jueves, 29 de julio de 2010

ALGUNAS ORACIONES LLEGAN AL CIELO


Guillermo Fariñas salió del hospital al medio día de hoy

Según agencias noticiosas hoy salió del hospital Guillermo Fariñas, un cubano, como otro cualquiera, pero con la capacidad de aglutinar el valor de muchos otros. "Ya está en la casa. Le dieron el alta con tratamiento", dijo a Reuters su madre Alicia Hernández por teléfono.

Regresó un hombre que llegó, con todas las retrancas de un simple mortal, al umbral de los íconos, de los inmortales, de los que lanzan sus códigos éticos por delante y nada ni nadie puede despintarlos.

Como simple mortal, nadie, ni él mismo, puede predecir si el valor le acompañe en el futuro como lo hizo hasta ahora. Su convicción hizo cimbrar a una dictadura que mientras más lo ignora más lo valora, más demuestra que le teme. Nadie mencionó su nombre en público, y en ninguna de sus apariciones el fantasma de Fidel Castro hizo referencia a la obstinada huelga de hambre de Fariñas, a su decisión de morir por sus convicciones sin poner en peligro vidas ajenas.

Hoy termina una etapa en la existencia de un mortal que estuvo en el umbral de la muerte, la desafió y pudo contarlo. Hoy se sentirán con el alma henchida todos los que oraron por su vida, todos los que dejaron las biblias abiertas para que no muriera, hoy iniciarán los castristas un nuevo asedio para encontrarlo in fraganti y desaparecerlo en un santiamén, hoy tiene que ser un día diferente para todos los cubanos, porque hoy vuelve a la vida quien, con sus acciones, contribuyó a torcerle el brazo a la dictadura más antigua y poderosa del hemisferio occidental.

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