miércoles, 6 de febrero de 2013

ALGO MÁS DESPUÉS DE LA MÚSICA. Gustavo Dudamel en Santo Domingo


Un ensayo de la Orquesta Simón Bolívar, dirigida por Gustavo Dudamel

Esta orquesta tiene un valor agregado que ninguna en el mundo puede exhibir: un "teamwork" inaudito.

Santo Domingo 05.02.13 Sala Carlos Piantini, del Teatro Eduardo Brito. En realidad -después de tocar durante tantos años en orquestas sinfónicas, haber realizado tantos ensayos y haber visto pasar por delante de mi a tantos directores-, asistir al ensayo de la Orquesta Simón Bolívar, con Dudamel en el podio, me provocó infinitas sensaciones, muchas no las puedo describir aquí, pero una de ellas fue la negación... "¡No puede ser que suenen mejor que en los discos!".

Por otra parte, la mística del ensayo es algo que nunca había visto... pero claro, tiene que ser nunca vista, porque la gran mayoría de estos músicos creció, desde la más tierna infancia hasta la adolescencia, tocando juntos, conociéndose, enfrentando la vida con la música por delante y enfrentándose todos como equipo a un trabajo que después de varios años se convirtió en algo tan natural como lo que se escucha y se ve en estos ensayos.

Esta orquesta tiene un valor agregado que ninguna en el mundo puede exhibir: un "teamwork" inaudito, de convivencias y complicidades añejas, de triunfos y calamidades compartidas, de amores y desamores que entretejen sus personalidades, ellos tienen una complicidad ante el hecho artístico, todos son protagonistas de un suceso que después de muchos años de trabajo les ha puesto en la mira del público en más de medio mundo y eso los compromete.

Quizás esta sea una percepción poco objetiva, porque no fue más que un ensayo... pero cuando uno lleva más de cuatro décadas tocando con orquestas sinfónicas dirigidas por Maestros de muy variopintos objetivos y capacidades artísticas, asistir a un ensayo de la Orquesta Simón Bolívar es toda una revelación: “Existe algo más después de la música”.

Post scríptum: Para unir en el espíritu de la música a centenares de ángeles como estos, no basta con el voluntarismo, ni con políticas tradicionales o populistas, ni con aportaciones millonarias del sector privado. Para alcanzar resultados como estos hay que trabajar durante décadas, no hay manera de llegar hasta ahí con esfuerzos intermitentes, pretendiendo pavonearse ante la opinión pública a través de eventos espasmódicos, discontinuos, sin método y sin una sustentación pedagógica perseverante.

Solamente la inversión en instrumentos arroja cifras que pudieran constituir un obstáculo insalvable, para quienes pretendan tomar las experiencias y alcanzar los lauros del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, creado por José Antonio Abreu en 1975.Tan solo ver los 12 contrabajos de primera calidad que porta esta orquesta es una muestra de la inversión millonaria y a largo plazo que significa la creación de un sistema como este.

Si bien es cierto que los primeros núcleos pueden comenzar con instrumentos de muy bajo costo, apropiados a las necesidades de los principiantes, los escalones superiores van necesitando más y mejores instrumentos, como los que exhibe esta institución, una de las más representativas del sistema.

Quienes pretendan tomar experiencias de este sistema, deben tomar en cuenta que es necesario, además de un sólido poder económico, tener una lúcida metodología pedagógica, administrativa y publicitaria. Para tratar de seguir los pasos de este sistema e involucrar a miles de jóvenes en una labor como esta, el camino es claro, pero muy empedrado.

Fotos del ensayo. 

Conciertos en Santo Domingo.

3 comentarios:

  1. Patricia Lluberes6/2/13 2:03 p. m.

    Excelente tu articulo querido amigo !!!!! La verdad es q ese ensayo fue simplemente extraordinario

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  2. Yanela Lojos7/2/13 1:37 p. m.

    qué experiencia y elogios merecidos!!!!!
    abrazo!

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  3. María Geraldes7/2/13 1:53 p. m.

    bravo Tony que artículo!!!
    te felicito ..le diste directamente al punto álgido!!

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