sábado, 2 de junio de 2012

QUIEN PIERDA ESTA DATA, NO TENDRÁ DOMINÓ POR MUCHO TIEMPO


Este juego tan abierto, con frentes tan diversos y distanciados, puede ser definitivo, y no cabe dudas de que la clase dominante cubana está segura de eso.

Si la oposición sale fortalecida de ésta, y las propuestas consiguen llegar al conocimiento de más ciudadanos, estaría en condiciones, muy probablemente, de convocar a un referendo

La eficiencia con la que ha manejado la dictadura cualquier oposición ha sido proverbial. Desde siempre han sido cazados y puestos a buen recaudo tanto quienes se opusieron destempladamente, como los que estuvieron a punto de hacerlo, e incluso quienes crearon la percepción de que allá en el futuro lejano podrían cruzarse en el medio. Todos fueron arrasados, fueran civiles o militares, nacionales o extranjeros.

De tal modo que propios y extraños fueron adoctrinados –porque la letra con sangre entra-  en la idea de que en la isla no podían existir más que “revolucionarios”, allí las calles, las universidades, el aire, el agua y la tierra eran solamente para los “revolucionarios”, allí todos eran “felices” con su único partido y su único tribuno.

Sin embargo, ese panorama es bien distinto hoy. De aquella “revolución” no queda más que el recuerdo, queda el desencanto provocado por las promesas que nunca se cumplieron, y el despertar violento de unos sueños que nunca se convirtieron en realidad.

Acontecimientos duros cimbraron la conciencia nacional; entre ellos, el éxodo de Mariel en el 80, el caso Ochoa en el 89, la Primavera Negra en los albores del siglo XXI, y la disponibilidad -mínima aun-, de medios tecnológicos para comunicarse, capaces de evadir el cerco oficial que durante décadas asfixió la información que se producía en la isla. Estos y otros sucesos cambiaron definitivamente el panorama de la política cubana, y propiciaron que la correlación de fuerzas comenzara a favorecer a la oposición.

Hoy existen voces que consiguen dibujar una imagen más real del sueño comunista. Las Damas de Blanco, Guillermo Fariñas, Oswaldo Payá, Yoani Sánchez y muchos otros opositores tienen la capacidad de denunciar y registrar en tiempo real lo que acontece en Cuba desde otra óptica distinta a la oficial, algo impensable hace unos veinte años atrás, cuando la clase dominante cubana era dueña de todas las mordazas. Incluso, la aparición y permanencia de un espacio público, aunque malamente tolerado por la oficialidad, en el que se realizan debates de ideas, como el llamado Estado de SATS, hacen que el panorama ideológico cubano sea bien distinto en estos días.

El susto tan grande que esa clase dominante se llevó en 2010, cuando las fuerzas de la oposición se tensaron y la condena internacional contra el régimen fue contundente como nunca antes, propició que desde entonces y hasta ahora, se embarcara en una campaña de contraofensiva que cubre varios escenarios: Primero, para ordenar la casa por dentro, mandó al destierro a la mayoría de un grupo de 130 presos de conciencia -más de cincuenta de ellos detenidos durante la Primavera Negra de 2003-, quienes constituían la punta del iceberg, arreció la represión contra todos los grupos de la oposición y le dio a la Iglesia, en la voz del Cardenal, un espacio para que le ayudara a desplegar la cortina que necesita para tapar el crecimiento y las acciones de la oposición y el recrudecimiento de la violencia oficial contra ésta; y para ordenar la casa por fuera, de manera inédita, ha invadido los territorios del “enemigo del norte”. 

Este juego tan abierto, con frentes tan diversos y distanciados, puede ser definitivo, y no cabe dudas de que la clase dominante cubana está segura de eso. No está en condiciones de errar el tiro, tiene que arrebatar o se le acaba el partido. Para recuperar lo perdido y eternizarse en el poder apuesta fuerte a los grupos de “amigos” que allende los mares le hacen el trabajo de obnubilar a la opinión pública internacional, propician que el dedo se aparte de la llaga y la atención caiga en otros asuntos, que se defiendan los derechos de otros y se tapen las violaciones que se comenten contra los derechos de los ciudadanos en la isla.

Si la dictadura en esta campaña -en la que cuenta con aliados recientes como la Iglesia Católica y algunos grupos de intelectuales y académicos propios y extraños-, consigue el súper objetivo de pasarle por encima nuevamente a la oposición, desmembrarla, denostarla y aniquilarla, las posibilidades de democracia en Cuba serán inciertas; ahora, si la oposición sale fortalecida de ésta, y las propuestas consiguen llegar al conocimiento de más ciudadanos, estaría en condiciones, muy probablemente, de convocar a un referendo en el que los cubanos respondan, finalmente, si quieren o no ser gobernados eternamente por un solo tribuno y un solo partido.

1 comentario:

  1. Rolando H Castañeda2/6/12 3:18 p. m.

    No se si es la última data, pero parece ser de las últimas y en cualquier momento esta data se puede trancar. Una forma de ganar la data es que la oposición interna y externa se manifieste unida, como lo está haciendo la oposición a Chávez en Venezuela. El gobierno no solo puede perder la data por omisión sino también por acciones desmesuradas. Debemos apoyar decididamente a nuestros líderes internos y denunciar cualquier abuso o atropello contra ellos.

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