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| Museo de Arte Moderno de la República Dominicana. @Fuente externa |
Resumen
La documentación es uno de los
aspectos más importantes para el asentamiento y control de colecciones
resguardadas en museos. El planteamiento adecuado de los elementos de
catalogación tiene como propósito fundamental, completar los archivos de
bienes, tanto históricos, como artísticos, arqueológicos, científicos,
culturales, entre otros; catalogar es una labor compleja, que necesita de un
exhaustivo trabajo de investigación, el cual muchas veces puede quedar
inconcluso por no poseer todos los datos requeridos acerca de un bien
patrimonial.
La labor de investigación para
catalogar colecciones museísticas -ya sean públicas o privadas- precisa de una
revisión puntual de toda la documentación existente en archivos y de consultas
a fuentes bibliográficas; así como, escuchar testimonios, realizar encuestas,
todo ello con la finalidad de estudiar, conocer, analizar la historia de cada
pieza y sus particularidades para proceder a la certificación de la obra como
un bien patrimonial; en tal sentido, es esencial contar con los campos de
investigación precisos para estudiar las colecciones, el desglose de las
tipologías existentes con sus especificaciones, de manera que se logre un
registro lo más completo posible listo para llevar a soportes físicos o
digitales.
Documentar implica recopilar
información que contribuya al conocimiento íntegro de una obra; en ese proceso
es esencial la indagación referente al origen de una pieza museable, conocer el
autor si está registrado o tiene su firma, la datación, las características
generales de las obras, tendencias, estilos, procedencia, adquisición, estado
de conservación; así, se logrará una ficha de catalogación lo más completa
posible, un mejor registro de los bienes de la colección y la consecuente
validación del objeto catalogado, procesos en los cuales un historiador del
arte vinculado al proyecto juega un papel principal como especialista que
conoce dichos procesos.
El catálogo de una colección constituye un gran compendio, una especie de sinopsis de lo que se tiene, tanto en exhibición, como en reservas o depósitos de los museos, y que constituyen sus fondos patrimoniales, su gran acervo.
Palabras claves:
Historia, Patrimonio, Colecciones, Investigación, Catalogación
Objetivos:
- Reconocer el papel del historiador del arte en su desempeño como especialista que trabaja las colecciones museísticas.
- Identificar los posibles campos de investigación a tener en cuentas para los procesos de catalogación; diferencias con los inventarios y registros.
- Profundizar en el análisis de los elementos de catalogación de obras que forman parte del patrimonio de un museo.
La labor de los museos es definida por
ICOM de la siguiente forma: Un museo es una institución sin ánimo de lucro,
permanente y al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva,
interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial. Abiertos al público,
accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad.
En la labor de investigación sobre la
colección de un museo, el historiador del arte participa de manera activa para
llegar a conclusiones sobre las obras objeto de estudio. El historiador del
arte posee una formación que le permite -en su desempeño profesional- acceder a
un amplio perfil ocupacional, que va desde la docencia en diferentes niveles de
enseñanza, su vinculación al mundo editorial a través de publicaciones
periódicas especializadas, libros, etc.; trabajo en galerías de arte,
participación en proyectos relacionados con arquitectura y urbanismo,
asesoramiento para ambientación de presentaciones de danza, teatro, cine; hasta
su trabajo en un museo, ya sea como curador, conservador, museógrafo,
El historiador del arte posee los
conocimientos para desarrollar la organización y gestión de colecciones en
museos; en tal sentido, parte de las acciones que conllevaría su trabajo, se
centran en el asesoramiento para la adquisición de obras, la actualización de
la documentación mediante un riguroso trabajo de investigación, supervisión del
estado de conservación de la colección para su posterior exhibición y difusión;
hay que verlo como el especialista encargado de la colección, también llamado
comisario.
Cuando el historiador del arte se
desempeña como catalogador de colecciones museísticas se convierte en un
valioso soporte para el establecimiento de un catálogo de los bienes que
resguardan los museos; catálogo que debe recoger de manera específica la
historia y características del bien catalogado. .
La catalogación bibliotecaria fue el
primer procedimiento usado para catalogar; desde la antigüedad comenzaron
ciertos registros que recogían datos referentes a documentos, para lo cual
usaban métodos primitivos, que si bien no eran catalogaciones como tal,
constituían valiosos inventarios, aportes para la historia de la humanidad;
existen evidencias en Sumeria -región al sur de Mesopotamia- del uso de
catálogos desde el año 2300 a. C. aproximadamente.
La historia del coleccionismo se
remonta a tiempos de la antigüedad, cuando la intensión no era esencialmente la
de coleccionar tal como lo conocimos en épocas siguientes, cuando se
establecieron diferencias entre los objetos que poseían carácter utilitario y
aquellos que constituían obras de arte por su gran valor y tratamiento
estético; creció entonces el gusto y admiración por las obras de arte y los
extraordinarios monumentos de diferentes culturas y civilizaciones. Los objetos
adquirieron valor a partir de técnicas, materiales, aspecto formal, surgió
cierta curiosidad por lo antiguo, por lo histórico, a lo que hay que añadir la
autoría de artistas, cuyos nombres comenzaban a ganar fama.
En época del Imperio Romano se daban
los primeros pasos hacia el concepto de patrimonio cultural público y su
exposición ante la sociedad; nace así el interés y las primeras nociones para
crear un museo de carácter público, interés que crece a partir de que Marco
Vipsanio Agripa expone en el Panteón Romano varias obras que habían sido
expropiadas.
Los procesos de
catalogación del siglo XX
En el siglo XX, posterior a la Segunda
Guerra Mundial, comenzó a plantearse en Europa la necesidad de que expertos
pudieran catalogar obras de arte, muchas de ellas conseguidas como parte del
botín de guerra y que pasaban a manos de nuevos propietarios, instituciones y
gobernantes.
En la primera mitad del siglo XX se
dieron pasos importantes para analizar y definir ciertos renglones
especializados a tener en cuentas para catalogar obras de arte de diferentes
estilos y escuelas, obras realizadas en diversos tiempos y contextos culturales
y que formaban parte de importantes colecciones públicas y/o privadas,
comenzaba así a perfeccionarse los métodos de catalogación que hasta nuestros
días se aplican para las colecciones museísticas.
El proceso de catalogación de una
colección es parte imprescindible de las responsabilidades y funciones propias
de un museo. Las instituciones museísticas deben promover y auspiciar trabajos
de investigación para la recopilación permanente de información sobre las
piezas de su acervo; así como, establecer metodologías para el ordenamiento
sistemático de la información concerniente a las obras y objetos resguardados
como parte de sus fondos.
Para asentar la información referente
a la catalogación de obras de arte, piezas arqueológicas, legajos, libros,
fotografías, objetos con valor histórico y cultural, entre otros, existen
procesos previos como son el registro y el inventario, que unidos a la
catalogación son los tres procesos que permiten la constante búsqueda y
recopilación de pruebas documentales de las colecciones; así como, la revisión
de información sustentada para el completamiento de datos en las fichas de
catalogación.
El proceso de catalogación de obras en
museos, se realiza mediante un trabajo especializado que tiene múltiples
beneficios para el manejo de las colecciones, no sólo para contextualizar una
obra, también para conocer sus datos generales, su historia y su valor como un
bien patrimonial; para lograr tales propósitos, sobre todo en colecciones que
posean obras de arte, la labor y constancia de un historiador del arte es de
gran utilidad en dicho proceso.
La Catalogación es más completa que el
inventario, en su proceso de investigación se realizan amplias consultas
bibliográficas para profundizar en la recopilación de información pormenorizada
acerca de la colección. Incluye las correspondientes descripciones, análisis
iconológicos e iconográficos y aspectos importantes a tener en cuenta para
completar la ficha de catalogación, ya sea de una obra artística o de otro tipo
que esté resguardada en museos, tanto en exhibición, como en los depósitos o
reserva del mismo.
Concluir el catálogo de una colección
permite mostrar la información precisa acerca de los bienes que se encuentran
en el museo; la catalogación refleja con exactitud todos los datos relacionados
con la obra e incluye fotografías de buena resolución, gráficos, esquemas en
los que además de la identificación visual de la pieza, se puedan apreciar sus
características y el estado de conservación de la misma, lo cual permitirá
establecer recomendaciones para posibles intervenciones en caso de que sean
necesarias.
La descripción minuciosa de una
pintura, un dibujo, un grabado, un documento, una escultura, favorece el
completamiento de datos, dicha descripción debe recoger, además de un análisis
iconográfico -en el que se examinan los aspectos formales de la obra, sus
características y particularidades-, un análisis iconológico, para
contextualizar la obra, de modo que podamos entender lo representado y su
significado, la época en que fue realizada, los hechos históricos, religiosos,
culturales que marcan dicha época.
Catalogar una obra de arte es detallar
sus partes esenciales e identificar datos como: título y autor, datación,
técnica, soporte, dimensiones, descripciones formales, contenido o tema
representado. Estos aspectos constituyen la memoria de la obra, la catalogación
debe incluir gráficos, fotografías para poder hacer la identificación de la
obra con mayor facilidad, incluso rescatarla en caso de robos o que haya salido
del museo sin consentimiento y sin la correspondiente ficha y documentación por
concepto de préstamo.
Para catalogar una obra de arte es
preciso desarrollar una metodología de trabajo en la que se establezca el
diseño de los campos a analizar, que éstos permitan el acopio de información
acertada, documentada; es fundamental establecer los parámetros a medir, dentro
de los cuales destacan como fundamentales: los números de inventarios
–anteriores si lo tuvieran y actual-, el título de la obra si se conoce, autor,
técnicas, soportes, dimensiones, procedencia, ubicación en el museo,
descripción física, estado de conservación, imágenes de la obra, gráficos si
fueran necesarios.

Para nuestra investigación, ahondamos
en la catalogación de colecciones de dos prestigiosos Museos de Arte de Santo
Domingo, capital de la República Dominicana, seleccionamos un museo público y
uno privado; trabajamos en el año 2020 mediante investigación, consultas y
encuestas a sus directoras Maria Elena Ditrén (Museo de Arte Moderno) MAM y
Myrna Guerrero (Museo Bellapart).
El Museo de Arte Moderno de Santo
Domingo fue inaugurado el 15 de diciembre de 1976 como Galería de Arte Moderno.
En el 1992 mediante Decreto del Poder Ejecutivo, recibió el nombre de Museo de
Arte Moderno. Es la principal institución del Estado dominicano dedicada a la
conservación, puesta en valor y divulgación del arte moderno y contemporáneo
nacional e internacional. Posee obras destacadas de los precursores de la plástica
dominicana. El total de sus obras están debidamente catalogadas con sus
correspondientes descripciones técnicas. La catalogación se encuentra en una
plataforma digital, no disponible para el público en el momento en que hicimos
nuestra investigación.
El Museo Bellapart es el primer Museo
de Artes Plásticas, de carácter privado en la República Dominicana. Fue fundado
en el año 1999 por el empresario de origen español Juan José Bellapart. Posee
una colección especializada en obras de artistas dominicanos desde finales del
siglo XIX hasta la década de 1960. Su colección está catalogada en su
totalidad.
Conclusiones
El historiador del arte juega un papel
fundamental como especialista que se vincula a la gestión y conservación de
colecciones museísticas. Por sus conocimientos realiza aportes a los procesos
de catalogación que incluyan campos de investigación especializados para tales
fines.
Lograr la información integra de los
bienes existentes y el registro de datos precisos de los mismos, son requisitos
básicos para la catalogación; toda información que se pueda obtener sobre la
colección tiene una acción de continuidad mediante procesos de investigación,
por tanto, siempre se podrá profundizar en los estudios y análisis acerca de
una obra, con la finalidad de actualizar la documentación existente en un
museo.
La catalogación de colecciones de los
dos Museos de Arte de Santo Domingo con los que trabajamos para esta
investigación, está completa, con sus fichas actualizadas y abiertas a la
continuidad investigativa para enriquecer sus catálogos.
(*) Ponencia presentada a la 1ra. Jornada de Historiadores del Arte de la República Dominicana, organizada en Santo Domingo por la Asociación Dominicana de Historiadores de Arte (ADHA) los días 19 y 20 de noviembre de 2022.

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