martes, 31 de mayo de 2016

OTRA DECLARACIÓN, OTRO PELDAÑO, OTRA VEZ EL CÁNTARO A LA FUENTE

Hace unos días me enviaron algunas noticias de la Bienal de La Habana, donde se daba cuenta de algunos actos reñidos con la "moral y las buenas costumbres" que los hermanos Castro imponen en Cuba. Entonces respondí que era previsible lo que vendría, y ahí está, se acaba de publicar la respuesta rápida, intransigente y revolucionaria. Esta es una dictadura predecible, envejeció tanto que no tiene nada nuevo que mostrar, todas las veces que el cántaro vaya a la fuente se romperá, así ha sido el castrismo y así será mientras respire. En Cuba, durante el último medio siglo, se desbordaron las libertades para protestar contra cualquier injusticia cometida en el resto del mundo, pero las mayorías que durante generaciones se depauperaron dentro de la isla, bajo la sombra de los dos hijos más ilustres de Birán, deben callar sus miserias y aplaudir a sus verdugos.

Nada habrá más perfecto que las "Palabras a los Intelectuales" de 1961, o la declaración del "Primer Congreso de Educación y Cultura" de 1971 en cuanto a intolerancia, intransigencia y violencia autoritaria, ninguna declaración bienal podrá superar el desprecio que supuran estos dos documentos contra la inteligencia de quienes piensan diferente, nada habrá más perfecto que la anulación del derecho a ser contrarrevolucionario, sobre todo, cuando la palabra revolución se convirtió en sinónimo de castrismo, en la voluble ideología de un solo hombre, cuando el significado de la palabra revolución se convirtió en la vulgar lealtad ciega a un caudillo. Ningún acto de repudio será más despreciable que los cometidos durante los últimos cincuenta años contra cientos de artistas, cuyos nombres se agolpan en la memoria.

El régimen ha matado físicamente, pero peor aun, ha multiplicado por cero, ha devaluado a cientos de seres humanos convirtiéndolos en almas en pena, anónimos, despreciados y malditos por el delito de estar en contra. Esta otra declaración es un peldaño más en la bajada, otra prueba de "intransigencia revolucionaria", otro ejemplo de que el castrismo sólo se encuentra con quienes le aplauden, que quienes están en contra reciben el escarnio de las autoridades y el peso de las "leyes revolucionarias".

Esas autoridades, ya tienen en la mira a todos los que se atrevieron a escribir fuera del guión en los pequeños y poco concurridos espacios de la Bienal para aplicarles el peso de las "leyes revolucionarias", para encausarlos por protestar contra el perseguidor que les respira a diario en la nuca, por contravenir lo obligatorio: gritar las injusticias que se comenten en el resto del mundo, sobre todo contra el mundo que empieza a noventa millas de La Habana. Ojalá que esta vez no se produzca una ola de encarcelamientos y violaciones, ojalá el cántaro vuelva a la fuente y regrese con agua.



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