martes, 6 de diciembre de 2011

UN PLÁCIDO AMOR POR SANTO DOMINGO


“Lo mejor de mi alma latina”.

Santo Domingo, 04/11/2011. Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito. Placido Domingo, tenor. Íride Martínez, soprano. Nancy Fabiola Herrera, mezzosoprano. Orquesta Sinfónica Nacional. Director: Ramón Tebar (Invitado). G. Bizet, Preludio de la ópera “Carmen”; R. Wagner, Winterstu·rme wichen dem Wonnemond (Aria de Segismundo) de la ópera “La Walkiria”; Bizet, L´amour est oiseau rebelle (Habanera) de la ópera “Carmen”; Giordano, Nemico della Patria de la ópera “Andrea Chénier”; Gounod, Je veux vivre (Vals de Julieta) de la ópera “Romeo et Juliette”; Soutullo y Vert, Ya mis horas felices de la zarzuela “La del soto del parral”; Perrín y Vico, Me llaman la primorosa de la zarzuela “El barbero de Sevilla”; Moreno Torroba, En mi tierra extremeña de la zarzuela “Luisa Fernanda”; Caballero, No cantes más la Africana de la zarzuela “El dúo de la Africana”; Luna, de España vengo, soy española de la zarzuela “El niño judío; Sorozábal, Madrileña bonita de la zarzuela “La del manojo de rosas”; Vives, Canción del ruiseñor de la zarzuela “Doña Francisquita”; Torroba, Adiós, dijiste (Amor, vida de mi vida) de la zarzuela “Maravilla”; Giménez, Intermedio de la zarzuela “La boda de Luis Alonso”; Grever, Júrame, Te quiero dijiste (Muñequita linda); Portillo de la Luz, Contigo en la distancia; Sorozábal, No puede ser de la zarzuela “La tabernera del puerto”.

Casi una década después volvió Plácido Domingo, El Rey de la Ópera, a convocar al público en la Sala Principal del Teatro Nacional, pero esta vez ya nada fue igual que en su debut. En 2002, la Orquesta Sinfónica Nacional, junto a su Titular, el Maestro Álvaro Manzano, preparó meticulosamente el programa durante unas dos semanas, pero además, el conjunto estaba en sus aguas, porque durante los meses previos a aquel gran acontecimiento los músicos habían tenido en sus atriles un repertorio contundente, de obras demandantes que colocaron a la institución en uno de sus mejores momentos artísticos. Entonces la Orquesta gozaba de una salud musical excelente, y eso se pudo notar en los resultados de aquel concierto.

Sin embargo, para la velada del pasado 4 de diciembre de 2011 fueron insuficientes los cuatro ensayos. Mucho esfuerzo, mucha tensión sobre los músicos y un trabajo casi al límite de Ramón Tebar, quien debió prestar mucha atención al conjunto para poder ensamblarlo. Solamente el pundonor y la capacidad de respuesta del conjunto permitieron una noche de grandes emociones, de alegrías desbordadas y ningún sobresalto indeseado.

Tampoco fue Plácido el mismo, aquellos hilos de plata en su voz se han multiplicado y con sus siete décadas cumplidas, es el amor por lo que fue lo que estremece al auditorio, es la capacidad que tiene El Rey para embrujar a todos, es su desbordante amor por lo que hace, por lo que dice y la inigualable ofrenda que hace al cantar cada frase, al construir con sonidos, a veces craquelados, un trepidar de sensaciones. Plácido es un artista y de ello dejó constancia nuevamente.

El auditorio estuvo repleto como pocas veces y en los rostros hubo lágrimas y risas, hubo aplausos y gritos, solicitudes y una gran complicidad con el gigante, a quien todos aman y amarán por lo que fue, por lo que es y por lo que será.

La gran belleza en las voces de Íride y Nancy Fabiola, y la depurada técnica de ambas, propician, junto a la maestría de Plácido, una extensa gama de colores que se traducen en emociones. Ellos tres, van colocando, como en un lienzo, sus timbres y consiguen que cada aria, romanza o dúo ocupe un espacio en el ritmo del concierto.

El final del programa, como no podía faltar, Plácido lo hizo con No puede ser, pero entonces llegaron las propinas, que fueron varias, pero la más sentida quizás fue Por amor, que El Rey dedicó con mucho cariño a Niní Caffaro, quien estrenó la pieza hace ya varias décadas, y a su autor Rafael Solano, quienes estaban en el público.

La última presentación de Plácido en Santo Domingo será memorable como las tres anteriores, será recordada por su eterno amor a la música y a esta ciudad, y sería maravilloso si a algún patrocinador se le ocurriera traerlo la próxima vez a dirigir una ópera o una zarzuela, géneros que tantas joyas han dado a la corona de El Rey, así se reviviría un espectáculo que desapareció de los escenarios dominicanos hace más de un lustro a pesar de tener aquí un público que siempre desborda la sala. Sería grandioso ver a Plácido dirigiendo en ese mismo escenario una puesta de Madame Butterfly. Ojalá.

Enlaces relacionados:
Hilos de plata peina el Rey 16/04/2002 Teatro Nacional, Santo Domingo.
Santiago era una fiesta 22/01/2004 Gran Teatro del Cibao, Santiago de los Caballeros.
Emociones latiendo 20/06/2008 Anfiteatro de Altos de Chavón.

martes, 29 de noviembre de 2011

EN EL CUMPLEAÑOS DE SILVIO RODRÍGUEZ


“Desde luego, él cantaba con todos; era imposible hacer otra cosa”. G. O. 1984

El calendario trae cosas inimaginables, las casualidades son muchas y a veces abrumadoras, tanto que un 29 de noviembre murió Ernesto Lecuona en Tenerife, escapando de lo que se veía venir en Cuba, y ese mismo día, pero del año 46, en un pueblito cerca de La Habana, nació Silvio Rodríguez Domínguez, otro hacedor de canciones quien, por no escapar de lo que vino después, quedó unido a Lecuona más allá de las nimiedades del calendario: Silvio hizo las canciones que Lecuona no quiso.

Dicho así pudiera parecer una herejía, y quizás lo sea, pero si Lecuona hizo cantar al mundo con acentos cubanos durante la primera mitad del siglo XX, Silvio Rodríguez lo hizo, de manera insólita, durante el resto de la centuria. Y ahora, cuando el siglo XXI nos decepciona por su insuficiente concordancia con las predicciones en las que creímos por haberlas leído en tantos relatos de ciencia-ficción, se nos aparece el «El elegido», con una nominación al Grammy Latino.  

Sospecho que eran otras las lecturas que debimos dar por posibles, debimos creer más en George Orwell que en Julio Verne, debimos creer en el Big Brother que nos acecha, debimos entender que Él, El Big, es metáfora y no ciencia-ficción porque Él, ora hace reflexiones en su tabloide, ora habla desde el más allá a través de una Médium, se revela entre el humo del tabaco dentro de los calderos y no nos quita el ojo de encima, sus oídos no se apartan de nuestras palabras, tiene el control de nuestro libre albedrío y alguien le canta al más allá en el que se encuentra cual si no pasara nada. 

Bendito Orwell que estás en 1984, porque a partir de este noviembre de 2007, me iré despidiendo de todo credo pasado, presente y futuro, me entregaré a tus predicciones-metafóricas, y en un esfuerzo supremo le cantaré al Big Brother con los acentos cubanos de Silvio Rodríguez Domínguez:


Ojalá pase algo que te borre de pronto
una luz cegadora
un disparo de nieve
ojalá por lo menos
que te lleve la muerte
para no verte tanto
para no verte siempre
en todos los segundos
en todas las visiones.


Tomado de Al son son y al vino vino. Lulu 2011

lunes, 28 de noviembre de 2011

ORESTES URFÉ: PIONERO EN FACEBOOK

Sabíamos de él que había tocado en la Filarmónica de La Habana, que había sido el Principal de los contrabajos en aquella mítica orquesta, sabíamos que había estudiado con Koussevitzky 

Orestes Urfé (1922-1990)
Orestes Urfé no tuvo la menor idea de lo que sería Facebook en el  siglo XXI, cuando él murió las redes sociales no existían aun ni en los sueños de la ciencia ficción; sin embargo, un buen día, allá por la década del setenta del siglo pasado, nos sorprendió a todos con un montón de álbumes de los que comenzaron a salir fotos insospechadas, compartió con media docena de futuros contrabajistas muchísimas fotos tal como sucede ahora en las llamadas redes sociales.

Pero la historia venía de más lejos, en aquella época Urfé se desempañaba como profesor de contrabajo en la Escuela Nacional de Arte, en el reparto Cubanacán, en La Habana. Él había sido de los fundadores de aquel experimento, que con más sueños que presupuesto marcó el trecho de la segunda mitad de la centuria en la historia de la música cubana.

Programa de mano de la OFLH, Temporada de verano 1956 

Por entonces, quienes le conocimos y compartimos con él muchas horas de clases y cuentos multicolores, sabíamos de algunas de sus hazañas, pero ninguna que hubiéramos leído, que hubiéramos podido conocer legitimada en las páginas de alguna revista. Sabíamos de él que había tocado en la Filarmónica de La Habana, que había sido el Principal de los contrabajos en aquella mítica orquesta, sabíamos que había estudiado con Koussevitzky y que la parte de contrabajo por la que estudiamos ese concierto casi todos en aquella época, estaba autografiado por el autor, dedicado por Serguei a su querido alumno Orestes.

Eran leyendas, muchas leyendas, de las que solíamos creer una parte solamente. Casi todos teníamos nuestras dudas porque aquel hombre era tan cercano, tan conversador y tan aficionado a la pelota y a las mujeres, que no debía haber realizado cuantas hazañas se solían contar de él.

Quizás por eso un buen día Urfé se apareció en la casa que entonces ocupaba la cátedra de cuerdas -una de las que demolieron años después para plantar el Palacio de las Convenciones-, y comenzó a sacar, de unas cajas que extrañamente había traído ese día, fotos y más fotos, como álbumes de Facebook. Pero aquellas no eran fotos cualquiera, eran fotos de verdad. En ellas estaba el joven Orestes con los más refulgentes astros de la música del siglo XX, piense usted en cualquiera de ellos, casi todos, algún día, se tomaron una foto con aquel joven negro, alto y de manos enormes.

No creo que ninguno de los que tuvimos el privilegio de estar en aquella sesión de fotos la haya podido olvidar, es difícil, y hoy, mirando los centenares de imágenes que todo el mundo publica y comparte, como una fiebre global por perpetuar el momento, recordé a Orestes, aquel contrabajista cubano que tomó clases con Koussevitzky y sin imaginarlo siquiera nos acompañó en nuestro primer paseo por Facebook. 

domingo, 27 de noviembre de 2011

NO HAY PEOR CIEGO...


La violencia vale lo mismo en Cristo Rey que en El Vedado, por eso indigna ver a un héroe de origen cubano y a algunos turistas y alentadores de dictaduras y violencias ajenas entre los protagonistas de la recolección de “Un millón de firmas a favor de la no violencia contra la mujer”. Al parecer en este acto la señal que se está enviando es que en Cuba no pasa nada, allá no se violentan los derechos, allá no existen las Damas de Blanco.

Ni en las mentes ni en las palabras de los propulsores de tan acertado evento, aquellas mujeres, al parecer, califican para que la solidaridad llegue hasta ellas. Ellas en Cuba sufren atropellos físicos cada semana y sus casas son asediadas por turbas paramilitares pagadas por el Ministerio del Interior y la Policía; pero ellas, seguramente son “mercenarias” porque así el régimen las califica, porque si los héroes que luchan contra la violencia de género en La República Dominicana no las mencionan, seguramente ellas, aunque pacíficamente sólo pidan democracia y libertad, no existen.

Se torna cuesta arriba mencionar el nombre de un héroe, quien tuvo la osadía de llegar a estas tierras en sus años juveniles con la ilusión de derrocar al tirano Leonidas Trujillo, y hoy mira a otra parte cuando de derrocar otra dictadura se trata. Sería odioso sacar ahora quien pagó aquella gesta del 14 de junio de 1959, quien entrenó a aquellos hombres y tratar de opacar la Historia con semejante mojigatería.

Quienes se enfrentan a los dictadores siempre son objeto de vejámenes insospechados, si a las Damas de Blanco se les acusa hoy de “mercenarias”, a los expedicionarios del 14 de junio Trujillo los acusó de cosas peores, pero la Historia siempre se ocupa de colocar las cosas en su sitio, por más que el Hombres se empeñe en todo lo contrario y haga a veces el de la vista gorda.


domingo, 30 de octubre de 2011

LA SOBERANÍA NACIONAL NO ES EL GOBIERNO DE UN TIRANO

La prensa en Cuba según Guillermo Rodríguez Rivera

El derecho de insurrección frente a la tiranía es uno de esos principios que, esté o no esté incluido dentro de la Constitución Jurídica, tiene siempre plena vigencia en una sociedad democrática. Fidel Castro Ruz.
El portal Espacio Laical Digital ha publicado un artículo de Guillermo Rodríguez Rivera Sobre la prensa en Cuba; y, aunque ceñido al dogma castrista que reza: “con la revolución todo contra la revolución ningún derecho”, ya hay quienes han querido imaginar encantamentos en su contenido:
El Universo, en Guayaquil afirma que “Intelectual critica situación de prensa en Cuba y pide cambiar sistema”; el Observador global.com recoge la información bajo el titular: “Cuba: críticas al control estatal sobre los Medios de Comunicación”.
El significado de las palabras es tan importante, al parecer, que cuando se les pierde el hilo jamás se da con el ovillo. Repetirlas con un significado erróneo propicia que en las mentes de los receptores poco advertidos, se configuren espejismos como verdades aplomadas, inmutables e indiscutibles. Por eso antes de entrar en razonamientos, lo primero que viene a cuento es corregir la errata en el dogma: donde dice “la revolución”, debe decir “el castrismo”. Si usted comprende eso, todo lo demás es fácil, usted estará a favor de una dictadura o en contra de ella, nunca pretenderá lo que usted no es, ya no se asustará más cuando lo acusen de contrarrevolucionario porque habrá comprendido que aquella pretendida revolución no existe más, y que en realidad usted está en contra de una dictadura, y es un opositor con todos los derechos y los riesgos que esto conlleva y no un contrarrevolucionario.
Por eso, en la Historia reciente de Cuba hay que restaurar enormes espacios del tapiz, porque se ha infectado con palabras grotescas. Es proverbial la capacidad de tirar contra el tejido de nuestras vidas, las que van conformando la tela de nuestra historia, palabras, palabras y más palabras que por muy absurdas y fuera de lugar que parezcan, en boca de “elegidos”, se convierten temporalmente en condicionantes de conductas.
La lista es demasiado larga y será una ardua tarea para filólogos e historiadores del futuro, por eso aquí me detendré solamente en lo que por estos días anda en la palestra, días por demás en los que algunos se la pasan tomando gato por liebre, descubriendo encantados decenas de piezas que se pandean -más bien culipandean- entre la realidad y la imaginación, figurando cambios en Cuba y obviando los brutales atropellos que comenten diariamente los llamados “revolucionarios” contra la oposición.
Con sus palabras, el articulista que mencioné allá arriba, en el primer párrafo, se atiene justamente al dogma y redacta -tomando un buen dictado- una de esas críticas constructivas que por lo general son la punta de lanza de alguna de las cientos de purgas, incluida la que el autor menciona, de un tal… ¿Martínez… Roque… Aldana… Matos…?, perdón debí decir un tal Morales, Esteban Morales.
Hay que desmontar el espejismo, el pase mágico, la perversidad que trata de hacernos creer que la defensa de la Soberanía Nacional es la defensa de un dictador, hay que desmontar los retruécanos y juegos letales de palabras, ruletas rusas que han costado ya cientos de vidas y miles de años de cárcel a todos aquellos que piensan y escriben en contra de la dictadura castrista.
El autor no dice nada más allá de lo que se puede decir en una asamblea del Partido -el único grupo que legalmente puede reunirse en asambleas-, sin correr los riesgos que corrió Esteban Morales. El autor no menciona a los cientos de periodistas independientes y que sí denuncian los verdaderos males del sistema porque están en contra de la dictadura y a favor de la Patria, ni una palabra de la misteriosa muerte de Laura Pollán, ni una palabra de quienes por el bien de la Patria enfrentan a la dictadura.
No hay nada realmente crítico que deba resaltarse, pero sí mucho del mismo veneno oral, muchas palabras mágicas que expresan una realidad imaginaria, una lógica irracional, donde Fidel y Raúl personifican la revolución y la Patria, donde quienes se oponen a seguir viviendo en la innegable miseria a la que condujo el sistema castrista son acusados sumarísimamente a penas inimaginables, donde la perversidad y la trapisonda tratan de hacernos trastabillar y confundir al soberano dictador con la Soberanía Nacional, donde con pases mágicos y abracadabras tratan de ocultar la violencia represiva de un régimen que por más que quieran sus usufructuarios se extingue como una vela.

viernes, 28 de octubre de 2011

NEGOCIAR CON EL VERDUGO

Capitalista que apoya al castrismo jamás su tronco endereza.

La capacidad que tienen algunos capitalistas norteamericanos de influyentes opiniones, para cagarse fuera del tibor, es proverbial. En la reciente reunión organizada por la Oficina de Intereses de Cuba en Washington, Betsy Ward, presidenta de la Federación de Arroz de Estados Unidos expresó: "Vemos a Cuba como un socio comercial vital", dijo Ward.

Y es alucinante escuchar semejante afirmación de una persona que debía estar lo suficientemente informada como para saber que justamente eso es lo que Fidel Castro cortó, rompió impidió desde que comenzó a expropiar todo en Cuba; primero, las empresas extranjeras; después, hasta los timbiriches de fritas y croquetas con pan de propietarios nacionales.
Justamente ese es el punto que Castro I y Castro II comprenden perfectamente: si los Estados Unidos de Norteamérica hubiera seguido siendo el primer socio comercial de los capitalistas cubanos, el cuento del socialismo en Cuba no hubiera sido posible, ni el embargo hubiera existido y la dictadura nunca hubiera tenido tan fuertes asideros.
Lo que deben reconocer los emisores de influyentes opiniones en el gigante vecino del norte, es que el castrismo ha sido es y será la única y mordaz impedimenta para que la economía cubana sea vital en el comercio de los Estados Unidos. Deberían comprenderlo por absurdo que esto les parezca.
Para que Cuba produzca los bienes y servicios suficientes y la conviertan nuevamente en socio comercial de los Estados Unidos, es imprescindible que el castrismo sea sepultado, porque éste ha preferido una y mil veces hundir la isla en el mar que ceder un ápice ante “el imperio”. No es sino terminando con el castrismo que las economías de ambos países podrán regresar a las mesas de negociaciones; mientras, es irresponsable querer “ver a Cuba como un socio comercial vital" de la nación más poderosa del mundo.
Es denunciando el bloqueo impuesto por el castrismo a los cubanos, para que estos puedan crear capitales libremente en la isla, es reforzando el apoyo internacional a quienes en la isla desean un verdadero y radical cambio en la economía, es denunciando las expropiaciones ilegales de todos los bienes de propiedad norteamericana que esa misma dictadura realizó hace más de medio siglo, como se podrá llegar a lo pretendido por la señora Betsy Ward. No es posible negociar con el verdugo en el cadalso.

No es pretender vivir en el pasado, sino enderezar los tuertos que en el se cometieron para poder seguir adelante. La causa no es el embargo, por muy pesado que este parezca, la causa de la incapacidad productiva de la economía cubana está en el bloqueo impuesto por el castrismo a todo sistema económico capaz de generar riquezas.

sábado, 3 de septiembre de 2011

LO NECESITAN COLEANDO

La muerte es lo más natural que nos ocurre a todos los seres vivos. “La realidad es nacer y morir”, dice un bolero. Es lo único realmente cierto; sin embargo, los seguidores, esos a quienes les faltaría el aire que respiran si les falta quien les diga lo que en cada momento deben hacer, y quien les separó un espacio en la mesa, no quieren asistir nunca a la última cena.

A él lo necesitan vivo porque saben, aunque sean incapaces de decirlo, que en cuanto cierre los ojos para siempre, sus vidas no serán las mismas. Unos, los más listos y menos comprometidos no esperarán a que el gallo cante tres veces para negarlo cientos, y no esperarán al tercer día para enarbolar nuevas consignas y vestir otras casacas.
Lo necesitan vivito y coleando para meterle miedo al coco. No hay otra explicación para que su salud tenga rango de seguridad nacional, ni para que quieran loar el vigor del moribundo. Lo necesitan vivo para poder seguir con los pies bajo su mesa.
Y no es que lo digan los caracoles ni los astros, es lo que siempre sucede.

LOS TEATROS EN CUBA COLONIAL Y REPUBLICANA:

Teatro Albisu (1870-1918). Brindis de Salas, Esperanza Iris y el cinematógrafo Teatro Albisu (1870-1918) En diciembre de 1900 volvió Brind...