Casando noticias
...al acusar a otros de la ineficiencia propia, sea al clima, al «imperialismo yanqui», o al «bloqueo» pulsa una tecla efectiva en su propaganda ideológica, provee mentiras esenciales que funcionan como respuestas rápidas a quienes insisten en defender lo indefendible.
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| Central Hershey, Cuba, antes de 1959. Foto: Fuente externa |
De un tiempo a esta parte -gracias a Mr. Google quien me permite ir de un lugar a otro a la velocidad de un clic y leer cuanto se publica en el mundo-, me doy gusto casando noticias, hurgando aquí y allá sobre la misma historia. Y la que publicó el Listín Diario el 14 de enero bajo el título: Lluvias afectan plantaciones cañeras en Cuba, me estimuló a halar del hilo para llegar a la madeja.
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| Cañaverales inundados en La Demajagua, Cuba. Foto: Fuente externa |
El
artículo de Granma explica que el 70% de los cultivos fue afectado por las
lluvias en noviembre y diciembre, pero que anteriormente, durante los meses de
junio a septiembre, fue la sequía. Pero la caña de azúcar se produce en climas
tropicales y todos los países en el trópico tienen climas semejantes, tienen
lluvias y sequía; entonces, ¿por qué en la República Dominicana, por ejemplo,
llueva, truene o ventee la producción de azúcar se ha ido elevando cada año
hasta alcanzar cifras más que halagadoras y, en Cuba, cada año, durante más de
medio siglo, no deja de caer?
A otro clic encontré un artículo con la firma de Fausto Adames, publicado en Santo Domingo en el periódico Hoy, el 19 de marzo de 2005, bajo el título: Lluvias, plagas y enfermedades acaban con la agricultura de RD. Según esta publicación, a pesar del paso del huracán Jeanne por el país, la producción de azúcar creció, debido a «una mayor cosecha y el adelanto del comienzo de la zafra» del central Romana y, como dato muy curioso, según afirmó José Antonio Martínez Rojas, entonces vicepresidente de la Junta Agroempresarial Dominicana, la producción tabacalera, a pesar de haber caído relativamente por las inclemencias del tiempo, el país seguía siendo entonces el primer exportador de puros habanos, «pasándole a Cuba por varios millones de unidades».
Con
otro clic encontré un enjundioso artículo bajo el título: La industria azucarera cubana,
publicado en la página Foresight Cuba y encontré que, en la
primera década del siglo XXI, en 2002, quedaron solamente 71 fábricas de azúcar
en Cuba.
Y
seguí tirando del hilo y a otro clic encontré, en el mismo Listín Diario, una nota
firmada por Cándida Acosta el día 25 de mayo de 2012 bajo el título: La zafra azucarera alcanza crecimiento, en
el que según se afirma la República Dominicana no estaba importando azúcar
porque el consumo local, para esa fecha, estaba entre las 150 000 y 155 000 TM
y solo con la producción del central Romana se podían cubrir esas necesidades.
Volviendo
al artículo de la página Foresight Cuba, La industria azucarera cubana,
leo en la página 1 que, de los 161 centrales azucareros que el llamado
«gobierno revolucionario» expropió en la década del sesenta, en «2011 quedaban
56, de los cuales solo 39 participaron en la zafra de ese año». De tal modo
que, mientras en la segunda década del siglo XXI, un central dominicano podía
abastecer el consumo doméstico, la producción cubana se hundía sin remedio. ¿Por
la lluvia?
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| Cañaverales de la Romana, RD. Foto: Fuente externa |
En la página elDinero,
de la República Dominicana, aparece un artículo firmado por Esteban Delgado,
con el título: La
producción de azúcar sufre baja, pero sigue rentable, de fecha 8 de
febrero de 2016, en el que se informa que en la contienda 2013-2014 se
produjeron 561,324 TM, pero en la de 2014-2015 bajó a 495,978 TM, para una caída
del 11.6%, debido a la sequía; sin embargo, la baja en la producción no
disminuyó la rentabilidad, debido a que «el abastecimiento local fue tan
efectivo como en años anteriores, mientras que se cumplieron las metas de
exportación previamente establecidas».
A otro
clic encontré una nota en el Listín del
23 de noviembre de 2017, bajo el título: El Ingenio Colón aspira a superar la
producción azucarera anterior, en la que Alberto Portes,
vicepresidente Ejecutivo del Consorcio de Empresas Industriales (CAEI) informó
en la reunión anual previa al inicio de la zafra que el Ingenio Cristóbal Colón
produciría «más de 148,000 TM del dulce, unas 15,000 TM más que las producidas
en el ejercicio de 2016-2017. Y vaya curiosidad, no dijo ni una palabra del paso
de los huracanes Irma y María por el territorio nacional unos días antes.
Y ya para terminar, metí el dedo y saqué de la red un libro exótico en estos días: Cuba, la isla fascinante, escrito por Juan Bosch a mediados del siglo XX y publicado en La Habana en 1955. En este libro, que es un retrato de Cuba hecho por el intelectual dominicano, hay un capítulo dedicado a la historia de la industria azucarera, bien documentado y que revisó uno de los más sabios historiadores cubanos: Don Ramiro Guerra. Según los datos que aporta Bosch en la página 265 de la edición que consulté en línea hoy mismo, hacia 1860 se producían en la mayor de Las Antillas, «casi quinientas mil toneladas largas, de dos mil doscientas cuarenta libras cada una» y «antes de terminar la centuria, en 1894, alcanzó a más de un millón».
A consecuencia de la Guerra de Independencia (1895-1898), los campos de Cuba quedaron devastados por la tea incendiaria de los mambises, pero a partir de 1902 comenzó a normalizarse la producción del dulce y a mediados del siglo XX «se habían estabilizado ciento sesentaiuna fabricas» que producían «más de cinco millones de toneladas largas, casi cuarenta millones de sacos de trescientas veinticinco libras».
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| Ruinas del Central Hershey a finales del s. XX. Foto: Fuente externa |
Para preparar todos los terrenos de la isla y cosechar caña de azúcar, en 1968 la Brigada Ché Guevara desbrozó la isla de una punta a la otra, haciendo desaparecer todos los cultivos, sembrando a capricho solamente caña hasta en los solares yermos. ¿Qué sucedió con las tierras apropiadas para el cultivo de la caña? ¿Qué sucedió con las fábricas de azúcar que convirtieron a la isla en la azucarera del mundo? ¿La lluvia se las llevó?[2]
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| Arrozales del Cibao, RD. Foto: Fuente externa |
No, no fue la lluvia, porque cuando salgo de Santo Domingo, la capital de la República Dominicana, y me enrumbo a Santiago de los Caballeros puedo ver a la vera de la autopista tierras bajas, anegadas, en las que se pierde la vista en extensos campos de arroz, y si tomo el camino de la Romana e Higüey, veo paños verdes infinitos en los que crece la caña de azúcar. Puedo ver también terrenos pedregosos, irregulares, con elevaciones y lagunas, cubiertos por un manto de forraje donde crece el ganado, puedo ver un paisaje en el que la tierra produce porque la mano del Hombre actúa de manera eficiente sobre ella. En Cuba, la isla vecina, la que fascinó a Juan Bosch, fue así durante muchísimos años.
Ojalá que la mano del Hombre no se vuelva contra el azúcar dominicana. Ojalá que los anticapitalistas no puedan tocarla ni en canciones. Ojalá que, como en Cuba, no puedan acabarla y luego decir que se fue con la lluvia. Ojalá.





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