En Cuba todo esta prohibido y lo que no está prohibido es de obligatorio cumplimiento; entonces, cuando las decisiones y las iniciativas personales o colectivas no existen, es vital decir lo que conviene y actuar como conviene, aunque entre una cosa y la otra se doble la moral.
No es la primera vez que Eduardo del Llano me llena de dudas. Eso
de exportar al resto del mundo un mal endémico de la sociedad cubana me parece
un poco de desconocimiento y un mucho de "activismo revolucionario"
inducido. No será ni el primero ni el último a quien le amarran la lengua con
unas cuantas razones y le hacen entrar en razones y "reconocer" que
en Cuba, "a pesar de todo no hay una dictadura", que "a pesar de
todo Cuba es un país libre" y que "la libertad no existe en el
capitalismo", que "el que emigra fracasa", "que los presos
por causas políticas en Cuba son un invento de la imaginación o
mercenarios", “que en Cuba no existe oposición sino grupúsculos”.
Alguien capaz de procesar la realidad
cubana y sintetizarla en un filme como Monte Rouge no debería pensar así. Pero probablemente él decidió -o la vida
decidió por él-, no emigrar y permanecer en Cuba, y sabe que para evitar “el
tratamiento" debe decir un par de cosas que doblen la moral. Allí hay
unas reglas de juego que se respetan o… tener que lamentar.
No estoy de acuerdo con del LLano cuando
agarra el ventilador y hace volar la porquería sin reconocer la moral de muchos
que han aceptado vivir en Cuba y no se han dejado "dar tratamiento" o
lo han soportado estoicamente y han sabido aguantar mucho más de dos horas de
cárcel, muchas vejaciones, golpizas y hasta la muerte.
No estoy de acuerdo con del LLano en que
los emigrados le piden a los que viven en la isla lo que ellos -o más bien
nosotros-, no fuimos capaces de hacer, esa es una manera un poco rústica de
repartir las heces entre todos. No todos van a Cuba a usar la medicina, porque
muchos tienen en sus países de adopción una medicina superior, y lo que en
realidad tenemos que hacer todos durante todas nuestras vidas es enviar
medicinas, todas, cualquiera porque no hay de ninguna en las cantidades y
calidades que la gente en Cuba necesita.
La honestidad no está en veda, no todos
fingen. El fenómeno es único de Cuba, porque la realidad cubana es única en el
mundo. El resto conoce la hipocresía, la violación de las leyes, la violencia policial,
la corrupción de los funcionarios públicos. Pero ¿cómo se puede criminalizar a
quien está en contra de un sistema que en más de medio siglo ha llevado
calamidad a su pueblo? Cuba y Corea son los únicos países del mundo en los que
se aplica la pena de muerte en juicios sumarios por causas políticas o
criminales; entonces, ¿cómo no tener doble moral y decir una cosa mientras se
piensa otra? La calidad de vida está en juego y la vida también.
En Cuba es donde único se puede
especular con el pan, con la harina, con la leche, con cualquier cosa. Ni en
los países más pobres del mundo se le ocurre a nadie hacer semejante cosa y
crear leyes que criminalicen semejantes delitos. Cuba es el único país del
mundo en el que se legisla para que un individuo rellene fosforeras o
encendedores, algo más que absurdo: ridículo. En el mundo real imperan las
leyes del mercado. En Cuba todo esta prohibido y lo que no está prohibido es de
obligatorio cumplimiento; entonces, cuando las decisiones y las iniciativas
personales o colectivas no existen, es vital decir lo que conviene y actuar
como conviene, aunque entre una cosa y la otra se doble la moral.
Lo que hay que decir y lo que acontece
está en los medios de información, la cartilla a repetir para ser un “revolucionario”
se dicta cada día, como la palabra diaria, y esa es la historia oficial, los
individuos no están en capacidad de permitirse ningún margen de error, ni de
libertad para estar en contra, todos pueden
ser criminalizados como “contrarrevolucionarios” si se salen del guión, y eso
está previsto y sancionado por la “ley”.
Así que en esa búsqueda de actuar, decir
y pensar como un “revolucionario” hay que andarse con pie de plomo, porque está
visto y comprobado que cualquiera resbala y cae, que cualquiera puede repetir
las historias de muchísimos “confiables” que terminaron en las fauces de
Saturno.
Cuba es uno de los poquísimos países en
los que nadie está en contra, todos dicen -como acto supremo de discusión-, no
entender. Es muy común la frase: “Compañero, pero es que yo no entiendo por qué…”,
cuando limpiamente y sin dobleces lo que sucede es que no se está de acuerdo
con lo que “plantea” el “compañero del partido”.
Cuba es uno de los poquísimos lugares
del mundo en los que no se puede protestar públicamente contra el llamado
Estado, ni con palabras, ni con acciones pacíficas. Entonces como no doblar la
moral.
Los seres humanos somos muy parecidos en
todas partes; pero eso, parecidos. Todos por lo general queremos lo mismo, pero
la "realidad objetiva" se nos interpone o nos ayuda. En el mundo real
los productos están en los establecimientos y es tarea de los individuos obtenerlos.
Unos lo hacen mediante el trabajo honrado y otros de manera criminal; pero en
Cuba, los productos no están, ellos llegan a veces, no siempre hay y no a todos
les toca aunque sus trabajos honestos y remunerados les dé el suficiente poder
adquisitivo.
No es posible acusar de practicar la
doble moral a un empleado que se apropia del bolígrafo que le asignan en su
puesto de trabajo, si con su salario no puede comprar uno igual o mejor en el
mercado. No se puede culpar al administrador de un restaurante por venderle una
caja de cervezas a un amigo, si las cervezas no están en el mercado. La
realidad cubana, además de esto, es única porque es el único lugar del mundo en
el que un profesional con empleo vive por debajo del nivel de pobreza.
Como digo, Eduardo del Llano demostró
demasiada inteligencia en algunas de sus obras, por eso me llena de dudas
cuando dice o escribe cosas como estas, argumentos partidistas que contradicen sus filmes,que procuran
claramente salvar a los gestores de un sistema ineficiente, corrompido,
corruptor e irreformable. Eduardo del LLano, me hace dudar cuando sus argumentos tienen como
objetivo culpar a las víctimas y exonerar a los victimarios.
Santo Domingo, 02.01.2014. Sala
Aída Bonelli del Teatro Nacional Eduardo Brito. D. Scarlatti, Sonata en La M; J. S. Bach, Preludio, Fuga y Allegro;
Dionisio Aguado, Introducción y Rondó; Leo Brouwer, Elogio de la Danza; Eduardo
Martín, Mirándote; Ñico Rojas; Guajira a mi Madre, C. Fariñas, Canción de
Laura; Silvio Rodríguez, Rabo de Nube (Arr. Carlos Lloró);A. Piazzola, La
Muerte del Ángel (Arr. L. Brouwer);Encore: L. Brouwer, Un día de Noviembre. Edel Muñoz, guitarra. Aforo, 70%
El joven Maestro Edel Muñoz,
llegó por primera vez a Santo Domingo cargado de premios en concursos
internacionales -19 primeros premios para ser exacto-, de fabulosas críticas y
de un gran éxito de público. Con sus pocos años ya tiene hecha una carrera estupenda
en el mundo real, enfrentado al gran público, ese que se encuentra en el Weill
Hall del Carnigie Hall de New York, el Palau de la Música de Barcelona y en los teatros de más de veinte
países en los que se ha presentado. Así que tratar de elogiar a estas alturas a
Edel es bien difícil, por lo que intentaré poner en lenguaje escrito lo que su
música fue capaz de provocarme.
Siempre he sentido que
interpretar bien una obra musical, consiste “simplemente” en acercarla a lo que
pudiera ser una declamación, o más bien una conversación en la que cada melodía
es un personaje, o en la que todas en conjunto conforman un actor que nos
habla, que trata, desde los sonidos hilvanados como un monólogo o un diálogo,
de contarnos una historia; o más bien, de expresarnos algo que en ese momento
es lo más importante del mundo, algo que nos amarra al discurso y nos pone el
cerebro a generar sensaciones indescriptibles, a crear imágenes inimaginables. Y
eso sentí ante el concierto de Edel Muñoz.
Edel posee una dicción
impecable, su discurso es coherente, cada sonido es único, pero al mismo tiempo
cada nota que pulsa es consecuencia de todo lo anterior y un precedente de lo
que vendrá.
No pude evitar escuchar un
clavecín; sin embargo, era como un juego, como si uno de los personajes
-extrañamiento mediante- imitara a otro que el público conoce de otras
historias. Estoy seguro que muchos clavecinistas que le han escuchado quedaron
sorprendidos con la claridad y expresividad de los adornos que utiliza en la
obras de Scarlatti y Bach.
No pude sustraerme a la idea
de un arpa -y esto quizás esté entre las cosas más subjetivas que ahora escribo-,
pero el Rabo de Nube, ese, al que Lloró le hizo un magnífico arreglo, se me quedó
en el disco duro en su versión original y saltó de nuevo el juego de las
imitaciones, y era un arpa lo que sonaba desde la guitarra del Maestro Muñoz.
No creo que pueda escribir
mucho más de Edel, porque tendría que decir que es un artista excepcional, que
está entre los guitarristas más virtuosos de su generación, que es hoy por hoy
uno de los más destacados representantes de la Escuela Cubana de Guitarra, ese
modo de tocar que distingue a todos los que estudiaron apegados a la técnica de
Clara Romero de Nicola e Isaac Nicola, a los que por su técnica y su espíritu se
les nota que llevan consigo una larga tradición, y miles de horas de estudio
entre seis cuerdas.
Ah, tendría que decir además
que Edel posee una digitación perfecta, que sus dos manos trabajan como reloj
suizo. La izquierda se desplaza sin ruidos por el mástil evadiendo ese siseo o
rayar de güiros, a veces molesto, que dejan los dedos al viajar sobre las
cuerdas, -que por lo aparentemente inevitable muchos otros grandes guitarristas
han tratado de tolerar como “daños colaterales” o quizás gajes del oficio-. Y
pisa con una pasmosa precisión, sin aproximaciones, anulando absolutamente
cualquier distorsión provocada al chocar la cuerda con los trastes. Edel no
comete estos “pecados piadosos” que se pueden escuchar en grabaciones tenidas
como legendarias, y el resultado es un sonido pulcro, culto y expresivo.
Tendría que decir que su
variedad en el toque se ajusta a la firmeza y precisión con que pisa las
cuerdas, tendría que decir que es a través de su maestría técnica que consigue
una paleta infinita de colores; pero, estoy seguro que todo eso ya lo han dicho
y escrito.
El público que asistió al
concierto debió sentir muchas otras sensaciones, porque aplaudió con ganas cada
una de las piezas, y al final fueron muchas las muestras de agradecimiento al
artista.
También tendría que decir
que volveremos muchas veces a escuchar a Edel, porque su carrera hasta aquí
augura un porvenir excepcional; pero esto seguramente también ya lo habrán
dicho.
Vaya, resumiendo… que fue un
placer enorme poder haber asistido a este concierto y conocer en vivo a un
artista de su talla, a un músico capaz de hacerme escuchar la música en el
lenguaje de la guitarra.
Un
nuevo espacio para la guitarra en Santo Domingo
En Santo Domingo se mueve la
guitarra clásica, no tanto como en otras
grandes y pequeñas urbes, pero se mueve. Y en el motor de ese meneo está,
desde hace algunos años -unos veinte más o menos-, el Maestro Rubén González, quien
acumula múltiples logros como artista y pedagogo, y casi sin darse cuenta, como
promotor indiscutible de la guitarra en nuestro país.
Y el último empujón al que
he podido asistir, fue el concierto que realizó aquí el guitarrista Edel Muñoz,
quien con su recital movió la guitarra en la República Dominicana de una manera
telúrica. Pero además de eso, según se supo, este fue el primer recital de un
ciclo que en ese lugar y a esa misma hora, se realizarán cada mes, un sitio
nuevo, un tiempo y un espacio que estarán dedicados a mover la guitarra en
Santo Domingo. Página oficial de Edel Muñoz
Siempre
sucede que cuando busco algo, antes de encontrarlo aparecen por el camino un
montón de cosas olvidadas. Este ha sido el caso de
la conferencia de prensa que se hizo en Santo Domingo para presentar la charanga Habana All Stars. La orquesta, al mando del contrabajista,
arreglista y director Jorge Machado, hizo su primera gira por la República
Dominicana hace nada más y nada menos que 13 años… (¡!) Vino por invitación de Raúl Pérez Peña (Bacho) a uno de aquellos magníficos festivales de son (festison) que él hacía.
Entonces, solamente me
publicaron en el periódico El Siglo
la crónica del primer concierto, por lo que este archivo de la conferencia de prensa
se mantuvo oculto en diversos formatos hasta llegar a un CD, donde, hospedado
quien sabe desde cuando, descansaba inédito el sueño de los buenos; pero como digo,
apareció mientras buscaba otra cosa, así que ahí se los dejo para que disfruten
de un montó de preguntas y respuestas interesantísimas acerca de la música
cubana, que a la distancia de más de una década no han perdido ni una pizca de
actualidad.
Jorge
Machado: El proyecto de Habana All Star es una idea que surgió
entre Julio Pulido, destacado productor de la televisión cubana y yo. Aquí se
agrupan prestigiosas figuras de la música cubana. Como ya había dicho Bacho
anteriormente, está el maestro Pancho Amat. Los Maestros Rubalcaba... que no
está el papá de los Rubalcaba pero está su hijo en el piano, está otro hijo de
él en el bajo y así está Changuito y una serie de figuras que representan a
nuestra música cubana.
Esta
es una charanga All Star que por primera vez se hace en la historia de la
música cubana. Dicha charanga tiene algunas innovaciones, y una de ellas es la
introducción de dos flautas de cinco llaves o flautas de palo como se conoce en
el argot de los músicos cubanos. Del uso de dos flautas en una charanga se
tienen noticias en 1954, época en que la orquesta América estaba radicada en
México y quisimos utilizar ese recurso instrumental. Como también quisimos
traer el tres. Varias orquestas charangas en Cuba han hecho algunas
presentaciones con ese instrumento, como son la orquesta de Pancho el Bravo,
que tuvo en una época un tres y la misma orquesta América, la cual yo dirijo
hace algunos años, ha hecho algunas incursiones con el tres.
Quisimos
introducir una voz femenina, que es el caso de nuestra Vania, recordando a una
cantante muy famosa en Cuba en la década del cuarenta, llamada Paulina Álvarez,
conocida como la Emperatriz del danzonete, que por cierto, entre los números
que nosotros traemos para interpretar aquí en Santo domingo, está el primer
danzonete, titulado Rompiendo la rutina, que hiciera Aniceto Díaz, célebre
músico matancero. También tenemos la Rosa Oriental, que en la voz de Vania, le
da cierto color a la charanga. En nuestro país, la mayor parte de las charangas
no usan la voz femenina. Otra innovación es el uso de dos pares de pailas, con
la intención de enriquecer el ritmo.
Cualquier
pregunta la pueden hacer ahora. He tratado de hacer una introducción en cuanto
al formato de nuestra orquesta.
Nuestro
principal objetivo es rescatar nuestra música de los años cincuenta y cuarenta
que fue una época de oro en la música cubana. Me refiero al Cha-cha-chá, al
Danzón, al Danzonete. Ya el Danzón se había inventado hacía muchos años.
Realmente hablo de los años cuarenta y cincuenta porque entonces se utilizaban
todos esos ritmos.
En
estos últimos años producto de una serie de movimientos que existen, que deben
existir por ley de la vida, pero hemos vuelto a rescatar nuestras raíces y esta
Havana All Star, su principal objetivo es para reforzar y que el mundo entero
sepa que el Cha-cha-chá, el Danzón, el Danzonete y una serie de ritmos son
netamente cubanos y nosotros estamos para defender eso.
Pregunta: A
pesar de que en la República Dominicana hemos visto muy pocas orquestas de
charanga, el éxito de la charanga en Cuba es de todos conocido en el área del
Caribe, ¿cuál es el éxito ahora de introducir la voz femenina en la charanga?,
o sea, esa innovación que no la habíamos visto en la República Dominicana (Sic.)
Machado:
Bueno, en Cuba, las orquestas charangas no usan voz femenina, pero la voz
femenina se utilizó. Ya te había hablado anteriormente de Paulina Álvarez,
Dominica Verges... Hay que hablar de Dominica Verges también, que fue una
cantante tan buena o tan popular como Paulina Álvarez, lo que pasa es que
Paulina Álvarez fue la Emperatriz del Danzonete.
Pero
bueno, existió un tiempo de reposo en el cual no aparece ninguna voz femenina
en charanga, pero ahora con este proyecto pretendemos alcanzar eso que es de
Cuba, una mujer cantando con una charanga, algo que no es nada nuevo para los
cubanos, y bueno, eso no debe ser nada nuevo tampoco para los dominicanos, y
por eso hemos tratado de traer a nuestra Vania para acá, que realmente ella
está cantando números de aquella época, como te dije anteriormente, Rompiendo
la rutina, la Rosa oriental.
Pregunta:
Maestro,anteriormente Ud. Ha dicho que están prestigiando el Danzón, el
Cha-cha-chá, el Danzonete etc., para los fines del festival ¿tienen incluidos
en el repertorio algunos sones?
Respuesta:
Como no, si, desde que salimos de La Habana sabíamos que íbamos a participar en
un Festival del Son y tenemos incluidos algunos sones que no voy a decir ahora,
pero bueno, realmente estoy convencido de que este festival para nosotros va a
ser una gran experiencia y que le va a gustar mucho a Uds. Porque hay muchas
sorpresas. Además, que yo le decía a mi querido Pancho Amat, que el tres en
este país, es una gran novedad y creo que la actuación de nosotros le va a
hacer muy bien a todos aquellos amantes del tres.
Pregunta:
Conversaba con Gonzalito Rubalcaba, quien hace unos días estuvo aquí y él me
decía que definitivamente él pensaba que toda esta fuerza que tiene la música
cubana cantada por gente como Compay, Eliades Ochoa y toda esa gente era que
por suerte se estaba reconociendo toda esa música que en su momento no fue
reconocida, pero que era bueno que aunque tarde se estuviera reconociendo y hablaba
de algunas causas. Yo quisiera que Pancho Amat me hablara un poco sobre eso.
¿Por qué Ud. cree que tan disímiles públicos se interesen por la música cubana?
Respuesta
de Pacho Amat: Bueno, no me voy a detener a hablar del
fenómeno Buena Vista. Por muchos años la música cubana estuvo fuera de los
grandes medios de comunicación y Buena Vista tuvo la posibilidad de divulgar,
de romper el hielo de todos esos años sin que las transnacionales pudieran
divulgar la música cubana. Ahora bien, lo curioso es que el Buena Vista, así
como la música esa que Ud. Plantea que se está difundiendo por todas partes del
mundo, yo creo que ahí suceden dos cosas. Primero es que la música que aborda
el Buena Vista y esta que se está difundiendo ahora masivamente es la que el mundo
está más apto para captar. Ya es una música filtrada, ya son códigos
decantados. Es un poco lo que se conoce de l música cubana y yo creo que el
oído del mundo está más apto para degustar.
Yo
recuerdo que en una ocasión estuve en La Verbena de la Paloma, un barrio muy
popular en Madrid y era muy curioso porque ponían una música española y de
repente ponían a Benny Moré. Volvían a poner un aria de una zarzuela y ponían a
Miguel Matamoros, entonces allí en España, pues bueno estuvo Machín durante
mucho tiempo y no se puede decir que el oído del público madrileño fuera un
oído que nunca hubiera tenido contacto con la música cubana, incluso cuando
llegan los días en que se hace una valoración de la cultura española y del
significado que la música ha tenido para el pueblo español, se asume a Machín
como uno de los antecedentes importantes en la cultura española, que llenó un
espacio, toda una generación.
Pero
bueno, a lo que voy, el caso es que, como que los adultos aquello que van
sintiendo ya suyo, tal vez se van dando hasta cuenta que hay algo de ellos,
hombre pues tratan de bailar, pero como nosotros decimos resultan gallegos
todavía para coger bien el ritmo. Pero las nuevas generaciones como que van
entendiendo la esencia de la música cubana.
Pasa
lo mismo que con el merengue. El merengue tradicional, que aquí le llaman
perico ripia’o, que va muy rápido y el bajo se pone sincopado hay que ser
dominicano para entenderlo, o del área, entonces ese es el que me gusta a mí,
porque es donde yo noto que está la negritud, ahí es donde está la esencia.
Ahora, cuando Ud. lleva eso a otro lugar es mejor ponerlo a tiempo, ese ya
parece bastante blanquito. A mí me gusta el otro, pero no dejo de comprender
que el otro es mucho más difícil de ser asimilado por un asiático, entonces yo
creo que esta música cubana que se escucha ahora, lleva tiempo, desde principio
de siglo, con la llegada del Son de Oriente a La Habana, que fue permeando la
orquesta, y apareció la orquesta de charanga en sustitución de la orquesta
aquella que tocó los danzones.
El
Son tiene la virtud de dominarlo todo y el danzón echó mano del Son a partir de
un Danzón que se llamó el Bombín de Barreto de José Urfé, que se estrenó en mi
pueblo, un pueblito a cuarenta kilómetros al Sur de La Habana, que se llama
Güira de Melena. Ese era un Danzón que incluyó un montuno y entonces en la
orquesta de charanga, el tres ha aparecido esporádicamente, tal como dijo
Machado. Arsenio, con Arcaño hicieron algún disco juntos, pero bueno, más como
una gracia que como un hecho musical.
De
todas maneras no hacía falta que el tres estuviera en la charanga si el piano
estaba haciendo lo que hacía el tres. Cuando aparece el montuno, el piano hace
un tumbao y el tumbao es la esencia del son. Si no hubiera existido el tres no
hubiera sido posible que existiera el Son porque el tres lleva un diseño
melódico, rítmico y sugiere una armonía y es el único instrumento del Son
primario, entonces, ese tumbao está presente en casi toda la música cubana.
Cuando
aparece el Cha-cha-chá del Maestro Jorrín, luego vino el de la Aragón, que no
son iguales, porque la Aragón soneó el Cha-cha-chá, entonces ese tumbao del
piano no es más que una traspolación del tres, lo único que ahora, Havana All
Star trae el tres de verdad.
Y
volviendo atrás, yo creo que se dan dos cosas; primero, el mundo está más
preparado para escuchar la música cubana, incluso por haber escuchado músicas
que sin ser exactamente la cubana sí han tomado de la música cubana. Creo que
el Buena Vista abrió las puertas y creo que es un momento bueno para poner de
manifiesto todo lo que el Buena Vista no ha podido abarcar dado lo extenso de
los géneros de la música cubana.
Antes
que se me pase, déjame tomar la iniciativa ahora. Como decía Machado es primera
vez que yo vengo a Dominicana, yo tengo muchos amigos dominicanos, músicos, soy
un gran amante del güiro y la tambora, entonces pues yo quería decir que como
antecedente es muy curioso que el tres, la esencia del Son, que es el cordófono
nacional cubano, tiene sus antecedentes más antiguos aquí y datan de 1845.
En
un artículo de Helio Orovio, sobre el merengue hablaba de que se tocaba aquí un
merengue con tres y después me afirmó personalmente que había tomado la
información de un investigador dominicano y que las fuentes eran ciertas, y los
antecedentes que tenemos en Cuba son de finales del siglo XIX.
Argeliers
León decía que el Son no se puede ver de forma aislada, el Son es un complejo
que a su modo de ver, y yo me sumo a ese criterio, lo integraban el Son, el
merengue, la plena, la bomba, la cumbia, el ballenato...
Hay
un denominador común dado por la composición étnica de los pueblos... la mezcla
de españoles y africanos y condiciones socio-económicas muy parecidas que
trajeron como resultado que se crearan ritmos de una misma familia, lo que
quiero decir es que el Son no es un elemento ajeno al merengue ni el merengue
es un elemento ajeno al Son, ni ambos a la plena, ni a la cumbia, creo que
somos una gran familia que lo bonito que tiene es que la música nos recuerda,
aunque estamos cerca y nos vemos poco, que somos hermanos, que somos primos,
estamos aquí en el Caribe.
Pregunta:
(Crispín Fernández) Yo soy amante de la música cubana, sobre
todo del swing. Esta agrupación a impactado tanto en mí, porque cada uno de sus
integrantes proviene de agrupaciones de mucho swing: La Aragón, La Ritmo
Oriental, el Maestro Pancho Amat, Tata Güines, Changuito, Vania. Mi pregunta es
Machado, si Uds. están conscientes de que detrás de esto va a surgir un público
nuevo, porque no puede ser solamente el público de la Aragón o de Changuito
solamente, o de Pancho Amat, un público nuevo que tiene que ser capaz de
resistir la música nueva que ustedes van a producir.
Respuesta:
(Machado) Realmente esta orquesta se creó el 26 de diciembre del
año pasado, es un niño que está naciendo y mucha gente en Cuba ha dicho que es
niño que va a ser un monstruo, con esto te estoy dando respuesta a tu pregunta,
porque esta es una orquesta para todos los públicos, y te hablo con honestidad,
no sé cómo se logró. No sé si es que nosotros hemos hecho tantas innovaciones
entre comillas, pero esta orquesta le gusta a todos.
Lo primordial de la
serenidad es vivir en armonía con el personal sentido de la vida. Y fue Martí
hombre que nunca perdió la noción de sus anhelos y de sus propósitos, y que
atemperó a ellos el ejemplar desarrollo de sus actos. Ahí tenemos algo de lo
mejor que podemos ofrecer a los niños de Cuba, al evocar a Martí.
Aquel grande hombre quiso
que se hablara siempre con la verdad ante la vista, que se excluyera el engaño
en las relaciones humanas, que se viviera bajo la luz para que todos conocieran
y respetaran la limpieza de la conducta y la sinceridad en las intenciones.
Aquel hombre empezó así a los diez y seis años a no mentir, y a padecer en el
Presidio por su lealtad, por su concepto diáfano del honor. Y ya en lo sucesivo
no fue otra cosa que una conducta recta y firme encaminada a la finalidad sola
de combatir en todas las tierras por la dignidad del hombre.
Lo que hizo luego, lo que estudió
y escribió después de haber trabajado en las Canteras de San Lázaro, en el
propio sitio donde hoy podemos visitar la “FRAGUA MARTIANA”; lo que hizo en el
largo y heroico trayecto ascensional desde la adolescencia hasta la dolorosa
acción de DOS RÍOS es únicamente una continuación del encuentro con su voluntad
de sacrificio, nacida en tan corta edad y sostenida sin desmayo ni vacilaciones.
Restos de las antiguas canteras de San Lázaro.
Hay que llegar al
conocimiento de esa verdad para sentir a Martí en sus justas proporciones, para
amarlo y comprender la trascendencia de su obra y de su vida. Y aunque parezca
al pronto fuera de la comprensión infantil un breve apunte sobre la serenidad
en Martí, no creo que pueda escapar a las inteligencias nacientes el valor que
tiene la actitud mental de nuestro LIBERTADOR como determinante de la conducta.
Fue en el Colegio de San
Pablo, bajo la mirada paternal de Don Rafael María de Mendive, que Martí se
sintió buen discípulo de aquel mentor extraordinario, Patriota altivo y
generoso. Ya no podía torcer el rumbo de una existencia plena de lecciones de
virtud. Estaba obligado con él mismo, y éste es un deber que no ha de eludir un
hombre si lleva como norma primera la del propio respeto, y si aspira a no
encontrarse jamás en un examen íntimo inferior a lo que crea ser.
En la niñez y en la
adolescencia se forma ese concepto de la propia personalidad. Si hemos tenido
la suerte de descubrir ese concepto y tratamos de ceñirnos a él mientras dure
nuestra vida, habremos hallado una maravillosa fuente de serenidad. No será
difícil que se comprenda ahora el ejemplo de la serenidad en Martí, de su gran
serenidad espiritual en medio de las contiendas, de las pasiones, de las
contingencias y alternativas en que vivió y sufrió. Estaba construido
interiormente con una solidez tal, que podía resistir los embates de toda
índole, los de afuera y también los de su natural condición de hombre.
Martí en Key West, Florida.
Con ese estado de conciencia
fue hallando al través de su peregrinar por el mundo una infinita cantidad de
cosas que amar. “Nunca se canse de amar”, dijo una vez, y él mismo tuvo ese
consejo como el mejor propósito para un ser humano. Donde otros veían solo un
defecto, él vislumbraba una bondad. Y la historia nos dice que no se
equivocaba. Los hombres en quienes confió no lo traicionaron, porque supo
verles en el alma un tesoro de lealtad oculto para los indiferentes.
Aquel muchacho de mirada
firme, marcado ya por el dolor llevaba consigo la luz de un deber que jamás se
apagó en su alma. Fue dos veces Doctor, escribió libros, Revistas, Periódicos,
habló en muchas tribunas ocupó Cátedras y aulas; fue Maestro, Periodista, poeta
y llegó a ser uno de los escritores más notables del habla castellana,
depurador del idioma, orientador del pensamiento americano, Cónsul,
Diplomático, llegó siempre con un afán curioso de aprender en las Bibliotecas,
en los Museos, en la vida. Viajó para saber como está hecho el mundo y como son
los hombres que en él habitan. Y para amarlo todo mejor.
Y nunca se desentendió del
ideal para cuyo servicio se había preparado y aprendido tantas cosas, por ese
aprendizaje podía decir con verdad que él oía en el subsuelo, que sentía
crecer la yerba, y sabía por lo tanto cual era el espíritu del Pueblo al que se
había consagrado. Ese aprendizaje le dio los modos de tratar a sus
compatriotas, de probarles su amor y su desinterés, de encausar las voluntades
y hacer que se quisieran entre ellos los Cubanos de la Emigración, para
orientar así juntos a los que en la tierra oprimida esperaban el momento de
volver a pelear.
La muerte de Martí en Dos Ríos, de Esteban Valderrama
No podía él realizar una
obra de magnitud tan colosal, sin tener como escudo contra las tempestades
exteriores la fuerte virtud de su serenidad. Se diría que Martí vivió con el
cerebro en alto y con el pensamiento fijo en las cumbres. No podía él realizar
una obra de magnitud tan colosal, sin tener como escudo contra las tempestades exteriores
la fuerte virtud de su serenidad. Se diría que Martí vivió con el cerebro en
alto y con el pensamiento fijo en cumbres que él no consideraba inaccesibles
para los otros. Los que hablaban con él entreveían esas alturas, y se sentían
mejores. Así es como nos lo describen quienes le conocieron y disfrutaron de su
amistad. Porque fue amigo de todos los cubanos, y sobre ninguno expresó palabra
ofensiva, ni aun sobre los que estaban en trinchera contraria.
Tampoco es posible llegar
con decoro a tan depurados sentimientos, sin una enorme serenidad que permita
ver más allá de los horizontes. Serena fue la vida de Martí. En el año de su
Centenario se volvió a publicar toda su obra. Hay cartas y artículos, escritos
en la vorágine de sus ajetreos revolucionarios, mientras esperaba un vapor para
seguir su obra, o después de un discurso, o en medio de las gentes que acudían
a conocerlo, que denotan la tranquilidad de espíritu más asombrosa.
Foto tomada el 28 de enero de 1899 en el homenaje que se le rindió al
Apóstol José Martí en su casa natal.
Pero sobre todo sus cartas
de esos mismos tiempos, y los apuntes de un viaje. Quien escribió esas cartas y
esos apuntes fue un hombre que vivió tocado de la pureza explicable en las
almas infantiles y además en quienes se apartaron dignamente de la podredumbre,
de la maldad, del deshonor, de la ignominia. Ello fue posible por aquel impulso inicial de
la adolescencia que lo hizo conocer el horror del presidio. Así pudo
enfrentarse con la guerra y con la muerte, seguro de haber cumplido en todo
instante el deber mayor de ser útil, de amar a los hermanos.
La lección de Martí; entre
otras muchas, es que vivió sin dejar de ajustarse al hondo sentido de una
conducta moral inalterable, desde que supo toda la amplitud del deber y toda la
grandeza callada del sacrificio. Estaba convencido de que no hacía labor
estéril, porque su ancha sabiduría le enseñaba que el hombre anhela siempre lo
más noble y que trabajar en esos empeños es lo único que merece los afanes y la
inteligencia de los grandes directores de Pueblos.
A medida que pase el tiempo
se verá más alto a Martí, y entre las facetas múltiples que encontraremos en él
estará bien definida la serenidad de conducta que fue valladar de pasiones y
remansada fuente de pureza y de tranquilidad moral.
Y para finalizar, recordando
las brillantes palabras pronunciadas en el discurso central, por el I. Hno.
García en los valles de la Respetable Logia “LAZO DE UNIÓN” de Cruces el día 16
de Diciembre ppdo, donde se rindió homenaje de recordación a los Mártires de la
BATALLA DE MAL TIEMPO, quiero repetir aquel brillante pensamiento del Apóstol.
Es
la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro
apretado, como la Plata en las raíces de los Andes.
(*)
Este discurso fue una de las prendas que heredé de mi abuelo, y después de
muchísmos años en mi poder he decidido publicarlo en El Tren, creo que él debe
estar sonriendo por esta idea. Al parecer este discurso lo leyó en la Logia
“Rayos y Soles de Martí”, de Aguada de Pasajeros, donde él fue Gran Maestro.
Las hojas están escritas en su inconfundible máquina Underwood portátil y
tienen además la firma y la fecha.
(**) Antonio María Gómez Mesa (1905-1982) fue ferroviario durante casi toda
su vida, jefe de estación en muchos lugares de la geografía cubana, aunque yo
solamente recuerde San José de los Ramos, Calimete y Yaguaramas. Su pasión por
la lectura le permitió adquirir una vasta cultura, fundamentalmente sobre la
historia de Cuba. Agnóstico, tolerante y nacionalista militó en elPartido Ortodoxo siendo un ferviente
admirador de Eduardo Chibás.
El
atolladero de ideas está muy bien compuesto en el artículo que publicó La
Jiribilla, en él se proclaman al mismo tiempo la libertad de regresar a Cuba y
la imposibilidad de expresarse en contra de quienes ostentan el poder allí.
El arroz con mango que hay
en “la batalla de ideas” que “libra la revolución cubana” es a veces tan obvio que
resulta patético. El uso de falacias, medias verdades, retruécanos y callejones
sin salidas en el discurso oficial se han establecido como la norma, o como la
fundamentación de un cuerpo de ideas en el que cuesta saber quien ha muerto
primero, si el ser o la conciencia. Y todo esto, claro está, se dibuja y
desdibuja en los medios de información, los que están “destinados” por el castrismo
a “legitimar la verdad”.
En un artículo firmado por
Pedro
de la Hoz y publicado por la página La Jiribilla, aprecio una magnífica lección de todo esto, y si bien
es cierto que en toda la prensa oficial cubana se siguen las mismas pautas,
este trabajo tiene la maestría de un sobreviviente de la época de la hoz y el
martillo, de un periodista de largo oficio, capaz de sintetizar las normas,
descifrar las señas que emanan del poder y transmitirlas como “verdades
legítimas”.
En los primeros dos párrafos
se lee, cual si no pasara nada, que hoy debería tener el mismo significado que
un cubano emigrara a los Estados Unidos, como que un norteamericano lo hiciera
a Suiza. He aquí un señuelo para que el lector “descubra” un postulado que no
se compadece con la realidad; entre otras razones, porque el lector sabe de sobra
que Estados Unidos y Suiza no están confrontados políticamente, pero Cuba y los
Estados Unidos sí.
En el párrafo siguiente el
articulista nos descubre que ese diferendo político existe y, “diciendo las
cosas por su nombre” -es decir, con la “legítima verdad”-, nos revela “que esa
divergencia ha estado instigada por los enemigos del “Estado revolucionario”,
y concluye contundentemente estableciendo que esos enemigos lo han hecho “con
la intención de regresarnos al pasado”.
He aquí tres falacias duras;
la primera, se puede establecer porque el articulista no es dueño de la verdad,
sino en todo caso de sus propios criterios y opiniones; la segunda, porque el
diferendo no ha sido ni es instigado por los enemigos del “Estado
revolucionario”; y tercero, porque la intención de quienes en realidad lo que
hacen es oponerse a la política de un caudillo no puede regresarnos al pasado.
La otra gran falacia que se
desprende de todo este andamiaje de ideas es la que trata de afirmarnos que ha
sido desde los Estados Unidos de donde salieron todos los males de los cubanos
que residen en la isla. Pero no fue en el país del norte donde surgió la idea
de expropiar todas las empresas nacionales y extranjeras que apuntalaban la
economía en Cuba, no fue el vecino del norte quien impuso a la isla durante más
de medio siglo los dislates políticos y económicos que han llevado a la sociedad
cubana al deplorable estado en el que se encuentra hoy. Lo que ha sucedido en
Cuba es de la absoluta responsabilidad del llamado “Estado revolucionario”.
Pero además sucede que el
llamado “Estado revolucionario” no debería ser más que Estado, el adjetivo sale
sobrando porque es ese adjetivo, precisamente, el que mantiene a Cuba como país
fuera de toda modernidad, es el llamado “Estado revolucionario” el que desprecia
con violencia a todos los que no están de acuerdo con sus dictados, es el
llamado “Estado revolucionario” el que denigra y persigue a los ciudadanos que
reclaman su derecho a expresarse libremente, es el llamado “Estado revolucionario”
el que pretende ejercer todos los poderes hasta las calendas sin dar el menor
espacio a la oposición, ni siquiera el espacio del reconocimiento, es el
llamado “Estado revolucionario” el que estigmatiza, descalifica y empareja a
los opositores con el enemigo extranjero, como lo hace en su artículo el señor
de la Hoz.
Fue el ex máximo líder el
gran creador de todo ese mar de olvidos y descalificaciones, fueron las
persecuciones que se derivaron de sus palabras en la Biblioteca Nacional en
1961 y las pronunciadas diez años después en el Congreso de Educación y Cultura
las que sepultaron a miles de artistas cubanos, fue de sus ideas y acciones
caprichosas de donde surgieron los crímenes de lesa cultura, fueron sus “palabras
orientadoras” las que compelieron a una parte de la sociedad fanatizada a deplorar
a los artistas, a temer sus opiniones y a aplaudir cuando eran cortadas,
encarceladas y desterradas.
Gracias a la llamada
"revolución cubana", en Cuba no hay manera de salir del atolladero
ideológico. Quien manda ahora, adelantado seguidor del Dr. Moreau, no está en
la menor disposición de acatar las normas de la convivencia en libertad, algo
que está por descontado en Suiza. Para quien hace las normas de conducta en la
isla, su misión divina es dictar y los demás están obligados, so pena de ser
irrespetados -es decir, sufrir la violación de todos sus derechos-, a copiar y
repetir. Así nos lo hace saber una vez más el sobreviviente de la Hoz, pero
trata además de pasarnos gato por liebre -en un intento abyecto de profanar
nuestras inteligencias-, al comparar las
libertades que se gozan en Suiza con las que se gozan en Cuba.
El atolladero de ideas está
muy bien compuesto en el artículo que publicó La Jiribilla, en él se proclaman al mismo tiempo la libertad de
regresar a Cuba y la imposibilidad de expresarse en contra de quienes ostentan
el poder allí. Y así lo dice el articulista: "Nadie les va a pedir a
aquellos que se retracten, ni una militancia impostada, solo se les demandará
respeto". Y no hay que ser muy listo para comprender que en este contexto
"respeto" es sinónimo de SILENCIO.
El
desprecio por todos los que se fueron, el insistente repudio del ex máximo
líder contra todos los que intentaran adversarle, sembró en la sociedad cubana
un asco visceral contra una enorme porción de la cubanía.
Que sea noticia un artículo
publicado en Cuba acerca de un músico cubano que vivió sus últimas glorias
profesionales en el exilio, es la noticia de la incorrupta perversidad de un
sistema. Rehabilitar sin más rodeos que el olvido a quien ocultaron por todos
los medios durante décadas, es disimular un crimen.
En toda su andadura, el
castrismo ha exhibido un profundo respeto por sus actos, sobre todo por los más
repudiables; entre ellos, la sostenida represión a todo acto capaz de producir
catarsis en el grupo más allá del control oficial. Y como esas catarsis les son
dadas por naturaleza a los creadores de imágenes e ideas, a los artistas, a los
escritores capaces de crear opinión en el grupo, pues la opción desde el
principio fue sepultar en el olvido o la cárcel a todos los que decidieron opinar
en contra.
Con “claridad meridiana” el
castrismo impuso la figura de “traidor” a todos los que por hache o por be
decidieron rehacer sus vidas fuera del alcance de lo que se veía venir y que
cayó demasiado pronto sobre la isla: la debacle total.
El desprecio por todos los
que se fueron, el insistente repudio del ex máximo líder contra todos los que
intentaran adversarle, sembró en la sociedad cubana un asco visceral contra una
enorme porción de la cubanía, aquella que, guardada en miles de profesionales
del arte y la cultura, se fue de Cuba.
Ese crimen de lesa cultura
propició que las generaciones formadas por la llamada “revolución cubana”,
desconozcan esencialmente la potencia y el reconocimiento internacional que
tuvo su patria antes de 1959, renombre que, como marca país, no se sostenía precisamente
sobre los pilares del vicio, como le ha gustado decir al ex máximo líder, sino sobre
un montón de virtudes y una contundente cultura musical y artística.
Ellos, los castristas,
prefieren los muertos, así lo han demostrado en decenas de oportunidades. Así permitieron
nombrar públicamente después de muertos; entre muchos otros, a Ernesto Lecuona,
Celia Cruz y Julián Orbón, a quienes se les ha negado por décadas el sitial que
ganaron con sus obras.
Muchos son los nombres que
aparecieron en la segunda edición –porque en la primera no “fue posible”-, del Diccionario de la música cubana, biográfico
y técnico, de Helio Orovio con los que no se ha saldado aun la deuda de
gratitud por sus obras, nadie ha pedido el perdón necesario por el crimen,
nadie desde las alturas del Comité Central o desde las columnas virtuales de
“Cubadebate” ha reconocido la devastación que tales censuras provocaron en la
cultura cubana.
Por eso, hablar a estas
alturas de Ñico
Membiela, sin denunciar a sus censuradores y sin demandar el
reconocimiento oficial del atropello cometido contra él y todos los que se fueron,
es disimular un crimen de lesa cultura cual si no pasara nada.
En Cuba, una de las economías más pobres del mundo, el dólar y el Euro valen menos que el CUC, una moneda ficticia, sin el menor respaldo en divisas y que, fuera de Cuba, no sirve para nada.
El cuento del “propista” y
los cambios en Cuba
Jugar con la cadena y dejar
al mono tranquilo, andar por las ramas, evadir las verdaderas causas de los
conflictos sociales, económicos y políticos, y no denunciar a los culpables de
los desastres se ha convertido en Cuba en una filosofía de vida que entre otras
aberraciones ha provocado la doble moral que desmorona a la sociedad cubana en
nuestros días, ha entronizado la cautela y la autocensura como mecanismos del
instinto de conservación.
Así lo puedo percibir, por
ejemplo, en los comentarios de los participantes en El Segundo Congreso de la
Asociación Hermanos Saiz, la Mesa Redonda dedicada a la reestructuración de la
Enseñanza Artística Profesional y en las infinitas quejas de la población por los
precios de los productos agrícolas.
Nadie menciona públicamente -o al menos ningún medio es capaz de reproducirlo-, que la causa fundamental que
desquicia toda actividad son los paupérrimos salarios en la isla y la incapacidad
del llamado Estado, que monopoliza todas las actividades económicas, para
realizar un reajuste salarial que ponga a los ciudadanos en condiciones de
enfrentar los precios reales de los productos que componen su canasta familiar
y realizar con mayor eficiencia su labor y producir riquezas como empleados
públicos, cooperativistas o cuenta propistas.
Por ninguna parte se ha
mencionado, durante los últimos 54 años, que el desastre original está en la
abolición de la propiedad privada y la implantación en su lugar de sistemas
económicos fallidos, todo lo cual fue idea única y exclusiva del ex máximo
líder Fidel Castro y que, como despeñándose por un barranco, sobrelleva su
hermano como parte de la herencia del poder.
En las reuniones oficiales a
nadie se le ocurre exigir una reforma o reajuste salarial al llamado Estado
Cubano que monopoliza vidas y haciendas, sino que se demoniza por todos los
medios a los productores, a los empleados, a los burócratas, a los ciudadanos o
a cualquier otra figura, quienes en todo caso son víctimas también del
naufragio, porque ellos igual que toda la población pagan en la llamada “moneda
convertible” o CUC y cobran el monto sustancial de sus salarios en pesos
cubanos o CUP, y, como si fuera poco, ese llamado CUC se compra y se vende
oficialmente a precios irracionalmente ficticios, acomodados para suplir con
impuestos la ineficiencia económica del sistema. En Cuba, una de las economías
más pobres del mundo, el dólar y el Euro valen menos que el CUC, una moneda
ficticia, sin el menor respaldo en divisas y que, fuera de Cuba, no sirve para
nada.
A nadie se le ocurre, por
instinto de conservación, exigirle a Raúl Castro que decrete un reajuste
salarial general y que desaparezca una de las dos monedas que circulan en la
actualidad, a nadie se le ocurre exigir públicamente que los salarios sean
pagados en CUC, la moneda en que los ciudadanos están obligados a pagar la
canasta familiar real.
A nadie se lo ocurre
exigirle a Raúl Castro que propicie la inversión en el país de los cubanos
residentes en el extranjero. Nadie ha sido capaz de exigirle públicamente que contribuya
con la conformación de un Estado de Derecho que asegure la inversión tanto de
nacionales como extranjeros. Nadie, fuera de la oposición estigmatizada,
perseguida, aislada y no reconocida, se atreve a jugar con el mono.
A nadie se le ocurre
denunciar en esas reuniones oficiales, en las que se pregonan con obstinación
los cambios, que los salarios en Cuba están por debajo del nivel de pobreza,
puesto que la gran mayoría de los empleados y pensionados ganan menos de un
dólar diario, es decir, menos de 25 pesos cubanos al día. A nadie se le ocurre
exigir, por temor a ser tildado de “contrarrevolucionario”, que el salario
mínimo sea por lo menos de 700 pesos cubanos, unos 28 CUC mensuales.
Nadie ha sido capaz, por
instinto de conservación, de exigirle a Raúl Castro, como máximo responsable de
todo lo que sucede en Cuba, que no trastabille más en los mal llamados cambios,
tal como ha sucedido con el recién denegado permiso para importar y vender ropa
por emprendedores privados, un negocio que estaba en pleno auge y que tendrá
que continuar como estuvo siempre, clandestino, porque el máximo responsable
del llamado Estado Cubano, Raúl Castro, es intocable de toda "intocabilidad" y
donde dijo “digo” dice “Diego” y aquí no ha pasado nada, porque, por instinto
de conservación, quienes participan en esas reuniones oficiales no se atreven a
jugar con el mono, porque conocen de primera mano que la multiplicación por
cero existe en Cuba desde hace más de medio siglo, porque saben que el costo de
enfrentar la verdad siempre es superior a las ganancias.