Un edificio colonial en Puerto Plata
Por M. C. † Isabel María Serrano Fuentes (1963-2023) (*)
La Fortaleza, Torreón o Castillo, nombres con que es
conocido el monumento, se levanta en la puntilla o punta fortaleza; un pedazo
de costa que avanza hacia el mar, con una extensión de 20,000 metros cuadrados.
| Fortaleza, Torreón o Castillo de San Felipe, Puerto Plata, República Dominicana |
La arquitectura caribeña, en general, ha tenido dos grandes etapas de desarrollo. La primera coincide con el período colonial y la segunda con el neocolonial. Fue en el primer período cuando, al calor del gran sincretismo cultural acaecido, del desarrollo de las estructuras sociales, de la adaptación de un hombre étnica y culturalmente diferente a un medio también diferente, se forjaron los cimientos de nuestra arquitectura, que nació de la nada y con todo, tal como lo hizo nuestra cultura en general.
Una parte importante de la arquitectura colonial la constituyen, como ya se ha referido, las fortificaciones que en este continente nacieron y crecieron en áreas aledañas a las costas, adecuadas a condiciones climáticas y topográficas similares. La cercanía con el mar proporcionó en general la utilización de la piedra coralina, cuyas texturas y solidez identificaron su origen; la madera y otros materiales secundarios también fueron extraídos de las propias regiones. Los diseños del complejo fueron trazados, en su mayoría, por ingenieros y arquitectos europeos, los cuales imprimieron una expresividad y una homogeneidad especial en el área del Caribe.
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| Garitas para proteger a los centinelas del fuerte |
La particularidad
de cada región fue dada por su condicionamiento económico y geográfico, es
decir, por su relación con el tráfico marítimo y por las características de las
bahías, los ríos, las elevaciones y sinuosidades del terreno, los cuales fueron
factores determinantes para desarrollar la estrategia militar de las ciudades
conquistadas.
El plan de
fortificaciones de La Española, acogido a las normas antes mencionadas, no sólo
contempló a la ciudad de Santo Domingo, otras ciudades también se acogieron al
plan defensivo; tal es el caso de la silueta severa y rotunda de la Fortaleza
de San Felipe, que es tal vez la única nota colonial visible en la apariencia
predominantemente victoriana de la arquitectura de Puerto Plata, ciudad ubicada
al norte de la República Dominicana.
La Fortaleza,
Torreón o Castillo, nombres con que es conocido el monumento, se levanta en la
puntilla o punta fortaleza; un pedazo de costa que avanza hacia el mar, con una
extensión de 20,000 mts cuadrados, cedió una décima parte de su terreno, o sea,
dos mil metros, al recinto de la fortaleza, cuya planta cuadrangular y rectas
murallas contrastan con la volumetría curva del torreón principal, de las dos
torrecillas y de las garitas agregadas.
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| Torres o tambores almenados destinados a defender la puerta interior |
Tal como
corresponde a un edificio de tipo militar, la arquitectura de la Fortaleza de
San Felipe es maciza, pesada, casi totalmente desprovista de vanos. Tiene un
aspecto medieval y sus murallas reconstruidas se abren sólo en la sencilla
puerta que da paso a la Plaza de Armas de forma rectangular.
En los dos ángulos del frente, se yerguen sendas torres o tambores almenados destinados a defender la puerta interior. En los ángulos que miran al mar se han construido dos garitas que se supone que existieron como elemento de control visual para proteger a los centinelas del fuerte.
El foso, hoy
seco, con un fondo erizado de rocas coralinas de agudos e irregulares
salientes, se cruza por un puente de madera que, en su tiempo, se levantaba con
cadenas accionadas desde el techo del torreón central, considerado como el
elemento principal del conjunto militar; este torreón posee una planta circular
de unos 80 pies de diámetro y su nivel de piso es más bajo que el de la plaza
de armas.
En el exterior de
la torre principal hoy leemos en una lápida: “Dio fin a esta fortaleza el
capitán Don Pedro Rengifo Alcaide de ella en 1577”. Pero, en realidad, la
fabricación de este recinto militar fue oficialmente considerada concluida por
el gobernador de Santo Domingo Don Cristóbal de Ovalle, el 25 de Enero de 1585.
Esta fortaleza,
como muchas de las realizadas en el Caribe, tiene las características del
baluarte, formado por dos caras, dos flancos, y la gola, que es el elemento más
importante impuesto por la fortificación; éste permitía mayor radio de acción
en los espacios internos y externos y a diversas alturas. Por ejemplo, la
invención del baluarte con dobles flancos con orejones exigía un flanco bajo y
otro a la altura de la fortaleza y el caballero; era la obra puesta en el
propio baluarte a un nivel superior para alcanzar un objetivo en el campo
exterior. Además, por la capacidad del baluarte, la artillería pesada podía
manipularse y moverse mejor; a través de las caras y flancos se combinaban
recíprocamente los tiros directos, flanqueados y cruzados.
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Los muros,
presentan la característica de levantarse más resistentes con la utilización de
grandes macizos de piedra colocados en sillares; el espesor aumenta por la
penetración y precisión del tiro del cañón, lo cual conducía a levantar los
muros en talud. Por otra parte, se hicieron más bajos para evitar que el
enemigo hiciera el blanco.
Las casamatas
utilizadas para el flanqueo bajo se abrieron como casi siempre en los flancos
de los baluartes, para defender el foso; al mismo tiempo se colocaron aberturas
en los laterales para la expulsión de los gases de los cañones; estas aberturas
se conocen como respiraderos.
Para la defensa
de mar se repitió el frente defensivo con la cortina y los medios baluartes, y
se cerró con la unión de grandes lienzos de murallas que parten de las
sinuosidades de una superficie rocosa y escarpada; cada ángulo abierto ofrece
mejor disponibilidad para colocar la artillería y permite disparar hacia una
diversidad de puntos estratégicos. Podemos afirmar que el Fuerte de San Felipe
es uno de los ejemplares más importantes de la arquitectura militar de esta
capital de Las Indias Occidentales.
Como hemos visto,
la arquitectura caribeña supo adaptarse de una manera no igualada aún a las
necesidades de todo tipo del nuevo hombre y del nuevo contexto; así lo
atestiguan las construcciones militares, que constituyen un elemento clave del
desarrollo arquitectónico de la época colonial y, por ende, del Patrimonio
Cultural de cada pueblo de esta región.
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| Isabel Serrano (1963-2023) |
Realizó trabajos de Asesoría,
Capacitación, Catalogación, Curaduría y Museografía en México (Plan Maestro de
la Catedral de Veracruz), Ecuador (Museo Nahim Isaías), República Dominicana
(Museo Sacro y Museo del Carnaval, (ciudad de La Vega). Curaduría para
exposiciones individuales de artistas contemporáneos.
Es autora de artículos y ensayos publicados en periódicos y revistas especializadas (El Siglo, Diario de Xalapa, Artes en Santo Domingo, Cariforum, Mirada al Arte). Autora de nueve volúmenes de Artes Visuales para la Educación Artística de México, apegados a los planes y programas de la SEP. Impartió cursos de actualización a Maestros de Educación Artística en diferentes Estados de México.
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