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jueves, 27 de febrero de 2020

LAS CAMPANAS QUE DOBLAN POR PLÁCIDO DOMINGO TAMBIÉN ESTÁN DOBLANDO POR TI


Por quién doblan las campanas

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la masa. Si el mar se lleva un terrón, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa señorial de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti. John Donne, Devotions Upon Emergent Occasions, Meditación XVII


Este no es un caso de meter la mano en la candela por Plácido Domingo, sino por el Estado de Derecho, y el Estado de Derecho está siendo vulnerado con el trato que los representantes del Estado español le han dado a Plácido Domingo.

Lo deplorable hoy es que con los dichos y las acciones contra Plácido Domingo se ha vulnerado el Estado de Derecho en España y en los Estados Unidos, donde la izquierda ha alcanzado un poder insospechado al dominar instituciones como la AGMA y los medios de comunicación de medio mundo, y eso no es una opinión, sino que los dichos y las acciones lo demuestran.

Con los dichos y las acciones contra Plácido Domingo se han llevado por delante los artículos 24 y 25 de la Constitución Española y eso es deplorable hoy y dentro de 100 años.

Y para dar la puntilla, el Ministro de Cultura de España, ‎José Manuel Rodríguez Uribes, al suspender los conciertos de Placido en la Zarzuela, acaba de violar el artículo 172 del Código Penal que establece que: «1. El que, sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto, será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años o con multa de 12 a 24 meses, según la gravedad de la coacción o de los medios empleados».

Esto es deplorable hoy y dentro de 100 años, por eso no es necesario esperar un siglo para denunciar la violación de los derechos de cualquier persona, porque esas campanas que doblan en España también están doblando por mí y por toda la Humanidad.

Si no somos capaces de distinguir entre la cizaña el trigo no tendremos pan, y si no somos capaces de meter la mano en la candela por defender el Estado de Derecho, perderemos nuestros derechos.

Último comunicado de Plácido Domingo

domingo, 22 de diciembre de 2019

QUÉ HUBIERA SIDO DE PANAMÁ CON EL DICTADOR NORIEGA #MiraEsto #Panama #ElChorrillo


A 30 años de la operación «Causa Justa»

Es una perversidad deplorar la intervención armada en Panamá, que resultó ser la consecuencia, y olvidarse de las dos décadas de dictadura, que fue una de las causas de la invasión. Sin deplorar los crímenes cometidos por el General Manuel Antonio Noriega es una vileza acusar las violaciones a los derechos humanos del ejército norteamericano.

Soldados norteamericanos transportan los cadáveres de las víctimas de la
invasión a Panamá. Foto: Fuente Externa

Cierto, como el «hubiera» no existe, entraría en el campo de la metafísica si intento adivinar qué sería hoy de Panamá si el dictador Manuel Antonio Noriega hubiera fallecido impune, si hubiera estado dictando hasta su muerte, el 29 de mayo de 2017, los destinos de los panameños, si hubiera completado un periodo que, «marcado por decisiones dictatoriales», comenzó con el primer decreto que él firmó en 1983, en el que ordenó cambiar el nombre de la Guardia Nacional por el de Fuerzas de Defensa de Panamá. Un periodo durante el cual, el dictador o agente encubierto de la CIA fue girando hacia el narcotráfico como sustento económico, hacia la izquierda como marco ideológico -aparente o real, por convicción u oportunismo estratégico-, y hacia la represión de las libertades democráticas como medio de control de toda la sociedad; sin embargo, para acercar lo que no ocurrió a lo que «hubiera» podido ocurrir, los que saben han utilizado la Historia Comparada, es decir, «la comparación de las distintas sociedades que existieron durante un mismo período o compartieron condiciones culturales similares». Eso es lo que trataré de hacer, esforzándome lo más que pueda en no manchar los hechos con las tintas de las ideologías.

Batallones de la Dignidad
Como en todas las guerrillas que se despliegan por
América Latina se aprecia la participación de menores
de edad. Foto: Fuente Externa

De tal modo, que a 30 años de la invasión, ocurrida el 20 de diciembre de 1989, cuando se contabilizan las pérdidas y se esquiva mencionar lo que ganó Panamá y también el continente americano, es imprescindible presentar las causas de esas pérdidas de vidas inocentes, descubrir quienes fueron víctimas de la metralla de las Fuerzas de Defensa de Panamá y quienes cayeron por la metralla del Ejército de los Estados Unidos, conocer por qué los comandantes estadounidenses no previeron la salvaguarda de los civiles y evitaron los desórdenes, el vandalismo y los saqueos en los que se produjeron víctimas e incontables pérdidas materiales.

Es justo investigar por qué Manuel Antonio Noriega, el capo buscado por las tropas invasoras, se acantonó en el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa Panameña, en pleno barrio El Chorrillo, donde contaba con el apoyo de civiles armados y organizados en los llamados Batallones de la Dignidad que habían sido entrenados por las Fuerzas de Defensa y que hicieron resistencia a las tropas norteamericanas durante más de 130 horas, contadas a partir del inicio de las acciones[1].

Los Batallones de la Dignidad, fueron
capaces de apalear en la vía pública a
Billy Ford y asesinar a su escolta, que
no harían durante la invasión.
Foto: Fuente Externa
Es imprescindible conocer cuántos civiles murieron en acciones de guerra enfrentando a las tropas invasoras con las armas en la mano, es imprescindible, que quienes están dedicando sus esfuerzos a investigar estas incógnitas no manchen los resultados con las tintas ideológicas y carguen, por ejemplo, todas las víctimas a «civiles panameños indefensos» y se olviden de cuantificar los civiles armados que echaron el pecho adelante para defender a su General, quien pretendió mimetizarse con la patria. No todos los civiles murieron indefensos, porque, de los 10,000 entrenados por las Fuerzas de Defensa, muchos murieron, imbuidos por el honor, en el combate.

Es justo investigar por qué Colin Powell, quien presidía entonces el Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, no pudo hacer que sus tropas, que disponían de armamento con tecnología de punta, minimizaran las bajas de civiles; por qué cientos de civiles presumiblemente desobedecieron el toque de queda que ordenaba a las tropas norteamericanas disparar a todo lo que se moviera; investigar por qué Noriega no depuso su beligerancia y por el contrario, unos días antes de la invasión, hizo una declaración de guerra contra los Estados Unidos.

Es mucho lo que se debe investigar en un campo de batalla y sobre todo llegar a conocer si se pudo evitar la guerra. En este caso, si el General Manuel Antonio Noriega hubiera sido capaz de privilegiar las vidas humanas de sus compatriotas por encima de sus intereses personales y se hubiera entregado a quienes le habían forjado un destino de «intocable» y ahora tocaban a sus puertas con fuego de artillería para atraparlo con la vara de las leyes y las vendettas, se hubiera evitado la guerra, pero el dictador, como casi todos los dictadores, optó por ser el líder de un nacionalismo que se constituyó en dictadura militar y que al final no pudo resistir la intervención armada[2].

Fidel Castro y Omar Torrijos.
Foto: Fuente Externa
Dicho esto, es lícito intuir que si el General hubiera continuado en su laberinto del poder hasta que las parcas decidieran llevarlo en andas, jamás hubiera mirado a los Estados Unidos como un socio comercial y se lo hubiera comprado como enemigo. Si el dictador panameño hubiera obtenido la «segunda derrota del imperialismo en América» y del Chorrillo hubiera nacido el mito que Castro consiguió en Playa Girón, Cara de Piña hubiera jugado hasta el fin la carta del enemigo imperialista.

Sus relaciones con Castro y los intríngulis en que ambos se metieron por el narcotráfico, sus vaselinas a la CIA en cuanto a las guerrillas de Centro América y su romántico romance con el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, herencia que le dejara su antecesor Omar Torrijos[3], dilecto amigo del dictador cubano y de los Sandinistas, me hacen suponer que por esa vía hubiera estrechado lazos con Ortega, el guerrillero vencedor; con Chávez, otro golpista, nacionalista, antiyanqui y narco gobernante con quien compartía muchas afinidades; después hubiera desplegado sus agradecimientos a todos esos que, como él, resistían e insistían en el poder vitalicio con el mazo dando, y, entonces, la entrada al Socialismo del Siglo XXI (SS-XXI) hubiera sido como bola por tronera.

Ciudad de Panamá.
Foto: Fuente Externa
Y cuando el fin estuviera cerca, las parcas anunciaran su llegada y todos estuvieran esperando la carrosa, él hubiera nombrado con su índice a un secuaz que continuara su «obra», algo así como un Maduro señalado por un Chávez; un Castro señalado por otro Castro; un Stalin señalado por un Lenin; o un Kim señalado por otro Kim.

Entonces hoy, todas las consecuencias de esta Historia Comparada estarían a ojos vista y sin el más mínimo temor a equivocarme, Panamá con Noriega no sería ni la sombra de lo que es hoy, tan próspera y pujante que no serán suficientes los rezos por su salud económica y por su democracia, que no serán suficientes los azabaches para librarla del mal de ojos y protegerla de las perretas que esos éxitos provocan en la izquierda apocalíptica.

Largas filas en Venzuela para conseguir
algún alimento. Foto: Fuente Externa
Comparado con los países del SS-XXI (Bolivia, Nicaragua, Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Viet Nam y China), y con los que integran el ALBA (Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y Granadinas, Haití), son pocos los rubros en los que Panamá exhibe cifras inferiores. Pero no hay paraísos en la tierra, por eso Panamá tiene muchísimos estribos por donde pueden montarla los jinetes del apocalipsis anticapitalista, y uno de ellos es repetir una y mil veces que la invasión del 20 de diciembre de 1989 dejó un saldo de cientos de civiles muertos, pero esa Historia está por ser esclarecida, lo que sí está a ojos vista es la diferencia entre Panamá y todos los países socialistas entre los que estuvo a punto de caer y eso hay que remarcarlo con tintas indelebles.

Es una perversidad deplorar la intervención armada en Panamá, que resultó ser la consecuencia, y olvidarse de las dos décadas de dictadura, que fue una de las causa de la invasión. Sin deplorar los crímenes cometidos por el General Manuel Antonio Noriega es una vileza acusar las violaciones a los derechos humanos del ejército norteamericano.

La invasión de Estados Unidos a Panamá no puede desvincularse de los 21 años de régimen dictatorial que se estableció en Panamá a partir del 11 de octubre de 1968. Además, del apoyo y cooperación que la comunidad internacional, principalmente Estados Unidos de América, brindaron a dicho régimen. De la inacción de la Organización de Estados Americanos y de la actitud desafiante y provocadora de Manuel Antonio Noriega, una vez producida su escisión con Estados Unidos. (Ramírez 1999, 77)

Paz eterna a todos los que murieron en aquella guerra que comenzó el 20 de diciembre de 1989, que se indemnice a las familias lastimadas, que se condenen las violaciones a los derechos humanos cometidas por la larga dictadura del General Manuel Antonio Noriega y las que cometieron las tropas norteamericanas, que la bandera hondee a media asta en señal de duelo, pero que todo esto nos sirva como un golpe fuerte en el rostro, como un latigazo en la espalda que nos recuerde cuánto nos puede costar, si lo permitimos, que los jinetes que conculcan nuestras libertades cabalguen por nuestra América.  


[1] Cfr.: Beluche, Olmedo. 2004. La verdad sobre la invasión. Panamá: Manfer, S.A, 56
[2] Según documentos desclasificados por la CIA recientemente, la Agencia solicitó a algunos líderes latinoamericanos que persuadieran a Noriega para que abandonara el poder, pero la gestión diplomática no prosperó. Cfr.: Panamá: Prospects for Latin American Mediation [En línea] [Fecha de consulta 21 de diciembre de 2019] Disponible en: https://drive.google.com/file/d/19tZfBr44tOe6hJZdhh0WZw61NUC3HrDh/view
[3] Cfr.: Ramírez, Sergio. 1999. Adiós Muchachos. México: Aguilar, 129-135

martes, 12 de noviembre de 2019

DESDE BOLIVIA UN SOS: AQUÍ NO HAY UN GOLPE DE ESTADO


El discurso en el que Evo anunció su renuncia a la presidencia, no fue una despedida, sino una declaración de guerra.

Las protestas del pueblo se expresó en las paredes

A continuación publico los testimonios de un amigo que está en La Paz, Bolivia, solo me pidió mantener el anonimato por causas atendibles. Entiendo que su relato tienen un alto valor documental, sobre todo, porque aún en estos momentos, las 00:25 del día 12 de noviembre de 2019, la mayoría de los medios están dando noticias pasadas por agua.

Sí, estoy en Bolivia y estamos en vigilia fuera de nuestras casas porque acaban de amenazarnos grupos organizados socialistas diciéndonos que van a tomar las represas de agua y la estación de electricidad que queda en la zona en que nosotros residimos. No ha sido fácil todo este tiempo, todavía hay rumores de avasallamiento, atentados contra la humanidad y la propiedad privada, pero estamos confiando en Dios para que salgamos victoriosos de todo este problema. Ya han coordinado acciones, a solicitud de la presidenta transitoria, para que la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas protejan a la población de esos asedios de los socialistas, pero no es fácil el despliegue para proteger todo el país. Seguimos en vigilia haciendo fogatas contra el frío.

No estamos dentro de nuestras casas, sino en vigilia en la calle porque juntos haremos que esos grupos no se atrevan a allanar nuestras casas. Insisto: Que quede muy claro, en Bolivia no hay un golpe de estado. La gente común y corriente salió a las calles indignada por los atropellos del gobierno y el descarado fraude ya fehacientemente probado, a defender la democracia de un narcotirano que pretendía eternizarse en el poder.

Estamos en vigilia en las esquinas de nuestras casas, sin poder comer o beber algo, sin poder ir al baño, no hemos dormido, amenazan con dinamita, granadas y armas de fuego que robaron de los módulos policiales.

Cortaron el agua en algunos lugares, incendiaron 32 autobuses de servicio público, otorgado por el Gobierno municipal, valorado, cada uno en Sus. 120,000.000. 

Estamos en vigilia a 10 grados de temperatura. Entumeciéndonos, crujen nuestros huesos mientras nuestras lágrimas son lo único que nos calienta el rostro.

La información que a ustedes les llega, no es correcta y es escasa. Quien comenzó con el racismo fue Evo. Él indujo al resentimiento y la prepotencia. Entró al gobierno en afán de venganza, hizo fraude, manipuló su habilitación, por lo tanto es inconstitucional, entre otras cosas. Corrupción. Represión. Uso de influencias. Caso Camc, caso Fondo indígena, barcazas chinas, corrupción en Yacimientos y mucho más. Actualmente estamos siendo víctimas de vandalismo y saqueos, desaparición de demócratas, mujeres violadas, vejadas, encontraron bombas Molotov en el ministerio de Cultura, francotiradores y mucho más.
  
Mi familia, mis amigos y conocidos en Bolivia están atrincherados en sus casas porque turbas de criminales armados por el gobierno de Evo Morales han salido a saquear, quemar y vandalizar la ciudad, sembrando el caos y el miedo en la población.

Es increíble que haya quien le compre a Evo Morales el cuento de que es la víctima de un golpe de estado cuando hay varios muertos, heridos y hasta dos mujeres violadas por gente que ellos armaron para contener las protestas, siguiendo métodos que ya se vieron en Venezuela.

Por eso, la policía y el ejército, que estaban bajo el mando de Evo Morales, decidieron desacatar su autoridad y no reprimir a su propio pueblo. Sino defenderlo. Evo había amenazado con cercar ciudades y matar de hambre a quienes continuaran las protestas: «A ver si aguantan» fueron sus palabras.

Quien apoye a Evo Morales a la distancia, debe saber que defiende un gobierno que perdió toda legitimidad, una narcotiranía, violenta, corrompida que estaba dispuesta a perpetuarse en el gobierno a cualquier precio y que la gente común y corriente decidió hacerle frente valientemente.

Para los fanáticos, cuando el pueblo no piensa como ellos, dejan de ser pueblo y son «conspiradores del imperio». En Bolivia no hay golpe de estado sino gente ejerciendo legítimamente su derecho a defender democracia y el estado de derecho. Lo de Bolivia no es un golpe militar sino una expresión del genuino hartazgo de la gente ante los atropellos de un tirano. Los militares no tomarán el poder. Ante la renuncia, como dicta la constitución, debe haber un gobierno interino que llame a nuevas elecciones ya sin la participación de aquellos que perpetraron el fraude, que además deben ser procesados.

Esto es lo que ha buscado la sociedad civil en Bolivia y debe respetarse: Un regreso a la democracia que estaba secuestrada por Evo Morales.

Mi pueblo me duele, mi pueblo llora, es despojado.

Les pido apoyo en oración. Gracias por su preocupación.

Saldremos adelante con la ayuda de Dios y el esfuerzo de nuestras manos. Dios los bendiga mucho.

La descripción que hace mi amigo es justamente la jugada que pasó también en Chile. Estos son ataques de grupos de acción y sabotaje, guerrillas urbanas, ejecutivos, tropas de choque o como les denominen en la actualidad, muy bien entrenados para derrocar a las oligarquías y al «imperialismo». A estas alturas, es posible que estos terroristas que han tenido presencia en Chile y Bolivia sean integrantes de las FARC, ELN o elementos reclutados en esos países.

El discurso  en el que Evo anunció su renuncia a la presidencia, no fue una despedida, sino una declaración de guerra, un llamado a mantenerse en la lucha contra la «oligarquía» y una denuncia de ataques a sus partidarios, cuando lo que está sucediendo en realidad es todo lo contrario, son los comandos del MAS los que están atacando a los que se oponen a Evo Morales. Es posible también que los mismos comandos que incendiaron 70 estaciones del metro en Chile se trasladaran al vecino país y en un gesto de «internacionalismo proletario» estén ahora sembrando el terror en Bolivia.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

PIÑERA NO DIMENSIONA LO QUE SE LE VIENE ENCIMA


Este pudiera ser el fin de la democracia en Chile por largo tiempo, esta vez a manos de una dictadura marxista que jamás convocará un plebiscito. 

La revolución socialista está en marcha

Según la agencia EFE los daños sufridos por el Metro de Santiago 
superan los US$300 millones 
En entrevista para la BBC, Sebastián Piñera volvió a calificar de «estallido social» los sucesos que desde el pasado 18 de octubre han estremecido a la República de Chile y se extendió en su autocrítica, mostrando nuevamente su voluntad de distender la crisis; sin embargo, a estas alturas, el mandatario ya debía haberse dado cuenta de que los ataques coordinados a los que fue sometida la capital del país y otras importantes ciudades, es obra de brigadas expertas, ha sido el ataque coordinado de núcleos urbanos de acción y sabotaje que presumiblemente han dado los primeros golpes para arrasar con el sistema.

Ninguna propuesta, ni los ocho millones de chilenos que abandonaron la pobreza servirá de nada, ninguna autocrítica será suficiente para quienes buscan deponerlo y alcanzar el poder, ninguna concesión les hará aflojar el nudo a todos esos grupos de la izquierda más combativa que han proliferado en Chile y que sin dudas se han entrenado militar e ideológicamente convirtiéndose en soldados en los que «el odio intransigente al enemigo imperialista les convirtió en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar», como recomendaba Ernesto Guevara. No han sido juegos de niños las acciones terroristas que se han cometido en Chile y que inexplicablemente el presidente Sebastián Piñera culipandea al denunciarlos y presentar a los culpables de haber incendiado 78 estaciones del Metro de la capital chilena, provocando pérdidas calculadas enUS$300 millones.

Ya desde la oposición lo han criticado, Heraldo Muñoz, presidente del Partido por la Democracia (PPD), habló de la necesidad de una nueva Constitución; y Ximena Rincón, senadora por el Partido Demócrata Cristiano (PDC) entiende que el presidente debe seguir escuchando, pero estoy seguro que pocos mencionarán que faltó inteligencia para detectar a tiempo a los saboteadores y evitar sus acciones, o que, aun cuando les fue imposible prevenir los actos de terrorismo, las fuerzas represivas debieron detenerlos con rapidez y ponerlos a disposición de la justicia, procesarlos con la celeridad que ameritan actos criminales como estos y a estas alturas tener pruebas contra los culpables y así evitar el bochornoso espectáculo de un presidente constitucional, recién elegido por la mayoría de los chilenos haciéndose cargo de unas culpas que no le pertenecen.

Este pudiera ser el fin de la democracia en Chile por largo tiempo, esta vez a manos de una dictadura marxista que jamás convocará un plebiscito y que por el contrario buscará confeccionar una Constitución en la que pueda perpetuarse en el poder y establecer la «democracia de partido único».

Hotel incendiado en Chile durante las protestas de octubre
Al presidente de Chile, Sebastián Piñera, no le van a dar tregua los revolucionarios y si no es capaz de utilizar el poder que aún le quede para someter a la obediencia a los terroristas y a todos los grupos de acción y sabotaje que sí le declararon la guerra, Sebastián Piñera, el presidente constitucional de Chile será echado de la Moneda y los nuevos inquilinos llevarán hasta sus últimas consecuencias la revolución socialista que ya está en marcha y borrarán el ejemplo de lo que fuera hasta hace unas semanas una de las economías más prósperas de América Latina. Ojalá que me equivoque.

¿MENOS ESTADO? (*)

  Por Emilio Hernández (**) @Fuente externa Menos Estado es un tema que confunde. Para unos, significa menor control sobre la violación de l...