martes, 24 de febrero de 2026

ABSOLUT VODKA - ABSOLUT ART.

 Por Mtr. Isabel María Serrano Fuentes (1963-2023) (*)

La primera partida de ABSOLUT VODKA fue embotellada en la destilería de Ahus, al sur de Suecia, en abril de 1979, y tan solo a los dos meses ya la bebida estaba en venta en Boston, Estados Unidos; seis años después ABSOLUT VODKA capitaneaba el mercado de vodkas importados. 

El Vodka, esa bebida tan consumida, tiene una tradición en Suecia que comenzó hace más de 400 años, fue en plena época del renacimiento cuando los suecos emprendieron la destilación de alcohol de grano para uso medicinal; además, para fabricar pólvora para los cañones y escopetas que usaban en sus conocidos conflictos con países colindantes. Ya en el siglo XVII aquel producto se transformó en un brävin –que significa vino quemado- y, a pesar de su fabricación casera pronto se convirtió en la bebida nacional.

De esta historia sale la figura del sueco Lars Olsson Smith (1836-1913) quien a temprana edad se consagró a la producción de la solicitada bebida, ya a los 14 años de edad controlaba un tercio del mercado nacional de Vodka y llegó a ser conocido como el «Rey del Vodka». En 1879 nombró a su producto como Absolut Rent Brävin que significa vodka absolutamente puro, y comenzó a exportarlo, llegando a ser, con su próspero negocio uno de los hombres más ricos de su tiempo. Hoy su rostro engalana el medallón de la botella de ABSOLUT VODKA.

Cuando la exitosa producción de Absolut Rent Brävin arribó, en 1979 a su cumpleaños número cien, ya la Corporación de Vinos y Alcoholes Sueca se decidía a exportar un nuevo vodka y conquistar así el mercado norteamericano. Las propuestas de diseño para enfrentar el nuevo mercado, incluyeron botellas negras con coronas reales, un frasco de bolsillo, y hasta una botella envuelta en papel, entre otros atractivos diseños. Un buen día, el señor Broman de la agencia de publicidad sueca Carlsson y Broman, descubrió en una casa de antigüedades de Estocolmo una de aquellas centenarias botellas suecas en las que se envasaban medicinas; el hallazgo lo llevó a decidir que esa debía ser la forma del envase de ABSOLUT VODKA. Las líneas elegantes, la transparencia única del vidrio realizado con arena de un contenido muy bajo en hierro, y la forma grácil del envase con su etiqueta trasparente, hacen que la botella sea considerada actualmente como una obra maestra del diseño en vidrio. Al nombre original de la bebida se le hizo una adaptación, de manera que la traducción fuera atractiva y correcta para el idioma inglés, y se le agregó además el mito «Country of Sweden» para subrayar su tradición de pureza y el país de origen.
El rostro de Lars Olsson Smith engalana el medallón
de la botella de Absolut Vodka

La primera partida de ABSOLUT VODKA fue embotellada en la destilería de Ahus, al sur de Suecia, en abril de 1979, y tan solo a los dos meses ya la bebida estaba en venta en Boston, Estados Unidos; seis años después ABSOLUT VODKA capitaneaba el mercado de vodkas importados. Ha sido reconocido como uno de los 100 alcoholes blancos más vendidos en el mundo, y desde 1994, se encuentra entre las diez marcas líderes de alcohol blanco, llegando a situarse como segunda marca de vodka premium en el mundo.

Desde que ABSOLUT VODKA entró en el mercado estadounidense ha desarrollado, sin perder la frescura de la marca, unas cuantas series y variantes que, de igual forma que la primera han tenido la acogida del público más exigente. La creatividad se ha impuesto en sus campañas publicitarias, y su diseño es aplaudido en el mundo entero. Dentro de las tantas iniciativas encaradas por la compañía ABSOLUT, apareció un proyecto que ha permitido que la marca se acerque al arte: ABSOLUT ART que constituye la primera de muchas coproducciones con artistas de vanguardia. La aproximación al arte era un gran desafío, y junto a ello floreció una nueva motivación, a partir de una frase que dijo Andy Warhol cuando le preguntaron su opinión acerca de la botella de ABSOLUT VODKA, sencillamente esa frase fue «Lo quiero pintar».

Absolut Warhol (Absolut Vodka). Andy Warhol 1986

En la década de 1960 Andy Warhol (1928-1987) pintor y cineasta estadounidense, líder del reconocido movimiento Pop art, atrajo la atención de miles de personas con exposiciones de imágenes sorprendentes, entre las que cabe mencionar la lata de sopa Campbell o la inolvidable figura de Marilyn Monroe. En esa misma línea, en 1985 Warhol decidió pintar la botella de ABSOLUT VODKA, y creó una obra de marcado colorido, un cuadro dramático cuyo centro focal es la famosa botella, de esa manera quedaba consolidado el proyecto de ABSOLUT ART. Al año siguiente, Warhol recomendó al joven Keith Haring quien también hizo su creación homenaje a la botella del conocido líquido. Durante los años que siguieron otros artistas como Kenny Schart, Ed Ruscha, LeRoy Neiman, Robert Indiana y Armand Arman, entre muchos otros, recibieron encargos de obras de arte con esta temática.

No hay dudas de que la propia espontaneidad de la marca, ha servido como fuente de inspiración a los artistas que han recreado su propia interpretación del bello envase. Sin importar el origen o línea de trabajo del artista las obras finales tienen algo en común, y es la presencia indiscutible del espíritu de ABSOLUT. En la actualidad, su colección de arte contemporáneo alcanza la cifra de 800 piezas, realizadas por más de 400 reconocidos artistas -pintores, escultores, fotógrafos, diseñadores de muebles, arquitectos y joyeros- de diferentes partes del mundo. Entre las contribuciones más recientes a la colección de ABSOLUT ART no podemos dejar de señalar las obras de los artistas Ross Bleckner realizada en 1998 y Nam June Paik del año 2000.

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 En el muestrario de ABSOLUT ART hay colecciones exclusivas desarrolladas a partir de un tema en particular, entre ellas sobresalen el proyecto Absolut Glasnost (1990), ejecutado por 26 artistas soviéticos; Absolut Expressions (1997) que reúne las obras de 14 artistas afro americanos quienes, plasmaron imágenes de la tradición africana, el arte abstracto y de los primeros nativos americanos; y Absolut Originals (1998-1999) en el que participaron 16 artistas europeos, registrados como maestros de la plástica actual en el viejo continente.

Muchas de las flamantes obras de la colección ya han aparecido en las famosas campañas de publicidad de ABSOLUT, además las piezas viajan por el mundo y participan en exposiciones temporales de importantes museos. En cada muestra la labor de los experimentados curadores de ABSOLUT ART se hace notar. El año 2000 fue testigo de tres muestras impresionantes de la colección. La primera fue Absolut Ego que tuvo lugar en el Musée des Arts Décoratofs, en el Louvre de Paris. Allí los artistas jugaron con su ego y habilitaron espacios con objetos e instalaciones extraordinarias, en este proyecto cabe mencionar la propuesta de la artista Katerina Kana. La segunda muestra en museo fue la del Millesgárgen, en Estocolmo, esa fue la primera vez que se vieron las piezas en el país de origen del «Rey del Vodka». La tercera exposición puso énfasis en artistas norteamericanos y fue presentada en el Gran Estación Central, de Nueva York.

El proyecto de ABSOLUT ART siempre está abierto a los artistas del mundo, creadores de varios países de Latinoamérica han participado a lo largo de estos años en la realización de impresionantes obras para la colección de ABSOLUT ART, entre ellos figuran Argentina, México, El Salvador, Honduras, y Nicaragua. Próximamente artistas de la República Dominicana, donde ABSOLUT VODKA es bien conocido, se sumarán a la larga lista de nombres que tienen presencia en la reconocida colección de ABSOLUT ART.

Isabel Ma. Serrano Fuentes (1963-2023)

 (*) Isabel María Serrano Fuentes (1963-2023) egresó de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de Oriente, Cuba como Licenciada en Historia del Arte, graduada con Diploma de Oro. Obtuvo Maestría en Ciencias de la Educación, Universidad de Camagüey, Cuba. Diplomado en Arte Virreinal de la Nueva España, Universidad Anáhuac, Veracruz, México. Diplomado en Estudios Superiores en Ciencias Pedagógicas con Mención en Enseñanza de las Ciencias UNAPEC-Universidad de Camagüey.

Realizó trabajos de Asesoría, Capacitación, Catalogación, Curaduría y Museografía en México (Plan Maestro de la Catedral de Veracruz), Ecuador (Museo Naim Isaías), República Dominicana (Museo Sacro y Museo del Carnaval, (ciudad de La Vega). Curaduría para exposiciones individuales de artistas contemporáneos.

Es autora de artículos y ensayos publicados en periódicos y revistas especializadas (El Siglo, Diario de Xalapa, Artes en Santo Domingo, Cariforum, Mirada al Arte). Autora de nueve volúmenes de Artes Visuales para la Educación Artística de México, apegados a los planes y programas de la SEP. Impartió cursos de actualización a Maestros de Educación Artística en diferentes Estados de México.  

sábado, 14 de febrero de 2026

CARTA DE MÁXIMO GÓMEZ AL PRESIDENTE DE LOS EE.UU

Máximo Gómez Báez (1836-1905) @Fuente externa

El ayer de hoy. SOS Cuba 1897-2026

Algunos, lectores me recriminaron porque en mi artículo del pasado 5 de febrero titulado La intervención y el gatopardismo, escribí: "Estamos hace muchos años en la misma situación que los mambises de las dos guerras de independencia: Incapacitados para vencer, por lo que es imprescindible una intervención extranjera igual que en 1898. No hay que darle más vueltas, sucedió en el 68 y en el 95, y ha sucedido durante 67 años nuevamente". 

En el artículo de marras ciertamente no sustenté tales afirmaciones; sin embargo, el pasado 10 de febrero Juan Manuel Cao en su programa Cao Live, recordó la carta que Máximo Gómez le escribiera al entonces presidente de los Estados Unidos, y ese sí que es un documento contundente para sustentar mis afirmaciones. 

En 1897 la guerra de independencia de Cuba, la que con tanto sacrificio emprendieron los cubanos organizados por José Martí en 1895, estaba estancada de tal modo, que mientras la nación se desangraba y la economía colapsaba a extremos nunca antes vistos, no se perfilaba el triunfo de los mambises y tampoco el de la corona de España, todo indicaba que por aquellos caminos la nación continuaría desangrándose por muchos años más, por lo que el generalísimo Máximo Gómez, haciendo uso de su inmensa estatura moral y de su aguda inteligencia, envió una carta al entonces presidente de los Estados Unidos, Grover Cleveland, en la que sin rodeos solicitó la ayuda del pueblo americano para solucionar el conflicto y para que los cubanos tuvieran al fin una república. Le ruego, escribió Gómez, que no la considere como una solicitud de intervención en nuestros asuntos. Y continúa: "Los cubanos nos hemos lanzado a esta guerra, confiados en nuestra fuerza. Solo la sabiduría del pueblo americano debe decidir qué curso de acción deben tomar".

Más adelante Gómez subraya que "el pueblo americano marcha legítimamente a la cabeza del continente occidental, y no debe tolerar más el asesinato frío y sistemático de americanos indefensos, a menos que la historia les impute participación en estas atrocidades". Y le recuerda: "Usted ha declarado que el pueblo americano no puede contemplar con culpable indiferencia el lento pero completo exterminio de millares de americanos inocentes y que tales actos de barbarie no deben permitirse ni tolerarse.  

Y a continuación, le recuerda que su conducta estaría basada "sólidamente en la Doctrina Monroe, la que no puede referirse solamente a la usurpación de territorios americanos y no a la defensa del pueblo americano contra las naciones europeas".

Y termina diciendo: "Corone su honorable trayectoria como estadista con un noble acto de caridad cristiana. Dígale a España que el asesinato debe cesar, que la crueldad debe cesar, y ponga el sello de su autoridad en lo que diga. Miles de corazones invocarán bendiciones eternas en su memoria, y Dios, el sumamente misericordioso, verá en ella la obra más meritoria de toda su vida". 

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Hoy estamos viendo que por fin, en muchos años, un presidente de los Estados Unidos pone la libertad y la democracia de Cuba entre sus intereses, y si en el 97 la solicitud de ayuda al presidente de entonces estuvo firmada por el dominico cubano Máximo Gómez, uno de los hombres más prestigiosos entre los que luchaban por la independencia de la Isla, hoy la solicitud de ayuda lleva sin dudas la firma de Marco Rubio, un norteamericano de origen cubano que ha conocido los horrores cometidos por la tiranía castrista. Ojalá que la solicitud llegue a convocar acciones, y como en el 98, el presidente de los Estados Unidos, basado sólidamente en la Doctrina Monroe, "ponga el sello de su autoridad en lo que diga".

Presidente Grover Cleveland (1837-1908).@Fuente externa

Sancti Spíritus, February 9, 1897

Mr. Grover Cleveland

President of the United States

Sir:

Permit a man whose soul is torn within him by the contemplation of unutterable crimes to raise his voice to the supreme chief of a people-free, cultivated, and powerful.

Do not, I beg, regard this action as an inopportune act of officialism. You yourself authorized it when you conceded to me a place in your last message to Congress.

Even more, I beg you, do not regard it as a request for intervention in our affairs. We Cubans have thrown ourselves into this war, confident in our strength. The wisdom of the American people should alone decide what course of action you should take.

I will not speak of the Cubans in arms. No; I raise my voice only in the name of unarmed Americans-victims of a frightful cruelty. I raise it in the name of weakness and of innocence sacrificed, with forgetfulness of the elementary principles of humanity and the external maxims of Christian morality-sacrificed brutally in the closing days of the nineteenth century, at the very gates of the great nation which stands so high in modern culture; sacrificed there by a decaying European monarchy, which has the sad glory of setting forth the horrors of the middle ages.

Our struggle with Spain has an aspect very interesting to that humanity of which you are so noble an exemplar, and to this aspect I wish to call your illustrious attention.

Look through the world and you will see how all people, with the possible exception of the Americans, contemplate with indifference, or with sentimental Platonism, the war which makes red the beautiful fields of fertile Cuba as if it were a thing foreign to their interests and to those of modern culture; as if it were not a crime to forget in this manner the duties of social brotherhood.

But you know it is not Cuba alone; it is America, it is all Christian hood, it is all humanity, that sees itself outraged by Spain's horrible barbarity.

Well, it is that the Spanish struggle with desperation, and that they are ashamed to explain the methods they employ in this war. But we know them, and we expected them.

We accept it all as a fresh sacrifice on the altar of Cuban independence.

It is logical that such should be the conduct of the nation that expelled the Jews and the Moors; that instituted and built up the terrible Inquisition; that established the tribunals of blood in the Netherlands; that annihilated the Indians and exterminated the first settlers of Cuba; that assassinated thousands of her subjects in the wars of South American independence, and that filled the cup of iniquity in the last war in Cuba.

It is natural that a people should proceed thus who, by hint of superstitious and fanatical education, and through the vicissitudes of its social and political life, have fallen into a sort of physiological deterioration, which has caused it to fall back whole centuries on the ladder of civilization.

It is not strange that such a people should proclaim murder as a system and as a means of putting down a war caused by its desires for money and power. To kill the suspect, to kill the criminal, to kill the defenseless prisoner, to kill the helpless wounded, to kill all who are able to impede its desolating action-all this is comprehensible as the way that the Spaniards have always understood and carried on warfare.

But not to pause at the holy and venerated hearth, personification of all most peaceful and noble; nor at women, emblem of weakness; nor at children, overwhelming symbol of inoffensive innocence. To bring upon these destruction, ruin and murder, constant and cruel; ah, sir, how horrible this is! The pen falls from my hand when I think of it, and I doubt at times human nature, in contemplating with my eyes dim with tears, so many hearts outraged, so many women sacrificed, so many children cruelly and uselessly destroyed by the Spanish columns.

The Spanish, unable to exercise acts of sovereignty over the interior of Cuba, have forced the peasants to concentrate in villages, where it is hoped misery will force them to serve in the armies of a Government which they abhor. Not only are these unhappy ones forced to abandon the only means by which they can live; not only are they forced to die of starvation, but they are branded as decided supporters of our arms, and against them, their wives and children, is directed a fearful and cruel persecution.

Ought such facts to be tolerated by a civilized people? Can human powers, forgetting the fundamental principles of Christian community, permit these things go on? Is it possible that civilized people will consent to the sacrifice of unarmed and defenseless men? Can the American people view with culpable indifference the slow but complete extermination of thousands of innocent Americans? No. You have declared that they can not; that such acts of barbarity ought not to be permitted nor tolerated. We see the brilliant initiative you have taken in protesting strongly against the killing of Europeans and Christians in Armenia and in China, denouncing them with evidence of heartfelt energy.

Knowing this, I today frankly and legally appeal to you, and declare that I can not completely prevent the acts of vandalism that I deplore.

It does not suffice that I protect the families of Cubans who join us, and that my troops, following the example of civilization, respect and put at immediate liberty prisoners of war, cure and restore the enemy's wounded, and prevent reprisals. It still appears that the Spaniard are amenable to no form of persuasion that is not backed up by force.

Ah, sir, the vicissitudes of this cruel struggle have caused much pain to the heart of an old and unfortunate father, but nothing has made me suffer so much as the horrors which I recite unless it is to see that you remain indifferent to them.

Say to the Spaniards that they may struggle with us and treat us as they please, but that they must respect the pacific population; that they must not outrage women nor butcher innocent children.

You have a high and beautiful precedent for such action. Read the sadly famous proclamation of the Spanish general, Balmaceda, of 1869, proclaiming, practically, the reproduction of this war, and remember the honorable and high-minded protest that the Secretary of State formulated against it.

The American people march legitimately at the head of the Western Continent, and they should no longer tolerate the cold and systematic assassination of defenseless Americans less history impute to them a participation in these atrocities.

Imitate the high example that I have indicated above. Your conduct, furthermore, will be based solidly on the Monroe doctrine, for this can not refer only to the usurpation of American territories and not to the defense of the people of America against European ambitions. It can not mean to protect American soil and leave its helpless dwellers exposed to the cruelties of a sanguinary and despotic European power. It must extend to the defense of the principles which animate modern civilization and form an integral part of the culture and life of the American people.

Crown your honorable history of statesmanship with a noble act of Christian charity. Say to Spain that murder must stop, that cruelty must cease, and put the stamp of your authority on what you say. Thousands of hearts will call down eternal benedictions on your memory, and God, the supremely merciful, will see in it the most meritorious work of your entire life.

I am, your humble servant,

Máximo Gómez

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CARTA DE GÓMEZ AL PRESIDENTE DEL LOS ESTADOS UNIDOS GROVER CLEVELAND (TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL)

Sancti Spíritus, 9 de febrero de 1897

Sr. Grover Cleveland

Presidente de los Estados Unidos

Señor:

Permita que un hombre, cuya alma se desgarra ante la contemplación de crímenes indecibles, levante la voz ante el jefe supremo de un pueblo libre, culto y poderoso.

No considere, le ruego, esta acción como un acto inoportuno de oficialismo. Usted mismo la autorizó al concederme un lugar en su último mensaje al Congreso.

Más aún, le ruego, no la considere como una solicitud de intervención en nuestros asuntos. Los cubanos nos hemos lanzado a esta guerra, confiados en nuestra fuerza. Solo la sabiduría del pueblo americano debe decidir qué curso de acción deben tomar.

No hablaré de los cubanos en armas. No; alzo mi voz solo en nombre de los americanos desarmados, víctimas de una crueldad espantosa. Lo levanto en nombre de la debilidad y la inocencia sacrificadas, con el olvido de los principios elementales de la humanidad y las máximas externas de la moral cristiana, sacrificadas brutalmente en los últimos días del siglo XIX, a las mismas puertas de la gran nación que se yergue tan encumbrada en la cultura moderna; sacrificada allí por una monarquía europea en decadencia, que tiene la triste gloria de representar los horrores de la Edad Media.

Nuestra lucha con España tiene un aspecto muy interesante para esa humanidad de la que usted es tan noble ejemplo, y sobre este aspecto deseo llamar su ilustre atención.

Mire a través del mundo y verá cómo todos, con la posible excepción de los americanos, contemplan con indiferencia, o con platonismo sentimental, la guerra que enrojece los hermosos campos de la fértil Cuba como si fuera algo ajeno a sus intereses y a los de la cultura moderna; como si no fuera un crimen olvidar de esta manera los deberes de la fraternidad social.

Pero usted sabe que no se trata solo de Cuba; es América, es toda la cristiandad, es toda la humanidad, la que se ve indignada por la horrible barbarie de España.

Pues bien, los españoles luchan con desesperación y les avergüenza explicar los métodos que emplean en esta guerra. Pero los conocíamos y los esperábamos.

Lo aceptamos todo como un nuevo sacrificio en el altar de la independencia cubana.

Es lógico que tal sea la conducta de la nación que expulsó a los judíos y a los moros; que instituyó y fortaleció la terrible Inquisición; que fundaron los tribunales de sangre en los Países Bajos; que aniquiló a los indios y exterminó a los primeros pobladores de Cuba; que asesinó a miles de sus súbditos en las guerras de independencia sudamericana, y que colmó la copa de la iniquidad en la última guerra en Cuba.

Es natural que proceda así un pueblo que, por el mero hecho de una educación supersticiosa y fanática, y por las vicisitudes de su vida social y política, ha caído en una especie de deterioro fisiológico que le ha hecho retroceder siglos enteros en la escala de la civilización.

No es extraño que un pueblo así proclame el asesinato como sistema y como medio para sofocar una guerra causada por sus ansias de dinero y poder. Matar al sospechoso, matar al criminal, matar al prisionero indefenso, matar al herido indefenso, matar a todo aquel que pueda impedir su acción desoladora: todo esto es comprensible como la forma en que los españoles siempre han entendido y llevado a cabo la guerra.

Pero no detenerse en el hogar sagrado y venerado, personificación de todo lo más pacífico y noble; ni en las mujeres, emblema de la debilidad; ni en los niños, símbolo abrumador de la inocencia inofensiva. Atraer sobre ellos destrucción, ruina y asesinato, constante y cruel; ¡ah, señor, qué horrible es esto! La pluma se me cae de las manos al pensarlo, y a veces dudo de la naturaleza humana al contemplar, con los ojos empañados por las lágrimas, tantos corazones ultrajados, tantas mujeres sacrificadas, tantos niños cruel e inútilmente destruidos por las columnas españolas.

Los españoles, incapaces de ejercer soberanía sobre el interior de Cuba, han obligado a los campesinos a concentrarse en aldeas, donde se espera que la miseria los obligue a servir en los ejércitos de un gobierno que aborrecen. No solo se obliga a estos infelices a abandonar el único medio de vida que les permite vivir; no solo se les obliga a morir de hambre, sino que se les tilda de firmas partidarias de nuestras armas, y contra ellos, sus esposas e hijos, se dirige una persecución terrible y cruel.

¿Debe un pueblo civilizado tolerar estos hechos? ¿Pueden los poderes humanos, olvidando los principios fundamentales de la comunidad cristiana, permitir que esto continúe? ¿Es posible que un pueblo civilizado consienta el sacrificio de hombres desarmados e indefensos? ¿Puede el pueblo americano contemplar con culpable indiferencia el lento pero completo exterminio de millares de americanos inocentes? No. Usted ha declarado que no puede; que tales actos de barbarie no deben permitirse ni tolerarse. Vemos la brillante iniciativa que ha tomado al protestar enérgicamente contra la matanza de europeos y cristianos en Armenia y China, denunciándolos con sincera energía.

Sabiendo esto, hoy me dirijo a usted con franqueza y legalidad, y declaro que no puedo evitar por completo los actos de vandalismo que deploro.

No basta con proteger a las familias de los cubanos que se unen a nosotros, ni con que mis tropas, siguiendo el ejemplo de la civilización, respeten y liberen inmediatamente a los prisioneros de guerra, curen y recuperen a los heridos del enemigo y eviten las represalias. Parece que los españoles no se dejan persuadir por ninguna forma de persuasión que no esté respaldada por la fuerza.

Ah, señor, las vicisitudes de esta cruel lucha han causado mucho dolor en el corazón de un anciano y desafortunado padre, pero nada me ha hecho sufrir tanto como los horrores que le cuento, a menos que sea ver que usted permanece indiferente ante ellos.

Dígale a los españoles que pueden luchar contra nosotros y tratarnos como les plazca, pero que deben respetar a la población pacífica; que no deben ultrajar a las mujeres ni masacrar a niños inocentes.

Tienen un precedente noble y admirable para tal acción. Lean la tristemente famosa proclama del general español Balmaceda, de 1869, que proclamaba, prácticamente, la reproducción de esta guerra, y recuerden la honorable y noble protesta que el Secretario de Estado formuló contra ella.

El pueblo americano marcha legítimamente a la cabeza del continente occidental, y no debe tolerar más el asesinato frío y sistemático de americanos indefensos, a menos que la historia les impute participación en estas atrocidades.

Imite el noble ejemplo que indicó anteriormente. Su conducta, además, se basará sólidamente en la Doctrina Monroe, pues esta no puede referirse solo a la usurpación de territorios americanos y no a la defensa del pueblo americano contra las ambiciones europeas. No puede significar proteger el suelo americano y dejar a sus indefensos habitantes expuestos a las crueldades de una potencia europea sanguinaria y despótica. Debe extenderse a la defensa de los principios que animan la civilización moderna y forman parte integral de la cultura y la vida del pueblo americano.

Corone su honorable trayectoria como estadista con un noble acto de caridad cristiana. Dígale a España que el asesinato debe cesar, que la crueldad debe cesar, y ponga el sello de su autoridad en lo que diga. Miles de corazones invocarán bendiciones eternas en su memoria, y Dios, el sumamente misericordioso, verá en ella la obra más meritoria de toda su vida.

Soy su humilde servidor

Máximo Gómez.

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jueves, 5 de febrero de 2026

LA INTERVENCIÓN Y EL GATOPARDISMO

El odio de Fidel Castro contra los Estados Unidos lo expresó y lo infundió una y mil veces a través de toda su vida, y así lo hizo saber tempranamente en carta que escribió a Celia Sánchez.

Estamos hace muchos años en la misma situación que los mambises de las dos guerras de independencia: Incapacitados para vencer, por lo que es imprescindible una intervención extranjera igual que en 1898. No hay que darle más vueltas, sucedió en el 68 y en el 95, y ha sucedido durante 67 años nuevamente. ¿Es necesario seguir aplazando la intervención? En 1898 Cuba estaba devastada por las guerras y hoy lo está nuevamente por la destrucción provocada por el castrismo durante 67 años. ¿Podemos esperar algo peor? ¿Podrá una intervención como la de 1898 o como las de Granada (Operación Furia Urgente) y Panamá (Operación Causa Justa) provocar más dolor del que ya sufrimos los cubanos? Fidel Castro sabía que era la única forma de sacarlo del poder, por eso nos infundió tanto miedo a la intervención y nos lavó el cerebro con patrioterismos y odio al país que ha sido siempre nuestro socio comercial más importante.

El odio de Fidel Castro contra los Estados Unidos lo expresó y lo infundió una y mil veces a través de toda su vida, y así lo hizo saber tempranamente en carta que escribió a Celia Sánchez:



 

Sierra Maestra 
Junio 3 – 58
Celia:

Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero. Fidel


Así que tenía que esperar la humanidad, y los cubanos especialmente, a que llegara el presidente número 47 de los Estados Unidos y se diera cuenta de que la tiranía castrista lleva 67 años haciendo peligrar la seguridad de aquel país y desestabilizando la región a como le ha dado su gana, sin nadie que la detenga. Ahora la izquierda y los simpatizantes andan con el culo a dos manos justificando su defensa del castrismo usando al pueblo de Cuba, cuando el pueblo de Cuba lleva 67 años oprimido, exprimido, perseguido, hambreado y disperso en exilios de todos los colores y a nadie le había importado poner su mano para acabar con esa tiranía. Hace algún tiempo publiqué un artículo, que pocos han leído, en el que hablo de la necesidad de un marco jurídico para extirpar las tiranías. Y como hemos visto, ha sido Trump quien encontró ese marco jurídico para extirpar a los tiranos. Ojalá no se detenga y le alcancen el tiempo y la fuerzas para continuar sometiendo a los malos americanos y que estos tiranos y sus cómplices no puedan aparentar que cambian para que todo siga igual. Mucho cuidado con el gatopardismo.

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ABSOLUT VODKA - ABSOLUT ART.

  Por Mtr. Isabel María Serrano Fuentes (1963-2023) (*) La primera partida de ABSOLUT VODKA fue embotellada en la destilería de  Ahus , al...