dominicana.

Foto: Fuente externa 
Durante los días 14 y 15 de septiembre de 2017 se celebraron en el Salón de las Américas, en Washington D.C., las audiencias convocadas por la OEA «para analizar si la situación en Venezuela merece ser trasladada a la Corte Penal Internacional». Pero dos días antes, el pasado día 12 de septiembre, según publicó Diario Libre, Miguel Varga Maldonado, canciller de la República Dominicana, con la ayuda del ex presidente español y miembro del Partido Socialista Obrero Español, José Luis Rodríguez Zapatero, propusieron a Maduro la realización de un diálogo entre el oficialismo y la oposición en Santo Domingo.

La noticia fue echada a rodar y de inmediato los medios la reprodujeron con elogios, prestezas y sesgos. El 13 de septiembre Evo Morales, a través de su cuenta de Twitter, apoyó el diálogo, rechazó el procedimiento de la OEA sin mencionarlo y acusó a Almagro de conspirar junto a la CIA contra Venezuela, y el 14, Daniel Ortega rechazó las audiencias en nota de prensa firmada el día antes en Washington.

No hay que ser muy sagaz para comprender que esta vez la convocatoria al diálogo tuvo el objetivo de restarle titulares a las audiencias que se realizaron en la OEA por eso mismos días, y fue así porque en Washington se presentaron pruebas que pudieran servir de base para juzgar y condenar por crímenes de lesa humanidad a Maduro y sus allegados.

Durante la audiencia del día 14, el primero en exponer fue Julio Henríquez, de la ONG Foro Penal Venezolano, quien aseguró que se han detenido a 11.902 personas desde el año 2014 y que desde abril de este año se han contabilizado unos 5.300. Henríquez afirmó además que hay presos políticos en casi todos los estados del país y que solo 33 de los 566 están condenados. Finalmente, comentó que al menos el 15 por ciento de los detenidos con fines políticos son víctimas de torturas.

La segunda persona en presentar sus testimonios fue Tamara Suju, abogada penalista y Directora Ejecutiva del Centro de Estudios de América Latina (CASLA) quien explicó que durante 15 años ha recopilado casos individuales de torturas destacando el caso de la jueza María Lourdes Afiuni Mora, a quien torturaron y violaron.

El tercero en exponer fue Francisco Márquez Lara, Director Ejecutivo, Visión Democrática, ex preso político y exiliado, quien aseguró que había sido víctima de abusos en las diferentes cárceles donde estuvo preso y explicó que personalmente presenció la tortura de otro preso, quien fue golpeado por 6 personas durante 30 minutos.

El último testimonio de la primera audiencia lo presentó Johanna Aguirre, activista de derechos humanos y viuda de José Alejandro Márquez Fagundez, quien fue asesinado a golpes por la Guardia Nacional Bolivariana en febrero de 2014. 

Hace unos días, Andrés Opennheimer, en un artículo publicado en el Nuevo Herald se preguntaba si Maduro podrá engañar de nuevo al mundo, y mi respuesta es sí. Cómo no va a poder hacerlo si desde La Habana, durante más de medio siglo se ha embaucado y abducido a millones, cómo no podrá Maduro si sus saberes emanan del ex máximo líder, el paladín del anticapitalismo hasta hoy, gurú de todos aquellos que se pasan por las calendas la Carta Democrática Interamericana. Cómo no podrá Maduro si el fenecido ex máximo líder y su hermano le han enseñado que: «La OEA tiene una historia que recoge toda la basura de 60 años de traición a los pueblos de América Latina». Y que «desde su fundación fue, es y será un instrumento de dominación imperialista y que ninguna reforma podría cambiar su naturaleza ni su historia».

Maduro sabe eso y sabe también que los dictadores no aflojan, no lo pueden hacer porque pudiera caer sobre ellos la justicia o la venganza; así es que, sus enemigos deben saber también que a ellos se les vence no se les da oportunidad para dialogar o negociar, porque ellos no dan esas oportunidades a sus contrarios, ellos son intransigentes, y los del ala marxista-anticapitalista practican la intransigencia revolucionaria, la intolerancia y el totalitarismo, por eso, cuando ellos convocan un diálogo, es porque están bajo ataque y temen que salga de sus manos alguna porción del poder, y lo hacen como un paso al costado, nunca hacia atrás, lo hacen solo para reacomodarse, para tomarse un respiro y, si las cosas se ponen color de hormiga, jugar al gatopardismo.

Así han transcurrido los diálogos de la oposición venezolana y el oficialismo, cada uno con su sello particular, por lo que no puede ser diferente el que se anunció el 12 de septiembre en Santo Domingo y que Maduro confirmó para el próximo día 27. Este nuevo movimiento en el tablero no es más que otra jugada de tiempo, un tableteo de armas de distracción masiva para opacar lo que está sucediendo en la OEA, para desviar la atención de los argumentos irrebatibles y las pruebas que lo pudieran llevar ante la Corte Penal Internacional.
Vídeos relacionados:

Audiences to analyze possible crimes against humanity in Venezuela. September 14th, 2017.




Audiences to analyze possible crimes against humanity in Venezuela. September 15th, 2017.



Tamara Suju - Conferencia: CASLA y la Corte Penal Internacional. Caso Venezuela




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