domingo, 7 de junio de 2026

PIEDRAS COLONIALES. La arquitectura en el Nuevo Mundo

Por M. C. † Isabel María Serrano Fuentes (1963-2023) (*)

Los españoles, llevaron adelante un proceso de urbanización en el que desarrollaron varias tipologías de la arquitectura militar, religiosa, y civil que estuvieron inspiradas en los diferentes estilos europeos, y que también asimilaron las iniciativas aportadas por los conquistados.

Catedral Primada de América @AGS

En todo el continente americano se desarrolló, a partir del año 1492 una etapa de intensas exploraciones y, hacia 1515, se puede afirmar que había un conocimiento global de todas las costas de esta región. Preparado el camino, se procedió a la conquista y colonización, que como es conocido, tuvo por finalidad el control militar, político y económico de estas tierras. La urbanización del nuevo mundo se hizo en un período corto y utilizando recursos humanos limitados; sin embargo, hacia la segunda mitad del siglo XVI ya se registraban, por lo menos, doscientas treinta ciudades fundadas oficialmente en todo el continente.

A la llegada de los españoles, un amplio panorama cultural se desplegaba de un extremo a otro. Diferentes pueblos, en variados estadios de desarrollo, presentaban formas arquitectónicas de gran diversidad, formas que iban desde las simples cuevas usadas como cobija por los guanahatabeyes, pasando por los bohíos y caneyes, hasta las complejas estructuras erigidas por los mayas, aztecas e incas.

La colonización fue una empresa urbanizadora, las ciudades fueron el asiento del poder político y religioso, y a partir de ellas, en un proceso histórico, se configuraron las características particulares de este universo latinoamericano. La caracterización que define a estas ciudades, posee varias hipótesis, las que pretenden interpretar, en el orden teórico, el trazado y la organización de ellas; entre esas hipótesis se destacan: la consideración de las ciudades como expresión  de la ciudad ideal renacentista; otra que plantea una marcada influencia del esquema de la ciudad medieval francesa de reticulado: las bástides; otra que hace derivar la ciudad como resultado del desarrollo espontáneo, surgido de acuerdo a las experiencias y necesidades de los habitantes. 

Bastida de Lalinde fundada en 1267 por Enrique III
@Fuente externa

Las dos primeras hipótesis parten del concepto de las metrópolis como focos radiantes de desarrollo cultural y, la tercera parte de los conceptos autóctonos de las culturas más avanzadas. Por esto, se produce una diferenciación entre las ciudades de nueva fundación y aquellas en las que perduran elementos del trazado indigenista, sobre todo en los espacios vacíos o plazas. Es el caso de México y el Cuzco, donde la existencia de grandes plazas evidencia la magnitud de los espacios libres anteriores, que se diferencian de las plazas más pequeñas de las nuevas ciudades, éstas, son en definitiva las que dan  testimonio de la cultura desarrollada anterior a la colonización. Encontramos otras ciudades en las que existe la confrontación del modelo europeo simultaneando los requerimientos de las condiciones locales; también, hay otra variante a considerar, que fue producto de la necesidad de fortificar muchas de las ciudades del Nuevo Mundo para protegerlas de los ataques de corsarios y piratas, y estas construcciones defensivas incidieron en la caracterización de ellas. Los españoles, llevaron adelante un proceso de urbanización en el que desarrollaron varias tipologías de la arquitectura militar, religiosa, y civil que estuvieron inspiradas en los diferentes estilos europeos, y que también asimilaron las iniciativas aportadas por los conquistados.

Las primeras Leyes de Indias, promulgadas por el monarca Carlos V eran muy generales, aunque ya establecían el reticulado de las ciudades. Pero, fueron las promulgadas por Felipe II en el año 1573, las que establecieron las normas, los procedimientos para la fundación, y el trazado de las ciudades americanas. Dichas leyes, convenían en que se levantaran «ciudades genéricas», ordenadas, trazadas con estricta geometría y en forma de damero, con una Plaza de Armas o Plaza Mayor en el centro -como elemento de vital importancia en la vida de las colonias-, y en el entorno los edificios representativos del poder político y religioso.

Plaza de la Constitución de Antigua Guatemala
@Fuente Externa

Como consecuencia de estas normativas urbanísticas, aparecieron por toda América bellas plazas a la española, que aun hoy se distinguen en muchos de los centros históricos del continente. Vale la pena destacar algunas como la Plaza Mayor o Plaza de la Constitución de Antigua Guatemala, que es la que define el corazón de su casco histórico, remodelado luego del terremoto de 1976; la Plaza Mayor de Comayagua, en Honduras, una espléndida plaza con 41 cuadrantes a su alrededor; la Plaza de Armas de la ciudad de Santiago de Cuba, actual Parque Céspedes; y la Plaza de Armas de Santo Domingo, actual Parque Colón.

Aunque este diseño urbano se adecuó a la mayoría de las ciudades americanas y caribeñas, hay algunas en las que se distinguen plazas asimétricas y de contorno irregular, producto de tramas urbanas irregulares muy anguladas. Esta tipología variable aparece fundamentalmente en ciudades portuarias, cuyo trazado se hizo siguiendo los accidentes topográficos de la costa, por lo que no se tuvo en cuenta un trazado en damero ideal. Sin embargo, independientemente de su diseño, unas y otras tuvieron, por lo general, las mismas funciones en todas partes. Ellas fueron el corazón de las ciudades, y el lugar en el que se celebraban las más importantes ceremonias de carácter religioso, y militar, y donde la actividad comercial se hacía más profusa.

Son pocos los ejemplos de plazas con funciones limitadas y donde las construcciones de su entorno no fueran dedicadas al poder político o religioso. Estas, fueron llamadas injustamente plazas menores, tal vez por el tamaño, o tal vez porque no tenían en sus alrededores los edificios del poder; pero, su grandeza radica en sus magníficas cuadrículas, y en los excelentes ejemplares de arquitectura civil que se levantaron en sus entornos.

Plaza Vieja, La Habana, Cuba
@Fuente Externa
Entre los muchos ejemplos que se pudieran mencionar en esta variante, se destacan las plazas Colón y la de Hostos, en Puerto Rico, y la Plaza Vieja de La Habana, en Cuba, la cual constituye un conjunto principal dentro del sistema de plazas que componen el centro histórico de La Habana Vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad.

Esta última plaza, se rescató gracias a una campaña internacional de la UNESCO, que en 1979 aprobó un proyecto para salvaguardar este sitio. El propósito se materializó con el apoyo de especialistas cubanos y de otros países, y con su reconstrucción su imagen ancestral renació en uno de los puntos más antiguos de esa ciudad caribeña.

La denominada Plaza Vieja, está delimitada por las intersecciones de las calles Muralla, Teniente Rey, San Ignacio y Mercaderes, en La Habana Vieja, y fue llamada así,  luego de que se creara cerca de ella la Plaza del Cristo, que pasó a ser la nueva.

La vieja plaza, fue un importante campo de experimentación de la arquitectura doméstica cubana. En ella fue donde alcanzó su pleno desarrollo el tipo de casa de dos pisos, con balcones de madera y cubiertas de tejas. Pero su expresión básica la adquirió a fines del siglo XVII y durante el siglo XVIII, cuando se le construyeron los amplios portales en su perímetro.

Casa de los Condes de Jaruco en la Plaza Vieja 
@Fuente Externa
Es en la arquitectura que la rodea, donde se destacan las hermosas casonas que, en el caso cubano, representan la cristalización del tipo de residencia con portal y con logia en la planta alta que funciona como palco mirador. Estas residencias pertenecieron a importantes personas de la vida colonial cubana, entre las que se destacan, la casa de la familia Arrate, la casa del Conde de Jaruco, la de las hermanas Cárdenas, la casa del Conde Lombillo y la de los González Larrinaga, entre otras. 

Estos inmuebles –al igual que muchos de los que existen en todo el caribe- presentan una agradable composición. Sus fachadas poseen impresionantes portales de pilares macizos, con balcones corridos en la planta alta, y arcos de medio punto con bellas lucetas, en las que sobresalen vidrios de colores con diseños florales y geométricos. Los interiores, albergan espaciosos salones con techos de alfarje discretamente decorados y espléndidas cenefas que complementan la ornamentación. Los patios, están rodeados de sucesiones de arcadas, que se levantan airosas para satisfacer las amplias galerías que evocan el pasado colonial.

Todo el espacio que conforma la plaza vieja jugó un papel muy importante como centro de actividades sociales en aquella próspera Habana; pero, andando el tiempo, su fisonomía cambió; primero, por la edificación en 1835 del mercado llamado de Cristina, que fue demolido en 1908; segundo, por la creación de un parque de tipo republicano; y tercero, en 1952, cuando su aspecto fue drásticamente afectado por la construcción de un parqueo soterrado, que subsistió hasta hace muy poco tiempo, cuando decidieron avanzar los trabajos de restauración, con los cuales, tanto la plaza como sus alrededores recuperaron la gallarda presencia de sus primeros días.

Castillo de San Felipe del Morro, San Juan Puerto Rico
@Fuente externa

Así, nos encontramos con una arquitectura caribeña, que al igual que la cultura que la contiene fue forjada en un proceso intenso de transculturación, en el cual, se adicionaron las experiencias prehispánicas a las del conquistador y, se integraron sus mundos conceptuales en una simbiosis excepcional que potenció ambas raíces en una expresión diferente; esta interrelación entre las dos culturas quedó expresada en muchos aspectos de nuestras formas de vida y, con mayor claridad en las estructuras ambientales, concretamente en la arquitectura y el urbanismo, que con sus similitudes y diferencias distinguieron a cada ciudad americana. 

No hay que dudar que en toda América el desarrollo urbano tuvo objetivos bien definidos por parte de los conquistadores; dichos objetivos se iniciaron en el Caribe, y después se extendieron a todo el continente y, aunque se produjeron con alternativas diversas -debido a los intereses de los españoles y a las condiciones específicas del contexto social y geográfico-, todo ese proceso urbano se desarrolló con varios elementos importantes, los que junto a la caracterización formal impuesta por el uso de la cuadrícula extendida, y la repetición de elementos alrededor de las plazas, definieron el carácter de los llamados cascos históricos coloniales, los que muestran la unidad urbana y cultural antillana y americana.

Por esto, las principales características de las construcciones en el Caribe, revelan una tipología arquitectónica sobria, sencilla y estructuralmente sincera, donde los espacios revelan aquella forma de vida de las colonias. Es una arquitectura esencialmente volumétrica en la que los patios, zaguanes, balcones, y techos, conforman impresionantes conjuntos que constituyen verdaderas joyas del patrimonio cultural de estos pueblos.

Isabel Maria Serrano Fuentes

(*) M.C. † Isabel María Serrano Fuentes (1963-2023) egresó de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de Oriente, Cuba como Licenciada en Historia del Arte, graduada con Diploma de Oro. Obtuvo Maestría en Ciencias de la Educación, Universidad de Camagüey, Cuba. Diplomado en Arte Virreinal de la Nueva España, Universidad Anáhuac, Veracruz, México. Diplomado en Estudios Superiores en Ciencias Pedagógicas con Mención en Enseñanza de las Ciencias UNAPEC-Universidad de Camagüey.

Realizó trabajos de Asesoría, Capacitación, Catalogación, Curaduría y Museografía en México (Plan Maestro de la Catedral de Veracruz), Ecuador (Museo Nahim Isaías), República Dominicana (Museo Sacro y Museo del Carnaval, (ciudad de La Vega). Curaduría para exposiciones individuales de artistas contemporáneos.

Es autora de artículos y ensayos publicados en periódicos y revistas especializadas (El Siglo, Diario de Xalapa, Artes en Santo Domingo, Cariforum, Mirada al Arte). Autora de nueve volúmenes de Artes Visuales para la Educación Artística de México, apegados a los planes y programas de la SEP. Impartió cursos de actualización a Maestros de Educación Artística en diferentes Estados de México.  

Isabel Serrano falleció en Jiguaní, Cuba, el 7 de febrero de 2023.

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