lunes, 17 de abril de 2017

SKETCHBOOK OF A JOURNEY: LUZ DE MARIPOSAS EN UNA BOTELLA LANZADA AL MAR



SKETCHBOOK OF A JOURNEY. Sketchbook of a Journey (2015) Corte-1: I Port Seagull; C-2: II Nigth at the sea With Stars: C-3: III Mediterranean Reflections; C-4: IV Winds of Andalucía; C-5: V The Cloister of San Esteban; C-6: VI The Garden of Dreams; C-7: Returning. C-8: From a Chinese Waterfall (2011). Florentine Preludes (para guitarra sola) (2004-2011) C-9: Prelude No. 1; C-10: Prelude No. 2; C-11: Prelude No. 3; C-12: Prelude No. 4; C-13: Prelude No. 5; C-14: Prelude No. 6; C-15: Prelude No. 7. C-16: Sonata for Harp and Guitar (2014) C-17: I The Glass Vase with Butterflies; C-18: II A Portrait of Parsifal; C-19: III Chalice of Mystery; C-20: IV Light Dark Light; C-21: V Returning to Future´s Past. Vero Duo: Gretchen Chell Cover, arpa; Miguel Bonachea, guitarra. Música para arpa y guitarra de Anthony Sidney. Ingenieros: Aaron Gandia y Christopher Willis;([1]) Ingenieros asistentes: Elliot Glen, Ry Kovalevich y Jay Jerkes. Arpa Salvi Apollo 16885; guitarra Diego Valencia, Colombia S.A. Portada: Bote Rojo con Velas azules, de Odilon Redon; Grabado en Phat Planet Studio, Orlando, FL., 2016.

La obra, el compositor y los intérpretes
Sketchbook of a Journey, salió al mercado el 18 de marzo de 2017 y se puede adquirir en las tiendas online iTunes, Amazon y CDBaby. La pieza contiene la premier discográfica de cuatro obras del compositor, concertista y profesor Anthony Sidney (1952), quien nació en New York, estudió música en el Conservatorio de Florencia, Italia, y Diseño Escenográfico en la Academia de Bellas Artes de esa misma ciudad.

Los intérpretes que aparecen en el fonograma son Gretchen Chell Cover, quien estudió arpa con las renombradas maestras Clementine White en la Universidad de la Florida, y con Jeanne Chalifoux. Actualmente reside en Vero Beach, Florida y actúa como arpista independiente.

Miguel Bonachea es concertista y profesor, y se ha presentado en importantes escenarios de Europa y América Latina. Ha participado en recitales y como solista invitado de orquestas sinfónicas y de cámara, también ha sido, durante más de veinte años, profesor de guitarra en universidades de Cuba y Colombia.

Génesis
Cuando el Maestro Bonachea llegó a residir en Vero Beach, Fl., conoció a Gretchen a través de un amigo común quien les invitó a tocar juntos en un evento. A ambos les agradó tanto la sonoridad del dúo, que decidieron hacer un repertorio con piezas que encontraron a mano. Luego hallaron una versión de From a Chinese Waterfall de Anthony Sidney y lo contactaron para obtener la música. Después de algunos ensayos y presentaciones públicas decidieron grabar un disco, para lo cual le comisionaron una obra a Sidney, de donde salió Sonata para arpa y guitarra y finalmente surgió la idea de hacer la grabación solamente con música del compositor neoyorquino, por lo que le encargaron una segunda obra y esta fue la que da título al álbum: Sketchbook of a Journey. Finalmente, para completar la producción, le pidieron algunas piezas para guitarra sola y entonces llegaron los Preludios Florentinos para guitarra sola.[2]

Una obra apacible
A veces me sucede que una obra me proporciona muy pocas palabras para poder caracterizarla y esto, he pensado, pudiera tener dos causas; una, que yo esté completamente errado; y otra, que la obra sea tan compacta en su discurso, que no permita divagaciones, que sea una obra total, con una unidad sólida de principio a fin. Y esto me ha sucedido con el fonograma Sketchbook of a Journey.

«Apacible» fue la primera palabra que me proporcionó la escucha total del disco, las metáforas que me sugiere no rondan episodios tormentosos, no me conminan al dolor, la ira o el desasosiego porque las melodías reposan, respiran, y las secuencias armónicas resuelven tranquilamente o al menos sin rupturas que anuncien peligro. Los timbres, que son muchos y sugestivos, las melodías y el tejido armónico me proporcionan imágenes que tienen su génesis en los títulos de las obras, las metáforas que Sidney concibió comienzan en el título, proponen un acertijo que el público puede resolver en el transcurso de la escucha. Por ahora, solamente comentaré unas pocas para que cada cual pueda disfrutar la solución de los enigmas y crear sus propias metáforas, sus propias imágenes y, a causa de estas, emocionarse.

Night at Sea with Stars (Noche en el mar con estrellas): Puedo partir del título y, como un texto sugestivo y no programático, construir el mar como metáfora. ¿Por qué?, pues porque el compositor, haciendo justo uso de sus técnicas compositivas, utiliza melodías que ondulan sobre acompañamientos arpegiados, propiciando una línea ondulante en el discurso. Las armonías reposan, pero al estar construidas sobre escalas modales provocan esa sensación de inestabilidad controlada, como de mar tranquilo.

Mediterranean Reflections (Reflejos mediterráneos): El compositor, utilizando una melodía muy conocida, me estimula a construir imágenes de una región muy específica, en medio de dos continentes, con múltiples culturas, diversa, pero, sin embargo, unida por una sencilla canción, por una nana común a todos los países mediterráneos. Para unos puede ser Fray Santiago, para otros Frère Jacques, diversos y esencialmente humanos.

Winds of Andalucía (Aires de Andalucía): Al viento, pero también refiere a los aires sonoros, a los signos que identifican esta región de España.

Returning (Regresando): Es posible sentir la danza, el baile de origen quizás iberoamericano, zarabanda que puede evocar imágenes de deseados retornos al lar de origen, de regresos o renacimientos estéticos y filosóficos. Retorno a lo básico, a lo sosegado del ser humano.

Y para reforzar mi idea de que Sidney está absolutamente comprometido con el público, quiero anotar que él aporta al intérprete, en las partituras, textos que sirven de guía, de norte estético. Entiende que para lograr la mejor comprensión de su obra debe contar con la absoluta complicidad del intérprete, quien es a su vez el primer escucha de su música.

En la obra From a Chinese Waterfall, dedicada a Adriano y Sabina, escribe: «Esta es la historia musical del dibujo en acuarela de una cascada china, la que, encerrada en una botella, viajó por los mares y fue encontrada por dos amantes en las costas de Irlanda muchos años después».

Refiriéndose a la Sonata for Harp and Guitar, dedicada a Gretchen Cover y Miguel Bonachea, el compositor escribió en un correo electrónico dirigido a la arpista: «Cuando una flor que ha estado escondida se levanta de repente a exhibir su belleza, es imposible mirar a otra parte».[3]

En los Preludios Florentinos, dedicados a personas significativas en la vida del compositor, aparecen indicaciones tales como: (No. 1) «Porque he visto tus ojos sonrientes»; (No. 2) «San Gersolè»; (No. 4) «Cuentos cortos de Florencia».

La interpretación
Pero todo esto es posible construirlo por la perfecta dicción en el discurso, la precisión digital que exhiben ambos artistas, la complicidad en el pulso, en las agógicas, en el juego con los colores y las sugestivas pinceladas - ¿impresionistas? anunciadas desde la portada del disco-, y, sobre todo -en este mundo digital en el que cada vez el listón tecnológico se coloca más alto-, por un trabajo perfecto en la grabación, por una ingeniería de sonido excelente que permite a los instrumentos que portan sonar de manera espléndida. 

¿Renacimiento postmoderno?
Una vez Eduardo Martín me comentó que quizás algún día a él y a otros compositores, con los que nunca tuvo contacto, los catalogarían en un mismo cajón por haber escrito obras con marcadas similitudes, una reflexión que me parece muy válida. Por ahora, conozco la música de al menos tres compositores guitarristas: Roland Dyens, Eduardo Martín y Anthony Sidney quienes comparten un estilo (¿Renacentista? ¿postmoderno? ¿Renacentista postmoderno? ¿Modernismo global?) basado en un lenguaje de signos claramente inteligibles, que nos hacen volar la imaginación por sobre temas, armonías y timbres descifrables por el gusto y la razón, que transcurren a través de músicas del mundo. Un estilo en el que los compositores acuden a sonoridades pretéritas para disfrutar ahora, para emocionar a sus contemporáneos. Lo que escucho en este disco me reconforta, es una magnífica obra y una respetable carta de presentación para el dúo y el compositor.



[1] Christopher Willis ha ganado cuatro premios Grammy y actualmente es ingeniero de sonido en la Sinfónica y la Ópera de Chicago.
[2] Tomado de un correo-e de Miguel Bonachea al autor.
[3] Ídem nota 2



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