domingo, 2 de diciembre de 2012

CARMINA BURANA EN EL CIERRE DE LA TEMPORADA 2012

¡Oh, Fortuna,
como la luna,
de condición variable,
siempre creces
o decreces!

Este fue un gran trabajo de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, y uno de los más loables bajo la batuta del Maestro Molina.


La interpretación de la cantata Carmina Burana (Canciones de Beuern) siempre es un acontecimiento musical, por sus proporciones, por su contenido musical y poético y por la amplia gama de colores que alcanza a través de las combinaciones entre voces e instrumentos, mediante el uso de un orquestación efectiva y novedosa, incluso en nuestros días, cuando las técnicas orquestales nos tienen acostumbrados a los más inimaginables colores.

Es sin dudas una obra compleja, pero fundamentalmente para los solistas, los coros y el director. Sobre ellos recaen los mayores requerimientos. Esto no quiere decir que la masa orquestal tenga poco trabajo, pero es relativamente fácil de tocar para todas las secciones, aunque habría que hacer una excepción con la percusión que tiene pasajes verdaderamente intrincados, de gran precisión y muy demandantes.

En la versión que se presentó en la Sala Carlos Piantini del Teatro Eduardo Brito, de Santo Domingo, en la gala final de la Temporada Sinfónica 2012, todas las partes funcionaron con gran solvencia y el ensamble total fue satisfactorio.

Los solistas
La soprano Paola González interpretó su papel de manera impecable, con calidades comparables a las más destacadas que en la actualidad se escuchan en los teatros del mundo. El barítono Jason Stearns lució muy bien en los registros medios, sin embargo los difíciles pasajes en falsete los llevó con poca fortuna. Por su parte, el contratenor Michael Daniel Bicoy realizó un trabajo impecable, y cuando su participación es relativamente corta, es muy intensa y peligrosa. 

El Maestro José Antonio Molina, Director Titular de la institución, al acometer la obra de memoria aportó soltura y seguridad al conjunto, fue preciso en todas las indicaciones de “alto riesgo” y propició que toda la masa se ensamblara con naturalidad, consiguiendo la necesaria unidad en una obra de más de una hora de duración y el ritmo ondulante, entre tensiones y distensiones  imprescindible también para mantener la atención del auditorio.

Este fue un gran trabajo de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, y uno de los más loables bajo la batuta del Maestro Molina. Todos como institución sobreponen sus voluntades a la carencia de un auditorio propio para ensayos y conciertos, a la falta algunos músicos que completen su plantilla y a las irregularidades que mes tras mes confrontan con los salarios.

Estos obstáculos impiden una mayor calidad en las obras que presenta la orquesta ante el público, y han sido durante décadas el talón de Aquiles de la institución. Sin embargo, el pundonor de los músicos hace que conciertos como este sean una realidad y que el público disfrute enormemente de la única Orquesta Sinfónica profesional que existe en el país desde 1941.   

Título de la obra en latín
Carmina Burana: Cantiones profanæ cantoribus et choris cantandæ comitantibus instrumentis atque imaginibus magicis ("Canciones de Beuern : canciones seculares para cantantes y coros para ser cantadas junto con los instrumentos e imágenes mágicas") 

Los coros
Coro Nacional, Simón Caesar Novas, dir.
Coro del Poder Judicial, Elioenai Medina, dir.
Coro de Niños del Centro de Estudio de Música Moderna, Laurina Vásquez, dir.

1 comentario:

  1. Hermano Antonio:
    Tremendo regalo me has hecho este domingo, en que ya voy saliendo de una semana de fiebres y bronquitis aguda.
    Cosas así alivian la carga de vivir en este mundo vulgarizado.
    Dios te bendiga.

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