viernes, 2 de agosto de 2013

CLARO, CLARINETE, CLARINETÍSIMO… el arte pudiera darte dinero, pero el dinero no te hará artista (1 de 4)

Entrevista con el Licenciado Roberto Medina, fundador de Clarinetísimo


Del 18 al 22 de marzo de 2013 se realizó en Santo Domingo la quinta edición del festival Clarinetísimo, un evento que reunió a más de un centenar de clarinetistas nacionales y extranjeros en el Conservatorio Nacional de Música, con el propósito de participar en conciertos, talleres, clases magistrales, exposiciones y conferencias. La cantidad y la calidad de los intérpretes y ensambles que se presentaron en los conciertos fue realmente asombrosa, y el público lo agradeció con prolongados aplausos y los especialistas con infinitas felicitaciones y apretones de manos a los autores de tal acontecimiento.

El profesor Roberto Medina es el fundador de este festival, pero dice él que esta es la cosecha de una siembra que comenzó hace más de dos décadas, en la que han participado cientos de personas entusiastas, y en la que ha dejado casi media vida de trabajo. Para conocer al profesor Medina y entender como consiguió crear una obra de tal magnitud le hice la siguiente entrevista:

Primero lo primero
AG: Vamos a comenzar por el principio. ¿Cómo conociste el clarinete?

RM: Un día fueron a hacer pruebas de musicalidad a la primaria en la que yo estudiaba en mi ciudad natal, Matanzas, Cuba, y me presenté, saqué buena nota y entré en la Escuela Provincial de Arte (EPA). Al principio quería estudiar guitarra y batería como casi todos los niños, pero con mucha sabiduría, la entonces directora, me convenció para que estudiara violín, pero finalmente un buen día dejé el violín y comencé a estudiar clarinete.

AG: ¿Y qué pasó?

RM: Aquello sucedió, según puedo ver ahora, porque la EPA para nosotros era un paraíso del juego, y no le dedicábamos el tiempo suficiente a la música, aun no teníamos consciencia de dónde nos habíamos metido. Así se me acumularon muchos problemas técnicos en el violín y no pude superar los exámenes. Pero como ya tenía relativamente buena lectura y otras asignaturas avanzadas, me sugirieron que pasara a un instrumento de viento, pienso ahora que mis profesores entonces lo hicieron para ver si yo finalmente sentaba cabeza…

Y así conocí al profesor Juan Armas, acabado de graduar de la Escuela Nacional de Arte (ENA), muy joven, con melena, dinámico, lleno de nuevas ideas y me cayó muy bien el tipo. En ese primer encuentro Juan me preguntó si yo conocía el clarinete y por supuesto le dije que no… pero cuando comenzó a sonar quedé muy asombrado y desde entonces hasta hoy he sido clarinetista.

Estudié el Nivel Elemental (NE) con Juan, pero como andaban desfasados mis estudios de música con los de la enseñanza general, al terminar el décimo grado aun no terminaba el NE de clarinete, así que mi opción era seguir el onceno grado en el campo y por supuesto abandonar la música -porque en esa época no había ninguna escuela de ese nivel en la ciudad-; pero, sabiamente, alguien decidió presentarnos en la ENA y seguir nuestros estudios allá.

Mi primer profesor de clarinete en la ENA fue Javier Zalba, con quien hice en un año los dos que me faltaban del NE; después, continué el Nivel Medio (NM) con el maestro Jesús Rencurrel, con quien estuve durante los dos primeros años y finalmente los últimos dos tuve como profesor al maestro Vicente Monterrey.

AG: ¿Recuerdas el programa que tocaste en tu graduación de NM?

RM: Claro que sí, el recital fue el 24 de junio de 1981, en la Casa de Cultura de Plaza y toqué la Sonata para Clarinete Op. 167, de Camille Saint-Saëns; el Concertino para clarinete y pequeña orquesta, Op. 48, BV 276, de Ferruccio Busoni; Capricho para clarinete solo, de Heinrich Sutermeister; una versión que hizo Vicente Monterrey de Canción Triste, de Carlos Fariñas; y Seis sonatas a tres, de Carl Philipp Enmanuel Bach, en versión para clarinete, saxofón barítono y piano. En esta última obra que menciono el saxofón lo tocó mi entrañable amigo y brillante saxofonista Daniel Ayerbe.

Inmediatamente después del recital hice el examen para entrar en el Instituto Superior de Arte (ISA), aprobé y comencé en el curso de trabajadores, así que al mismo tiempo que hacía los estudios superiores iniciaba mi vida laboral como clarinetista.

La primera cosecha
AG: ¿Dónde comenzaste tu vida profesional?

RM: Comencé como segundo clarinetista de la Sinfónica de Matanzas y profesor de clarinete de la EPA.

AG: ¿Cuando tú llegaste a Matanzas qué te encontraste en la clase de clarinete?

RM: Matanzas gozó de la presencia del profesor Juan Armas, como ya te comenté, y de hecho yo pertenezco a un grupo de clarinetistas que es fruto de su trabajo, pero él se fue y decayó un poco la clase.

AG: ¿Y qué hiciste para mejorar las cosas?

Creo que aun sin proponérmelo tomé como guía el estilo de trabajo de Juan; entre otras cosas, por su disciplina, la regularidad, por su capacidad para trazar objetivos y de luchar por lograrlos, por su manera de exigir la disciplina, su capacidad para encontrar los problemas y resolverlos y establecer esa camaradería sin romper la distancia y sobre todo dar el ejemplo. Fue él quien me dijo que el arte pudiera darme dinero pero el dinero no me haría artista, y esa filosofía la he seguido toda mi vida.

AG: ¿De los estudiantes que terminaron contigo el NE en Matanzas, cuántos se graduaron en la ENA?

RM: Mario Luis Brene, quien vive en la actualidad Estados Unidos; Yosvani Quintero, quien vive actualmente en Suiza, y aunque terminó el NM en clarinete, hizo estudios superiores en composición; Félix Jesús Alonso, uno de los más destacados de su generación, un verdadero niño prodigio que ahora vive en Brasilia y que probablemente venga al próximo Clarinetísimo; Francisco Bacallao, quien vive en Miami; Alden Ortuño, extraordinario clarinetista que ha tocado ya en dos festivales Clarinetísimo y que es actualmente el Primer Clarinete de la Sinfónica Nacional de Cuba y tres de la última camada que comenzaron conmigo a dar clases, pero no los pude llevar hasta el final porque antes de que se acabara el curso 90-91 vine a trabajar a la República Dominicana. Uno de esos tres estudiantes es Héctor Eduardo Herrera, el actual profesor del Conservatorio de Matanzas. Continuará…

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1 comentario:

  1. Fernando Archi5/8/13 10:17 a. m.

    Muy buena entrevista Tony!!! (Felicitaciones para el Robe)

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