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| Antonio Machín en una presentación de televisión en España |
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| Cuarteto Machín, grabado en New York 1930-31 |
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| Escultura de Antonio Machín en Sevilla |
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| Disponible en Amazon y en Cuesta Libro |
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| Antonio Machín en una presentación de televisión en España |
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| Cuarteto Machín, grabado en New York 1930-31 |
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| Escultura de Antonio Machín en Sevilla |
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| Disponible en Amazon y en Cuesta Libro |
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| Trump inspecciona los prototipos para construir el muro. Fuente externa |
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| La escasez de gasolina ha provocado largas filas Foto: Fuente externa. Créditos de la imagen |
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| Fuente externa |
Mirando la realidad de hoy y
cotejando el pasado con lo que pudiera depararnos el futuro, se impone
recomponer los conceptos de injerencia humanitaria y de estructurar, a partir
de los instrumentos legales ya existentes en la ONU, y la OEA un pacto, un
sistema capaz de constituirse en la fuerza que, luego de haber gastado todos
los recursos diplomáticos «no vinculantes», sea capaz de reprimir con el uso de
las armas, si así fuera necesario, las violaciones a la Carta Democrática
Interamericana u otros instrumentos legales, un ejército de coalición capaz de
contener las acciones que ponen en peligro el curso pacífico de la democracia
en el continente americano o cuando un tirano «hiciera padecer a sus súbditos
un trato que nadie le ha autorizado tener».![]() |
| Foto: REUTERS/Jorge Cabrera. Fuente externa |
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| La tradicional vuelta a la ceiba del Templete. Fuente externa. |
| Residencial Ciudad Real II, Santo Domingo, RD. Construido por la Empresa Bisonó en menos de 10 años. Alberga 5000 familias. ©ags |
| Ruinas de la terminal de ferrocarriles de Cienfuegos. ©ags |
| Paisaje urbano. Calle San Francisco, Centro Habana. ©ags |
Mis padres, con los juguetes que los Reyes Magos me dejaban debajo de la cama, me hacían una fiesta durante todo el día, y una buena parte de esa fiesta la ocupaba mi madre en hacerme fotos con su propia cámara fotográfica, «de cajón», o contratando los servicios de un fotógrafo profesional.
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| Aguada de Pasajeros, Cuba, enero de 1957. Foto Orestes. |
Los magos de Oriente, según el evangelio de san Mateo, fueron tres sabios peregrinos que siguieron una estrella hasta Belén, en Judea, para regalarle oro, incienso y mirra al recién nacido Jesús. La tradición convirtió en reyes a los magos de Oriente y sus nombres aparecieron por primera vez en una iglesia del siglo VI en Ravena, Italia.
Durante los últimos cinco siglos, es decir, desde el momento mismo de la colonización, comenzó a trasladarse a América la costumbre de recibir la visita de los reyes magos, la que se celebra el 6 de enero en las Iglesias anglicana, ortodoxa y católica.
En Cuba,
como en todos los países de habla hispana, la costumbre era esperar a los tres
Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar, durante la noche del 5 al 6 de enero,
y en la mañana, debajo de la cama o en el arbolito de navidad aparecían los
regalos que ellos habían dejado, pero hoy esa costumbre está congelada, se
quedó en una cápsula desde que en la década del sesenta el 6 de enero dejó de
ser un día feriado y los juguetes entraron en la lista de los artículos
deficitarios y pasaron; primero, a ser «repartidos» mediante una libreta de
racionamiento -en colas interminables, imposible de ocultar a los ojos curiosos
de los niños que muy rápido comprendieron que no podían vivir de «ilusiones» y
comenzaron ellos también a ayudar a sus padres en la épica misión de obtener
los juguetes asignados-; que en los últimos tiempos, se trasladaron al mercado en
«moneda convertible», mucho más prohibitivo que el mercado existente antes de
1959.
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| Aguada de Pasajeros, Cuba, 6 de enero de 1958 |
También, en época de reyes salían en Cuba los cabildos en desfiles o procesiones, fiestas que con el tiempo originaron entre otras tradiciones las comparsas de los carnavales. Estos cabildos tuvieron su origen durante el siglo XVI en Sevilla, y fueron cofradías de negros horros que en un principio se reunían bajo la advocación de Nuestra Señora de los Reyes, hermandades, que al tener en sus altares a los Tres Reyes Magos, mezclaban las tres razas: negra, blanca y amarilla, y con los debidos permisos se reunían en los días de fiestas, sobre todo en Corpus Christi para bailar al ritmo de bandurrias y tambores. Estas asociaciones se trasladaron a Cuba a principios del mismo siglo XVI, y ya en 1520 habían llegado a Santiago de Cuba, y en 1570 estaban en La Habana donde muy pronto sus salidas comenzaron a hacerse también durante la Epifanía.
Durante el siglo XX los cabildos fueron desapareciendo pero no el fundamento religioso que los mantenía unidos y de donde surgieron en el siglo XIX las diferentes manifestaciones religiosas que hoy existen en Cuba: La Regla de Ocha o Santería, Las Reglas de Palo Monte, la Regla practicada por los Arará, y la Sociedad Secreta Abakuá.
De lo que mi memoria recuerda, y según las fotos que se conservan en los álbumes que mi madre confeccionó con mucho cuidado durante mis primeros años de infancia, el día de reyes era una fiesta de fantasías; pero eso, en mi país, ha cambiado mucho. Mis padres, con los juguetes que los Reyes Magos me dejaban debajo de la cama, me hacían una fiesta durante todo el día, y una buena parte de esa fiesta la ocupaba mi madre en hacerme fotos con su propia cámara fotográfica, «de cajón», o contratando los servicios de un fotógrafo profesional.
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| Aguada de Pasajeros, Cuba, enero de 1959. Estudio Cruz. |
«Luego salían del Palacio para dejar espacio a otros e iban desfilando, en perfecto orden, los congos y lucumíes con sus grandes sombreros de plumas, camisetas de rayas azules y pantalón de percal rojo; los ararás con sus mejillas llenas de cicatrices de cortaduras y de hierro candente, repletos de caracoles, colmillos de perro y de caimán, cuentas de hueso y de vidrio ensartadas y sus bailadores metidos hasta la cintura en un gran rollete formado con un aro cubierto de fibras vegetales; los mandingas, muy lujosos con sus anchos pantalones, chaquetillas cortas y turbantes de género de seda azul o rosa, y bordeados de marabú; y tantos otros, en fin, de nombre enrevesado y caprichosos trajes que no estaban hechos enteramente al estilo de los de África, sino reformados o modificados por la industria civilizada. En los barrios extremos y calles menos concurridas, campaban por sus respetos los ñáñigos cubiertos de un capuchón de burdo género, algo parecido al de los sayones del Santo Oficio... Las demás tribus llamaban la atención por lo pintoresco y exótico de sus cantos, trajes y bailes...».
Muy distinta era la
fiesta en las iglesias y catedrales en las que desde el siglo XVIII se
documentan obras de compositores académicos como Esteban Salas (1725-1903) y Juan
París (1759-1845), quienes fueron Maestros de Capilla en la Catedral de Santiago
de Cuba. El primero, según nos dice la Real Academia de Historia, ingresó como
cantor tiple a los nueve años en la parroquial mayor de La Habana, donde
estudió Canto llano, Órgano y Composición y a los 38 años fue designado por el
obispo de Cuba, Morell de Santa Cruz, para reorganizar la capilla de música de
la Catedral de Santiago de Cuba, donde desde 1769 aparecen composiciones suyas,
de las que un buen número han llegado hasta nuestros días y se mantienen en los
repertorios de conciertos y se pueden escuchar en vídeos y grabaciones que aparecen
en YouTube y en Spotify.
Sin embargo, desde hace más de medio siglo el castrismo repudia con firmeza cualquier celebración pública del Día de Reyes y creó por decreto el día del niño, en una fecha de julio que nunca consiguió arraigo en la ciudadanía, pero del Día de Reyes aún quedan los recuerdos y las fotos.
Así como el Vesubio sepultó las ciudades de Pompeya y Herculano, la llamada «revolución» cubrió con un manto de lava esa y muchas otras tradiciones y costumbres en un verdadero genocidio cultural, y aunque entiendo que los daños han sido irreversibles, algún día, como resurgieron de entre las piedras volcánicas las maravillas que sepultó el Vesubio, renacerán en Cuba los hábitos, las tradiciones y las costumbres que distinguieron a los cubanos y formaron parte siempre de una marca, de una nacionalidad.
El palacete de los Moreau Por M. C. † Isabel María Serrano Fuentes (1963-2023) (*) El Palacete de los Moreau @Fuente externa Durante las...