martes, 5 de julio de 2011

EL ÚLTIMO SHOW DE CASTRO Y CHÁVEZ

Otra más en el rosario

Cuando descubro que alguien me mintió al menos una vez, a ese alguien lo dejo bajo sospecha para el resto de sus días. Así me pasó con Fidel Castro, a quien se les agolpan unas a otras. La primera de ellas fue cuando aseguró por años que no era comunista, para luego hacer un público acto de “contrición” y declararse marxista-leninista. En realidad nunca se arrepintió de haber mentido, sino que se justificó con una de sus rocambolescas salidas. Después vinieron muchas más; entre ellas, la promesa de exponer en un museo las manos y la mascarilla del asesinado terrorista Ernesto Guevara, alias el Che, la certeza de que se podían fabricar 10 millones de toneladas de azúcar en una sola zafra, que ni en Angola ni en ningún país había tropas cubanas acantonadas o participando en acciones bélicas, que él no estaba entrenando terroristas, entonces llamados guerrilleros, para exportar la lucha armada, la que según sus dichos era la única manera de hacer justicia social, y que en el caso de narcotráfico en el que resultaron condenados a muerte cuatro de sus más fieles hombres, incluido el General Arnaldo Ochoa, él estaba al margen de todo, ellos habían actuado a sus espaldas. (¡!)
Por todo esto se me hace muy difícil creer en la versión oficial del Granma, acerca de este espectáculo circense que armaron Chávez y él, proclamando un cáncer, que posiblemente no llegue ni a Capricornio, pero que del mismo modo y con la misma desfachatez ambos, más el primero que el segundo, proclaman. Lo  primero que se me viene a las entendederas es que Castro, quien enfermó hace varios años ya, no ha dado todavía un diagnóstico creíble de sus males, y por supuesto, aunque en el equipo médico hubo cubanos, se puso en manos, entre otros, de un chino y un español.
Entonces, se me hace cuesta arriba creer, que por muy ciego que esté su adicto Chávez, con todos los petrodólares de que dispone, se haga diagnosticar por un equipo cubano, no porque yo dude de la plena capacidad de ellos para ser en realidad los mejores, sino porque Castro y Chávez han demostrado a través del tiempo que prefieren tratarse con extraños.
Es por eso, porque el imaginario colectivo cubre sus dichos con una verdadera incredulidad, cualquier versión distinta a la oficial es plausible. Unos hablan de santería, otros de asesoramiento estratégico para que el venezolano en declive suba sus puntos en la popularidad, y muchísimas cosas más.
Quien vio la cara del Comandante afirmando cualquiera de sus monumentales mentiras, quien vio su rostro al afirmar que Cuba no tenía ni tendría tropas en Angola, o que la contrarrevolución estaba acusándolo de comunista, o que eran los gusanos quienes creían que entrenaba y aportaba dinero para las guerrillas en toda Latinoamérica, quien lo vio burlarse de la credulidad de cubanos, entonces muy jóvenes y esperanzados como yo,  puede asegurar que este show de ahora es otra en su rosario. Nada más.
PD: Entre tantas hipótesis puede incluirse la no descabellada que reza: Castro, al vislumbrar que en cualquier momento Chávez pudiera quitarle el subsidio que a manos llenas le da, y que pudiera hacerse el de la vista gorda como se hicieron los rusos en el pasado reciente, lo llamó a La Habana para hacerle un amarre con todas las potencias. Ojalá me equivoque y el cáncer se sane y a pesar de todo Venezuela se cure del chavismo.  

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